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Posted by Findûriel in , , , | 29.12.12 3 comments
Llegó el final del año, el remate, y aquí las cosas son iguales pero ligeramente diferentes.

Para comenzar diré que esto de tener un smial bastante numeroso en tu propia provincia es una maravilla. Aunque más o menos activos, se puede una embarcar en proyectos interesantes que llevar adelante con mucho entusiasmo.

El que nos ha ocupado en Navidades ha sido, indiscutiblemente, el estreno de "El hobbit: Un viaje inesperado". Asistimos al estreno el mismo día 14, en la última sesión del día, y todos sacamos algo que comentar del visionado. Es una pena que en Mallorca no haya llegado ninguna copia en V.O., ni tampoco se haya proyectado en 48fps, para poder verla tal y como se rodó. Pero sí comento que merece mucho la pena verla en 3D, aun con la sajada de precio, ya que se nota muchísimo que originariamente fue creada en ese sistema de imagen.

Los días 22 y 23 colaboramos en las Multijornadas Multifandom de Parabellum. Esta cafetería que se diversifica a través del warhammer, los juegos de cartas y los de tablero, es propiedad de unos amigos nuestros, y ha sido una maravilla poder invadirlos con nuestras propuestas. Hemos colaborado con gente tan interesante como nuestros amigos de Mallorca Fandom, una asociación de aficionados y profesionales de la fantasía y la ciencia ficción, o con la Asociación balear de amigos de las Bandas Sonoras (ABABS) que aprovecharon para descubrirnos todas las bandas sonoras que se han escrito sobre adaptaciones televisivas y cinematográficas de la obra de Tolkien.

Nosotros llevamos una mesa redonda, donde Xavier Real y yo hablamos de "El hobbit". La articulamos en dos partes pero colaboramos también entre nosotros, hablando primero sobre la génesis e historia de la novela (los Snergs, los hob-holes, los hobtrasgos, los exámenes en blanco...) y su repercusión en la cultura popular (literatura, arte, cine, música...). Esta segunda parte corrió a mi cargo y creo que se divirtieron bastante, con Xavi aprendieron un montón.

Tuvimos cena, quizshow (Guillem y yo nos llevamos el primer premio, compartido, el premio a la "mayor sagacidad"), música en vivo, danzas medievales, warhammer, presentación de libros... en fin, unas jornadas la mar de completas.


Sobre las fiestas en sí, ya hemos pasado Nochebuena y Navidad. La Nochebuena fue un poco bipolar, fue triste por ser la primera que paso lejos de mi familia, pero la verdad es que fue agradable pasarla en casa de mis cuñados.
Comenzamos cocinando algo que aportar a la cena, aunque luego nos encontráramos la mesa bien repleta. Hice unas empanadillas al horno (empiezan a ser ya marca de la casa) en dos variantes y, aunque hice más de treinta, ni una se volvió a casa. Fuimos a maitines, mi chico por devoción y yo por curiosidad. La Misa del Gallo en el pueblo de mi chico se celebra a las siete y media de la tarde, cosa que me pareció harto extraña, ya que siempre la vi en mi tierra a las doce de la noche. Me contaron un puñado de motivos, pero ninguno me convence por completo.

Al entrar, la iglesia estaba decorada con cientos de neules.


Y, ¿qué son les neules? Pues son unos círculos recortados en papel, muchos de ellos decorados en recorte con motivos religiosos o de la vida cotidiana. Parecía que en la iglesia estuviese nevando, o cayendo maná. Todos se hacen a mano, y los más elaborados se guardan de año en año en los canteros, para poder utilizarlos al siguiente.


 

Les neules están íntimamente relacionados con el Cant de la Sibil·la, manifestación folklórica y religiosa mallorquina que fue declarada recientemente Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Se cuenta que, con la espada que porta la Sibil·la, cortaba las cuerdas que sujetan les neules al finalizar el canto. Estas neules estaban hechas de obleas, y los fieles asistentes podían entonces comérselas. Se piensa que, como se armaba tal revuelo en la iglesia por coger las obleas, se terminaron haciendo de papel.


