sábado, 15 de marzo de 2008

Cine Club: Cartas desde Iwo Jima

Decepción. Lenta y dolorosa, que comenzó siendo esperanza y se fue convirtiendo en incredulidad hasta desembocar en esta decepción. Creo que de los libros podrían haberse sacado más fidelidades que las que muestra este film.

Hago mías muchas de las palabras de esta crítica en filmaffinity:

Un rostro humano: la mitad izquierda, de tez blanca, pupila azul y pelo rubio, llora manchada de sangre y tierra; la mitad derecha, de tez dorada, ojo rasgado y pelo negro, yace sin vida. Así es la interesante propuesta antibelicista del veterano Clint Eastwood (Los puentes de Madison); una idea que, sea original o no, ha sido escasamente llevada a la gran pantalla: No a la guerra. ¿No estamos ya cansados de ser incitados a la lucha, a la toma de armas y a la ira?
Pero por muy buenas que sean las premisas de las que parte este film hermano de 'Banderas de nuestros padres', también nos cansan las películas lentas si no encontramos una razón suficiente para que sean tales, no siendo una de ellas tratar de inmergirse en el estilo nipón.

Amén, hermano. Parece que Eastwood ha intentado hacer cine japonés y no lo ha conseguido para nada del mundo. Y es demasiado 'forzadamente poético' para ser cine americano, y demasiado yanqui para ser japonés, con sus pensamientos en voz alta y sus miradas al horizonte (aunque aquí las hay, y demasiadas), así que consigue un pastiche lentorro para ser 'Banderas' y demasiado lacrimoso para ser japonés.

Porque ese es el error que este grande del cine presenta: tratar de perfilar dos cosmovisiones, como son la americana y la japonesa, no es empresa fácil en absoluto; y puede ser que ambas se den juntas, pero nunca revueltas. Así es que encontramos a lo largo de los 141 minutos de Cartas desde Iwo Jima una esquela de patriotismo americano, mezclado con el japonés, al que contribuye una hermosa y parsimoniosa banda sonora (Kyle Eastwood y Michael Stevens), que está a todas luces fuera de lugar por no introducirnos en territorio asiático.

El caso es que comienza bien, con unos toques como de koto... pero ahí se queda. Llegué a veces a escuchar algo parecido al ¿swing? y al jazz...

Y detalles como la frase que pasa de la carta del soldado americano, al discurso final del coronel Nishi (Tsuyoshi Ihara), no hacen sino empobrecer al bando oriental mostrándoles faltos de principios, más que servir de elemento de unión entre ambos.

¡Completamente de acuerdo! Parece que no puede otorgar la identidad necesaria a los japoneses, si no es comparándolos mediante símbolos como éste. Luego tiene frases lapidarias que dan a entender que los estadounidenses son lo más de la civilización, los más educados, los más avanzados, y los que más respetan los derechos humanos 'Se nota que no conoces a ningún norteamericano' brrrrrrrrr... Y ese banquete en que queda clarito que los japoneses van ciegamente a la guerra por que se lo ordena su país, en cambio los norteamericanos sólo apoyan a su país cuando lo consideran justo... brrrrrrr...

A esto se añade una fotografía que trata de ser realista en grado sumo, siendo así que el espectador, de tanto forzar la vista en la oscuridad, al igual que los propios soldados acaba con dolor de cabeza. Y sin ser suficiente la penumbra, exiguos son los datos que se nos dan acerca de la preparación previa al combate, de la construcción de la intrincada red de túneles con que minaron Suribachi y demás, de la cantidad de soldados de que se componía el ejército imperial japonés, de los movimientos de uno y otro frente una vez comenzada la batalla, etc.

Ya me hubiera gustado una buena explicación, y no el modo de rodar de esta peli, que parece que todos los soldados están ahí amontonados sin saber dónde van, se dan al suicidio con una facilidad pasmosa y sucumben al desorden a pesar de pertenecer al ejército más disciplinado del mundo. Y la fotografía pretende ser tenebrosa, pero resulta inescrutable. No hay juego con las pequeñas cosas, si exceptuamos el fajín de mil puntadas, y tampoco aprovecha las sombras como podría haber hecho.

La línea temporal no ayuda a suplir esta falta de claridad, sobre todo cuando observamos flashbacks poco fluidos o cambios de escenarios diurnos a nocturnos mientras los soldados corren despavoridos de una colina a otra.

