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Posted by Findûriel in | 21.3.14 6 comments
Hace unos 26 años se me quebró la sonrisa. Un inocente juego infantil dio con mis huesos en la acera. Me partí el húmero izquierdo en tallo verde, y estuve vendada de cintura a cuello hasta que soldó. Pero no fue lo único que se me rompió.

Al rebotar contra el suelo, me dejé allí la sonrisa. La niña que era no volvió a sonreír del mismo modo. Tímidos labios apretados, o una mano avergonzada cubriéndome la boca, mientras el mundo se hacía pequeño y yo me hacía grande. Y siempre la vergüenza, la pena, el dolor y la enfermedad detrás de esas cortinas.

Infecciones terribles que me hacían padecer grandes sufrimientos, y me privaban de mi querida escuela. Dentista tras dentista, manotazo tras manotazo, viaje tras viaje, dinero ganado a sudor y sangre que no llegaba a ningún lado. Tuviera la edad que tuviera, nunca pude volver a aquella tarde y darle una vueltita al giratiempo. Dientes negros, azules, marrones. He tenido fundas de todos los colores y todos los odios que se puedan imaginar. Y también poses forzadas desde entonces cuando había que posar en una foto.

Pero ya no. Ah, ahora he empezado un camino que tiene visos de hacerme feliz, repuesto tras repuesto. Y cuando la dentista me ha dado el espejo, me he echado a llorar.

Una sonrisa de hace 26 años, cuando era una niña liviana como un suspiro, antes de que el rebote me estampara contra la acera y me llenara la boca de sangre y los ojos de relámpagos. Antes del insoportable dolor, de los larguísimos días de infección, de las raíces horadadas y los algodones apestosos que servían para cerrarlas. Los dientes se quedaron en aquella acera de los años ochenta, y sus pies siguieron en mí, aferrados y esperando que alguien los recompusiera. Siempre ha habido algo roto en mis momentos de alegría, algo vergonzoso, algo oscuro que yo no podía arreglar.

Hasta hoy.

Bienvenidos, dientes. Ahora toca aprender a sonreír como cuando tenía siete años...


Posted by Findûriel in , , | 1.3.14 3 comments

Han sido unos días de sufrir bastantes nervios, de adecuarme al ritmo habitual al principio a entusiasmarme con un nuevo proyecto al momento siguiente. De tomar decisiones.
En enero nos enteramos de que un hotel del Port buscaba nueva recepcionista. Con ganas de cambiar, de experimentar algo nuevo, envié enseguida el currículum bilingüe. Y no supimos nada más en todo el mes, y a lo largo de febrero me preparaba para volver a mi hotelito de una estrella, encaramado como una vigilante gaviota a las laderas del puerto. El hotelito de los clientes parlanchines, de las maravillosas vistas, de edificio antiguo y gruñón que de vez en cuando se nos ponía de morros. El que tan bien se ha portado conmigo en los momentos más difíciles.

Me marché a Segovia a ver a la familia. Fueron cinco días excelentes, rodeada de mis hermanos, compartiendo tiempo con mi madre y recibiendo los besos de mi padre antes de ir a dormir. Recuperé las noches con mi almohada, que mis padres aún guardan y que siempre me está esperando en casa cuando vuelvo. También pude ponerme al día de la boda del año mientras disfrutábamos engullendo los dos cerdos que, convenientemente sacrificados, nos sirvieron de alimento popular en el pueblo de mi cuñada.


Antiguos troncos de fresno junto al soto

Además me llevaba una llamada: el hotel al que mandé el curriculum quería entrevistarme.


A la vuelta la casa se me comía, aunque menos que el año pasado. El despacho ha quedado precioso, todo ordenadito y con los libros adecuados en el orden perfecto. Los libros del curso de fantasía y ciencia ficción huelen a historias emocionantes. Acudí a la cita con esperanzas moderadas. Fue una entrevista muy interesante, y el hotel... el hotel es increíble. Me aseguraron que me contestarían el mismo día, pero debían estar muy ocupados y no supe nada más. Los nervios me podían... en el hotelito contaban conmigo, y odiaba la idea de dejarlos colgados con tan poco tiempo para encontrar a alguien, después de lo bien que se habían portado.


Al día siguiente, mientras negociaba el nuevo plan dental en el despacho del agente, recibí una llamada. Y me dijeron que sí, que me querían, que les diese las tallas de mi ropa para encargar el uniforme ya. Así que, después de dos días de training, esta tarde comienzo una nueva andadura.
Me da pena no volver al hotelito, en serio. Ya conozco el trabajo al milímetro, el edificio y sus rincones, a los clientes habituales, el programa informático, los recovecos del servicio. He estado muy a gusto durante mi tiempo allí, he trabajado muy duro y me he dejado las pestañas y las fuerzas en esa recepción. Pero es hora de cambiar. Es hora de ganar un día libre más a la semana (me va a parecer increíble tener una especie de 'fin de semana' entre semana para disfrutar y descansar con mi novio), ganar tiempo de comer con mi novio ¡cuatro! días a la semana (antes sólo podíamos compartir mañanas y sobremesas los sábados, y siempre teníamos compromisos con amigos o con la asociación), aprender cosas nuevas y centrar más mi actividad laboral. Aunque todo es nuevo para mí y he de aplicarme: nuevo programa informático, nuevas instalaciones, nuevos compañeros, nuevas actividades. Los mil y un detalles que requiere un hotel tengo que aprenderlos.






El hotel es una auténtica pasada. Los servicios de bar y restaurante pertenecen a la gestión central, pero no dependen de la recepción. Hay un pequeño spa en el piso inferior, así como una sala de máquinas de deporte. Sauna, baño turco, duchas ciclónicas. Una suite preciosa. Habitaciones con todas las prestaciones. Piscina al aire libre. Comedor de empleados, vestuario. No por nada tiene cuatro estrellas. Aunque no tiene unas vistas tan espectaculares como el Citric.

Así que, bueno, tendré que armarme de confianza para trabajar en semejante hotel. Tengo el cuaderno lleno de notas, etiquetas y post-it, y el cerebro lleno de datos. Hoy será mi primer día, y el director de recepción me acompañará en tutelaje. Mañana empiezo sola. Echaré mucho de menos a las niñas del Citric...
Recuerdo el vértigo que sentí el primer día de cada uno de mis trabajos: la primera vez que giraba la llave en cada iglesia, las vistas detrás de cada mostrador de información, el modo en que comencé sin ninguna orientación en el museo, la prisa que requirió el Citric... y, al poco tiempo, he ido haciendo de cada puesto mis pequeñas fortalezas, mi hogar en diminuto, mi modesto reino, el lugar donde ser laboriosa pero sin perder nunca el entusiasmo. Me he lanzado sin red a un contrato de prueba que espero se prorrogue. Pondré todo de mí para que sea así.


Deseadme suerte.

Findûriel
Posted by Findûriel in , | 7.1.14 No comments
Comienza el 2014 y, como bien dice mi amiga Marta, concibo estas fechas como una bisagra. Hay tres grandes fechas para mí en el año, y el 1 de enero es uno de ellos. Lo concibo como un día con una carga simbólica muy fuerte. Para cosas como esta, practico sin rubor la iconodulía no religiosa.

Este fin de año lo pasamos, por primera vez, en un hotel con la familia. Navidad nueva, vida nueva. Empujones, buffet libre, marus en vestidos estrechos, pachanga... y, sin embargo, tal y como nos ha ido el último año, es la mejor Nochevieja que podíamos tener. Nos olvidamos de todo en su medida correcta e incluso pude 'bailar' un pasodoble con mi suegro (él, con las muletas, más salao que el bacalao).

