Mostrando entradas con la etiqueta Homenaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Homenaje. Mostrar todas las entradas
Posted by Findûriel in , , , , , , | 14.3.20 2 comments
El pasado 12 de marzo fallecía Mikhail Belomlinsky, notable ilustrador de ‘El hobbit’.
Posted by Findûriel in , , | 1.1.17 No comments
El pasado 29 de diciembre elaboré este hilo sobre Morwen para la iniciativa 'Visibilización en la ficción', utilizando el perfil del Smial de Tol Eressëa, la delegación balear de la Sociedad Tolkien Española.

Espero que lo disfrutéis.
Posted by Findûriel in , , | 29.12.16 No comments
El 29 de diciembre de 2016 la iniciativa #visibilizacionenlaficcion llenó twitter de personajes femeninos de ficción, para visibilizar el rol de la mujer en obras literarias, cómic, televisivas, fílmicas... Escogí a Galadriel para visibilizarla, y también a Tolkien.
Posted by Findûriel in , | 4.1.11 3 comments

Hoy me he enterado, de una forma un tanto fortuita, de que ha muerto uno de mis actores favoritos, Pete Postlethwaite.

Este hombre versátil, camaleónico, calmo y desgarrador en sus interpretaciones, puede que sea una cara conocida, alguien que 'le suena' al gran público del cine. Para algunos no será ni siquiera eso. Pero para los amantes de este arte, seguramente sea muchísimo más.
Y es que aun en los papeles más secundarios, o más mediatizados, Pete siempre brilló con luz propia. La luz de un gigante silente, que brotaba de su seguridad interpretativa y de su fiabilidad como transmisor de emociones. Ese rostro historiado hasta la saciedad, con sus relieves y vanos, como la corteza de un gran olmo sabio, siempre me arrancaba una sonrisa. Lacrimosa muchas veces, porque este hombre sabía llegarnos al corazón como ningún otro.

Es imposible medir el impacto de su presencia en el mundo cinematográfico, así como en el mundo teatral. Miembro de la Royal Shakespeare, condecorado con la Order of the British Empire, definido por Spielberg como 'el mejor actor del mundo', respetado en el mundo interpretativo pero siempre un hombre sencillo, su profunda voz y su ceño adusto, así como su sonrisa, siempre hicieron brillar de un modo especial el celuloide.

Para la gran masa, se marcha el Giuseppe Conlon de 'En el nombre del padre'. Para mí, se marcha además el director de orquesta gruñón pero tierno de 'Tocando al viento', el capitán de 'El ultimo mohicano', el empresario de 'El beso de la serpiente', el fraile de 'Romeo+Juliet', el hombre que contaba verdades en 'The age of stupid', el Rey Lear...

Hasta siempre, Pete. Te echaré mucho de menos en este mundo, cada vez menos cabal, del séptimo arte.

Posted by Findûriel in , | 27.2.09 3 comments
Eso es lo que ha garabateado para nosotras uno de los funcionarios del cementerio Santo Ángel de Segovia. Son los datos o coordenadas del enterramiento de Santiago Rodríguez Gonzalo, hermano de mi abuelo paterno, muerto a la edad de 19 años (4 de Enero de 1938) y enterrado un día 6.

Lo que nos trae por la calle de la amargura es averiguar, después de tantos años de oscurantismo y de silencio, si aún sigue allí, sepultado de cualquier manera debajo de un camino de tierra. Pues la fila 2 actual, ya abierta y usada por cuatro o cinco personas más (depositando los huesos de los anteriores ocupantes en el osario común) podría no corresponder con la fila 2 de 1938, ya que actualmente existe una instalación de nichos, una acera ancha y un camino de tierra hasta llegar a los enterramientos actuales. Si el patio tenía las mismas dimensiones que ahora, existe la posibilidad de que aún duerman sus huesos maltratados bajo las pisadas de los visitantes al camposanto.

Existe el relato de su madre, muerta ya hace muchos años, del día en que le mostraron los restos de su hijo unos diez años después de su sepultura. Un trozo de pierna, una bota y restos de un pantalón fue lo que vio en las entrañas de la tierra abierta a paladas, en el pequeño hueco que habían destapado.

- Ahí está su hijo - le dijeron -. ¿Se hace usted cargo de los restos?
- No - respondió ella -. Soy viuda y no tengo dinero ni para alimentarme. (luego descubriría que no estaba viuda, sino que su marido de entonces estaba condenado trabajando en el Valle de los Caídos)
- Pues ahí queda - le respondió el funcionario echando paladas de tierra encima. Y según contaba mi bisabuela, en el camino. Y la tatarabuela lamentaba siempre que Santiago estuviera enterrado en un camino.

La misma tatarabuela a la que sacaban al patio de la prisión para enseñarle cómo lo mataban a palizas, semana tras semana durante dos años, hasta que murió a los diecinueve. Le sangraban los oídos, contaba mi tatarabuela a mi madre, y se le llenaban los ojos de cuajarones. Síncope, pone en el informe médico. Y ahí lo sepultaron. Cerca de donde descansaría ella unos años después. 'Está cerca de la abuela' decía la hermana de mi abuelo. Pero nadie decía nada más. Nadie corroboraba ni negaba que estuviera en el camino.

Pronto iremos a ver al encargado del cementerio. Le dijo a mi madre que había planos de la distribución del camposanto en aquella época. Confrontando la documentación que haya, contando las filas existentes en los documentos y las actuales, esperamos darle respuesta a este enigma del silencio. Y esperamos darle sepultura cristiana, ya que él lo era.

