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Posted by Findûriel in , , | 1.3.14 3 comments

Han sido unos días de sufrir bastantes nervios, de adecuarme al ritmo habitual al principio a entusiasmarme con un nuevo proyecto al momento siguiente. De tomar decisiones.
En enero nos enteramos de que un hotel del Port buscaba nueva recepcionista. Con ganas de cambiar, de experimentar algo nuevo, envié enseguida el currículum bilingüe. Y no supimos nada más en todo el mes, y a lo largo de febrero me preparaba para volver a mi hotelito de una estrella, encaramado como una vigilante gaviota a las laderas del puerto. El hotelito de los clientes parlanchines, de las maravillosas vistas, de edificio antiguo y gruñón que de vez en cuando se nos ponía de morros. El que tan bien se ha portado conmigo en los momentos más difíciles.

Me marché a Segovia a ver a la familia. Fueron cinco días excelentes, rodeada de mis hermanos, compartiendo tiempo con mi madre y recibiendo los besos de mi padre antes de ir a dormir. Recuperé las noches con mi almohada, que mis padres aún guardan y que siempre me está esperando en casa cuando vuelvo. También pude ponerme al día de la boda del año mientras disfrutábamos engullendo los dos cerdos que, convenientemente sacrificados, nos sirvieron de alimento popular en el pueblo de mi cuñada.


Antiguos troncos de fresno junto al soto

Además me llevaba una llamada: el hotel al que mandé el curriculum quería entrevistarme.


A la vuelta la casa se me comía, aunque menos que el año pasado. El despacho ha quedado precioso, todo ordenadito y con los libros adecuados en el orden perfecto. Los libros del curso de fantasía y ciencia ficción huelen a historias emocionantes. Acudí a la cita con esperanzas moderadas. Fue una entrevista muy interesante, y el hotel... el hotel es increíble. Me aseguraron que me contestarían el mismo día, pero debían estar muy ocupados y no supe nada más. Los nervios me podían... en el hotelito contaban conmigo, y odiaba la idea de dejarlos colgados con tan poco tiempo para encontrar a alguien, después de lo bien que se habían portado.


Al día siguiente, mientras negociaba el nuevo plan dental en el despacho del agente, recibí una llamada. Y me dijeron que sí, que me querían, que les diese las tallas de mi ropa para encargar el uniforme ya. Así que, después de dos días de training, esta tarde comienzo una nueva andadura.
Me da pena no volver al hotelito, en serio. Ya conozco el trabajo al milímetro, el edificio y sus rincones, a los clientes habituales, el programa informático, los recovecos del servicio. He estado muy a gusto durante mi tiempo allí, he trabajado muy duro y me he dejado las pestañas y las fuerzas en esa recepción. Pero es hora de cambiar. Es hora de ganar un día libre más a la semana (me va a parecer increíble tener una especie de 'fin de semana' entre semana para disfrutar y descansar con mi novio), ganar tiempo de comer con mi novio ¡cuatro! días a la semana (antes sólo podíamos compartir mañanas y sobremesas los sábados, y siempre teníamos compromisos con amigos o con la asociación), aprender cosas nuevas y centrar más mi actividad laboral. Aunque todo es nuevo para mí y he de aplicarme: nuevo programa informático, nuevas instalaciones, nuevos compañeros, nuevas actividades. Los mil y un detalles que requiere un hotel tengo que aprenderlos.






El hotel es una auténtica pasada. Los servicios de bar y restaurante pertenecen a la gestión central, pero no dependen de la recepción. Hay un pequeño spa en el piso inferior, así como una sala de máquinas de deporte. Sauna, baño turco, duchas ciclónicas. Una suite preciosa. Habitaciones con todas las prestaciones. Piscina al aire libre. Comedor de empleados, vestuario. No por nada tiene cuatro estrellas. Aunque no tiene unas vistas tan espectaculares como el Citric.