El hurón de mi suegro, un cachorro adorable


Por lo demás, no suelo hacer propósitos de año nuevo. Si alguna vez los he hecho, ha sido sobre el papel y nunca en serio. En este blog voy a hacer uno, y la experiencia dirá si se lo lleva el viento: actualizar más el blog. Hace tiempo las publicaciones eran muy frecuentes, pero todo se ha ido parando hasta convertirse en casi nada. Y eso que ahora tengo grandes fuentes para mis artículos temáticos: he estado estudiando profusamente la hagiografía, conozco varias páginas de rarezas, soy seguidora de sites de curiosidades y además genero la mayoría de material para otra web.

Quizá sea eso lo que más me ha alejado de mi propia página, el generar contenidos periódicos para la otra web. Diariamente hago trabajo de control y desarrollo en redes sociales, paso mucho tiempo en el ordenador o con el móvil, y aprendo y genero a un ritmo muy frecuente. Cuando estoy en el trabajo dispongo, naturalmente, de menos tiempo. Aparte de esto, mi tiempo libre durante esos ocho meses está bastante cubierto entre los amigos, el smial, el cine, las manualidades y el trabajo en internet. Todo ello, por supuesto, acompañada de mi partenaire.

He dejado algunas cosas de lado que también me gustaría recuperar. Por ejemplo, mis muñecas. Algunas están esperando una puesta a punto, otras están destensadas cual gelatina, y las más están guardadas esperando a que las trastee.

Otros tipos de muñecas han comenzado a ocupar mis estanterías: compro Monster High a ritmo del gusto, y ya tengo ocho. Me fascina el diseño de Operetta y la tengo en dos ediciones (básica y Picture Day). Creo que las Picture Day son de las más bonitas, de esa colección también tengo a Spectra Vondergeist. Como un guiño cinematográfico, mi novio me regaló la Draculaura y la Frankie Ghouls Rule, que incluyen detalles clásicos de los personajes que las inspiran.


Frankie hairhopper, a lo "Bride of Frankenstein"
Mi favorita es Ghoulia, pero es muy difícil conseguir casi cualquiera de sus ediciones. Tengo el Skull Shores, pero me encantaría tener el modelo del laboratorio. Después, y para acompañar a los superhéroes de mi chico, tenemos junto a la vitrina a Clawdeen en su modelo Wonder Wolf, que queda fetén con su look Wonder Woman.
Aparte de estas, también mi chico me regaló la Jinafire, que tengo aún sin abrir...
Y, de la misma franquicia, me encantaron algunas Ever After High, en concreto dos. Raven Queen, regalada por unos amigos en mi cumple, y Madeline Hatter, que me compré hace poco. Los diseños son fantásticos.


La hija del Sombrerero Loco y sus diseños de tazas y teteras.

Hablando de colecciones, mis Tolkienalia me tienen bastante contenta. A pesar de que el estreno de las pelis de Peter Jackson ha subido el precio de los libros hasta un nivel insultante, aún se pueden encontrar piezas a un precio razonable. Conseguí los cuatro Moleskine que, hasta el momento, se han sacado sobre 'El hobbit' y, a pesar de que compré la edición coleccionista del ilustrado 75 aniversario (por Jemima Caitlin), la edición normal me hace guiñitos cada vez que lo veo en un escaparate o lo encuentro online.


Barbie Galadriel is a modern treasure

Fue una gozada poder exponer mi modesta colección de idiomas en la exposición que hicimos en Ocimax. Hubo algunos momentos cuando menos esperpénticos con el tema de la 'existencia' de los idiomas, pero en general la gente se mostró muy interesada.


Este año que empieza espero que caigan varias ediciones más (nynorsk, bokmål, la otra traducción hebrea, islandés...) con un poco de suerte.



Larga vida al blog... y larga actividad, o eso espero.
Posted by Findûriel in , , | 3.5.13 1 comment
Hace unas semanas fue el primer aniversario de mi mudanza a Sóller. Aunque no hicimos nada muy especial en un solo día (yo trabajaba 'en la fecha señalada'), hubo pequeños gestos de celebración. En los días que arroparon la fecha fuimos al cine, comimos en nuestra arrocería favorita, acudimos a una reunión de smial y a un mercadillo friki que organizaba nuestro bar habitual en Palma.
El año se me ha pasado volando. El trabajo es el que más contribuye a esta sensación. De hecho, llevo ya dos meses de trabajo y casi ni me entero de que pasan.

 Mi parada de tranvía, un día londinense

Gracias a internet, y a mi querido colega Henk 'Hobbithunter' Brassien, he conocido por facebook a un coleccionista español de 'hobbits'. Se lo conoce como Gololo, y aquí podéis ver su impresionante colección de 'hobbits'. Ahora mismo posee la impresionante cifra de 226 ejemplares en 55 idiomas. Gracias a él conseguí una copia en indonesio, y según voy subiendo fotos de los libros que me llegan, él me anima a continuar y me da consejos.

La última foto que subí de mi colección mostraba 39 ejemplares en 35 idiomas, pero esta semana pasada la cosa se ha ampliado con dos ejemplares muy especiales, con lo que ya tengo 41 ejemplares en 37 idiomas.


Estos dos ejemplares están traducidos al polaco y al armenio. La edición polaca ha sido un regalo indirecto. Laura, una amiga de Sevilla, conocía a una chica en Polonia a través de un foro, y le pidió el favor de comprármelo. Esta chica, fantástica, se curró un reportaje de todas las ediciones que pudo encontrar, haciendo fotos en las librerías, poniéndome datos de todo tipo sobre cada ejemplar, y preocupándose en todo momento por mi opinión.

Al final, ambas urdieron un trato y me regalaron el libro. Ha sido un fantástico regalo, como muchos otros ejemplares de los que disfruta mi colección, que son regalos (gracias a Daniel, Rocío, Alberto, Guillem, Maya y Shin, Carol, Laura, Laura (sí, dos Lauras)...). Es una preciosa edición en tapa dura. Cuando consiga todos los ejemplares en las lenguas que pueda, quisiera ir añadiendo ejemplares de tapa dura a los que poseo en tapa blanda, si es posible (por ejemplo, la versión en yiddish sólo existe en blanda).

El segundo ejemplar lo conseguí por eBay y me costó bastante encontrarlo, pero era un capricho personal que llevaba un tiempito buscando. Se trata de una primera edición, impresa en 1984, en armenio. Es una de mis joyas en primera edición, y quizá el más difícil de encontrar de todos mis libros. El día que me llegó fue casi mágico, abrir aquella caja pequeñita y aquella bolsa llena de celo, abrirlo y aspirar su aroma viejo y curtido, hojear esas páginas que algún niño había recorrido mucho tiempo atrás, acariciar su lomo y su cubierta... y volver a encerrarlo en su plástico protector, temerosa de que su fragilidad se resintiera de la humedad o el sol.


Tan pequeña...

Ahora mismo hay otros dos libros viajando hacia aquí o esperando a ser recogidos: mi primera traducción en ruso (hay varias diferentes), que tiene el mismo formato que el libro armenio, con el mismo dibujante, y un 'hobbit' traído de Taiwan que no sé qué idioma traerá dentro. Pueden ser varias ediciones: puede ser un simple libro en inglés llevado desde Inglaterra, o un libro en mandarín impreso en China (tengo un ejemplar en mandarín, pero otro tampoco sería mal recibido)... o puede ser un ejemplar en inglés impreso por Houghton Miffin Taiwan, lo que no estaría nada mal  (siempre y cuando conserve las páginas taiwanesas). Este segundo me lo trajo un compañero del grupo de rol, que hizo un viaje allí.

