martes, 21 de mayo de 2013

CONCURSO: ¿Te apasiona la obra de Tolkien?

Siempre me ha gustado participar en sorteos y concursos en los blogs amigos o los blogs que sigo. Así que se me ha ocurrido organizar uno en mi propio blog.

El premio que me ha venido a la mente ha sido una suscripción anual en modalidad completa a la Sociedad Tolkien Española.
Esta asociación, de la que soy miembro hace un buen puñado de años, se dedica al fomento del estudio y el conocimiento sobre la obra del escritor inglés John Ronald Reuel Tolkien, conocido principalmente por ser el autor de la novela El señor de los anillos.




Esta suscripción cubrirá la membresía de pleno derecho a la Sociedad Tolkien Española desde el momento en que se anuncie al ganador y se traspasen sus datos a la Comisión Permanente, hasta que se renueve la cuota en 2014. Con ella, el ganador tendrá todos los derechos propios de un socio de cuota completa, incluyendo cosas tales como el acceso a la biblioteca de la asociación o recibir la revista en papel en su propia casa, así como la satisfacción de estar formando parte de una asociación que trabaja muy duro para difundir la obra del escritor.

La suscripción que se ofrece como premio sólo cubre a potenciales socios residentes en España.

Para participar debéis llevar a cabo una acción muy sencilla. Debeis enviar una foto, un breve cuento, un dibujo, una pieza artística, un poema, una canción... inspirados en cualquiera de las obras de Tolkien, no sólo de la Tierra Media. Con 'breve texto' me refiero a una o dos planas de folio (sed razonables, no es un concurso de literatura en sí. Para eso ya están los Premios Gandalf cuya convocatoria 2013, por cierto, sigue abierta). En el caso de las obras gráficas y artesanales, debéis justificar su ambientación con una cita o una mención a lo que se retrata.

La obra ganadora será publicada en este blog, así como las obras presentadas que lo deseen.

Las obras se enviarán a la dirección finduriel@gmail.com y el plazo estará activo hasta el 21 de junio de 2013, tenéis exactamente un mes.

Animaos a participar y, los que vean que puede ser interesante, ayudadme a difundir este concurso.

Findûriel

domingo, 19 de mayo de 2013

Campeones

Lo son por ti. Por los jugadores, entrenadores, por el corazón, por la garra, por la profesionalidad. Por el alma en cada paso.


Lo son por mí. Por mis nervios, mis gritos, mi pasión. Por las burlas, los escarnios, los desprecios, por el orgullo, por el honor, por la decencia, por la devoción.


Lo son contra ti. Contra el que pisa, el que arranca, contra la prepotencia, la chulería. Contra el dinero, el poder, el favor, la soberbia.


Lo somos.

Pero qué grande, qué grande... yo creo que ni siquiera ellos saben lo que han hecho.

Viva mi Atleti, ahora y siempre.



miércoles, 15 de mayo de 2013

Una forastera en Mallorca: comer y no comer

Este mediodía, mientras tomaba mi almuerzo pre-comida temprana, me ha dado por pensar en la comida mallorquina que he probado hasta el momento. Y como ha habido grandes descubrimientos (y algunas decepciones), me he decidido a escribir un artículo sobre algunas cosas que me han gustado, o que me han dejado fría, o no me han gustado, de la gastronomía mallorquina hasta el momento.

Tómese este artículo simplemente como una referencia personal. Sé que los mallorquines se hincharán como pavos cuando lean lo que me gustó, y que se inflarán como globos cuando lean lo que no. De sus bocas saldrá un "Eso es que no has probado XXX de verdad" o "Eso es que no has probado mi XXX".
Porque, amigos, una verdad casi impepinable en los mallorquines es que todos (o casi) viven en un pueblo, o vienen de un pueblo, o tienen casa del pueblo, o tienen familia en el pueblo, que hacen alimentos artesanos y tienen huertos propios. Es normal, dado lo limitado del espacio y lo numeroso de su población. Porque, amigos, aunque se viva en Palma, las ciudades (como decía mi genial abuelo Pepe) están en medio del campo.
En fin, que no los escuchen. Que sí he probado, que sí he catado y me he esforzado por buscar el je ne sais quoi a todo lo que los acogedores mallorquines me han ofrecido (siempre y cuando no tuviera alergia al alimento en cuestión, por supuesto).

