viernes, 25 de septiembre de 2015

El camino del anillo: parte I - El prólogo

Como bien cuenta el artículo anterior, esta es la primera parte de la lectura guiada de El señor de los anillos. He llamado a estos artículos 'El camino del anillo' para dotarlos de un nombre fácilmente reconocible.

Sobre El señor de los anillos se han escrito no ríos, sino océanos de tinta. Libros, ensayos, tratados, manuales, trabajos universitarios, ponencias, conferencias; así como películas, obras de arte plástico, música... son el testimonio que innumerables manos y mentes aficionadas a la novela nos han legado para su estudio y disfrute. No va a ser, entonces, mi labor escribir sobre la época histórica en la que fue surgiendo esta mitología, pero puede que lo mencione. Tampoco las circunstancias vitales en las que se encontraba el autor, aunque es posible que surjan. Ni tampoco la influencia que esta ficción ejerció sobre otras disciplinas artísticas... mas es probable que aparezcan por el texto.

Baste mencionar que El señor de los anillos se dividió en tres volúmenes (en contra del deseo del autor) debido a la carestía de papel provocada por la guerra, que se publicaron entre 1954 y 1955.

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EL CAMINO DEL ANILLO: PARTE I - EL PRÓLOGO


El prólogo suele ser esa parte del libro que muchos lectores obvian antes de comenzar una lectura. Nosotros lo leeremos por varios motivos, el primero y más importante es porque es una fuente de información primordial sobre los hobbits.

Los hobbits, esas criaturas ya harto conocidas (debido, sobre todo, a las adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson y su impacto en la cultura de masas) de pequeña estatura, pies peludos y descalzos, y costumbres pacíficas. Esa raza hedonista y poco culta que siempre ha vivido en un mundo perfecto, bebiendo cerveza, comiendo ocho o nueve veces al día y sin sufrir escarnio ni guerra de ningún tipo. La vida hobbit, la vida mejor. Viva el asueto y la comida.


Más o menos así, como nos los pinta Jackson al principio de sus películas. Hobbitontos, vamos.
¿O no?

Pues no, queridos amigos, los hobbits podían disfrutar de relativa paz y tranquilidad a finales de la Tecera Edad, que es el tiempo en que transcurre parte de El señor de los anillos, pero no siempre había sido así, ni tampoco lo sería en un futuro. Vamos a adentrarnos un poco más en el mundo hobbit para acompañar la lectura de este prólogo, aunque más adelante en la lectura surgirán muchas cosas sobre la noble raza que debamos explicar.

El origen de los hobbits

Tolkien afirma que, corrigiendo exámenes una tarde (corregía no sólo los exámenes propios, sino para otros profesores, así se sacaba un dinerillo extra para mantener a su numerosa familia) sintió alivio al encontrar una hoja en blanco y, casi sin saber por qué, grabateó 'en un agujero en el suelo, vivía un hobbit'.

Podéis verlo aquí, en el minuto 2:47 concretamente:



La palabra 'hobbit' no era del todo nueva para el idioma inglés, pero no pasaba de ser un simple término sin significado... seguramente el 'hobbit' que Tolkien escribió no estaba ni siquiera relacionado con el término registrado por Michael Aislabie Denham en su lista de criaturas mágicas de 1895, donde no se aportan siquiera datos o cuentos escritos sobre tales 'hobbits'.

Más adelante y, volviendo al garabato, Tolkien caviló sobre las posibles implicaciones lingüísticas del término que tan espontáneamente le había surgido de la pluma. Y descubrió que podía proponer un origen filológico a dicho término, emparentado en parte con el Inglés Antiguo: hol-bytla, habitante de agujeros. En futuros capítulos hablaremos también de las semejanzas entre los términos de Rohan y los de La Comarca, entre los que se cuenta esta palabra, aunque hay un esbozo al final de este artículo en concreto.