Por lo demás, hay muchos proyectos por delante, para el tiempo que me dejen los compromisos, el trabajo y, sobre todo, los ojos. Los brotes me remiten y vuelven con virulencia, con lo que mis horas de ordenador están lamentablemente muy limitadas. Incluso la oftalmóloga me dijo que no lo usara más de tres horas, pero en el trabajo tengo la obligación de usarlo continuamente, con lo que en casa trato de usarlo menos, y siempre con buena iluminación.
Esto de estar enferma de los ojos es un impedimento más grande de lo que parece. Tengo pendientes muchas cosas, algunas de las cuales corren bastante prisa, como un cuadro en punto de cruz que tuve que dejar abandonado, y que era un regalo... el libro de las hadas de mis amigos gallegos, que pide atención a gritos, y el betareading de la novela de una buena amiga que está deseando moverla por las editoriales pero precisa de las correcciones, son otros dos proyectos que tengo que dejar colgados más tiempo de lo que debería. 
Lo que no puedo dejar pasar es comprarme unas gafas que pueda llevar en el trabajo y que me protejan del ordenador y de la fotofobia de la calle.

Por otro lado, me he comprado ¡por fin! un camarón de fotos. Una maquinota que tampoco he podido disfrutar tanto como merece, pero con la que ando trasteando y tonteando en mis ratos libres. Se trata de una Nikon 5100, y me venía con dos objetivos de lo más pintones. Alucinando me hallo con la cantidad de cosas que puede hacer, y con las que aún no he hecho. Un buen amigo, profesional de la fotografía, me ha recomendado hacerlo todo en manual. Y es el maldito infierno. Aprendes a ser paciente, eso sí, porque con la cantidad de cosas que tienes que ajustar pasa un buen rato antes de que le des al disparador, y jamás de los jamases sale bien a la primera. Aunque ladees la cara y contengas la respiración, en posición de ninja agazapado, salen las fotos con pulso de robar panderetas. Pero bueno, estoy descubriendo mucha magia en las fotos que sí salen medio decentes, e incluso a hacer algún que otro efectillo interesante.

Aparte de todo esto, he acudido a fiestas, eventos, actividades y he ido mucho al cine. Hemos cenado en lugares nuevos y lugares de siempre, he sido testigo de ocasiones especiales y también las he vivido. Lo que ocurre es que nunca se me pasa por la cabeza agarrar el blog y darle un buen meneo. 

Como siempre, espero no tardar tanto la próxima vez.

Findûriel
Posted by Findûriel in , , | 1.6.12 4 comments
Durante este primer mes de estancia en Mallorca me han sucedido muchas cosas, la mayoría de ellas buenas. He vuelto también brevemente a Segovia para operarme, y las dos ensaimadas (sorpresa) que llevé para allá, rellenas de cabello de ángel, hicieron las delicias de familiares y compañeros.


Las reuniones de smial van maravillosamente. Tenemos la agenda repletísima de proyectos de todo tipo. Hemos llevado a cabo varias mesas redondas y charlas, abiertas al público general, así como un cinefórum y nuestras habituales reuniones organizativas y lúdicas. Mañana mismo tenemos una reunión a puerta cerrada: estamos preparando algo muy especial para un evento multidisciplinar (RUSC) de apoyo a la creación artística.
Aparte, claro está, de los fines de semana en casa, en los que esta panda de estómagos hobbit se asoman por aquí para saquearme la despensa, montar batallas sobre papel, hurgar en la colección de cine y revolver los juegos de mesa. Y yo encantada.


Adoro la casa. Aunque odie y ame a la vez su suelo blanco (es complicadísimo mantenerlo limpio, sobre todo en la cocina) se ha convertido en mi palacio, mi refugio y mi fábrica de ideas. Es curioso que, ahora que no puedo llevarlos a cabo por la operación, se me están ocurriendo mil proyectos. Salir a la ventana recién levantada y ver las montañas, escuchar los pájaros, oler las miles de flores que hay en las calles, o incluso descubrir el Tren de Sóller entre los olivos, son experiencias difíciles de reflejar por escrito.


También he jugado, y mucho. Tanto con los amigos de Llegat de Cthulu en el casal, como en casa y en una casa de campo del grupo de rol de Guillem. He cazado zombis, resuelto misterios, tapado portales malignos, avistado dragones legendarios, zurrado a jinetes de águila con un solo lanzamiento de mi martillo, competido en carreras... en fin que, lo que se dice aburrirme, no me he aburrido nada.


En la mereth de Lórien nos lo pasamos muy bien. Viajamos con Aina, y el paseo que nos dimos por Barcelona con ella fue interesante y agradable. También malo para el bolsillo, ya que fuimos a una papelería artesanal y una tienda de casitas de muñecas, y no pude resistirme a un par de tentaciones.
Los días en Mas-Pó Canyadó estuvieron llenos de diversión, reencuentros, aprendizaje y también tranquilidad. A casa nos trajimos regalos, sonrisas, palabras, mathoms y muchas ganas de repetir.
La conferencia del Curs Universitari "El Món de J.R.R. Tolkien" de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) salió bastante decente, aunque lamenté no haber tenido más tiempo para prepararla. Con lo de la mudanza, el fin de curro, la caída, la gripe y demás, me quedó corta y muchas cosas se me quedaron en el tintero. Parece que gustó, de todos modos, así que espero en un futuro volver a repetir aunque sea como oyente.
Y pude conocer, por fin, a Berta. Es única.


Y la cocina... ha sido toda una experiencia volver a cocinar con gas. Aun ajustándome a las necesidades nutricionales de mi chico, la verdad es que no me ha ido nada mal. Siempre he sido muy cocinillas, la mayoría de las veces como 'pinche auxiliar' de mi madre. Me encanta ver cómo cocina y ayudar con el picado de ingredientes, el rehogo de verduras, el desmenuzado de alimentos... 
También ha sido estimulante usar otros ingredientes a los acostumbrados. Aparte de por esta alimentación peculiar, también por el hecho de vivir en un sitio diferente. He cocinado con ingredientes tales como cebolletas de mar, chirivías, naranjas sollericas o pescado de roca. Y todo con delicioso resultado. A ver si me curo pronto y puedo volver a amasar y mezclar como antes.


Por lo demás, sigo compadeciendo al limonero del vecino. Deseando los lunes en casa de Nany y Berto. Yendo al cine, mucho, con Guillem. Teniendo mis ratos para mí, a pesar de no parar quieta. Hablando con mi madre casi cada día. Sufriendo las obras de la casita del patio (años llevan con ella... ¡Jesucristo!). Descubriendo cosas nuevas, cada día. Llenándome de proyectos (resiniles también). Buscando empleo con todo lo que tengo. Aprendiendo con entusiasmo. Y esperando a la primavera.

Findûriel, que trabaja en una entrada sobre 'Waltzing Matilda' para su categoría de 'historia de las canciones'.
Posted by Findûriel in , | 17.4.12 1 comment
Puede decirse que he llegado, aunque aún no esté del todo aquí. Hoy han llegado mi maleta grande y las tres cajas de cosas que mandé con SEUR la semana pasada. Una sorpresa agradable ha sido que mi Folde, como regalo, se ha hecho cargo de los gastos de envío. Estos chicos son de lo que no hay.

Y es que, a pesar de lo que nos cuenta Hollywood, la HBO, la ABC, la Paramount y la madre que los parió a todos, las fiestas de despedida y los amigos que te reciben en el aeropuerto con pancartas NO EXISTEN. Son embustes inventados por estos mangurrianes de las series y películas de ficción. Pero siempre hay gestos como el del Folde que te ayudan a comenzar, desde 0.5, en un sitio nuevo y con los sentimientos en blanco.