Y como el movimiento se demuestra andando, allá va mi pequeña aportación para forasteros y futuros viajeros. Vaya por delante que aún no he probado muchos platos de la gastronomía mallorquina. No le he hincado el diente a las sopas mallorquinas, ni he paladeado el arroz brut, ni la caldereta de marisco, ni los famosos pescados de roca de la zona donde vivo.


Delicioso

TOMÀTIGA DE RAMELLET


Comencemos por lo que me ha inspirado para el artículo. Quién me iba a decir a mí que terminaría comiendo tomate crudo... bueno, en cierto modo. Porque sa tomàtiga de ramellet poco tiene que ver con los tomates que había probado hasta la fecha. Conste que los había probado de todos los pelos y formas, desde el típico y soso tomate encerado de supermercado hasta tomates caseros cultivados a la antigua, pasando incluso por los tomates volcán que tanta fama tienen. Y nada. Asquito que me da el tomate crudo.
Y no es que me lo coma así, mordiendo (sigue sin gustarme hincarle el diente), pero me chifla hasta límites absurdos tomarlo en pà amb oli. Fregar uno de estos tomates sobre pà moreno tostado, con su piel tersa y su interior carmesí, ver cómo se deshace en los dedos la pulpa sabrosa y densa, y ese olor a campo seco y soleado, son sensaciones difíciles de expresar con palabras. Amigos, hay que vivirlo.
Sa tomàtiga de ramellet crece en campos de secano, por ello mismo recibe mucho sol y su sabor no es para nada ácido. Recibe el nombre tanto del modo en que crece como del modo en que se almacena. Suele crecer en ramilletes de cinco tomates, y se suele almacenar atándolo en largos racimos de cuerda, al fresco, sin frigorífico. Si el sitio es oscuro, fresco y seco, suele durar mucho tiempo sin corromperse.
Los de ahora son pequeñitos y peleones, en otras ocasiones se pueden comprar más grandes y con medio suele sobrar para fregar bien fregadas dos rebanadas pequeñas de pan moreno. El precio es bastante alto si tienes que comprarlos, pero lo merece.

PÀ MORENO


Otro de los alimentos que han inspirado la entrada... sí, estaba almorzando pà amb oli. Es mi nuevo vicio.
Una de las cosas que más me chocaba al llegar es que absolutamente todos los bocadillos que esta gente ingiere llevan tomate (en alguna forma, en rodajas o fregado, preferiblemente esto segundo). Al probar el pan autóctono me di cuenta del porqué, ¡casi me ahogo!. Denso, duro, con una corteza contundente y no quebradiza, con un cuerpo que hace difícil pasarlo por el gañote.
Después del añusgue inicial, y tras variados pà amb oli subsiguientes, le tomé verdadera devoción al pà moreno. Un pan contundente, pero un pan de verdad. Con su pequeño punto de acidez, pero con su presencia dulce y su miga densa sin ser elástica, casi no consumimos otro pan en casa.
Estos panes se elaboran con una variedad local de trigo, el trigo xeixa. Es un trigo antiguo, lo que quiere decir que no ha sufrido importantes variaciones desde su introducción, hace siglos, en la isla. El grano es pequeño y, por ello, su cultivo es poco rentable (requiere mucho esfuerzo recolectar, desgranar y moler para recoger poco fruto), por lo que la producción de pà moreno es bastante limitada. Pero como vivo en un pueblo pequeño, tengo la gran suerte de poder comerlo casi a diario. Resulta asombrosamente fácil de digerir, no es pesado (eso sí, te comes dos rebanadas y punto, que con su densidad es suficiente) y se nota en su sabor la fuerza de los hornos de leña.
No dejéis de probar un buen pà amb oli con pà moreno si tenéis la ocasión.

COCA DE TREMPÓ


El nombre de 'coca' se da a dos preparaciones distintas, aunque comunes por hacerse ambas en el horno. La coca de trempó es una masa fina salada, horneada con verduras (principalmente pimientos, tomate y cebolla, que son los que forman el trempó). Lo mejor de este alimento es que en todas las fiestas a las que he acudido, y a las que había que llevar comida, alguien ha llevado una y me he puesto las botas.
Aún no probé la de verdura, ni (seguramente) las muchas variedades que hay por ahí rondando. Por el momento, mi favorita es la de trempó de mi suegra.