El Cant de la Sibil·la era otra de las razones por las que quería asistir a la Misa del Gallo este año. Los documentos más antiguos sobre su celebración se remontan al siglo décimo. La Sibil·la, profetisa perteneciente a la mitología clásica, fue cristianizada en esta tradición. La vemos acudiendo al palacio de Herodes, donde pretende profetizar el fin del mundo. Como teme que Herodes la hiera o la mande matar en el proceso, se muestra temerosa al principio, con lo que el propio rey le ofrece su espada. Con la espada en alto, frente al rostro, se protege durante todo el canto.

"Al jorn del Judici / parrà el qui haurà feyt servici..."



Normalmente lo interpreta un niño de una escolanía, o una mujer sola. En el caso del pueblo de mi chico, el Port de Sóller, lo interpretaron una mujer y un hombre, con insertos musicales al órgano. Me gustó bastante, pero en años sucesivos quisiera escuchar el de Sóller o incluso el de Lluc.
Algo que me chocó bastante es que la gente aplaudiera después. En mi tierra no se aplaude en las iglesias.

Luego nos fuimos a cenar con la familia de mi chico. Una cena normal, divertida, tranquila y a la vez llena de anécdotas. Quedó clara la devoción de los mallorquines por la carne y el queso, y estuvimos viendo en Ib3 algunas piezas clásicas y típicas, como el propio Cant de la Sibil·la de la Catedral de Palma.


En Navidad descubrí que, además de encargarse de los arreglos florales de la iglesia, mi suegra también poseía una pequeña colección de neules que había colgados en casa. Normalmente se come lechona (cerdo asado) el día de Navidad, contrastando con nuestro cordero pascual o recental, pero en casa de mi suegra tienen la tradición trocada y la lechona es para Año Nuevo. Comimos opíparamente, de nuevo, y nos llevamos a los sobrinos al cine. Como no había podido desayunar esa mañana chocolate con churros, que es lo que desayunamos en mi tierra siempre, me consolé con un Laccao con fartons. Otra vez será.

En Nochevieja tenemos planes con los amigos y, en Año Nuevo, comida con la familia. Luego nos vamos a mi tierra, a ver la Cabalgata y a propiciar, de nuevo, las risas familiares a mi costa cuando, una vez más (y siempre) me toquen los premios de todos los Roscones de Reyes.
Posted by Findûriel in , , , , | 29.5.11 No comments
Ayer, sábado 28 de mayo, disfrutamos de una espléndida conferencia en el IV Ciclo de actividades en la Judería de Segovia. Todas las conferencias y actividades del Ciclo son interesantes y amenas, pero la de ayer traía consigo una gran expectación.
Y es que no es baladí que, en la tierra del cochino por excelencia, que es mi tierra, se estudiase la relación que judíos, conversos y judaizantes tuvieron con este noble animalejo en los tiempos de la Edad Media.

Rafael Ruiz es una persona muy conocida en mi ciudad, no en vano, es Académico de la Real Academia de Historia de San Quirce. Licenciado en Geografía e Historia, Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, y Graduado en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos por la Casa de los Picos en la especialidad de “Procedimientos murales”, es desde hace 17 años el Coordinador de Actividades Culturales en Caja Segovia. Sus campos de investigación, para más inri, siempre han basculado en los aspectos más desconocidos (pero no por ello menos importantes) de la cultura, historia e identidad segoviana.

Fue un auténtico placer conocerlo, hablar con él y escucharlo, y desde que presentamos el programa del Ciclo, allá por Febrero, no habían dejado de preguntarme por esta peculiar conferencia. De hecho, un día antes se me presentó gente a escuchar la conferencia y tuve que informarles de que se celebraría al día siguiente.

El cerdo en Segovia es un elemento cultural de una importancia crucial. Famosos por nuestros lechones asados, que están tan tiernos que incluso con un plato pueden partirse; por nuestro chorizo (seguramente el que más conozca la gente sea el del pueblo de Cantimpalos); por nuestras morcillas de caña, nuestros guisos de judía (los más mediáticos, los judiones de La Granja) o por nuestro tradicional cocido, que incluye salazones de puerco.

La gloria, señores, el chorizo... Y el pueblo se llama CantimpaloS, con S final, ¿se me enteran?