Ayer compramos electrodomésticos, y hoy nos ha llegado la lavadora. Completamente enamorada de ella desde YA.




Las madres creo que no nos preparan a sus hijos para el protocolo en estos casos. No sabes si dar conversación a los técnicos, si dejarlos que trabajen en silencio, si ofrecerles una bebida, si irte de la cocina... en fin, que los técnicos que han venido han sido muy majetes, y uno de ellos cantaba a Barry White mientras instalaba la toma de agua.
Nos regalaron una plancha, y en unos días vamos a recibir un lavavajillas de sobremesa. Tenemos que ir a la caza y captura de una tabla de la plancha, y también quisiera que nos hiciéramos con una batidora de brazo. Sólo tenemos una de vaso y para montar claras o hacer mayonesa no vale. Los purés pequeños, o las cremas de poca cantidad, es un engorro hacerlas en esa batidora tan grande, es mejor meter la de brazo y a tirar millas.

Ayer fuimos a ver el capítulo tres de Juego de Tronos a casa de unos amigos, charlamos y cenamos con ellos. Es una de las cosas que tenía unas tremendas ganas de hacer. Tengo dos baldas en una estantería, y las cosas de mis muñecos y las manualidades esperan a que un escritorio se despeje para que pueda tener mi espacio de trabajo. A los libros los acompañan las manualidades que Silver Berry me ha hecho, maravillosas esculturas fantásticas, y algún objeto muy escogido. Creo que me va a venir de perlas tener una mesa para mí, en el salón con la mesita de plástico de la teletienda una no se puede inspirar para darle caña a la conferencia de la Pompeu ni para escribir el libro. Y además así podré sacar a los muñecos, que llevan días apretujados en una bolsa...



Aún queda el tema de la ropa, que no he traído demasiada, pero hay que buscarle sitio. Me han desaparecido productos de limpieza que había comprado en viajes anteriores, misteriosamente. Al menos sé lo que ha sido del limpiacristales, y es que un novio friki te trae sorpresas. Disolvente para las pinturas de warhammer, ni se me hubiera ocurrido.

Tengo ganas de salir a hacer fotos, de ponerme a desarrollar la confe, de dejar cerrado el cinefórum de la mereth y de que nos organicemos del todo. Me he comprado unos guantes para que las pobres uñas no me sufran este agua tan horrenda. Son morados.

Así que poco a poco trato de hacerme un hueco. Cosas que pasan. Espero pronto poder poneros más fotos para que vayáis viendo lo bonito que está Sóller en esta época del año, con una mezcla de árboles floridos y árboles rebosantes de frutos. El limonero del vecino parece a punto de colapsar, con la cantidad de limones gordos que tiene en las ramas.


Posted by Findûriel in , , , , | 13.4.12 8 comments
Ahora ya sí es definitivo. Después de varias salidas en falso, provocadas por desavenencias laborales, ha llegado el momento en que me mudo definitivamente a Mallorca.

Puerto de Sóller, hogar natal de mi chico y lugar de residencia de mis suegros.

En septiembre, he de reconocerlo, estaba más mentalizada. La empresa me comentó que me extinguirían el contrato (lo que resultó ser falso el día antes de que me marchara, reunión en la que intentaron obligarme a firmar una baja voluntaria y se formó un escándalo cuando me negué), con lo que estuve todo el mes despidiéndome de mi casa, de los míos, del aire y el agua, de los monumentos, de mi hogar. Luego para que fuera que no, y de la peor manera.Y acostumbrada a negativas reiteradas y a palos en las costillas, pues me he ido negando a la idea, mientras no saltara la liebre de una oferta en Mallorca.

Al final no ha sido necesario, ya que antes que llegar a juicio, mi empresa ha decidido despedirme. Como reacción, he decidido dar el salto e irme.

Ca n'Oso, patio de la casa de un amigo en Sóller

Han sido unos días complicados, de todas formas. Antes de que terminara marzo, sufrí un desafortunado accidente cuando iba a trabajar. Como resultado, estuve de baja el tiempo que me restaba en la empresa, convaleciente de la espalda, sin poder leer, sin poder escribir, sin poder bordar... Después me ha pillado por banda una gripe primaveral muy fuerte, de la que aún me estoy desprendiendo. Y papeles por todos lados. Conseguir los papeles del trabajo, reclamar el dinero de la aseguradora, recobrar los documentos que tenía mi abogado, pagar por fin el título de la universidad, ir al SEPE... Muchas veces caminando como un robot, con mucha fatiga y con 'asistentes' por todos lados.

Después resultó que, a efectos del SEPE, he estado de vacaciones hasta hoy. Que, aunque te liquiden las vacaciones pendientes en dinero, tiene que transcurrir el tiempo en sí. Así que hasta la semana que viene no puedo pedir la prestación. Y ya voy a hacerlo en Mallorca.

 Vista nocturna desde el balcón de la cocina. La niebla, reptando por la Tramuntana.

De día, desde el mismo balcón. Sóller.

Se acaban de llevar mis cajas (3) y una maleta grande. En las cajas básicamente van tonterías con valor sentimental, muchos libros (sobre todo mis libros de Tolkien, algunos de documentación para mi libro, y mi colección de Hobbits en idiomas) y las cosas de los muñecos. La maleta lleva ropa. Poca, para lo que voy a necesitar, pero tengo en proyecto volver a no mucho tardar, a por más.

 Desde la ventana de la habitación del ordenador. Sóller.

Creo que cuanto antes me plante en Mallorca, antes se me pasará el shock inicial. Antes se me irá la primera morriña, esa que te hace llorar sin sentido y de repente, y que llega a asustar a los que te rodean. Esa que da mareos, cosquilleos, y te deja aplastada para todo el día. Para lo que resta de mes, tengo muchas cosas que hacer, de todos modos.
El día 25 Guillem y yo nos vamos de mereth, a la Mereth de Annatar, en Lórien. Volamos a Barcelona juntos, aunque de vuelta volvemos con una hora de diferencia. Es una de esas cosas a las que tuve que decir que no cuando me pasaron el cuadrante anual en el trabajo. No puedo ir a la mereth de Lórien. No puedo dar la conferencia en la Pompeu. No puedo ir a la EstelCon. Ni a la Tolkien Conference de Londres. No puedo celebrar mi cumpleaños con mi familia. Ni acudir al estreno de El Hobbit. Pero bueno... ahora podré al menos hacer algunas de esas cosas.
El día 2 voy a dar la conferencia en la Pompeu. Entre la mereth y la conferencia vamos a estar alojados con mi prima Gema y su novio Joan. Tengo muchas ganas de conocer la casa de Joan y de compartir con ellos unos días de frikadas y diversión (aunque seguramente esté con la nariz metida en el ordenador, ultimando detalles)

 Iglesia de San Bartomeu, en la plaza mayor de Sóller.

Antes de todo esto, tengo que arreglar los papeles de la prestación (Palma, 20 de abril), apuntarme a algún curso de catalán y al carnet de conducir, repartir currículum y, sobre todo, dedicarme al libro. No he podido hacerlo los últimos meses debido a la tristeza, los líos legales y laborales que me comían la cabeza y el espíritu, y las diversas y molestas dolencias.

 A desayunar ensaimadas...