COCA D'ALBERCOCS



Esta coca, en este caso, es dulce. Es un bizcocho sumamente esponjoso donde el ingrediente estrella es el albaricoque. Como la mayoría de dulces de la isla, lleva manteca, pero eso no le da contundencia, sino ligereza. Aún no he probado a hacerlo, pero me gustaría.
De las cocas dulces es, sin duda, la que más me ha gustado. Por encima de las ensaimadas.

Ni fú, ni fá

FRIT MALLORQUÍ


Es bastante común entre los mallorquines que, a la mínima insinuación de 'este plato se parece a uno que hacemos en mi tierra que...' salten inmediatamente (y con el dedo en alto) con '¡pero no es lo mismo! ¡Este es diferente!', haciéndote sentir que Mallorca debe estar en un punto intermedio entre España y Raticulín, un lugar donde todo es propio y nada se parece a algo que hayas probado en cualquier otro lugar.

De nuevo, aclaro: no he probado toooodos los frit que puede haber (casi uno por ocasión), sino que he probado, varias veces (caseros y de restaurante), el 'frit estándard' y el frit de sang. Y, qué queréis que os diga, se me asemeja demasiado a la asadura/bofada de mi tierra como para considerarlo especial. Me gusta, como me gusta el de mi tierra.
Aunque me gusta mil veces más el de mi madre.


ENSAIMADA


Bien, ahora hablamos de la considerada joya de la repostería mallorquina (al menos, mediáticamente). Las ensaimadas están muy ricas, es cierto, y me gusta comerlas de vez en cuando. Cuando comes una, diez, doce, cien... ya se convierten en algo más o menos rutinario, y pierden su encanto. Las he probado incluso caseras, y el gran defecto que creo tienen es... lo repetitivo. Ensaimada en esta fiesta, ensaimada en la siguiente. ¿Cumpleaños? ensaimada, ¿salimos a tomar un chocolate? ensaimada, ¿te invitan a desayunar? ensaimada. Además la grasa, el sebo en las partes menos 'infladas', la hacen en cierto modo pesada.
Hay variedad de ensaimadas, la hay de crema, de chocolate, rellena de nata (mi favorita) o de cabello de ángel... pero añoras tras dos cumpleaños y tres cenas con amigos que a alguno se le ocurra traer una coca d'albercocs o, al menos, un robiol o dos...
También puede influir el hecho de que echo demasiado de menos las porras.

Lo siento pero... no

SOBRASADA, CAMAIOT Y BUTIFARRÓ


Con la Iglesia hemos topado, que diría (erróneamente citado) Don Quijote.
La sobrasada que mucha gente conoce no tiene nada que ver con la sobrasada que se come en las Baleares. Muchas veces se tiene como 'sobrasada' la pasta de carne y pimentón sin gracia que se unta en las tostadas, por obra y gracia de cuatro mentecatos de la empresa alimentaria, y que nada tiene que ver con la sobrasada, ni siquiera con la cruda que se unta aquí.

La sobrasada realmente es un embutido, así, de cuerpo entero, más o menos curada dependiendo del gusto. Aunque nunca llega a curar como otros embutidos de climas más secos.
Todas las sobrasadas que he probado, de todas las maneras, me han resultado insípidas, o rasposas, o amargas. Lo siento, y las he probado caseras, de diferentes manos y estadíos de curación. Y no me gustan. La he probado untada, a lonchas, asada... y siempre me resulta sosa y sin gracia.

Con el camaiot me pasa tres cuartas de la misma. Se me asemeja demasiado a la cabeza de jabalí, embutido que, ya de por sí, no me gusta. Y el butifarró... me da siempre la sensación y la textura de estar comiendo una especie de morcilla grasienta sin cocer.
A favor, para que no quede tan mal sabor, diré que la llonganissa no me desagrada, sobre todo si es de pebre negre.

Ah, he golpeado en todo lo alto y lo sé. Espero que los mallorquines no se me ofendan y, en cambio, traten de demostrarme que me equivoco ofreciéndome más variedade. Quién sabe, a lo mejor en un futuro encuentro una que me guste.

