miércoles, 8 de julio de 2009

Aubrey Beardsley


"Todavía le veo sentado allí, la cabeza agachada, la cara seca, tan pálida como la gardenia de su solapa, y los rasgos angulosos salientes, el pelo que siempre le caía en mechones sobre la frente y que, además, tenía un color raro, como de carey; la figura flaca, también angulosa, y las largas manos, en las que había tanta fuerza" (Max Beerbohn)

Emulando a Nienna con su blog artístico, hoy me apetece hacer una entrada sobre mi ilustrador favorito:
Aubrey Beardsley.

Conocí a Beardsley en mi clase de la universidad 'Movimientos artísticos en las Islas Británicas' (asignatura que ha desaparecido con el plan 2001, por cierto, lo que me parece horrible). Desde siempre me había gustado Oscar Wilde, y fue conocer las ilustraciones de 'Salomé' de Beardsley y quedarme completamente enganchada. En concreto, una de sus ilustraciones más conocidas, la llamada 'Falda de pavo real':

The Peacock Skirt, de 'Salomé'

Aprendiendo un poco más sobre su vida, descubrí que era un hombre sumamente fascinante. Dos eran sus premisas en el arte: el grotesco y la espontaneidad.

Se dice que para comenzar un dibujo, dejaba caer una gota de tinta en la hoja y desarrollaba las formas que tomaba. Se sabe que jamás usó bocetos, como mucho diferentes versiones del mismo dibujo, en las que iba depurando la técnica. Ya en la época de mayor esplendor de su arte, ni siquiera eso. Simple y llanamente, producía originales.

Salomé festejando en la cabeza de San Juan Bautista

Además le cabreaba bastante que no le dieran las medidas editoriales exactas de sus dibujos, ya que, como buen ilustrador, hacía el original a la medida del soporte donde iba a ser colocado. Nada le molestaba más que hacer un dibujo y ver después cómo le corregían las proporciones mediante copia para ajustarlo al espacio real en el marco.

Su modo de dibujar también era bastante curioso. Nunca dibujaba durante el día, siempre de noche, si podía permitírselo. Y cuando se veía obligado a dibujar de día, corría los pesados cortinajes negros de su casa y no dejaba entrar ni un solo rayo de luz, para dibujar a la luz de los velones que poblaban profusamente su vivienda.

Merlín toma bajo su protección a Arturo, de 'La morte D'Arthur'

Admiró y despreció en igual medida a Oscar Wilde. Oscar dijo de él, en su momento 'rostro de hachuela plateada, cabello de verde hierba'. Después de ver su ilustración de 'la danza de Salomé', Wilde aseveró que nadie podría haber captado mejor la sensualidad de la escena. Aunque a Aubrey le encantaba el grotesco y el esteticismo, no comulgaba con ciertas ideas decadentes (contrariamente a lo que se asevera en fuentes internáuticas poco contrastadas). No le gustaba que le comparasen con Oscar Wilde ya que, aunque le gustaba ir siempre con sus trajes grises, sus guantes amarillos y sus zapatos de cuero, llevaba una vida ordenada.

Grotesque de sus 'Bon Mots'

Ilustró algunos de los libros que curiosamente me mandaron leer en la carrera. Además de la mencionada Salomé, son famosas sus ilustraciones para La Morte D'Arthur de Malory (para la que hizo más de 500 dibujos en 18 meses), Lisístrata de Aristófanes (ilustraciones de marcado tinte erocéntrico que le granjearon bastantes problemas), The Rape of the Lock de Pope (¿qué hay más esteticista que la batalla de los beaux y las belles?), Volpone de Jonson, algunos cuentos de Poe (como El gato negro o La máscara de la muerte roja) y las que hizo para las revistas The Yellow Book (interesantísimo colectivo de ilustradores) y The Savoy (la revista esteticista por antonomasia). Todo esto además de cartelería, folletos, anuncios, artes aplicadas, programas de teatro...


Una Venus un tanto andrógina, ¿verdad?

Llegó a escribir un libro, 'La historia de Venus y Tannhäuser', que fue publicado bajo el título de Under the Hill. Está inacabado, ya que la muerte se lo llevó a los 25 años bajo el nombre de tuberculosis. Como tantos otros artistas que saben que van a morir (Beardsley siempre fue un niño y un adolescente frágil y enfermizo), se convierte al catolicismo justo antes de su fallecimiento y manda que se destruyan sus ilustraciones 'pecaminosas'. Gracias a la providencia, su editor no le hace caso, para ulterior goce estético de sus admiradores como yo.