Así que aquí me tenéis... in the verge of moving. Con las cajas recién enviadas, la maleta para el domingo aún vacía ("la maleta de los flecos"), los muñecos empaquetados, las baterías (cámara, portátiles...) cargándose, y esperando el día, la hora, el momento. Estoy demasiado cansada como para decidir si las cosas me dan pena o emoción. Me alegra haberme podido despedir de mis compañeros de trabajo, aunque me apena no haberme despedido de un montón de amigos. Ya no estaré a un tiro de tren de mis amigos de Madrid, ni a un tiro de bus de mi smial. Ya no me podré encontrar con un simple viaje por tierra de 23 minutos con mi prima Gema, ni podré comprar en mis tiendas, ir a mi biblioteca (ay, cómo la voy a echar de menos) o quedar con las segovianiñas a comer sándwiches y tomar fotos de nuestros muñecos. Al menos, hasta que algún viaje me devuelva a mi tierra, a mi amor eterno, a mi Segovia.



Me voy en busca de tierras rocosas, pulverizadas a base de tenacidad para agarrar las raíces de un olivo. A una tierra sin cigüeñas, sin azores, sin milanos. A monumentos por descubrir, a aguas que no se beben, a calles que huelen a madera y naranjo. A una casa que precisa de nuestra ayuda, conjunta, para completarse. A un lugar donde puedo moldear mi vida a pesar del vértigo que da pensarlo. Al lugar de los errores de los que se aprende.

No es un adiós, no es un hasta luego. Es un hasta la próxima. Echaré demasiado de menos a mi familia y a mi hogar como para no volver en cuanto pueda. Deseadme suerte en esta empresa, en todo a la vez. Comenzando por el viaje. Este mismo domingo.

Findûriel.
Posted by Findûriel in , | 19.9.11 4 comments
El ritmo que llevo no es normal. En un mes, me van a hacer más de una docena de procesos dentales. Después de años intentándolo, por fin mi boca va a ser lo que debería.

En unos días, volveré a sonreír con todos los dientes. No, no es que me falte ninguna pieza... sólo que tengo dos dientes oscuros, marrón-grisáceo, resultado de un choque frontal con la mole de mi hermano a los ¿siete? años, cuando me llevaba el viento de lo escuchimizada que estaba.
Yo perdí la mitad de dos dientes, definitivos y nuevecitos, contra la acera. Nos quebramos más cosas, mi hermano tuvo microfractura del cráneo y yo me partí el húmero izquierdo en tallo verde. Casi nada.

El caso es que medio incisivo central y medio lateral se fueron a criar gravilla. Años de infecciones, flemones, fiebres, varios dentistas, y mucho esfuerzo económico por parte de mis padres me han llevado donde estoy ahora, a unos dientes de composite de color inciertamente amarillo parduzco y el comienzo de una nueva aventura.

Así que aquí me hallo, tras décadas de sonrisas cedidas a los labios, y de vergüenzas tapadas tras la mano. Años de gentes curiosas y observaciones hirientes, nacidas de la ignorancia. Y es algo pequeño, algo leve... pero algo importante. Recuperaré mis dientes, y daré un paso más hacia mi yo retrospectivo estrechando lazos con mi yo futuro.

Primer paso: endodoncia. Bueno, no exactamente...

Mis dientines malditos ya no tenían nervios, con lo que la palabra 'endodoncia' se queda larga. En este caso, ha sido más bien una puesta a punto de las cavidades pulpares y su posterior rellenado con pasta.
Menudo cambio desde que yo era peque... el foco maldito de las dos asas no hace daño a la vista. Los tornos llevan incorporados un suministro de agua, con lo que ya no huele a cuerno quemado cuando te debastan con ellos. No hay dichoso tubito del agua ni (en muchos casos) dichoso tubito de aspirar, ahora te colocan una membrana de látex que deja a la vista SÓLO los dientes en los que se va a operar, sujeta con unas molduras metálicas, así que se acabó el sabor a anestesia/sangre/medicamentos/pasta endodóncica o de empastar y también decimos adiós a la boca llena de agua o sangre (o ambas).
También es verdad que, siendo adulta, te enteras más de todo lo que te hacen (de hecho, yo siempre me intereso bastante en todos los tratamientos a los que me someto por mi salud e intento comprenderlos todos en la medida de lo posible) y lo aguantas mejor, aunque lo de hoy ha sido bastante traumático/nostálgico/terrible.

Hacía décadas que no me anestesiaban esa zona de la boca. Y siempre he tenido pesadillas en las que se me caían, exclusivamente, ESOS dientes. Así que cada vez que me los han rozado con instrumental, he temblado de pies a cabeza. Soy consciente de que he temblado durante toda la intervención de hoy.
El doctor endodoncista ha sido un encanto. Me ha explicado que los algodones empapados en líquido que la dentista me ponía en el hueco del nervio cuando era pequeña, usando unas limitas y unas agujitas muy pequeñas, eran para procurar que las raíces de los incisivos se cerraran. Me ha explicado que el pequeño lo había conseguido, pero el grande no... por eso iba a ponerme en la parte más alta hormigón.

Hormigón.

Lo he flipado, pero mucho. Me ha puesto una gotita de hormigón de fraguado exprés en la parte más alta de la raíz. En el proceso de llegar a ella, ha sacado algodones que aún me quedaban ahí, de hecho le ha costado bastante. Tiene un aparato harto curioso que es como un sónar, me lo ponía en la cavidad y pitaba de seguido midiendo la distancia hasta el final, y luego pitaba de forma intermitente. Midiendo a menudo mediante placas la profundidad del alcance de su intervención (metiendo como guías esos pequeños arrancanervios que parecían brocas de duende) ha rematado rellenando bien la cavidad.

La muela que me intervino en endodoncia la semana pasada no me dio nada de guerra. Los dientes me están matando... no me duelen, pero como que a mi encía le pesan y le molestan. Es como si mi boca me estuviera hablando, haciéndome patente que hay algo nuevo, algo que quizá mi cansada encía no esperaba. Se siente muy parecido a cuando las muelas del juicio llaman a la puerta, sin doler, pero presionando. El mismo tipo de sensación, de presencia, de latencia, que sienten los bebés cuando demandan mordedores fríos.

Porque mis dientes están muertos, pero sus fantasmas me están matando.

Posted by Findûriel in , , | 23.3.11 5 comments
A Noviembre hoy le duelen los ojos.

Realmente no son los ojos. Es el hueco donde van encajados. Ni siquiera la cuenca, sino el aire que hay en ella, ese aire que a veces le hace volver los globos oculares e intentar mirarse por dentro.
Hoy Noviembre ha estado en el doctor. Le ha mirado en las uñas, bajo las rodillas y entre los dedos de los pies. Luego le ha encajado un depresor lingual de sabor a fresa en la boca y, con algo parecido a una sonrisa, la ha enviado a casa.
A Noviembre no le gustan las sonrisas. Al menos no las sonrisas como la del doctor, toda dientes y nada de luz. Para sonreír con la boca, primero hay que hacerlo con los ojos. Y los ojos son tan listos que a veces pueden sonreír sin la boca. Pero no al revés.

Después la han dejado un rato sola. Para que volviera a leerse las manos y se limpiara de tactos ajenos. La Grande sabe que es así cómo se hace con Noviembre.


Noviembre se va a ir a acostar. Los días en que tiene doctor le cansan sobremanera. No le gustan los girasoles de la pared, ni el olor del autobús, ni los ancianos del pasillo, ni el chirriar de los zuecos de las enfermeras. No le gusta cómo le habla el médico, con ese tono reservado para los locos o los moribundos, y Noviembre no es ninguno de ellos. Todos le dicen al final lo mismo, pero Noviembre se calla y se arranca los padrastros. No tienen ni idea de lo que hablan.
Menos mal que La Grande sabe lo que ella necesita. Antes sólo había manos secas y sábanas desteñidas para cuidarla, o tratar de hacerlo. Pero La Grande cocina magdalenas de calabacín, o le calienta los pies, o la permite acariciar los perros de la calle cuando ha llegado la primavera y ya no tienen barro en el lomo. La Grande le descubre imágenes en movimiento que la hacen reír o llorar, le presta el sofá para que se acurruque o le empuja libros en las manos, aunque sabe que ella no sabe leer. La primera vez que vio la foto de una cebra, fue La Grande quien le enjugó las lágrimas.

