sábado, 2 de abril de 2011

Noviembre y el mar

Noviembre no ha visto nunca el mar.


Ella es una niña de tierra, polvo y madera, metal y suelo, guijarros y barro. No le gustan las cosas que se mueven mucho, le aturden la cabeza y luego no puede cantar.

La Grande le ha contado que allí hay pájaros que gritan como mujeres. Peces de todos los colores del mundo universal, y grandes ballenas como tejados de biblioteca, que nadan lentamente y escupen aire hirviendo.

Que su color es el turquesa, el blanco, el gris, el azul. Que las estrellas bajan por la noche y se balancean en sus aguas como en un columpio de sábanas mojadas. Que el agua sabe a lágrimas, a cebolla y vino agrio.

Y le ha traido una caracola. Uno de sus tesoros. Viene del mar, y dice que cuenta los rumores que, en la noche, las aguas traen de los mares tropicales y los fríos polos.

Noviembre vio una vez en un libro que algunas caracolas tienen patas y salen corriendo, así que al principio no la ha tocado, por si la criatura de las caracolas aún estaba allí. Al cabo de un buen rato, se ha dado cuenta de que el inquilino debía estar de vacaciones.

Ha trazado con los dedos las espirales de la concha color piel despertada. Ha soplado en el vano de los labios de la caracola, la ha puesto contra el sol y luego ha contado sus protuberancias.

Al cabo de un rato, ha probado a escuchar lo que de dentro quisiera contarle la caracola. Y luego la ha dejado tranquila y se ha marchado a otra parte. La Grande le ha preguntado por qué.

Y Noviembre no ha dicho nada. Sólo le ha señalado la concha y luego el mar, en la fotografía de la pared.

Porque La Grande no ha escuchado lo que ha escuchado Noviembre. No ha escuchado la añoranza de la caracola por los pájaros mujer, por las ballenas biblioteca, por las estrellas en su cuna azul, por las lágrimas de cebolla y vino…


(Gracias a Baya Gold por el regalo de la concha-espíritu)

2 comentarios:

Estelwen Ancálimë dijo...

Me encantan estos mini-relatos de Noviembre. Tienen un no-sé-qué de evocador, mágico y nostálgico que hace que se me pongan los pelos de punta. No dejes de escribirlos :-)

Berúthiel dijo...

Totalmente de acuerdo :)