Tener un cerdo en casa es seña de alegría, las matanzas se hacen en familia y suponen trabajo constante y duro, pero muy buenas jornadas y más buenas viandas. El cochino fue declarado Ciudadano Ejemplar de Segovia años ha, y puede vérselo por la ciudad retratado en las evidencias más antiguas (el relieve de Hércules que se custodia en la Torre del mismo nombre, donde se ve la victoria del egipcio contra el verraco que dio lugar a la fundación legendaria de la ciudad) y en las más modernas (como la estatua al Mesonero Mayor de Castilla, Cándido, con su plato preparado para partir la jugosa carne de los lechones).


La conferencia fue deliciosa, instructiva y ampliamente documentada. Rafael Ruiz lleva tiempo trabajando en una obra que se antoja titánica, y que abarca todo tipo de aspectos relacionados con el cerdo: historia como animal doméstico en las culturas mediterráneas, forma de consumo a través del tiempo, relación con el pecado, iconografía, crianza, cocinado, tradición literaria, tradición en Segovia... un tema apasionante pero vastísimo.

Pude tomar muchos apuntes en el transcurso de esta conferencia, pero la información es un tanto fragmentaria, ya que a la vez estaba trabajando de apoyo logístico en la misma (como en todas las del Ciclo) y debía estar cerca de la puerta atendiendo a las personas que llegaban constantemente. Pero os voy a ofrecer lo que pude aprender con Rafael Ruiz, con el que me encantaría compartir unas buenas sobremesas, vermús y charletas con unos platillos de chorizo.

El cerdo en la historia del mediterráneo

El cerdo se revela como el animal que mayor simbolismo presenta de todo el reino animal, en las iconografías, creencias, ideologías o manifestaciones artísticas, a lo largo y ancho del mundo conocido. Estos aspectos son relativamente sencillos de trazar, lo que no ocurre con el cerdo en el ámbito doméstico: pocas son las referencias escritas, pictóricas o figurativas que tenemos del cerdo en situaciones cotidianas. Es un hecho de cierta lógica: muy poca gente escribía, muy poca gente pintaba, muy poca gente tallaba... y tales menesteres se reservaban a escenas religiosas, oficiales o cortesanas.

Alrededor del siglo IX/VI a.C. es cuando podemos datar la domesticación de los cerdos salvajes en los pueblos mediterráneos. Es una de las primeras especies en hacerlo. Desde los primeros momentos de convivencia con el cerdo, el hombre adopta a la vez dos actitudes ante el porcachón:

- Una actitud positiva: el cerdo es un animal muy prolífico, produciendo un gran número de crías de cada vez, y muchas veces seguidas. También es un animal de engorde rápido, lo que facilita que se pueda consumir en un periodo rápido de tiempo respecto a otros animales domésticos. Además, constituye una inmejorable fuente de alimento por lo enumerado anteriormente: produce muchos descendientes y acumula mucha grasa y masa corporal en poco tiempo.

- Una actitud negativa: Veremos más adelante que el cerdo se relaciona con las más bajas pasiones del hombre, que es considerado violento, sucio, conflictivo e incluso antropófago. Evidencia de lo dicho se halla en la filología: cualquier sinónimo de 'cerdo', y también la palabra misma, sufre una ampliación inmediata de definición para evocar lo peor, lo más sucio, lo más lascivo, lo más pecaminoso: guarro, puerco, marrano, cochino...

Así, el marrano mediterráneo se encontrará conviviendo con esta dicotomía, ofreciéndonos sus deliciosos jamones pero siendo mirado de lado por las personas decentes. Este rechazo conduciría, ayudado por la antropología, a que tanto judíos como mahometanos rechazaran comerlo.

El cerdo es bueno... ¡viva el cerdo!

Algo que he aprendido en esta conferencia es que los pueblos germánicos (objeto de estudio para mí hace años) poseían una unidad de medida aplicada a los bosques, que era... en cerdos. Sí, amigos, podían cuantificar la extensión de un bosque 'en cerdos'.

En los calendarios medievales de las primeras épocas, podemos ver claramente la predilección de los nobles por el cerdo. En Noviembre era muy frecuente encontrar escenas de matanza, motivo de gran alegría, y en Diciembre bodegones con grandes pedazos de carne de cerdo y embutidos por doquier, así como el tocino y la siempre presente chimenea invernal.
El gusto por el cerdo asado era patrimonio de las clases más altas... aunque holgaría decir mejor que lo suyo era la 'posibilidad' más que el gusto. Los pobres solían guisarlo o cocerlo por dos razones muy lógicas:

- Con un solo pedazo de carne, comería toda la familia, haciendo un estofado con otros ingredientes.
- Cociéndolo, se podía ingerir la carne pero también se elaboraría un caldo para otro plato.