Y ya casi duerme, Noviembre, en la franela y el olor a algodón de las sábanas que sí saben arroparla. Mañana puede que quiera un poco de lluvia, o un poco de nieve. Esta noche tratará de pedírselo a las nubes a ver si ellas la escuchan.

A veces lo hacen.
Posted by Findûriel in , , | 28.1.11 2 comments
Noviembre tiene el alma lejos.

Dicen las viejas que, justo antes de nacer, Noviembre se entretuvo mirando las hormigas acarrear pedazos de pan. Por eso se le quedó el alma lejos. Niña boba, le decía la abuela, siempre con las musarañas. Niña boba.

Pero a Noviembre no le importa tener lejos el alma. Una vez se miró por dentro a ver si había hueco, y encontró que estaba llena de otras muchas cosas. Agujas de pino, cordeles partidos, guijarros del río, una botella azul de cristal, olor a mandarinas, legumbres en las manos, cosquillas, dolor de barriga, barro y paja, pomada de menta, cristal que retumba, bigotes de ratón, manoplas, tijeras, llaves de forja, libros sin abrir, frío de baldosas, música de ascensor.
Así que no le cabía un alma.

Cuando siente añoranza, Noviembre busca a La Grande. No es su mamá, no es su abuela. Es simplemente La Grande. Y se mete a escondidas y con los pies sucios entre las sábanas de su cama, se acurruca contra su espalda y escucha. Y el alma de La Grande le arrulla una nana.

Noviembre se toca los dedos de los pies. Están fríos. Hoy le han traido una peonza, y le piden que la baile. Pero ella no quiere. No le gustan las cosas que se mueven rápido. Así que allí la deja, quieta en el suelo, y se asoma a la ventana. Noviembre siempre estampa la cara en el cristal para asomarse. Está nevando.

Hace tiempo sueña que los seres de rafia que fabrican las nubes pelan cebollas, y eso es la nieve. Copos de cebolla. Por eso los cristales lloran cuando nieva.
Pero nadie sabe por qué llora y ríe Noviembre.

-----------

Es la primera vez que una de mis ABJD va a tener historia previa a su llegada. Estoy creando un personaje, o más bien el personaje está creciendo dentro de mí.

A ver dónde nos lleva.

Findûriel

(Imagen extraída de morguefile, banco de fotografías liberadas de copyright y sin derechos de autor, acogidas a Creative Commons y sin requerimiento de acreditación)
Posted by Findûriel in | 1.5.10 2 comments
"Claro, la pintura es útil", dijo Tompkins. "Pero no se podía usar la suya. Hay cantidad de oportunidades para los jóvenes agresivos que no teman las ideas ni los métodos nuevos. Ninguna para esta vieja morralla. Sólo son ensueños personales. No hubiese sido capaz de diseñar un buen poster ni aunque lo matasen. Siempre jugueteando con hojas y flores. En cierta ocasión le pregunté la causa. ¡Me contestó que las encontraba hermosas! ¿Puede creerlo? ¡Dijo hermosas! ¿qué?, le pregunté yo, ¿los órganos digestivos y genitales de las plantas? Y no encontró contestación. Pobre majadero."

"¡Majadero!", suspiró Atkins. "Si, pobre hombre, nunca terminó nada. Bueno, sus telas han quedado para 'mejores usos' desde que él se marchó. Pero yo no estoy muy seguro, Tompkins. ¿Recuerda aquella grande que emplearon para reparar la casa vecina después del ventarrón y las inundaciones? Encontré tirada en el campo una de las esquinas. Estaba estropeada, pero se podía distinguir el dibujo: la cima de un monte y un grupo de hojas. No puedo quitármelo de la mente."
"¿De qué estáis hablando?", terció Perkins, intentando evitar la discusión. Atkins se había puesto completamente colorado.
"No merece la pena repetir la palabra", dijo Tompkins. "No sé por qué perdemos el tiempo hablando de esto. Él no vivió en la ciudad."

(...)

Aquélla fue seguramente la última vez que el nombre de Niggle surgió en una conversación. A pesar de todo, Atkins conservó aquel único retazo de lienzo. La mayor parte de él se echó a perder, aunque una preciosa hoja permaneció intacta. Atkins la hizo enmarcar. Más tarde la donó al Museo Municipal, y durante algún tiempo el cuadro titulado Hoja, de Niggle estuvo colgado en un lugar apartado y sólo unos pocos ojos lo contemplaron. Pero luego el Museo ardió, y el país se olvidó por completo de la hoja y de Niggle.

("Hoja, de Niggle", J.R.R. Tolkien)

Han talado el árbol que danzaba, hermoso en su verdor de lozanía adolescente, ante el muro del patio de mi trabajo. Y aún me pregunto por qué... aunque quizá la respuesta sea que, mejor que un árbol, quieren meter un coche en el patio.

Es criminal, injusto, canalla y muy hiriente que hayan hecho eso. Primero le han mutilado a machetazos, y yo veía caer sus miembros hermosos y llenos de savia, verdor y vida al patio... al principio pensé que lo estaban podando, incluso mientras les veía herir y amputar sus lozanas manos y sus danzarines dedos, y hacerlo temblar y desfallecer con cada golpe de machete.

Pero me he ido a comer, y al volver ya no estaba. Caray, en momentos como estos me invade una tristeza horrenda, y comprendo mejor que nunca a Tolkien cuando dice que 'Hoja de Niggle' está basado en un árbol que trazaba verdes arabescos en su ventana y que un día, sin razón aparente, fue talado...

La verdad, devastador. El mundo es más feo sin un árbol tan hermoso. Llamadme simple, pero lo echaré tanto de menos que no puedo sino llorar por él.

Y parece que el cielo opina lo mismo. Está empezando a llover.
Posted by Findûriel in | 30.4.10 1 comment
Hoy me ha ocurrido algo muy curioso. Caminando para coger el autobús a la salida del trabajo, me he topado con Raúl, mi primer novio. Sí, así como lo oyen, el primer novio que esta que les escribe tuvo en la vida. Yo tenía 14 años, él 15. Íbamos al mismo curso de la ESO (experimental, por aquel entonces), pero a clases diferentes.

Peculiar fue la forma que tuvo de pedirme que saliera con él. Y peculiar fue también nuestra relación, así como peculiar fue la ruptura.
Es curioso que, viviendo en una ciudad de tan sólo cinco diez miles de habitantes no nos hayamos cruzado ni una sola vez desde la última vez que lo vi. Y va para los quince años que no nos veíamos. Sin embargo, yo creo que a ambos nos ha aflorado una sonrisa cuando nos hemos reconocido y nos hemos dicho adiós. Él tenía prisa y yo también, así que hemos hablado unos escasos cinco minutos de todo un poco, poniéndonos al día en lo laboral y lo académico. Nos hemos emplazado al próximo encontronazo, pero de verdad que me gustaría encontrarme de nuevo con él y poder compartir un café y una conversación.

Parece mentira que hayan pasado quince años desde que nos vimos la última vez, y en unas circunstancias no muy agradables. Pero los años nos los hemos echado a la espalda y, aunque fuera breve, la relación que mantuvimos nos ha dado como para notar calidez de complicidad en el trato, hablando del curro, de los estudios, y de su faceta como fotógrafo.