Así que, bueno, tendré que armarme de confianza para trabajar en semejante hotel. Tengo el cuaderno lleno de notas, etiquetas y post-it, y el cerebro lleno de datos. Hoy será mi primer día, y el director de recepción me acompañará en tutelaje. Mañana empiezo sola. Echaré mucho de menos a las niñas del Citric...
Recuerdo el vértigo que sentí el primer día de cada uno de mis trabajos: la primera vez que giraba la llave en cada iglesia, las vistas detrás de cada mostrador de información, el modo en que comencé sin ninguna orientación en el museo, la prisa que requirió el Citric... y, al poco tiempo, he ido haciendo de cada puesto mis pequeñas fortalezas, mi hogar en diminuto, mi modesto reino, el lugar donde ser laboriosa pero sin perder nunca el entusiasmo. Me he lanzado sin red a un contrato de prueba que espero se prorrogue. Pondré todo de mí para que sea así.


Deseadme suerte.

Findûriel
Posted by Findûriel in , | 7.1.14 No comments
Comienza el 2014 y, como bien dice mi amiga Marta, concibo estas fechas como una bisagra. Hay tres grandes fechas para mí en el año, y el 1 de enero es uno de ellos. Lo concibo como un día con una carga simbólica muy fuerte. Para cosas como esta, practico sin rubor la iconodulía no religiosa.

Este fin de año lo pasamos, por primera vez, en un hotel con la familia. Navidad nueva, vida nueva. Empujones, buffet libre, marus en vestidos estrechos, pachanga... y, sin embargo, tal y como nos ha ido el último año, es la mejor Nochevieja que podíamos tener. Nos olvidamos de todo en su medida correcta e incluso pude 'bailar' un pasodoble con mi suegro (él, con las muletas, más salao que el bacalao).

El hurón de mi suegro, un cachorro adorable


Por lo demás, no suelo hacer propósitos de año nuevo. Si alguna vez los he hecho, ha sido sobre el papel y nunca en serio. En este blog voy a hacer uno, y la experiencia dirá si se lo lleva el viento: actualizar más el blog. Hace tiempo las publicaciones eran muy frecuentes, pero todo se ha ido parando hasta convertirse en casi nada. Y eso que ahora tengo grandes fuentes para mis artículos temáticos: he estado estudiando profusamente la hagiografía, conozco varias páginas de rarezas, soy seguidora de sites de curiosidades y además genero la mayoría de material para otra web.

Quizá sea eso lo que más me ha alejado de mi propia página, el generar contenidos periódicos para la otra web. Diariamente hago trabajo de control y desarrollo en redes sociales, paso mucho tiempo en el ordenador o con el móvil, y aprendo y genero a un ritmo muy frecuente. Cuando estoy en el trabajo dispongo, naturalmente, de menos tiempo. Aparte de esto, mi tiempo libre durante esos ocho meses está bastante cubierto entre los amigos, el smial, el cine, las manualidades y el trabajo en internet. Todo ello, por supuesto, acompañada de mi partenaire.

He dejado algunas cosas de lado que también me gustaría recuperar. Por ejemplo, mis muñecas. Algunas están esperando una puesta a punto, otras están destensadas cual gelatina, y las más están guardadas esperando a que las trastee.

Otros tipos de muñecas han comenzado a ocupar mis estanterías: compro Monster High a ritmo del gusto, y ya tengo ocho. Me fascina el diseño de Operetta y la tengo en dos ediciones (básica y Picture Day). Creo que las Picture Day son de las más bonitas, de esa colección también tengo a Spectra Vondergeist. Como un guiño cinematográfico, mi novio me regaló la Draculaura y la Frankie Ghouls Rule, que incluyen detalles clásicos de los personajes que las inspiran.


Frankie hairhopper, a lo "Bride of Frankenstein"
Mi favorita es Ghoulia, pero es muy difícil conseguir casi cualquiera de sus ediciones. Tengo el Skull Shores, pero me encantaría tener el modelo del laboratorio. Después, y para acompañar a los superhéroes de mi chico, tenemos junto a la vitrina a Clawdeen en su modelo Wonder Wolf, que queda fetén con su look Wonder Woman.
Aparte de estas, también mi chico me regaló la Jinafire, que tengo aún sin abrir...
Y, de la misma franquicia, me encantaron algunas Ever After High, en concreto dos. Raven Queen, regalada por unos amigos en mi cumple, y Madeline Hatter, que me compré hace poco. Los diseños son fantásticos.