En esa era medieval temprana, lo más in era sacar a los banquetes grandes, enormes, titánicas porciones de cerdo. Un noble se gastaba en especias para estos asados 2/3 del montante total del mismo. Los cerdos solían criarse en el bosque, en relativa libertad. Se sabe, por ejemplo, que el rey Juan I de Inglaterra sirvió, en un solo banquete, 100 cerdos asados (junto con otras fruslerías como 1500 pollos, 1000 perdices...)

El cerdo es guay, pero...

Con la Iglesia hemos topado. Comienza, cerca del siglo XIV, un refrenamiento moral de las costumbres respecto al cerdo. Este refrenamiento se recogería en el llamado convidium moralitatum, que se tradujo en una serie de sermones que relacionaban la ingesta de cerdo con la gula, la avaricia (ya que los cerdos comen mucho, comen muy rápido y quieren comérselo todo) e incluso con la lujuria. Una persona 'pecadora' de comer demasiado cerdo era, por tanto, considerado pecador de estas faltas y además laxo de caridad. Aparecen entonces las primeras iconografías satíricas, del rico de amplias posaderas, con el cochino asado sobre la mesa, que incluso llega a servir el mismísimo Diablo.

Nuestro ilustre historiador Garci Ruiz de Castro nos relata que, el 8 de julio de 1502 y hallándose la Reina Isabel I de Castilla por nuestras tierras, paseaba con su primo Álvaro de Portugal por las inmediaciones de la iglesia románica de San Pedro de los Picos y vieron a una mujer humilde arreando un cochino joven cuesta arriba. Don Álvaro, que debía ser un hombre de gustos repentinos y encima un maldito elitista, exigió el cochino para la cena de esa noche sin pagar, naturalmente, nada a cambio.
La pobre mujer tuvo que cederlo, al fin y al cabo era el primo de la Reina, y ella no era nadie para exigir un pago a su majestad, así que llevó el cerdo a regañadientes hasta el palacio. Pero el cronista nos dice que fue tal la cantidad de maldiciones que la mujer echó encima a su animalillo, que fue probar un solo bocado de la carne, y Álvaro cayó muerto sangrando profusamente por las narices.

¿Cerdo? sólo un poquito, por favor

Con la llegada de la Peste Negra (S. XIV), la condición de nuestro amigo de mirada gacha dio un giro radical. La necesidad de ingentes cantidades de madera había hecho talar grandes porciones de bosque donde se criaba nuestro marranillo, y con el descenso demográfico debido a la Peste estos eriales no fueron repoblados, y se convirtieron en majadas y terrenos asilvestrados, más aptos para el ovino o bóvido que para el puerco.
Así, acaece la llegada del cerdo al establo y la casa, de donde ya no volverá a salir (exceptuando los primos sibaritas que, hoy en día, pueden disfrutar de sus bellotas y sus trufas para ser convenientemente vendidos a cojón de pato viudo). El campesino debe alimentar al cerdo con parte de su cosecha, ya que no puede buscar su propio alimento, y por ello el número de cerdos por granja desciende debido al gran coste de mantenimiento.

Ya en el siglo XVI la matanza del cerdo es desterrada de los calendarios medievales, para ser sustituida por la más refinada estampa de caza. Tratados en medicina aseveran que la carne de cerdo adulto es demasiado agresiva para los delicados y modosos estómagos nobles, con lo que el cerdo se ve desplazado por las aves o por su pequeño vástago el cochinillo. Se acabaron también los pantagruélicos pedazos de carne en las opíparas comilonas, ahora lo que se lleva es un solo cochinillo, eso sí, servido con mucho arte.
Aparece entonces el sibarita por excelencia: el arte del trinchado. La carne se prefiere servida en pequeñas porciones, y los nobles e incluso la nueva clase de la burguesía se apresuran a adiestrarse en el hábil manejo del trinchante. La preocupación por saber trinchar con delicadeza y habilidad se debe a la buena impresión que querían causar en sus invitados: posibles aliados, congéneres e incluso, por qué no, miembros de la familia real que se hallaran de paso.