Exquisito el momento en que a Tannhäuser se le queda una rosa prendida en el manguito. Si es profuso el dibujo, tan profuso es el pasaje. Recomiendo que veais la ilustración a resolución total.

Leí la novela erótica hace tiempo, cuando estudiaba la carrera. Profusamente esteticista, con abundancia de neoclasicismo, artificio, grotesque e imágenes perturbadoras y sensuales, es una auténtica lástima que no se llegase a completar. Está publicada en la editorial Hiperión bajo las hábiles y sensibles manos de mi antigua profesora Margarita Ardanaz, gran experta y editora también de magnas figuras como las hermanas Brontë y Emily Dickinson. Extracto:

"Los bucles exactos y las artísticas ondulaciones de Cosme [n. el peluquero de Venus, aquí está hablando de ella] que habían desmelenado, por fin, durante la cena y los rizos de su cabello negro estaban sobre sus párpados suaves, deliciosos, cansados, excitados. Su camisa frágil y sus calcetinitos fueron rasgados, todo su cuerpo mostraba gran excitación y sensibilidad. Sus muslos apretados parecían una grandiosa réplica de la pequeña dicha que guardaba entre ellos; los bellos tetons du derrìere eran tan firmes como una maciza nalga virginal, y prometían un gozo tan profundo como el misterio de la rue Vendùme, y la melenita, una mata con el espesor justo, se acercaba con tanta gracia como el cabello de la cabeza de un querubín.

Tannhaüser, pálido y mudo de excitación, recorrió brutalmente con la punta de sus dedos los miembros divinos, arrancándoles la camisa, pantalones y medias, y después, desembarazándose de las pocas cosas que la cubrían, ¡cayó sobre aquella espléndida dama con un suspiro profundo!."

El aseo de Lampito


Además, para los ojos entrenados, vemos en Beardsley un exacerbado gusto por el arte oriental. Los rostros alargados y casi sin facciones de sus bellas mujeres, las ropas plegadas y ricamente ornamentadas, la influencia del shunga en sus imágenes eróticas, sus flores abiertas en cada pliegue, sus líneas impecables manejadas sabiamente con la tinta... e incluso la firma que inventó, a modo de gracioso kanji, para sus obras:

Tened cuidado, almas sensibles. Os encontraréis a Beardsley donde menos lo esperéis. En una bombonera, un marcapáginas, los bordes de la pasta de los libros de la Ed. Valdemar (no acreditado, por cierto, ¡mamones!), la vidriera de la puerta de Maggie (Doctor en Alaska), en vuestra tetería favorita, en una portada de Justine de Sade... Beardsley vive, sin que nadie lo sepa o lo reconozca, a nuestro alrededor.

Para terminar, mi dibujo favorito

'J'ai baissé ta bouche, Jokaanan... J'ai baissé ta bouche'

6 comentarios:

Elphaba dijo...

Una belleza bastante perturbadora la de estas ilustraciones. Creo que he visto trabajos suyos antes, pero sin saber que lo eran.

La Belle Dame Sans Merci dijo...

¡Hola, guapa!
Yo tengo la suerte de tener un tomo de la obra completa de Wilde en inglés con sus ilustraciones. ^^
¡Un besoteeeeeeeeeeee!

Pippin Ohmiya-Koyama dijo...

Joe y porque a mí en la carrera no me han hablado de este tipo? (que me devuelvan el dinero los de la faculatad de BBAA, ¡hombre ya!)

No le conocía pero me da que alguna vez me he topado con alguna ilustración suya porque me quiere sonar muchísimo el estilo particular que tiene.

Berúthiel dijo...

Si es que en Cicely tienen un gusto exquisito!

Telchar dijo...

No lo conocía pero me ha llamado, y mucho, la atención. Creo que le voy a seguir la pista porque parece que es un personaje que promete.

Anónimo dijo...

Beardsley mi favorito, curiosamente, también yo tengo tu imagen favorita en el escritorio de mi computador, como imagen favorita. Beardsley es un sujeto que sabe rico..