Un tiempo después, uno de estos hol-bytla sería protagonista de su primera novela de éxito, El hobbit.

Historia temprana de los hobbits

Aunque Tolkien no nos cuenta en profundidad el origen radical de los hobbits, sí nos cuenta que están sin duda emparentados con los humanos (o Gente Grande, como les gusta llamarnos), aunque la naturaleza de su relación se pierda en los oscuros Primeros Días. Como se menciona en el prólogo, sólo los elfos recuerdan leyendas de tan remotos tiempos, pero éstas sólo se dedican a temas relacionados con su pueblo.

En el año 1 CC (Cómputo de la Comarca), los hermanos Marcho y Blanco (quienes, en las versiones primitivas del texto, se llamaban Marco y Cavallo) cruzaron el Baranduin en tiempos de Argeleb II. Habían estado viviendo en diversos lugares anteriormente entre los hombres o cerca de ellos, de hecho, en manuscritos tempranos de Tolkien se menciona a 'hobbits salvajes' que no llegaron a emigrar con los hermanos y se quedaron a vivir por su cuenta en montañas o bosques (¿podría pertenecer a esta gente la familia de Sméagol?).
Cruzaron el Baranduin por el puente de piedra que se mantenía desde los tiempos de Arthedain I, ya que el agua los aterra (bueno... a casi todos. Los insensatos Brandigamo incluso saben ir en bote o nadar un poco. Cuestión de su sangre Alba) y se establecieron en esa tierra que llamaron 'La Comarca'. Su lugar de asentamiento anterior había sido una tierra más pequeña, que en tiempos de El señor de los anillos se conoce como el País de Bree... pero sobre esta tierra ya hablaremos a su debido tiempo.


Los hermanos Marcho y Blanco, en la escultura que conmemora su hazaña en el videojuego Lord of the Rings Online
En el prólogo se mencionan varios hechos trágicos y temporadas terribles que debieron vivir los hobbits en su época más temprana. Sumando esta larga y penosa emigración, forzada según se cuenta por la proliferación de humanos y la sombra de Dol Guldur, en la que hobbits de todas las edades debieron emprender un camino incierto sin casi medios, también debieron comenzar de cero en una tierra de la que nada sabían y en la que nada tenían, excepto un buen suelo (ya que en tiempos pretéritos había sido habitado y labrado por humanos, además de tener fama de buena tierra para viñas). Después de tal padecer, sufrieron continuos y cruentos ataques de lobos del norte, una terrible peste negra que esquilmó su población y una Larga Hambruna... como veréis, de existencia plácida y país de las maravillas, nada de nada.

Si no, que se lo digan a Lobelia... este dibujo es del gran John Howe
Respecto a las batallas, resulta cómico que la 'Batalla' de los Campos Verdes sea lo más renombrado que recuerdan en la Tercera Edad, pero... ¿acaso no nos pasa a nosotros mismos en la Saga Realidad? ¿Quién, de entre los viandantes que nos podemos cruzar por la calle, nos podría hablar de las Guerras Médicas, de la Batalla de las Navas de Tolosa o de los almogávares? Pero de la anécdota poética del Cid muerto 'venciendo' a caballo seguro que sí.
Aparte del señor Toro Bramador y Golfimbul, Tolkien menciona en sus manuscritos que desde la Comarca se prestaron a batalla arqueros hobbit a las guerras de Angmar contra el Señor Oscuro (no en vano, tienen una puntería excelente) y... bueno, tendremos buenas dosis de hobbits guerreros en esta lectura más adelante.