Pero los nobles no se privan de comer el cerdo. Aunque ya no se exhiba el marrano completo, en un buen banquete y un buen bodegón no puede faltar la cabeza de cerdo asada, como símbolo de la abundancia y el poder económico. Sus carrillos, convenientemente trinchados también, eran un bocado exquisito, así como su lengua.
Y aparece nuestro adorado jamón y nuestro venerado lomo embuchado en forma de 'embutido saludable', deshechada la exhibición de chorizos, butifarras, morcillas y choscos.

Algunas curiosidades

Rafael Ruiz nos mostró muchas estampas e historias curiosas que ha descubierto en sus investigaciones. Tomé nota de algunas:

Es curioso, por ejemplo, que los cristianos sean la única religión monoteísta de las tres semíticas, que sí ingiera cerdo. Además, teniendo en cuenta que su mesías, Jesús de Nazaret, observaba (como buen judío) las leyes del kashrut. Estas leyes alimentarias prohiben expresamente el cerdo.

Es curioso, también, que se conozcan sentencias de la era medieval temprana, en las que se condena a cerdos por haber devorado niños. Los cerdos pueden ser animales muy agresivos, y no debemos olvidar que son omnívoros y comen, en estado salvaje, pequeños animales; pero imagínense el estado de libertad y asilvestramiento que tendrían entonces como para comer niños dejados de la mano de Dios...

Curiosa es, también, la creación del icono de la Judensau o cerda judía. En la iconografía medieval, se utilizaba para expresar la teoría antijudía de que el pueblo de Abraham había nacido de una cerda. Se cumplía con ello varios propósitos: deshumanización de los judíos, relación con la inmundicia, justificación del antijudaísmo, denostación de sus creencias...
La Judensau suele representarse con un tamaño monumental, y siendo alimentada por judíos que a su vez maman de sus pechos, lamen su sexo, ingieren sus excrementos o beben su orina. Graciosos, estos cristianos medievales ¬¬

Curioso de nuevo, el paralelismo que se forma en imágenes como la de esta Judensau, donde se hace una parodia de la comunión colocando en la parte superior la imagen del niño Simón de Trento (recordaréis a Simón de los artículos que escribí hace tiempo sobre los libelos de sangre... sí, lo sé, os debo la bibliografía y el último capítulo).

Y curiosas son también las versiones apócrifas de historias de la Biblia donde, más tarde y en la versión oficial, se ha eliminado al cerdo. Ruiz nos hablaba de la parábola del hijo pródigo, y también de esta letra capital tan curiosa. Se trata de la primera letra del Evangelio Árabe de los Niños, un texto apócrifo. La historia de este texto cuenta que algunas madres habían prohibido a sus hijos jugar con Jesús, ya que era un niño muy raro (recordad, queridos lectores, que el dios del antiguo testamento, del que fue heredero este Jesús de los primeros textos, no era precisamente un dechado de misericordia ni perdón). Viendo aproximarse al chaval, ordenaron a sus hijos que se ocultaran, y el primer sitio que encontraron fue un horno. Jesús preguntó a las mujeres sobre sus hijos, pero ellas evadieron la respuesta.
Ni corto ni perezoso, Jesús prendió fuego al horno.
Las mujeres, espantadas y enmedio de grandes gritos, pidieron a Jesús que les devolviera a sus hijos. Él los dejó salir... pero transformados en lechones. La versión 'oficial' los trocaría en cabritos.

Y bueno, no puedo terminar esta minicrónica sobre la gran conferencia de Ruiz sin citar un dicho que él, a su vez, citó del gran relator, investigador, escritor y narrador segoviano Ignacio Sanz: "Abre tu puerco y abrirás tu cuerpo". Pues asombró ya, desde los tiempos antiguos, cómo la fisionomía del puerco se parecía a la humana... hoy en día, incluso nos sirve para transplantes.

Un saludo de la que siempre curiosea

Findûriel
Posted by Findûriel in , , , | 29.10.08 2 comments
Hola gentecilla. Empiezo la andanada de débitos con el santo.

SAN FRUTOS PAJARERO

El día 24 de Octubre, la Plaza Mayor de Segovia se llena de gente. Celebramos esa noche, a las 12, que entra el día de San Frutos, patrón de esta ciudad.
Antes de las 12 se suele ir reuniendo la gente. Para ese efecto, siempre hay un concierto. En el caso de este año, del Nuevo Mester de Juglaría, grupo conocido a nivel mundial y que parieron los soportales de la Plaza Mayor hace casi cuarenta años.

