miércoles, 6 de junio de 2007

3. La Cortesana

Tres flautas susurraron en el frío, seguidas por las pisadas rotundas de las bailarinas, que hacían resonar las sonajas que llevaban en los tobillos. En el encantado minuto que siguió a esta brillante aparición, el suelo entre la puerta oriental y el estrado quedó cubierto por pétalos multicolores, que veían acentuado su olor profundo por el frío.
Los músicos caminaron tocando suavemente, mientras el palanquín dorado cubierto de sedas adamascadas avanzaba llevado por seis hombres. Ino se maravilló en el cuerpo de las sedas al aletear mientras el palanquín subía y bajaba. Imaginó cómo sería hacerse un vestido con aquellas vaporosas telas, cómo sería envolverse la cintura con los dorados hilos.
Al posarse en el suelo, el palanquín dejó escapar el repique de sus cascabeles. Primero la punta de un pie, luego un tobillo, y las telas más exquisitas enmarcando aquel pie blanco como un ave de las nieves. La doncella que apartó las cortinas con las manos estaba vestida deliciosamente y sujetaba un abanico blanco y rojo, con el símbolo del fuego pintado en el centro. Su rostro se cubría con una gasa blanca, que no dejaba entrever sino el brillo de unos ojos claros.
La danza que figuró su cuerpo, al ritmo de las notas sutiles de la orquesta, hizo babear al invitado. Alargaba sus dedos húmedos de grasa y saliva hacia la lejana muchacha, mientras ella inclinaba su rostro cubierto en gasa y trazaba deliciosos arcos con el abanico. Los leves golpes de los crótalos la hacían avanzar, provocando suspiros de admiración y exclamaciones de asombro. Los ojos de los presentes temblaban cuando algo más de muñeca, la sombra de una pequeña oreja, o las puntas de los pies blancos emergían de la vestimenta, que flotaba y se enroscaba al ritmo de la danza.

Subió los peldaños del estrado entrelazando pasos elegantes y delicados, al ritmo del lamento solitario de un único shakuhachi. Tres notas de arpa acompasaron su reverencia, y el rumor de las doncellas fue lo único que pudo oírse cuando la música se detuvo. Las acompañantes se apresuraron a arreglar los innumerables pliegues para que pudiera arrodillarse. El señor feudal intentó descender dignamente de su asiento, pero fue incapaz de contener el temblor ansioso de su cuerpo hinchado. Aunque nadie se rió al verlo trastabillar.
― Este es el presente que nuestra aldea le ofrece, Kaien-dono ― susurró satisfecha Tsunade, frotándose las manos. El señor feudal entregó su anillo a uno de sus ayudantes, mientras se acercaba con pasitos hambrientos hacia la joven. Tsunade lo tomó, satisfecha. Había conseguido lo deseado sin ningún percance.
Chôji no veía bien desde allí detrás. Se inclinó sobre las rodillas hacia un lado para poder ver más allá de la sombra de la Godaime. Los ojos del invitado estaban abiertos y temblorosos, y sus dedos se entrecerraban de ansia al tomar el delicado velo y alzarlo.
― Estoy a su servicio, mi señor.
Se inclinó hasta el suelo, postrada delante del señor feudal.
― Niña... ― susurró éste, con un tono perverso en la voz vacilante.
Ino tan sólo le respondió con una sonrisa inocente.

5 comentarios:

Gema dijo...

Weeee! Ummmm, me gusta ... Lo encuadras en las frikadas ... qué es?? es que me has dejado pilladísima ...
Silmaril

Findûriel dijo...

Es parte de un fanfic, aunque no sé si te vas a enterar demasiado porque va sobre un manga...
http://www.fanfiction.net/s/3409433/1/
Besos. El texto es a ver si os mola sin siquiera saber de qué se trata...

Finduilas dijo...

A mí me ha gustao mucho ^-^

Gema dijo...

La verdad es que me pasa como a Finduilas, me ha gustado mucho a pesar de no saber qué era,por eso pregunté ... Me ha gustado porque tiene unas descripciones bastante musicales y además visualmente hermosas ... aunque la verdad es que las culturas orientales es lo que tienen, que visualmente son bastante ricas.
En fin, que me ha gustado mucho. ¿Estás haciendo un estudio de mercado? jejeje
Silmaril

Findûriel dijo...

Bueno, finduilas sí que se enterará, porque es de una serie de manga que conocemos ambas... jajajajaja!