La hija del Sombrerero Loco y sus diseños de tazas y teteras.

Hablando de colecciones, mis Tolkienalia me tienen bastante contenta. A pesar de que el estreno de las pelis de Peter Jackson ha subido el precio de los libros hasta un nivel insultante, aún se pueden encontrar piezas a un precio razonable. Conseguí los cuatro Moleskine que, hasta el momento, se han sacado sobre 'El hobbit' y, a pesar de que compré la edición coleccionista del ilustrado 75 aniversario (por Jemima Caitlin), la edición normal me hace guiñitos cada vez que lo veo en un escaparate o lo encuentro online.


Barbie Galadriel is a modern treasure

Fue una gozada poder exponer mi modesta colección de idiomas en la exposición que hicimos en Ocimax. Hubo algunos momentos cuando menos esperpénticos con el tema de la 'existencia' de los idiomas, pero en general la gente se mostró muy interesada.


Este año que empieza espero que caigan varias ediciones más (nynorsk, bokmål, la otra traducción hebrea, islandés...) con un poco de suerte.



Larga vida al blog... y larga actividad, o eso espero.
Posted by Findûriel in , , , , | 13.4.12 8 comments
Ahora ya sí es definitivo. Después de varias salidas en falso, provocadas por desavenencias laborales, ha llegado el momento en que me mudo definitivamente a Mallorca.

Puerto de Sóller, hogar natal de mi chico y lugar de residencia de mis suegros.

En septiembre, he de reconocerlo, estaba más mentalizada. La empresa me comentó que me extinguirían el contrato (lo que resultó ser falso el día antes de que me marchara, reunión en la que intentaron obligarme a firmar una baja voluntaria y se formó un escándalo cuando me negué), con lo que estuve todo el mes despidiéndome de mi casa, de los míos, del aire y el agua, de los monumentos, de mi hogar. Luego para que fuera que no, y de la peor manera.Y acostumbrada a negativas reiteradas y a palos en las costillas, pues me he ido negando a la idea, mientras no saltara la liebre de una oferta en Mallorca.

Al final no ha sido necesario, ya que antes que llegar a juicio, mi empresa ha decidido despedirme. Como reacción, he decidido dar el salto e irme.

Ca n'Oso, patio de la casa de un amigo en Sóller

Han sido unos días complicados, de todas formas. Antes de que terminara marzo, sufrí un desafortunado accidente cuando iba a trabajar. Como resultado, estuve de baja el tiempo que me restaba en la empresa, convaleciente de la espalda, sin poder leer, sin poder escribir, sin poder bordar... Después me ha pillado por banda una gripe primaveral muy fuerte, de la que aún me estoy desprendiendo. Y papeles por todos lados. Conseguir los papeles del trabajo, reclamar el dinero de la aseguradora, recobrar los documentos que tenía mi abogado, pagar por fin el título de la universidad, ir al SEPE... Muchas veces caminando como un robot, con mucha fatiga y con 'asistentes' por todos lados.

Después resultó que, a efectos del SEPE, he estado de vacaciones hasta hoy. Que, aunque te liquiden las vacaciones pendientes en dinero, tiene que transcurrir el tiempo en sí. Así que hasta la semana que viene no puedo pedir la prestación. Y ya voy a hacerlo en Mallorca.

 Vista nocturna desde el balcón de la cocina. La niebla, reptando por la Tramuntana.

De día, desde el mismo balcón. Sóller.

Se acaban de llevar mis cajas (3) y una maleta grande. En las cajas básicamente van tonterías con valor sentimental, muchos libros (sobre todo mis libros de Tolkien, algunos de documentación para mi libro, y mi colección de Hobbits en idiomas) y las cosas de los muñecos. La maleta lleva ropa. Poca, para lo que voy a necesitar, pero tengo en proyecto volver a no mucho tardar, a por más.

 Desde la ventana de la habitación del ordenador. Sóller.