El concierto fue una pasada, repasando las jotas que más nos gustan a la concurrencia (El Quesique, Esta noche ronda un pollo, la Jota del Mester...) con la imprescindible 'Castilla, Canto de Esperanza' (ejem... ¡Castilla entera se siente Comunera!) y una increíble mezcla, de quince minutos de duración, de canciones populares infantiles.
Normalmente se olvida que estas canciones de juegos también son patrimonio folklórico nuestro, y debido a este olvido, ya no se ven en los patios de colegio niños cantando 'Mambrú se fue a la guerra', 'Soy Pepito Perdiguero', 'La Reina Berenguela' (reina nacida en Segovia, por cierto) o el resabidísimo 'Corro de la Patata'.

Junte usted a unas tres mil personas con frío y ponga al Nuevo Mester en el escenario (con alguna copichuela de vino) y verá a viejillas meneando la cadera con el güigüigüi de 'La Reina Berenguela', congas gigantes al son del 'Tio Tomasón' (congas de punkis, concejales, pijos, viejillos, cuarentones, cincuentones, mods y toda la pesca) o ínclitas jotas bailadas a brinquillos con 'Por el Puente de Aranda'.

Tras el reconfortante concierto, todos corriendo que daban las doce. Y a las doce hay que estar en la puerta de la Catedral, en aquella que lleva el nombre del santo, y que luce en la puerta una escultura de Frutos. Y atentos, que al acabar las campanadas de las doce, la imagen pasa la hoja del libro que lleva en la mano, como todos los años.
¿Que no viste cómo pasaba la hoja? Eso es que has parpadeado, hombre... en el espacio del parpadeo pasó la hoja. Mira que no estar atento... Bueno, para los despistados, todos los años se coloca un libro gigante a los pies de la puerta, cada año ilustrado por un artista diferente (este año, Frutos Casado de Lucas), y del que se pasa mágicamente la hoja mostrando un fragmento del romance del santo.

Y luego... pues a hacer cola. Mientras compras los boletos, puedes aprovechar para felicitar al alcalde, Pedro Arahuetes, que además de ser alcalde y segoviano, nació un día de San Frutos de hace cincuenta años. La cola es larga (más de 4000 raciones se han hecho ya) y el olor de los ajos refritos, el pimentón, el chorizo, el huevo hilado... en fin, que uno bailotea en la cola aunque no quiera, por el frío y las ganas.
Pero ¡ah! qué bien que se siente al tomar la primera cucharada de estas sopas calentitas, sabrosas y servidas en un cuenco de barro que luego te llevas para casa. Con el frío que hace... y la compañía es mejor cuando se tiene el ánimo templado y las manos aferradas a un plato de sopitas, y además hay música en el templete (este año, Phantom Club), y te encuentras con caras que no por conocidas son más habituales. Este año, el eurito de la colación ha ido para las asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui y Familiares de enfermos de Alzheimer.

Al día siguiente hay que llegar con tiempo a la Catedral de nuevo, porque se canta el Villancico de San Frutos. Un evento popular y no sólo porque la gente acuda en masa, sino porque cualquiera se puede presentar con tiempo para formar parte del coro que lo cantará. Aunque la estrella es la Voz Blanca de un niño de la Escolanía, todo el mundo puede apuntarse a los ensayos y elevar el coro hasta donde Frutos, rodeado de sus pajaritos, seguro se sonríe mesándose la barba.
Después, el pregón de San Frutos y la música de la Banda de la Unión Musical Segoviana, y la Cofradía del Paso de la Hoja entrega el premio San Frutos.
Durante este día, en las Hoces del Duratón se celebra la Romería del santo. Se conmemora así el hecho milagroso de la Cuchillada de San Frutos. Allá por el siglo séptimo, Frutos otea en el horizonte un ejército enemigo que se acerca al lugar donde el eremita reside con sus hermanos pequeños Valentín y Engracia...

Llegaba el escuadrón fiero
del Santo a la estancia dura;
pero como el cual procura
darles a entender primero
nuestra ley y su locura,
aquel ímpetu repara
con la fe de quien ampara;
y, atento el moro confuso,
la Cruz hizo, y luego puso
sobre un un peñasco la vara.
Diciendo que les mandaba
por Dios que se sosegasen
o la raya no pisasen
que en su nombre señalaba
primero que le escuchasen.
Con esto la dura peña
obedeciendo su seña
se dividió en dos pedazos
que desde cuyos ribazos
el monte su centro enseña.