COMIDA VIEJUNA


Lo de que Mallorca se ha estancado en los años 60-70, cuando el boom de las alemanas en topless, no sólo se nota en el aparato turístico-hotelero ni en la oferta que se empeñan en repetir, aunque ya esté añeja. También en los restaurantes.
No es extraño que, al tomar una carta, tengan una intensa sensación de déjà vu, y piensen yo ya he estado en este restaurante, ¿no?. A estos recalcitrantes dinosaurios de la gastronomía, con permiso de Mikel Iturriaga (que es a quien leí el término primero) los llamaremos 'comida viejuna'.

Así, es más que común que en prácticamente todos los restaurantes encuentre usted viandas tales como la Tarta Banoffe, el Escalope Cordon Blue (sí, escrito así, amigos) o las socorridas salsas de pimienta y roquefort everywhere. Cuando una lo ve en todas las tascas, terrazas, restaurantes y bares, ya casi que le asalta el tufillo de las pelis de Landa.
Eso sí, no les pida usted un bocadillo de calamares. No comprenden el conceto.

A modo de postdata...

Para evitar rematar con mal sabor de boca, quedémonos con un fantástico dato de la comida mallorquina: las bases, los fondos, los principios. Todo gran plato mallorquín comienza con una base sólida y sabrosa, destacando entre todos estos fondos los caldos, el llamado brou.
Un guiso, una sopa, un arroz que no se comienza con un buen caldo tiene todas las papeletas para fracasar. Aunque el marisco sea de primera, los embutidos denominación de origen o la pasta sea fresca, si no tiene un buen caldo de donde chupar, no hay tu tía. Y eso lo tiene Mallorca, y en abundancia. Desde el arroz con marisco (el de mi suegra, superior) hasta la sopa de Nadal (exquisita, sabrosa, potente) pasando por los bullits, no son nada sin un buen brou.
Los mallorquines de eso saben mucho y bien.

viernes, 3 de mayo de 2013

Un año, una colección y un puñado de cosas por contar

Hace unas semanas fue el primer aniversario de mi mudanza a Sóller. Aunque no hicimos nada muy especial en un solo día (yo trabajaba 'en la fecha señalada'), hubo pequeños gestos de celebración. En los días que arroparon la fecha fuimos al cine, comimos en nuestra arrocería favorita, acudimos a una reunión de smial y a un mercadillo friki que organizaba nuestro bar habitual en Palma.
El año se me ha pasado volando. El trabajo es el que más contribuye a esta sensación. De hecho, llevo ya dos meses de trabajo y casi ni me entero de que pasan.

 Mi parada de tranvía, un día londinense

Gracias a internet, y a mi querido colega Henk 'Hobbithunter' Brassien, he conocido por facebook a un coleccionista español de 'hobbits'. Se lo conoce como Gololo, y aquí podéis ver su impresionante colección de 'hobbits'. Ahora mismo posee la impresionante cifra de 226 ejemplares en 55 idiomas. Gracias a él conseguí una copia en indonesio, y según voy subiendo fotos de los libros que me llegan, él me anima a continuar y me da consejos.

La última foto que subí de mi colección mostraba 39 ejemplares en 35 idiomas, pero esta semana pasada la cosa se ha ampliado con dos ejemplares muy especiales, con lo que ya tengo 41 ejemplares en 37 idiomas.


Estos dos ejemplares están traducidos al polaco y al armenio. La edición polaca ha sido un regalo indirecto. Laura, una amiga de Sevilla, conocía a una chica en Polonia a través de un foro, y le pidió el favor de comprármelo. Esta chica, fantástica, se curró un reportaje de todas las ediciones que pudo encontrar, haciendo fotos en las librerías, poniéndome datos de todo tipo sobre cada ejemplar, y preocupándose en todo momento por mi opinión.

Al final, ambas urdieron un trato y me regalaron el libro. Ha sido un fantástico regalo, como muchos otros ejemplares de los que disfruta mi colección, que son regalos (gracias a Daniel, Rocío, Alberto, Guillem, Maya y Shin, Carol, Laura, Laura (sí, dos Lauras)...). Es una preciosa edición en tapa dura. Cuando consiga todos los ejemplares en las lenguas que pueda, quisiera ir añadiendo ejemplares de tapa dura a los que poseo en tapa blanda, si es posible (por ejemplo, la versión en yiddish sólo existe en blanda).

