jueves, 3 de mayo de 2007

Kefirízate

La incorporación más extraña a la dieta de mi estómago caprichoso (¡después de los pepinillos con leche, of course!): El Kéfir de leche.

Por ahora lo estoy tomando ya "manufacturado" en un bebible que he encontrado en una tienda de productos polacos (foto a la izquierda), y la verdad es que comenzó siendo poco agradable para mi paladar, más que nada porque no me va el sabor del yogur natural. Pronto espero que me lo pasen fresco, y cultivarlo en casa.

¿Que qué es el Kéfir? Bueno, realmente lo que voy a tomar es leche kefirada, o sea, leche tratada con los gránulos de kéfir. Son una conjunción de levaduras y bacilos que viven de forma simbiótica, de aspecto de coliflor (los gránulos de kéfir de agua parecen trocitos de medusa) que ayudan a que la leche fermente, y disuelven algunos de sus componentes para hacerla más digerible. La bebida de leche kefirada, o el suero de leche kefirado, son alimentos conocidos por las culturas caucásicas hace miles de años. Le da a la leche un sabor ácido, algo amargo, parecido al del yogur natural, pero menos fuerte y con un poso de... un nosequé... que la verdad es que al principio me costaba tragarlo, pero parece que le estoy cogiendo el gustillo.

He conseguido el bebible gracias a una amiga polaca, que dice que allí lo beben como si fuera agua, incluso en las comidas. Lo que espero de la leche kefirada es ese milagroso efecto de poner de acuerdo a mi estómago e intestinos con el resto del cuerpo. Perderé algo de mi esencia con la curación de mis cólicos, lo sé, pero creo que merece la pena.

Lo más curioso de los gránulos de kéfir es que no se pueden comprar en ningún sitio (excepto partidas puntuales de gránulos secos). ¿Por qué? Pues porque los cultivadores de kéfir lo fragmentan y regalan a quien le interese. Es fácil de mantener, y tiende a crecer si se lo trata bien, con lo que las comunidades de kefirómanos se publicitan en la red para compartir las propiedades de este honguillo completamente gratis.

Se puede consumir la leche kefirada de 24 en 24 horas, y también se puede dejar actuando el kéfir más tiempo para producir un corte de la leche, y hacer queso fresco kefirado y con facilidad, casero, y con los aditivos que se deseen. Como no es recomendable edulcorarlo con azúcar, mataré dos pájaros de un tiro reduciendo mi ingesta de azúcar diaria. Las propiedades, además de regenerar la flora intestinal y hacer la leche más digerible, son muy numerosas, como: calma los nervios (esto será porque convierte la leche en una bebida muy ligeramente alcohólica? XD), ayuda a que las personas con intolerancia a la lactosa puedan soportar la leche tratada, ayuda a recuperarse de la anemia, como tratamiento cutáneo para eccemas... ¡e incluso para eliminar la caspa! (cáspita, caramba)
Bueno, me veis en la EstelCon con el bote bajo el brazo XD
Findûriel, kefirada y pirada.

3 comentarios:

Altáriel dijo...

¡¡Yo también lo tenía en casa!!

Lo he tenido milenios, y aguanta hasta congelado. No sé si mi madre tendrá en el congelador todavía. Échale sacarina mujer, que eso sale muy fuerte, que yo lo he bebido años.

¿Sabes para qué viene muy bien? Para asustar a tu hermana con el aspecto del kéfir xDDDDD. (No, no estoy atormentada xDDD)

Findûriel dijo...

Jajajaja... dí que sí... se lo voy a poner a la mía enfrente, el bote con la leche grumosilla y llena de suero... que parece un ente del espacio exterior!
El caso es que en las referencias homeopáticas que me han dado desaconsejan edulcorarlo con azúcar, sacarina o aspartamo. Recomiendan mermelada, sirope o miel (aunque soy alérgica a ella, así que de esto último nada)
Besos, Manolillo! Cuida de Flipendil!
Findûs.

Anónimo dijo...

¡Que padre!
Les recomiendo Lifeway Kéfir. Es súper delicioso.