Hace quince años... ufff, casi ni me acuerdo de las cosas que hacía. Era la mitad de la edad que tengo ahora mismo. Es como si le preguntáramos a una octogenaria qué hacía a los cuarenta. En la época en la que salí con él, aún era bastante inocente aunque comenzaba a crear mis armas y mis opiniones cobraban peso. Leía como una cosaca, estudiaba como una campeona, y encontré en el aula de al lado a la que, aún hoy, es mi mejor amiga. La vida se dividía en aficiones y obligaciones de un modo más equilibrado que en la época adulta, y todo parecía suceder más deprisa y con menos tiempo para reflexionar.
Yo lo he visto con menos pelo, igual de nervudo, igual de blanco, con la sonrisa igual de franca. Él me habra visto más gruesa, con el pelo mucho más corto, y espero que le haya traido el encuentro a la mente algún recuerdo grato. Como los paseos a la luz de la luna o el poema de Neruda que me escribió con sumísimo cuidado en letras de molde, con la mala letruja que tiene este hombre... Me gustaría volver a verlo para decirle que aún lo conservo, junto con la foto que me regaló.

No sé, algo bueno debo haberle hecho al mundo para que me dé hoy esta sorpresa.
Posted by Findûriel in , | 15.4.10 4 comments
Con lo que quería yo a mi blog... página puñetera en la que escribía algunas veces hasta dos entradas al día. Página que llenaba con mis curiosidades, mis descubrimientos, mis inquietudes intelectuales. Página que me obsesionaba en continente y contenido... pero que siempre terminaba con las ideas más locas y el mismo aspecto inmaculado.

Página de más de 400, pocas más, pero con textos ajenos, textos compartidos, textos propios. Crónicas, estudios, interpretaciones, relatos. Página propia, pero que hoy en día siento como ajena.

Podría ser el Facebook... pero no lo creo. Escribo la misma cantidad de cosas pre y post facebook en mis cuadernos, mis mensajes cortos, mis emails y mis libretas (también en mis cartas postales).
Podría ser el trabajo... pero trabajar nunca me ha impedido escribir en el blog. Si no me lo impidió estudiar, que era más infernal que el trabajo ¿por qué debería hacerlo un tiempo efectivo en el que hay diversas lagunas utilizables para el desarrollo personal, y en el que el tiempo libre es VERDADERO tiempo libre?
Podría ser que no me han pasado cosas... pero eso es mentira. He cambiado de cabello, de trabajo, de inquietudes, de horizontes y hasta de zapatos en este lapso. Me he aficionado a las ball jointed dolls con dos criaturas físicas a mi cargo, he cantado y presentado, he viajado mucho, he impartido conferencias, he organizado eventos, he leído más, sé más y lo sé mejor, he ganado amistades, he perdido colegas, tengo más polvo y más libros en la estantería. Ahora me inquietan otras literaturas, otras músicas, otras estéticas, otros hobbies, otras culturas. He perdido seres queridos en las garras de la muerte, he visto sucumbir a otros a la desesperación, y también han nacido nuevas criaturas llenas de olor a vida.
Podría ser que no escribo tanto... pero no es cierto. Lo guardo todo para los días lluviosos, pero que no lo muestre no quiere decir que no lo haga.

El caso es que no lo sé. Hay tantas cosas que he descubierto, y tantas que he olvidado, que necesito volver a casa. Al jardín donde esperaré, como siempre esperé, a la primavera.

La de polvo que tiene el sillón, madre mía...
Posted by Findûriel in | 1.1.10 8 comments
Reivindico mi derecho a sentirme triste. El año que se acaba de largar ha estado lleno de amargura y melancolía. Sí, han sucedido cosas buenas. Encuentros, merith, conferencias en universidades, la graduación, viajes, el trabajo al final del año. Pero ha habido otras muchas malas que eclipsan esos buenos momentos. Enfermedad, indiferencia, desprecio, desesperación, ira, muerte, pérdida...

Y cuando a la gente se le dice 'estoy triste' enseguida tratan de animarte. Pero no eligen un camino demasiado afortunado.

Algunos te dicen que te olvides de los malos momentos. Si hay un montón de cosas buenas que te han pasado, mujer, olvídate de las malas y quédate con las buenas. Pero es algo a lo que todo ser humano debería negarse. Existimos para disfrutar y aprender en los buenos momentos, sí, pero también para desgarrarnos y aprender de los malos. Es como pedirle a una flor que se olvide de marchitarse y así pensar que no morirá. Es como pedirle a la historia que se olvide de las tragedias, masacres y guerras... y todos sabemos lo que pasa cuando la historia se olvida de sí misma.

Otros te comparan consigo mismos. ¿Que tú estás triste? Pues figúrate yo, con lo que me ha pasado. Este tipo de personas son aquellas que te critican por dedicar tus esfuerzos a un proyecto cultural, o a un texto poético, en vez de donar dinero para los niños de Fambulé. También son de los que van elevando su status y se amargan con la vida que van eligiendo a medida que cambian, pero son tan mezquinos que se niegan a aceptar que todo lo que les amarga lo han elegido ellos. Y con ello intentan que te sientas culpable de tu propio dolor, que te sientas egoísta y rastrero.

Los hay que frente al dolor tratan de que veas lo bueno que tienes en ese momento. Pero si ahora tienes trabajo, te va bien, etcétera. Pero lo que no perciben es que lo que te duele es la ausencia. No vives sólo con el 'ahora', si así fuera, todos seríamos robots como peces, con una memoria de 5 segundos. No sentiríamos amor, pena, responsabilidad, melancolía. No podríamos aprender, ni soñar, ni imaginar, ni reír, ni llorar. ¿El estado ideal? No lo creo. Nos moriríamos antes de encontrar siquiera alimento.

Los hay que vuelven la espalda.

¿Por qué este rechazo a la tristeza? De acuerdo que riendo uno se siente mejor que sumido en la melancolía, pero ¿acaso sentir dolor no es necesario?
Si diéramos unas razones vitalistas, diríamos que cuando se está triste no apetece comer, ni moverse, ni procrear. Pero hay otros estadíos, e incluso confesiones, que nos impiden estos actos, y no por ello los vemos actitudes extrañas.
Desde un punto de vista creativo, habría quien podría aducir que la tristeza, con su dardo paralizante, impide la creación. Pero quien dijera eso demostraría una completa falta de visión histórica, literaria y filosófica. Incultura, al fin y al cabo.
¿Razones religiosas? Las creencias están llenas de miedo, tristeza, pérdida y lamento además de su alegría y vitalidad. La tristeza convive en el hecho de creer de un modo natural y, me atrevería a decir, imprescindible.
Y ¿qué nos queda? ¿las razones sanitarias? Hay tantas formas de morir hoy en día que no deja de ser una más.

En fin, que reivindico mi derecho a la tristeza. Pues prácticamente nadie invoca la presencia de consuelo verdadero: el empático. Para un ser humano realmente sensible, hacer daño a los demás es lo que debería hacerle recapacitar. Hacer daño con el propio dolor es lo único que puede sacar del aturdimiento.
Pero es tan gratuito en la historia de nuestra maldita especie hacer daño a los demás con la propia felicidad que tenemos aturdido o extirpado el sentir dolor con el de los demás.

Findûriel. Esperando que haya ardido el año 2009.
Posted by Findûriel in | 22.6.09 5 comments

¿Cómo se habla de amor sin hablar de la lluvia
sin hablar de estrellas, sin hablar de los bosques...?
Se habla de los fondos raídos de bolsillos
se habla de las migas de pan sobre la mesa.