El segundo ejemplar lo conseguí por eBay y me costó bastante encontrarlo, pero era un capricho personal que llevaba un tiempito buscando. Se trata de una primera edición, impresa en 1984, en armenio. Es una de mis joyas en primera edición, y quizá el más difícil de encontrar de todos mis libros. El día que me llegó fue casi mágico, abrir aquella caja pequeñita y aquella bolsa llena de celo, abrirlo y aspirar su aroma viejo y curtido, hojear esas páginas que algún niño había recorrido mucho tiempo atrás, acariciar su lomo y su cubierta... y volver a encerrarlo en su plástico protector, temerosa de que su fragilidad se resintiera de la humedad o el sol.


Tan pequeña...

Ahora mismo hay otros dos libros viajando hacia aquí o esperando a ser recogidos: mi primera traducción en ruso (hay varias diferentes), que tiene el mismo formato que el libro armenio, con el mismo dibujante, y un 'hobbit' traído de Taiwan que no sé qué idioma traerá dentro. Pueden ser varias ediciones: puede ser un simple libro en inglés llevado desde Inglaterra, o un libro en mandarín impreso en China (tengo un ejemplar en mandarín, pero otro tampoco sería mal recibido)... o puede ser un ejemplar en inglés impreso por Houghton Miffin Taiwan, lo que no estaría nada mal  (siempre y cuando conserve las páginas taiwanesas). Este segundo me lo trajo un compañero del grupo de rol, que hizo un viaje allí.

Por lo demás, hay muchos proyectos por delante, para el tiempo que me dejen los compromisos, el trabajo y, sobre todo, los ojos. Los brotes me remiten y vuelven con virulencia, con lo que mis horas de ordenador están lamentablemente muy limitadas. Incluso la oftalmóloga me dijo que no lo usara más de tres horas, pero en el trabajo tengo la obligación de usarlo continuamente, con lo que en casa trato de usarlo menos, y siempre con buena iluminación.
Esto de estar enferma de los ojos es un impedimento más grande de lo que parece. Tengo pendientes muchas cosas, algunas de las cuales corren bastante prisa, como un cuadro en punto de cruz que tuve que dejar abandonado, y que era un regalo... el libro de las hadas de mis amigos gallegos, que pide atención a gritos, y el betareading de la novela de una buena amiga que está deseando moverla por las editoriales pero precisa de las correcciones, son otros dos proyectos que tengo que dejar colgados más tiempo de lo que debería. 
Lo que no puedo dejar pasar es comprarme unas gafas que pueda llevar en el trabajo y que me protejan del ordenador y de la fotofobia de la calle.

Por otro lado, me he comprado ¡por fin! un camarón de fotos. Una maquinota que tampoco he podido disfrutar tanto como merece, pero con la que ando trasteando y tonteando en mis ratos libres. Se trata de una Nikon 5100, y me venía con dos objetivos de lo más pintones. Alucinando me hallo con la cantidad de cosas que puede hacer, y con las que aún no he hecho. Un buen amigo, profesional de la fotografía, me ha recomendado hacerlo todo en manual. Y es el maldito infierno. Aprendes a ser paciente, eso sí, porque con la cantidad de cosas que tienes que ajustar pasa un buen rato antes de que le des al disparador, y jamás de los jamases sale bien a la primera. Aunque ladees la cara y contengas la respiración, en posición de ninja agazapado, salen las fotos con pulso de robar panderetas. Pero bueno, estoy descubriendo mucha magia en las fotos que sí salen medio decentes, e incluso a hacer algún que otro efectillo interesante.

Aparte de todo esto, he acudido a fiestas, eventos, actividades y he ido mucho al cine. Hemos cenado en lugares nuevos y lugares de siempre, he sido testigo de ocasiones especiales y también las he vivido. Lo que ocurre es que nunca se me pasa por la cabeza agarrar el blog y darle un buen meneo. 

Como siempre, espero no tardar tanto la próxima vez.

Findûriel