La vida hobbit

Tolkien nos cuenta en su prólogo "El deseo de conocimiento (fuera de las ciencias genealógicas) no era común entre ellos". Esta frase, despiadadamente recortada de su oración de origen, es lo que ha dado pie a la imagen de los hobbits como complacientes ignorantes, del mismo modo que su descripción como gente 'sencilla' se ha dado a interpretar como gente 'simple'. Pero nada más lejos de la realidad.
Aunque a todos los hobbits no les interesase ser estudiosos (o no tuvieran tiempo para ello), muchos hijos de familias prósperas sí se dedicaban al estudio y registro, tanto de la historia propia como de la ajena. De hecho, el propio Libro Rojo de la Frontera del Oeste, obra en la que (poéticamente, por supuesto) se basa El señor de los anillos fue originalmente escrito en la Comarca (y más tarde copiado y ampliado con otros libros hobbit o incluso por manos gondorianas).


La edición 75 aniversario de El hobbit que publicó Minotauro imitaba el diseño del Libro Rojo que salía en las películas de Peter Jackson
Porque Tolkien practica el artificio narrativo del manuscrito encontrado con su obra en El señor de los anillos. Del mismo modo en que Cervantes, como narrador de El Quijote, dice basarse en los manuscritos del historiador Cide Hamete Benengeli, o Álex de la Iglesia dice haber encontrado en una papelera el manuscrito de su histriónica obra Payasos en la lavadora, Tolkien usa este artificio comentando que lo que él ofrece, como narrador, es una traducción de aquello que Bilbo comienza como El hobbit, o historia de una ida y una vuelta y que Frodo amplía con La caída del señor de los anillos y el retorno del rey y Sam completa como tarea legada por su amigo.
Bilbo incluye también en ese 'cofre rojo', tres gruesos volúmenes de traducciones del élfico incluyendo las historias del mundo antiguo, al que se añadirían en la Frontera del Oeste un grueso volumen más que contiene árboles genealógicos (sabiduría que todo hobbit de bien debe conocer) y comentarios.
La copia del Libro Rojo que Tolkien 'tradujo' se conocía como el Libro del Thain, tenéis más datos sobre el mismo en el prólogo. Dignos son de mención también el Cómputo de los años y el Herbario de La Comarca así como Palabras y nombres antiguos de La Comarca (guardados en Casa Brandi), o La cuenta de los años (guardado en Grandes Smials).
Además de todo esto, sabemos por la pluma de Tolkien que los hobbits ya habían comenzado a conservar su historia incluso antes de asentarse en La Comarca. Aprendieron la escritura de los dúnedain (las runas fëanorianas), así que al mudarse al oeste de Eriador en el año 1600 T.E. (año I del Cómputo de La Comarca) ya llevaban consigo sus historias, leyendas, anales orales y genealogías. En tiempos de Bilbo y Frodo los originales se habían deteriorado tanto que ya no podían leerse, pero se habían hecho copias y ampliado con más material. Entre los más de 500 ejemplares que albergaban las bibliotecas por aquel entonces, destacaba el Pielamarilla, el Gran Libro de Alforzada, que recogía la historia de los Tuk desde la fundación de La Comarca, cuyos primeros textos se remontaban aún más atrás, a casi cuatro siglos en el pasado...


"Tolkien's desk", por la artista Breana Melvin
Así que, como vemos, los hobbits no eran tan simples o ignorantes como pensamos... a ellos les debemos la escritura de El señor de los anillos.

Otras de las cosas que se suelen pensar de tan noble raza es que son gente pacífica, descalza y rústica. Bien, pues un hobbit enfurecido no es un buen rival, como bien dice Tolkien en su prólogo. Aparte de los arqueros mencionados más arriba, existía en tiempos de la Guerra del Anillo un cuerpo de Fronteros, dedicados a mantener el orden y vigilar las fronteras de las cuatro cuadernas. Los hobbits de la cuaderna del norte cazaban con arco y, aunque las armas habían pasado a ser objetos curiosos de museo (mathoms... volveremos después a esta palabra) en caso de necesidad supieron organizarse y defender lo propio. Pero eso lo veremos más adelante. Y no olvidéis a los arqueros mencionados más arriba...