Creo que cuanto antes me plante en Mallorca, antes se me pasará el shock inicial. Antes se me irá la primera morriña, esa que te hace llorar sin sentido y de repente, y que llega a asustar a los que te rodean. Esa que da mareos, cosquilleos, y te deja aplastada para todo el día. Para lo que resta de mes, tengo muchas cosas que hacer, de todos modos.
El día 25 Guillem y yo nos vamos de mereth, a la Mereth de Annatar, en Lórien. Volamos a Barcelona juntos, aunque de vuelta volvemos con una hora de diferencia. Es una de esas cosas a las que tuve que decir que no cuando me pasaron el cuadrante anual en el trabajo. No puedo ir a la mereth de Lórien. No puedo dar la conferencia en la Pompeu. No puedo ir a la EstelCon. Ni a la Tolkien Conference de Londres. No puedo celebrar mi cumpleaños con mi familia. Ni acudir al estreno de El Hobbit. Pero bueno... ahora podré al menos hacer algunas de esas cosas.
El día 2 voy a dar la conferencia en la Pompeu. Entre la mereth y la conferencia vamos a estar alojados con mi prima Gema y su novio Joan. Tengo muchas ganas de conocer la casa de Joan y de compartir con ellos unos días de frikadas y diversión (aunque seguramente esté con la nariz metida en el ordenador, ultimando detalles)

 Iglesia de San Bartomeu, en la plaza mayor de Sóller.

Antes de todo esto, tengo que arreglar los papeles de la prestación (Palma, 20 de abril), apuntarme a algún curso de catalán y al carnet de conducir, repartir currículum y, sobre todo, dedicarme al libro. No he podido hacerlo los últimos meses debido a la tristeza, los líos legales y laborales que me comían la cabeza y el espíritu, y las diversas y molestas dolencias.

 A desayunar ensaimadas...

Así que aquí me tenéis... in the verge of moving. Con las cajas recién enviadas, la maleta para el domingo aún vacía ("la maleta de los flecos"), los muñecos empaquetados, las baterías (cámara, portátiles...) cargándose, y esperando el día, la hora, el momento. Estoy demasiado cansada como para decidir si las cosas me dan pena o emoción. Me alegra haberme podido despedir de mis compañeros de trabajo, aunque me apena no haberme despedido de un montón de amigos. Ya no estaré a un tiro de tren de mis amigos de Madrid, ni a un tiro de bus de mi smial. Ya no me podré encontrar con un simple viaje por tierra de 23 minutos con mi prima Gema, ni podré comprar en mis tiendas, ir a mi biblioteca (ay, cómo la voy a echar de menos) o quedar con las segovianiñas a comer sándwiches y tomar fotos de nuestros muñecos. Al menos, hasta que algún viaje me devuelva a mi tierra, a mi amor eterno, a mi Segovia.



Me voy en busca de tierras rocosas, pulverizadas a base de tenacidad para agarrar las raíces de un olivo. A una tierra sin cigüeñas, sin azores, sin milanos. A monumentos por descubrir, a aguas que no se beben, a calles que huelen a madera y naranjo. A una casa que precisa de nuestra ayuda, conjunta, para completarse. A un lugar donde puedo moldear mi vida a pesar del vértigo que da pensarlo. Al lugar de los errores de los que se aprende.

No es un adiós, no es un hasta luego. Es un hasta la próxima. Echaré demasiado de menos a mi familia y a mi hogar como para no volver en cuanto pueda. Deseadme suerte en esta empresa, en todo a la vez. Comenzando por el viaje. Este mismo domingo.

Findûriel.
Posted by Findûriel in , | 19.9.11 4 comments
El ritmo que llevo no es normal. En un mes, me van a hacer más de una docena de procesos dentales. Después de años intentándolo, por fin mi boca va a ser lo que debería.

En unos días, volveré a sonreír con todos los dientes. No, no es que me falte ninguna pieza... sólo que tengo dos dientes oscuros, marrón-grisáceo, resultado de un choque frontal con la mole de mi hermano a los ¿siete? años, cuando me llevaba el viento de lo escuchimizada que estaba.
Yo perdí la mitad de dos dientes, definitivos y nuevecitos, contra la acera. Nos quebramos más cosas, mi hermano tuvo microfractura del cráneo y yo me partí el húmero izquierdo en tallo verde. Casi nada.