... abrió las Hoces del Duratón, que es esa garganta que tenéis a la derecha del poema.

¡Ah! ¡Se me olvidaba! Hay un dulce, cómo no, del Santo: el pastel de San Frutos. Se trata de un nido con su pajarito y dos huevos, que recuerda cómo los pájaros se pusieron a cantar al unísono cuando el santo provocó la cuchillada que lo apartaba de sus enemigos. Por eso se lo llama San Frutos Pajarero. El pajarito es de fimo, y lo elaboran los chicos de APADEFIM en sus talleres.


Gárrinor con el mathom de su visita (los pajaritos) que, por una vez, no hice yo ^^

Findûriel
Posted by Findûriel in , , | 24.10.07 3 comments
Hoy, como cada 24 de octubre, bajaremos a las doce de la noche (un poco antes, para ver si podemos aparcar) a comer las Sopas del Santo.

Mañana es San Frutos, patrón de Segovia. Esta noche celebramos su festividad bajando a la Plaza Mayor a degustar, a medianoche y con toda la helada, la Sopa del Santo. Se trata de sopa de ajo elaborada por los cocineros de los restaurantes segovianos, y aunque lleva pocos ingredientes (básicamente agua, ajo, aceite, pimentón, jamón, huevo hilado y sal) sabe de maravilla sobre todo por el frío que hace y lo bien que entra la jodía sopa.

Es una de las tradiciones que más me gustan. Además del buenísimo ambiente que se respira en la plaza abarrotada y bulliciosa, de los chascarrillos de los cocineros, de la cazuelita de barro que te llevas a casa, hay muy buena música y ves gente de todo tipo, incluso a amigos que hace tiempo que no ves. A los ancianos en los bancos bajo las acacias. Los de la Asociación de Amigos de la Capa, junto a la Catedral. La Junta de Nobles Linajes, en los soportales del Ayuntamiento. Los chiquillos de instituto, sentándose en los rincones. Los punkis, en las escaleras del kiosko calentándose los mitones y los gargaverates con la sopa...

En casa casi nunca la como. La verdad es que no me gusta demasiado. Pero me pasa como los bocatas en el campo o la tortilla fría cuando vamos a setas o a nícalos (este fin de semana, ¡por fin!), que te comerías un cura arropao a una manta. Saben a gloria la noche de San Frutos las sopas del Santo.

Y luego, a eso de las doce de la noche, nos apretamos en la puerta de San Frutos de la Catedral donde se recita el romance del santo. Nada más y nada menos que, viéndose acuciado y asediado por sus enemigos, golpeó el suelo con su cayado en la famosa cuchillada y abrió las Hoces del río Duratón (donde ahora está su ermita). Sin barrenos ni nada, allá por el siglo séptimo.

Entonces la cofradía comienza el rito, y todos vemos al santo pasar la hoja de su grueso volumen (la llamada pasada de la hoja). Dicen que cuando se le acabe el libro se acabará el mundo. Hay muchos que darían lo que fuera por saber cuántas páginas le quedan, muchos otros preferimos seguir viviendo en la ignorancia a este respecto.

Así que ya lo sabéis: si pasáis por Segovia un 24 de octubre por la noche, no dejéis de calentaros las manos, el estómago y el ánimo con la sopa de San Frutos.

Findûriel, apilando las cazuelitas de años anteriores para hacer sitio a la de este año.
Posted by Findûriel in , , , | 28.9.07 3 comments
Imagínense ustedes que están en una Cena de Gala de la Sociedad Tolkien Española. Con sus brindis, sus juergas, sus ceremonias. Alguien viene, atraído por el evento. Un Jedi.
Bueno, piensan ustedes, qué cosa tan graciosa. El susodicho guardián de la fuerza les echa un discurso sobre el planeta Naboo. Se ríen un rato con él y comparten Dardo con la Espada Láser.