Esa es otra. No sabemos nada del Japón de la época, sólo que sus dirigentes parecen despiadados, pero nada de los civiles si no es por un escasísimo flashback que nos limita a una mujer. No sabemos qué guerra se vive allí, ni siquiera por las insuficientes cartas de los familiares a los soldados. Pero en 'Banderas' mucho glamour, mucha prensa, mucho acento tejano. ¿Es que los dos generales a los que admiramos en la película, deben ser nobles porque saben inglés y han estado en contacto con tan admirable nación como los EEUU? Precisamente por eso esta película está más cerca de El último samurai que de Capitan Conan.

Pero la batalla termina, y a pesar de que los nipones han sido masacrados, el entrañable personaje encarnado por Kazunari Ninomiya, Saigo, derrotada y melancólicamente, nos mira y llora: el bien y el mal, no entienden de banderas.

Paradójicamente, 'rescatado y curado' entre los amables estadounidenses. Porque la escena esa en que los USA muestran su crueldad nos suena a fake de lejos, no es ni mucho menos un 5% de Abú Grahib, un 2% de Vietnam ni un 1% de Guantánamo. Al final, ganan los buenos, porque al fin y al cabo, aquella apestosa isla era una victoria moral mediante una banderita de héroes anónimos, que luchaban contra gente pequeña, desorganizada y desposeída de honor (en cambio, tienen un peculiar dedo flojo con el suicidio) y de compañerismo (no como el buen indio que se vuelve con sus compañeros, unos héroes)...

No hay ni un asomo de heroísmo, de cooperación, entre los japoneses de la película. Hay una parada ante un disparo (qué yanqui, por dior), alguna que otra estampita, paseos inútiles, estrategias fatales (como el comienzo con las trincheras en la playa) e incluso una imitación de pin-ups cantando escenificada por infantes de un colegio. Y el reclutamiento... por favor... como si los norteamericanos fueran voluntariamente.

La verdad, Clint, te me has caído con todo el equipo.

Findûriel, decepcionada.

PD: Me ha encantado ver a Ninomiya Kazunari, con su personal forma sencilla de actuar, casi cándida, mostrar la fortaleza interior que puede tener un soldado raso. ¡¡Sigue así, Shou-chan!!

5 comentarios:

Elphaba dijo...

Hombre, no ha conseguido el hombre hacer una "delgada linea roja", pero tampoco he interpretado de la misma forma algunas cosas que tú dices, y me parece bastante superior a "Banderas de nuestros padres", que sí que no me dijo ni fu ni fa.
Infórmame, please, ¿quien es el tal Ninomiya que dices?

Findûriel dijo...

Banderas de nuestros padres me pareció más bien flojucha, y me esperaba mucho más de ella (la vi la semana anterior a esta), y esta no consiguió que empatizase del todo con los personajes, que es una de las cosas que más rabia me da de todo.
Pues Kazunari Ninomiya es el que hace de soldado raso 'protagonista', el de la foto. El que era panadero. Yo lo conocía de un dorama muy divertido (y también completista por Ogushun) que se llama 'Stand Up' y que recomiendo para tardes de risa y situaciones surrealistas. Su personaje, Shouhei, es muy cándido y muy 'adolescente', es cómico verlo al lado de gente como Hiroki Narimiya, Oguri Shun o Yamashita Tomohisa, que son verdaderos Idol de masas y que miden cerca de los dos metros... porque él es más del montón y más bien canijillo, pero hacen una pandilla genial en la serie. La verdad es que me lo pasé muy bien viéndola porque, como digo, es bastante surrealista.

Elphaba dijo...

¿Cuántos capítulos son? Yo he encontrado 5 ^_^.

Findûriel dijo...

Son 11
Yo tengo descargados de NYA fansubs 10, a ver si se estiran y ponen ya el último.
El tracker es este:
http://a.scarywater.net/nya/
Bajas hasta que encuentres los capítulos de 'Stand Up' y se descargan con el bittorrent o con el flashget. No sé si en veoh.com los tendrán, porque en crunchyroll (son mis dos proveedores de doramas online) lo han retirado porque está licenciada la serie.
Espero que te guste :) (Ogushuuuun, Hirokiiiii)

Anónimo dijo...

COÑO, SHOU-CHAN!!! No podía haber flipado más today.
Tía, tienes la cabeza llena de ideas para poner en el blog. Te odio.

la mo, desde el cuarto vacío de su craneo, añorando su ordenador en cuarentena T.T