Si leemos el texto con detenimiento, veremos que los hobbits no siempre van descalzos. Algunos de ellos llevan botas en los días de lluvia. Si lo pensamos fríamente, es lógico: como hobbit sales a la huerta un día en que ha llovido y te pones unas botas aunque 'no las necesites', porque al llegar a casa no lo pones todo perdido de barro, o evitas tener que lavarte los pies (peludos) con cuidado para no manchar la alfombra. También se dice que el oficio de zapatero era un oficio 'que practicaban poco', que no significa que no lo practicaran nunca. Es decir, que existían hobbits zapateros y tenían suficiente negocio como para subsistir (aunque seguramente los enanos de las Montañas Azules serían quienes más comerciarían con este tipo de mercancías). Cuando veáis a alguien caracterizado como un hobbit en un evento, si lleva zapatos (no cualquier zapato, entendámonos) ni se os ocurra ya decirle que debería ir descalzo. Que los suelos de las convenciones son fríos y sucios, y merecerían un buen calzado para un hobbit de bien.

También eran tan 'rústicos' que contaban con un servicio postal bien organizado, abogados (¿recordáis el final de 'El hobbit'?) y términos y condiciones legales que espantarían al más pintado, e incluso relojes. Bueno, sí, eso es un anacronismo tolkiniano... ¡pero los tenían!. La mayoría de hobbits sabían leer y escribir, y muchos guardaban consigo una sabiduría especial que otros pueblos habían perdido. Habrá ejemplos de ello a lo largo y ancho de nuestra lectura.

El imaginarium popular, indudablemente influido por las películas de Peter Jackson, nos los presenta como una suerte de pitufos-no-azules a los que la comida y la bebida les brota en las manos por arte de magia, y que se dedican sólo a fumar, comer hasta hartarse y mirar las estrellas. Cualquier persona remotamente relacionada con industrias tales como la ganadería, la agricultura o la artesanía sabe que eso no es posible y está bastante alejado de la verdad; conoce las horas que lleva cada pieza artesanal, el esfuerzo que requiere la agricultura (y más con instrumentos tan poco sofisticados como un molino de agua o una azada), los desvelos y trabajo diario que supone la ganadería, las horas de molienda, las innumerables lanzadas de un telar, la recogida y conservación de frutos, la elaboración del queso, el fermento de la cerveza o el vino, la construcción de edificios... Por no hablar de la crianza de los numerosos hijos que las familias hobbit acostumbran a tener. Es interesante resaltar que, de los cuatro hobbits de la Compañía, tres son herederos de familias muy prósperas y por ello a veces se los puede interpretar como banales o superficiales (y poco acostumbrados al trabajo). Fijémonos un poco más en el modesto Sam, representante de los trabajadores medianos en tan variopinta excursión, pensemos detenidamente y veremos que ese ideal de 'vida hobbit' que quizá teníamos en la cabeza conlleva mucho más trabajo del esperado.


Talk like a hobbit

En el apéndice sobre las lenguas, Tolkien nos comenta que el Libro Rojo 'original' estaba escrito en una lengua que él llama lengua común / oestron (Westron). ¿Es esta lengua el inglés? Bueno, pues no.

La lengua común era una lengua hablada por varias razas de la Tierra Media y, aunque cada pueblo tenía sus marcas dialectales (que Tolkien intentó emular con las diferentes hablas inglesas, incluso con el uso de formas del Inglés Antiguo en el caso de Rohan) todos se podían entender entre sí. Mas, de vez en cuando, encontramos algunas palabras en el habla de los hobbits que nos podrían hacer sospechar que los hobbits pudieron tener su propia lengua.
De momento, con el material del que disponemos, nos quedamos ahí, en una sospecha. Christopher Tolkien habla sobre ello en Los pueblos de la Tierra Media y reproduce manuscritos de su padre donde tampoco nos da una respuesta definitiva, pero se inclina por pensar que los hobbits siempre hablaron una lengua compartida con los humanos, aunque NO el oestron o lengua común, que fue adoptado después de su emigración.
Tolkien sostiene que esta lengua sería la misma que hablaban los pueblos que después conformarían La Marca (conocida en Gondor como Rohan). Hablaremos de ella cuando lleguemos allí en nuestra lectura.