Al día siguiente asisten ustedes a la entrega de premios. Ya no es un solo Jedi el que se sienta en la sala, sino unos doce. Cuando los Bardos Errantes se lanzan a interpretar el Lamento Sindar, con la emoción a flor de piel, los Jedi allí presentes se ponen a entonar la Marcha Imperial.
Y no sólo eso. Cuando el presidente de smial de turno lee el final de El Señor de los Anillos, los Jedi se ponen a representar la muerte de Darth Vader a su lado.

Que conste que no tengo nada contra los fans de la Guerra de las Galaxias.

Imaginen ahora que están en un funeral. Su primo lejano, que viene de EEUU, trae canapés al tanatorio y se empeña en encontrar un vídeo para mostrarles la puesta de largo de su hija la pequeña.
Están en la graduación de su carrera. Cuando suben dignamente al escenario y les colocan la beca, alguien se pone a silbarles y a corear su nombre como si estuvieran en el fútbol, trompetazo incluído.

Bueno, pues así me he sentido yo hoy.

Me parece extraordinario que alguien venido de otras tierras quiera rendir tributo a la Vírgen de la Fuencisla, como expresión de respeto hacia la tierra que lo recibe, o que será su hogar, o por devoción. He visto cómo representantes de países lejanos se han acercado a verla, o cómo nuevos habitantes de otros estados han adquirido su devoción por ella al vivir en Segovia.

Yo no soy católica. Pero como expresé en un post en el blog de Finduilas, creo en los rituales, y en el paganismo latente en los ritos de fertilidad, cosecha y exaltación de la femineidad que representan las romerías y peregrinaciones para mí. Tengo cierta devoción a la Vírgen de la Fuencisla, aunque no le rece ni comulgue. Mi amor por las ofrendas de frutos como la de hoy, y por otras manifestaciones etnográficas, me hace afirmarme en mi identidad de segoviana, de perteneciente a este pueblo. Estamos hablando de una devoción popular de más de 1400 años, y eso cuando la devoción se tradujo al catolicismo, porque si nos remontamos más estaremos hablando de las diosas de la fertilidad de los vacceos...

Todos los años procuro vestirme con las galas del traje típico para llevarle a la imagen pimientos, repollos, uvas, carnero. Espero en fila mi turno para invocar la cosecha abundante, ofreciendo una muestra de la que se acaba de recoger. Este año he acompañado a los cocineros de Segovia, pues mi hermana iba en representación de su restaurante. Si hubiera habido alguien ruso, búlgaro, checoslovaco... con su traje típico, no me hubiera molestado lo más mínimo.

No he podido por menos, y lo siento... ¡Qué leñe! No lo siento... por el hombre al que he increpado de mala manera. La realidad es que en Segovia existe una 'hermandad' (que de hermandad no tiene nada, son un grupo de sevillanas) de la Vírgen del Rocío. Allá ellos mismos con su mecanismo. Con su pan se lo coman. Todos los años se hacen una mini-romería, y no me molesta.

Pero para mí es un insulto el hecho de que acudan vestidos con los trajes andaluces (más bien con una pálida e irrisoria imitación de los mismos) y que además se pongan a gritar 'viva la blanca paloma' en el pasillo hacia el altar, y a aplaudir.

Si es que sólo les ha faltado cantar en la Catedral...

Señores, estamos en Castilla. En las Catedrales de Castilla no se canta, no se ponen flores en las rejas, no se venera a la Vírgen del Rocío. ¿Que todas las Vírgenes son iguales? ¿Por qué entonces no gritan 'Viva la Vírgen de la Fuencisla', y acuden como es la tradición o, al menos, sin las gafas de sol, el rímmel, los claveles y la pachanga?

Tengo amigos andaluces, y no estoy para nada en contra de sus costumbres. Pero creo que cada cosa tiene su lugar, su momento y merece su respeto. Váyanse a hacer el Camino, y dejen de hacer el canelo. Son ustedes otro paso hacia la Globalización que nadie desea. Déjense de modas estúpidas (porque son gente de acá, que sólo quieren llamar la atención) y griten y bailen donde les corresponde.

No me extraña que el grupo La Esteva, que había acudido con todos los instrumentos para rendirle a la Vírgen su paloteo ritual, se haya ido atragantado y sin querer bailar. Tradicionalmente los últimos en ofrendar son los danzantes, pero ustedes, queriendo dar la nota, se han colocado al final para cerrar el acto. Si es que nos han revuelto el estómago...

Findûriel, bastante cabreada.

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