Quienes sí sabemos están en el osario, perdidos entre miles de personas sin nombre, son el tío, el padre biológico y el abuelo de Santiago (y de mi abuelo). Los tres fusilados en la tapia del cementerio el mismo día, un 23 de abril de 1937. Los tres sepultados 'en fosas de a tres y a ocho sin marcar' junto con veintiséis personas más, sin señas de identificación 'por no saberse quién es cuál cuerpo'. Y aunque se hubiera sabido, no merecían en aquel entonces esa 'distinción'. Ambos se enterraron en el mismo patio donde se enterró a Santiago, pero en filas que sí corresponden a la tierra actual, con lo que sabemos a ciencia cierta que fueron levantados.

El tío de mi abuelo era el máximo dirigente de la CNT en su pueblo, por ello, tanto su familia en primer grado como la de segundo grado sufrieron prisión, torturas, muerte y ostracismo. Mi abuelo, sin ir más lejos, estuvo en Saturrarán los primeros años de su infancia.

Pero mi abuelo no odia. Sólo calla. Parece ser que el libro publicado recientemente, y los actos del Foro de la Memoria le están desatando un poco la lengua, pero sólo para con mi abuela y a pequeñísimas dosis. Me parece que somos nosotros los que hablaremos por él.

Creo que es una gran empresa.

Findûriel

PD: aquí una foto. A la izquierda, mi abuela materna, en el centro mi madre. El hombre de gafas oscuras tras mi abuela es mi abuelo. Hasta que no lo vieron aparecer en la plaza, dudaban que acudiese. No sé si podría medir el dolor que siente al echar la memoria atrás.
Y aquí está mi abuela buscando el nombre de Santiago. Al que, todo hay que decirlo, quisieron borrar en su tiempo de las listas de presos segovianos cambiándole el apellido a 'González', ya que arrancaron el informe médico original de los archivos y lo reemplazaron con el del síncope.
Posted by Findûriel in , , , | 22.1.09 2 comments
Me entero hoy por boca de flordesombra, mientras disfrutaba nerviosa y feliz de uno de los legendarios desayunos de la facultad de filología, de que ha muerto uno de los mejores profesores que he conocido en mi vida.
Me he puesto a llorar como una descosida, y ella también. Es que fue muy grande. Un amante de mi gran amor, la Literatura, un amante fiel, sencillo pero profundo, culto pero principiante, con el titubeo que da enfrentarse a los versos cada día, aunque sean versos conocidos.

Jose Luis Palomares Arribas era un hombre tranquilo. En lo profundo de su voz poderosa yacía un incansable aventurero, pero también en sus ojos chispeantes se asomaba un niño curioso. Como cada vez que sonreía. Fuera cual fuese la edad que tenía, su sonrisa siempre era la de un chiquillo.


Llegaba a clase, daba los buenos días con respeto. Todos sacábamos nuestras toneladas de poesía, nuestros líos de apuntes, y nos preparábamos para la tormenta. Y el crepitar de su cuaderno nos daba la salida.
Cosa curiosa, nunca usó fotocopias ni folios para sus teorías y estudios. Siempre un cuaderno ajado, garabateado, lleno de notas e ideas que nos lanzaba, y que nosotros procurábamos atrapar para hacerlas nuestras, rumiarlas, digerirlas, asimilarlas, sentirlas al ritmo de sus palabras.
Luego nos mandaba leer. Uno a uno, párrafo a párrafo, verso a verso. Mientras nosotros leíamos, él seguía el ritmo de la lectura con los labios, una muda prédica de la poesía. Y después llegaba la traducción, donde nos dejaba expresarnos, alentando las ideas osadas, frenando aquellas que quizá se iban demasiado lejos. Se sacaba las gafas, mordía una patilla.

Nos comentaba los tres yoes de Blake como un gurú de lo desconocido. Nos impulsaba a través de mares bravos y góticos pasadizos, yendo a nuestro frente con un farol de sabiduría, pero dejando que fuéramos nosotros los que abriéramos las puertas. Era importante que tal escritor comiera comida precocinada, pues en sus versos se olía el plástico y el calor artificial. Ese otro no gustaba de ver la luz del día, por eso los colores de su ruiseñor eran chillones y extraños. Ah, ahí tenemos a Stanley entrando por la puerta, llega el machote. Risas generalizadas, ojos de atención plena, mientras elaboraba hermosas filigranas con las patillas de sus gafas al aire.

Yo siempre lo recordaré, siempre, porque se esconde tras cada verso de aquellos mundos fantásticos o realistas que nos descubría. Se esconde también tras notas de Beatles y Rolling Stones, tras las piedras de Kerouac, y tras la voz titubeante de Ginsberg. Se esconde detrás de Urizen, en las páginas de crítica de Wilde, en el bosque sagrado de T.S. Eliot.

Y después de recordar mil y una historias, nos hemos puesto a reír entre las lágrimas.

Así se habrá ido, con una pequeña reverencia y tarareando entre dientes Lucy in the Sky with Diamonds, apretando contra su costado uno de sus cuadernos locos, mientras el aire se llena de colores y sonidos de tambor, y de guitarra, y de fanfarrias, y de rock&roll.

Y nosotros nos quedamos un poco más solos.


Sí, esa canción de nuevo. Para él.

(pequeña biografía aquí)

Bookmark Us

Facebook Favorites Twitter