Quisiera en este primer capítulo mencionar dos de los términos que los hobbits conservan de esa lengua antigua (fuera propia o compartida): mathom y smial.

Un mathom es un objeto hermoso, que normalmente no suele tener utilidad práctica concreta más que el entretenimiento o la belleza, y que abarca desde las armas antiguas colgadas en el museo de mathoms hasta los pequeños regalos que se entregaban en las fiestas de cumpleaños (de los que hablaremos en el siguiente capítulo).
Esta palabra Tolkien la relaciona con la palabra eorlinga máthum, que significa 'tesoro, regalo precioso'. Por ejemplo, el cuerno que veremos que Eowyn regala a Merry es un máthum.


La palabra smial, que nombra las casas subterráneas de los hobbits, podría estar relacionado con el vocablo eorlinga smygel que allí significa 'madriguera'. También se relaciona con el nombre Sméagol y con Smaug, el nombre que en el norte se daba al gran dragón de la Montaña Solitaria, que es una broma lingüística de Tolkien que vendría a significar 'arrastrarse por un agujero'. Sobre el nombre Smaug recomiendo la lectura de este artículo.


"The Hobbit, or there and back again" del artista Andrei Pervukhin
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El siguiente paso es leer los capítulos primero y segundo de El señor de los anillos, y os emplazo al artículo que publicaré seguramente el jueves 1 de octubre (aunque la Saga Realidad puede alterar esta fecha). Profundizaremos más en las costumbres y sociedad hobbit, y entraremos en materia con la oscura historia del Anillo de Poder...

¿Cuáles son los nombres más normales entre los hobbits? ¿Qué ritos y protocolos se llevan a cabo en un cumpleaños hobbit? ¿Qué criaturas fantásticas pueblan los límites de La Comarca? ¿Qué hobbit no asistió como invitada a la fiesta de cumpleaños de Bilbo y por qué? ¿Cuánto tiempo transcurre hasta la partida de Frodo y quién lo acompaña? Todas estas preguntas y muchas más encontrarán respuesta en la siguiente entrega.

Seguidme en twitter para estar puntualmente informados de novedades, fechas de publicación y para cualquier pregunta. Espero vuestros comentarios aquí, en el blog.

Y muchas gracias por acompañarme en este viaje.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Se busca saqueador

I'm looking for someone to share in an adventure, and it's very difficult to find anyone.'
'I should think so, in these parts. We're plain, quiet folk and have no use for adventures. Nasty, disturbing, uncomfortable things, they make you late for dinner.


Hace tiempo que tengo en mente una idea que puede parecer descabellada. Una idea que me ha surgido de forma espontánea y que, de llevarse a puerto, puede ser muy interesante tanto para mí como para las personas y mentes que decidan acompañarme en el camino.

Un par de semanas atrás, decidí releer "El señor de los anillos", de J.R.R. Tolkien. Como la mayoría de lectores de este blog sabéis, soy miembro hace mucho tiempo de la Sociedad Tolkien Española, una asociación literaria dedicada al estudio, difusión e impulso creativo en torno a la obra de J.R.R. Tolkien. En estos años me ha dado tiempo a hacer de todo, desde conferencias en universidades hasta traducciones especializadas, pasando por ser galardonada con varios premios literarios... incluso a explorar vertientes más lúdicas relacionadas con su obra, como cantar, participar en lecturas comunitarias, bailar, escribir canciones o llevar a cabo talleres de artesanía. Y aunque he consultado la obra de Tolkien (en todas sus variantes, no sólo "El señor...") para trabajos, conferencias, publicaciones, redacción de piezas de ficción o, simplemente, para revivir las sensaciones que su prosa y poesía me provoca, no había hecho una relectura completa en mucho tiempo.

