sábado, 27 de octubre de 2007

Suicidio

(...) Alguna gente dice '¡oh, va contra la ley!' Bueno, va contra la ley si haces un trabajo chapucero. Otra gente dice '¡oh, deberíamos salvarlo!' Bueno, no todo el mundo desea ser salvado. No todos se merecen ser salvados.

Ahora bien, no estoy diciendo '¡Suicídate!'. Pero, si vas a ser un idiota y hacerlo de todos modos, no lo cargues a mis espaldas.

Hay un montón de cosas buenas que vendrán si lo haces. ¿Algunas de ellas? Bueno, vamos a ver...

Los apartamentos serán más baratos. Habrá más aire para mí. Dicen que hay dos mujeres para cada hombre, si eres hombre habrá dos pavas más para mí. Habrá otro vodka para mí. Habrá otro idiota menos que tratará de saltar por la ventana. Nunca tendrás que volver a ir a comprar, nunca te encontrarás con que las bolsas se han acabado justo antes de llegar tú. No tendrás que buscar cambio para pagar en el McDonalds. No te verás nunca más gorda ni tendrás que contar las calorías. No más reciclaje. Habrá un coche menos en la carretera. Cincuenta pollos vivirán. No más ir a la Iglesia.

Estarás diciendo 'Hey, mundo... ¡Bésame el culo!'

(Bobby Gaylor, Suicide)


¡Ser o no ser, he aquí el problema! ¿Qué es más elevado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante Fortuna, o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?
¡Morir! Dormir... no más ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir... dormir! ¡Dormir... tal vez soñar!

¡Sí, ahi está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio!

Porque... ¿Quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno; cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? ¿Quién querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte, esa región cuyos confines no vuelve a traspasar viajero alguno, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que desconocemos? (...)

(Hamlet, William Shakspere)

No puedo evitarlo. Cada vez que paso por un puente, aparece en mi mente la palabra SUICIDIO. Como en luces de neón. Bang.
Pero el hecho de que esté tan a mano te ayuda a quedarte dentro, ¿sabes?

(Charles Bukowski)

1 comentario:

Selerkála dijo...

Todos sabemos que vamos a morir. Unos pueden temer ese momento, otros intentar obviarlo.Pero todos lo sabemos, aunque muchos no lo acepten. La cuestión es, como decía el sabio entre los sabios, nuestro querido Gandalf : "qué hacer con el tiempo que se nos ha dado". Pues bien, sobre todo, hay que aprovecharlo. Sufriendo, gozando...Simplemente aprovecharlo. No mostrarnos indiferentes ante la vida. No sabemos lo que habrá "más allá", de modo que debemos vivir intensamente lo que tenemos ahora. Luchar contra lo que nos parezca injusto y proclamar con entusiasmo aquello que creamos que merece la pena ser conocido. VIVIR, en definitiva; no finjirnos vivos cuando en realidad estamos más muertos que los habitantes de una necropolis. Debemos "vivir la vida".Con pros y contras, pues todo pasa por algún motivo.

Ea!