miércoles, 9 de septiembre de 2009

Made in heaven

Inmersa de nuevo en mis estudios de arte sacro, hoy os quería presentar obras de arte religioso, o enmarcadas en contextos físicos religiosos, que tienen leyendas bastante parecidas. Me refiero a aquellas obras físicas legendariamente atribuidas a seres divinos tales como ángeles o santos.

El año pasado visité Valencia con motivo de la boda de dos amigos. Acompañada por Vilya y Narya, nos lanzamos a hacer turismo por el centro, y entramos en la catedral (esa audioguía chachi, ¡esa subida al Micalet!), en una iglesia (en la que estaban dando misa, dado el particular 'gafe' de Narya) y más tarde, ya con Boromir, visitamos monumentos civiles.
El último día de nuestra estancia, con las maletas en la consigna, hicimos un último paseo y entramos en la Basílica de la Mare de Déu dels Desamparats, patrona de Valencia. Acompañados por el 'gafe' de Narya, había misa. Lo bueno fue que ese 'gafe' nos sirvió para escuchar a los niños de la escolanía, un coro de voces blancas estremecedoramente bello. Y pudimos ver la imagen de lejos, porque aquello estaba abarrotado.

Después de la fundación de la Real Cofradía de Nostra Dona Sancta María dels Ignoscents Martirs (recomiendo leer la historia de esta cofradía y su Hospital, porque tiene tela), veneraron una tabla de la virgen y una imagen de piedra. Pero necesitaban una imagen propia a quien venerar, y se lo pidieron así al padre Jofré.


Cuenta la leyenda que este padre comenzó a hacer gestiones para conseguir una imagen para la Cofradía, y que un día llegaron al Hospital tres peregrinos que habían oído hablar de su necesidad y que se ofrecían a elaborar dicha imagen. Eran, según sus palabras, fabricantes de estatuas y pintores. Pidieron que se les cediera un espacio conocido en aquel entonces como la Ermita (hoy en día Capilla del Capitulet) y que nadie les molestara ni entrase excepto quien les sirviera la comida y los materiales.
Tres días estuvo el padre Jofré llevándoles la comida y lo que necesitaran sin entrar en la ermita, y al amanecer del cuarto día, curioso por cómo iba el trabajo, abrió la puerta para verlo sin que los artesanos se dieran cuenta. Lo que encontró fue que la estatua estaba hecha y los misteriosos peregrinos habían desaparecido.

Por ello, y al entregarla a los miembros de la Cofradía, surgió la leyenda de que esa imagen la hicieron los propios Ángeles, 'la feren els àngels'.


Otro objeto que me ha llamado la atención es la legendaria escalera de la Capilla de Loreto, de Santa Fe, México. En 1852 llegan a esta localidad un grupo de cinco monjas de Nuestra Señora de la Luz (Loreto) respondiendo a la llamada del obispo, habiendo perdido a dos de las hermanas en el duro viaje. Abren una escuela en la que estudiarían alrededor de 300 alumnos.
El obispo trae de Francia a los arquitectos Antoine Mully y Projectus Mully (padre e hijo, el nombre del hijo es para darle una charlita al padre...) para que construyan lo que hoy es la Catedral de San Francisco. Además, anima a las monjas a que se hagan construir una capilla a su gusto, donde poder reflejar su devoción a Dios y a la Vírgen. Se elabora siguiendo el gusto y el estilo de la Sainte Chapelle de París. Las monjas gastan sus ahorros e incluso venden parte de su patrimonio para poder pagar esta capilla gótica.
Cuando se termina la capilla, en 1878, y todo queda cerrado, el obispo advierte a las monjas de un fallo en el diseño: no hay modo de subir al coro. Colocar una escalera convencional sería demasiado aparatoso, ya que prácticamente se comería todo un lateral de la capilla.

Las monjas, desconcertadas, piden ayuda al altísimo en forma de novena a San José, patrón de los carpinteros. La leyenda cuenta que el noveno día, cuando terminan su ceremonia, se encuentran a un hombre alto y canoso en la puerta de la capilla, tan sólo acompañado de una mula y una caja de herramientas, buscando trabajo. Se ofrece a elaborar la escalera sin ayuda de nadie, con la condición de que no le pregunten su nombre y no lo molesten en su trabajo.
Durante meses, el carpintero trabaja para elaborar una magnífica escalera de caracol para la que nadie le proporcionó materiales, y en la que no se empleó ni un solo clavo ni tornillo, sino que se sustenta de un modo prácticamente mágico con piezas encajadas y espárragos de madera.
Una vez terminada la escalera, el hombre desaparece, sin decir nada y sin pedir dinero. Las monjas resuelven que se trata de San José en persona, que respondió a sus súplicas.

La magnífica escalera se considera un prodigio de la historia de la carpintería. Mide 22 pies de alto, en su subida elabora dos giros de 360º, y todo esto sin ningún punto de apoyo central, elevándose con una gracilidad pasmosa y sin puntos de apoyo visibles. La madera empleada no es de la zona, hay quien asegura que ni siquiera de los EEUU. Hoy en día luce una barandilla, puesta con posterioridad, pero que le resta prodigio visual. Y posee 33 escalones, cifra en la que se ha querido ver un símbolo de la edad de Cristo al morir.

En la actualidad, es una capilla privada en la que se hacen visitas guiadas, se celebran bodas y se usa como museo. Incluso se hizo un telefilme en 1998, protagonizado por Barbara Hershey y William Petersen, sobre el misterio de esta escalera, llamado The Staircase.

Seguro que conocéis alguna figura, misterio, icono o pintura elaborados por desconocidos y que se atribuyen a santos, ángeles, espíritus o entes divinos. Me encantaría que me la contaseis :)

Findûriel, mística hoy.