"The Lord of the Rings", obra de Omar Lozano, Omarito en Deviantart
También me he dado cuenta, con esta relectura, que puede que ciertas influencias externas me hayan alejado del canon tolkiniano más de lo que desearía. Y que esto también le puede haber pasado a más de un amigo... Me refiero, primordialmente, a las películas de Peter Jackson (que no mencionaremos aquí). Las hemos disfrutado (y criticado) muchas veces en casa, en el cine y con los amigos, amén de internet, así que muchas de las cosas que se cambiaron han permeado al final tanto en nuestro imaginarium como en el popular. En sí, no es nada intrínsecamente malo, pero el deseo de volver a lo canónico me arde en las venas. Como decía Bilbo, tengo deseo de ver las montañas de nuevo. Y de volver a Rivendel.

Mi objetivo, al cerrar el libro en Bree el otro día y decidirme a recomenzar, es compartir esta relectura con los lectores del blog que lo deseen. Busco saqueadores para que me acompañen en esta aventura.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS - LECTURA GUIADA

- ¿Hace tiempo que leíste "El señor de los anillos" y tienes ganas de releerlo de nuevo?
- ¿Te has dado cuenta, de repente, de que la visión canónica de los libros se ve empañada por otras influencias externas, y ya no estás seguro de si primero los hobbits fueron a Cricava o a Bree, o quieres revivir el sobrecogimiento de descubrir Lórien?
- ¿Te encantan las pelis, y te has planteado leer el libro pero no terminas de marcarte un ritmo de lectura o un punto de comienzo?
- ¿Has leído el libro pero te gustaría saber más de lo que hay detrás de cada personaje, cada lugar, cada nombre mencionado del que no se cuenta más?
- ¿Simplemente te apetece releer con otros compañeros la novela, y opinar sobre ella, compartir tu sabiduría y aprender de los demás?

"Radagast's Cunning", de Lucas Graciano
La metodología aún no está clara del todo. Planeo redactar un artículo para cada capítulo o dos. El ritmo de lectura espero que sea constante (así como el de redacción), y me he marcado una frecuencia de dos capítulos por semana, la cual no es demasiado rápida ni tampoco demasiado lenta (veremos si la Saga Realidad me permite cumplirla) aunque se podría alterar. Al final de cada artículo encontraréis la fecha tope para lectura de la sección marcada, día en que se publicará el siguiente artículo.
Mi idea inicial es escribir estos artículos para que la gente acompañe sus lecturas, y después en los comentarios estáis invitados a colaborar como buenamente queráis y sepáis. Cualquier aportación interesante a la historia y/o filosofía de la novela será susceptible de ser añadida al artículo.

Para ello, además de mis impresiones personales, utilizaré referencias bibliográficas sobre el tema, que incluirán ensayos, artículos, material de conferencias e incluso las propias palabras de Tolkien (recogidas en las 'Cartas' y en las diversas biografías sobre él o sus compañeros vitales). Cualquier colaboración a este respecto será bienvenida.

¿Mis objetivos? Divertirme, aprender, enseñar, debatir, revivir grandes momentos literarios... y que todo este material esté disponible para que la gente lo disfrute.

La primera parte de esta aventura comprenderá aquello que muchos nos saltamos al leer un libro: el Prólogo. Así que echadle un vistazo y preparaos para un viaje a través de la Tierra Media donde, al finalizar, seguramente no seréis los mismos. Recomendación personal: no olvidéis echar al petate un pañuelo, y una buena cuerda, al menos). Espero tener este capítulo para la semana que comienza mañana.

Así que... ¿os apuntáis a esta Compañía del Anillo (que será de más de nueve miembros)? Sed bienvenidos. La despensa está abierta, el fuego está encendido, el arpa está afinada y las perchas aguardan vuestros numerosos capuchones y capas.

Mónica 'Findûriel'