jueves, 23 de abril de 2009

Con el corazón en Villalar

Sí, señores, de nuevo es 23 de Abril. Día de muchas cosas, oh sí, pero también

Día de Castilla y León.

Hoy se conmemora el ajusticiamiento de Bravo, Padilla y Maldonado en la plaza de Villalar de los Comuneros, poniendo remate a la rebelión Comunera contra Carlos I.

Día de la comunidad autónoma más grande de Europa (en extensión, no quiero pecar de ególatra). Día del reino que dio nombre a la lengua oficial de todo el estado. Día que trata de sacar de la oscuridad y el silencio a los ciudadanos de una comunidad autónoma (malhecha en la constitución de 1978) que nunca dicen nada y que prefieren no salirse de sus quehaceres cotidianos.

Porque sí, amigos, saliendo fuera de mi casa me he encontrado actitudes de todo tipo. Desde el que ha visitado mis tierras y ha hollado las mismas calles que los mejores escritores de nuestra historia literaria con los ojos de un turista cultural; hasta la gente que nunca ha estado por aquí pero que ha oído hablar de las figuras malvendidas de un márketing erróneo; e incluso aquellos que nos odian sin conocernos.

Sí, odio. He encontrado gente que nos achaca los males que emanan del gobierno central, que extienden su aparente 'amenaza' a todo el mundo castellano, desde las altas cúpulas hasta la viejita que toma el sol en el enlosado. El castellano es una amenaza, alguien que vendrá como el coco por la noche a chuparte los tuétanos. Alguien que lo único que quiere es despojarte de tu lengua, tus tradiciones, tu modo de vida e incluso de tu casa porque él es así, malo desde el nacimiento.
Porque a los niños castellanos desde que nacen les enseñan que todo lo que no sea castellano es malo, que el resto de culturas que nos rodean son nuestros enemigos, que lo único que quieren es aniquilarnos. Que además hay que parasitar a los demás porque tienen más dinero que nosotros, y vivir a sus expensas. Que el yermo que nos rodea hay que conservarlo para blandirlo como muestra de nuestra pobreza, para que los que trabajan nos mantengan. Que tenemos que aplastar las demás lenguas que hay, porque la nuestra es más chachi, e incluso tenemos que exigir allá donde vayamos que los demás hablen castellano hasta cuando nadie los oye.

Quizá las personas que piensan eso deberían revisar su propio sistema de valores, su propia educación y su propia manera de ver el mundo, pero cambiando Castilla por sus términos personales. A lo mejor la ecuación les sale rana.

No comprendo cómo alguien, sin conocerte siquiera, puede pensar esa cantidad de barbaridades sólo porque eres castellano. Me sorprendió de un modo desagradable descubrirlo. Soy castellana, y a mucha honra. La historia que me rodea es digna y polifacética. La cultura que me rodea es fuerte, arraigada, honrada y honorable. Pero no la uso de bandera ante las demás culturas, no avasallo jamás con ella a nadie ¿Por qué hay gente que cree que sí sin que haya salido una sola palabra de mi boca?

Y este año, como todos, nadie se acordará de que hoy es el día de Castilla y León. Si no se acordó ni siquiera Zapatero en su discurso de cambio de ministerios... él que es Castellano Leonés, dijo que Chaves dejaba el gobierno de 'la comunidad más grande de España'...

En fin... hoy es día de cantar 'Castilla, canto de esperanza'.



PD: me niego a que este post se use como campaña política, lugar de confrontación o que se malinterprete. Hablo de experiencias propias, no de cantidades absolutas. Mi palabra no es ley. Tan sólo quería expresar ese fenómeno del odio, que me entristece profundamente.

3 comentarios:

Elphaba dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dices. Precisamente el tipo de gente que enarbola esos dedos acusadores son los que tienen esa forma de pensar, y creen ver reflejados en los demás lo que viene a ser su propia miseria.

Qué gran pérdida de tiempo alimentar ese tipo de odios que no benefician ni a nada ni a nadie.

Selerkála dijo...

Feliz Día de San Jorge a tí también.

Esto de compartir festividad es lo que tienen los "matrimonios católicos" del pasado, que lo unificaban todo, jejejejejejee!

Un beso, cielo.

.

Último Íbero dijo...

Findu, de castellano a castellana (porque por mucho que el Estado de las Autonosuyas se haya empeñado en crear unas grotescas administraciones territoriales artificiales en casi todos los casos, y por lo tanto un madrileño es tan castellano como un burgalés o un toledano), el problema viene de que durante muchos siglos se ha mezclado hasta la confusión Castilla y España. De tal modo que la parte (Castilla) ha pasado a representar en el imaginario mítico de algunas regiones al todo (España).

Y así se producen a día de hoy situaciones tan rocambolescas como que haya regiones que creen que todo lo que no es un región es "Castilla". Y el "enemigo histórico" sean los castellanos.

Esto tiene su origen, paradójicamente, en la época de los rebelión de los Comuneros contra el rey Carlos. Su derrota y la posterior desmantelación de las instituciones castellanas ajenas al poder real (las Cortes fueron subyugadas y Castilla, a efectos prácticos, reducida a un dominado absoluto similar al existente en Francia años después) provocaron que la nueva dinastía Habsburgo se apoyase en un reino como Castilla para patrocinar y sostener su política imperial.

El resto de reinos españoles, menos poderosos y ricos pero protegidos por unas instituciones que zancadilleaban constantemente la acción regia, se "salvaron" del expolio pero comenzaron a ver a su propio rey como "el castellano" (vivía en Castilla, sus ejércitos eran principalmente castellanos, su lengua se expandía por la propia fortaleza económica y política de ese reino, etc.)

Todo ello (y por supuesto la terrible Guerra de Sucesión española) provocaron que, al final, las regiones en las que comenzaron a surgir movimientos "diferenciadores" optasen por construirse "en contra" de lo que percibían como la fuerza externa que los subyugase en el pasado: lo castellano.

Lamentablemente en la actualidad hay varias regiones españolas dónde en las escuelas, en las universidades, en los libros pretendidamente "serios", en los saraos culturales y en los discursos oficiales, se sigue utilizando esta idea como motor y palanca de cambios políticos encaminados a destruir lo común a todos los españoles y crear estructuras nacionales nuevas con una clara vocación homogeneizadora y unidreccional.

Y para ellos el vocablo "Castilla" y sus derivados es el comodín contra lo que identificar sus enemigos.

Triste, espantoso y decadente. Pero radicalmente real.

Y esto NO es una opinión. Es un hecho.