¿Cómo se habla de amor sin hablar del ocaso
sin hablar de las nubes, sin hablar de las flores...?
Se habla de los términos de bordes de almohada
se habla de las teclas que se pulsan en plástico.

¿Cómo se habla de amor sin hablar del rocío
sin hablar de los ojos, sin hablar de los labios...?
Se habla con la voz dolida por la risa
se habla con la tinta que emborrona estas páginas.
Posted by Findûriel in | 16.4.09 4 comments
distancia

(Del lat. distantĭa).

1. f. Espacio o intervalo de lugar o de tiempo que media entre dos cosas o sucesos.
2. f. Diferencia, desemejanza notable entre unas cosas y otras.
3. f. Alejamiento, desvío, desafecto entre personas.
4. f. Geom. Longitud del segmento de recta comprendido entre dos puntos del espacio.
5. f. Geom. Longitud del segmento de recta comprendido entre un punto y el pie de la perpendicular trazada desde él a una recta o a un plano.


Hay muchos tipos de distancia.

La distancia física que, como decimos en mi tierra 'no jode pero atormenta'. Puede remediarse de forma pendular, o de forma permanente (por un acercamiento prolongado o un final cartesiano). En la era de la comunicación y los transportes que vivimos no es insalvable, es más, muchas veces es incluso una elección voluntaria. Puedes ver cómo crece tu sobrino a través de una webcam, o hablar con tus padres por skype mientras vives en otra ciudad, otro país u otro continente. Otras cosas no se transmiten por internet, otrora, no podemos hacer llegar a los demás el olor de nuestra piel, el sabor de nuestros labios o el calor de nuestras lágrimas.

La distancia temporal es un tema curioso. Sobre todo cuando hablamos de 'choque generacional'. Por muy actuales que parezcan las personas, siempre hay detalles de su línea temporal que tarde o temprano chocarán con la tuya. E incluso nosotros mismos, con aquellos que llegan, tendremos nuestros más y nuestros menos y repetiremos ciertos cánones aunque hoy en día nos parezca imposible.

La distancia también puede ser emocional. Puede darse entre personas lejanas también en el plano físico, o entre personas que se ven, hablan o se comunican todos los días. Uno labra el campo para encontrarse con que quedan piedras escondidas en los surcos, y no se da cuenta hasta que ve los lugares que quedan yermos entre las umbrías hojarascas. La distancia emocional más difícil de salvar es la impuesta por la propia persona.


Porque... ¿es acaso lícito tratar de salvar la barrera que alguien eleva ante la lucha contra la muerte? ¿Está bien intentar apoyar a alguien que ha pedido explícitamente que se le deje en paz? ¿Cómo alcanzar a aquella criatura que se contrae ante el sentimiento de felicidad o de plenitud, cuando se le ha negado la tranquilidad anteriormente?

Por otro lado, ¿cómo expresar que quieres cercanía, que necesitas a los demás seres humanos para tener calor a tu lado? ¿Cómo salvar el pánico, el dolor, la angustia, y pedir un poco de amor? ¿Es egoísmo, es desesperación, es autocompasión, es debilidad, es cobardía, decir que necesitas?

¿Cómo paliar el desamparo?

Findûriel.


Posted by Findûriel in , | 16.2.09 8 comments
Por fin he llegado a la meta. Por fin completé mis estudios, después de años de sufrir por una maldita asignatura.

Al fin puedo decir con todas las letras que soy Licenciada en Filología Inglesa, Especialista en Literatura de las Islas Británicas.

La noticia, de boca de flordesombra por teléfono. La llantina, inmediata.

Y sin embargo, han sido más ajenos los que se han alegrado que propios. Los más allegados se han contentado con un 'enhorabuena' y tira para alante que se hace tarde. Exceptuando a mi querida y sacrificada Mo, a Simaril, mi querida prima del alma, que me ha tenido colgadita al teléfono, y también a Nightmary, mi best friend, que se ha puesto exultante (antes de reclamarme que le tenía que invitar a algo XD)... aquellos de los que esperaba un achuchón, unas palabras de ánimo, un viso de orgullo... nada de nada.

En fin, pasa como pasa siempre. Que una lo deja y se olvida, y le resta importancia. Pero no puedo olvidar que este es un día crucial en mi vida... ¡Licenciada en Filología Inglesa! El sueño de mi vida, hecho realidad. No habrá para mí viaje de fin de carrera, ni cena por todo lo alto, ni orla (me negué) y ya tuve ceremonia de graduación, a la que amablemente se acercaron mis amigos de Madrid para compartirla conmigo. Pero estaba incompleta.

Sé que quien más orgullo debe sentir soy yo... pero no sé, como que se me ha castrado la celebración. Y he vuelto a la rutina como si no hubiese pasado nada, cuando deberían estar recordándome cuán grande es este triunfo, como lo hizo mi prima, aquellos con quien comparto pan, aire, espacio, vida o corazón.

En fin, me voy a la camita. Mañana Eru dirá.

Y pongo Blur, en recuerdo de los momentos de solaz con Elena en los jardines de la facultad, tratando de pillar british accent.



Findûs, carrera larga sin corona de laureles.
Posted by Findûriel in | 31.12.08 6 comments
Porque has sido un año tocapelotas. Porque ha nacido poca gente y ha muerto mucha. Por su multitud de situaciones borderline. Porque lo mejor de este año que se escapa han sido las merith, los viajes y el alivio de enfermedad, pero ha habido momentos que inclinan la balanza para el otro lado.
Adiós, no te quiero. Te despido en un lugar bueno, pero que podría ser mejor. Con recuerdos de los amigos, que podrían ser más. Con palabras amables, pero que podrían ser afectuosas. Sin belenes. Sin regalos de ninguna índole, exceptuando mi adorado Pigmalión.
No quiero que vuelvas. Es más, no llames a ningún hermano tuyo para sustituirte. Me quejaré a Recursos Humanos de la Cronología. Exijo una selección cuidadosa del siguiente, sin esfuerzos estériles, sin caras largas, sin laaaaaaaaaaaaargos silencios, sin ausencias, sin indiferencias. O unas pocas. Pero menos, por favor.
¿Alguien sabe dónde está la oficina de reclamaciones temporales?

Findûriel, quemando cosas viejas.
Posted by Findûriel in | 8.12.08 3 comments
Una por aquí...




... otra por allá


Entrada 350, aunque le pega mejor otra cifra. Hoy por ayer.

Findûriel

(qué grande, Iván Ferreño)

Posted by Findûriel in | 8.11.08 8 comments
Me hiere el modo en que, distraído, apoyas tu mano sobre mi corazón, haciendo que se me activen los sensores de emergencia. Me hiere en extremo la palma en la mejilla, mientras un pulgar distraído viaja de la concavidad de la nariz hacia la jugosa mejilla. Me hiere tu cuerpo que presiona en la noche, tu aliento que golpea en el sueño, tu cabello que me esconde tus ojos. Me hiere cómo te estiras en la mañana, cómo remueves la leche con cacao, cómo sacas la tarjeta de peaje y la sostienes con los labios. Me hiere tu índice presionando el play de la autorradio. Me hieren tu hermosa rutina y los momentos en que te sales del guión con timidez.

¿Y quién dijo que el dolor es malo? Seguramente quien construyó una coraza de dialéctica y retórica para no volverse vulnerable, quien recubrió de cables la piel en carne viva. Quiero que duela, de este modo penitente, de esta manera palpitante. Quiero que me tiemblen las manos, y preguntarme si esta noche te encontraré paseando por las calles de un sueño loco.

Y en la causa de mi impulso, en la religión de tu calor, rezaré hasta que me sangren las yemas.
(Hatsune, Noviembre 2008)

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