El caso es que medio incisivo central y medio lateral se fueron a criar gravilla. Años de infecciones, flemones, fiebres, varios dentistas, y mucho esfuerzo económico por parte de mis padres me han llevado donde estoy ahora, a unos dientes de composite de color inciertamente amarillo parduzco y el comienzo de una nueva aventura.

Así que aquí me hallo, tras décadas de sonrisas cedidas a los labios, y de vergüenzas tapadas tras la mano. Años de gentes curiosas y observaciones hirientes, nacidas de la ignorancia. Y es algo pequeño, algo leve... pero algo importante. Recuperaré mis dientes, y daré un paso más hacia mi yo retrospectivo estrechando lazos con mi yo futuro.

Primer paso: endodoncia. Bueno, no exactamente...

Mis dientines malditos ya no tenían nervios, con lo que la palabra 'endodoncia' se queda larga. En este caso, ha sido más bien una puesta a punto de las cavidades pulpares y su posterior rellenado con pasta.
Menudo cambio desde que yo era peque... el foco maldito de las dos asas no hace daño a la vista. Los tornos llevan incorporados un suministro de agua, con lo que ya no huele a cuerno quemado cuando te debastan con ellos. No hay dichoso tubito del agua ni (en muchos casos) dichoso tubito de aspirar, ahora te colocan una membrana de látex que deja a la vista SÓLO los dientes en los que se va a operar, sujeta con unas molduras metálicas, así que se acabó el sabor a anestesia/sangre/medicamentos/pasta endodóncica o de empastar y también decimos adiós a la boca llena de agua o sangre (o ambas).
También es verdad que, siendo adulta, te enteras más de todo lo que te hacen (de hecho, yo siempre me intereso bastante en todos los tratamientos a los que me someto por mi salud e intento comprenderlos todos en la medida de lo posible) y lo aguantas mejor, aunque lo de hoy ha sido bastante traumático/nostálgico/terrible.

Hacía décadas que no me anestesiaban esa zona de la boca. Y siempre he tenido pesadillas en las que se me caían, exclusivamente, ESOS dientes. Así que cada vez que me los han rozado con instrumental, he temblado de pies a cabeza. Soy consciente de que he temblado durante toda la intervención de hoy.
El doctor endodoncista ha sido un encanto. Me ha explicado que los algodones empapados en líquido que la dentista me ponía en el hueco del nervio cuando era pequeña, usando unas limitas y unas agujitas muy pequeñas, eran para procurar que las raíces de los incisivos se cerraran. Me ha explicado que el pequeño lo había conseguido, pero el grande no... por eso iba a ponerme en la parte más alta hormigón.

Hormigón.

Lo he flipado, pero mucho. Me ha puesto una gotita de hormigón de fraguado exprés en la parte más alta de la raíz. En el proceso de llegar a ella, ha sacado algodones que aún me quedaban ahí, de hecho le ha costado bastante. Tiene un aparato harto curioso que es como un sónar, me lo ponía en la cavidad y pitaba de seguido midiendo la distancia hasta el final, y luego pitaba de forma intermitente. Midiendo a menudo mediante placas la profundidad del alcance de su intervención (metiendo como guías esos pequeños arrancanervios que parecían brocas de duende) ha rematado rellenando bien la cavidad.

La muela que me intervino en endodoncia la semana pasada no me dio nada de guerra. Los dientes me están matando... no me duelen, pero como que a mi encía le pesan y le molestan. Es como si mi boca me estuviera hablando, haciéndome patente que hay algo nuevo, algo que quizá mi cansada encía no esperaba. Se siente muy parecido a cuando las muelas del juicio llaman a la puerta, sin doler, pero presionando. El mismo tipo de sensación, de presencia, de latencia, que sienten los bebés cuando demandan mordedores fríos.

Porque mis dientes están muertos, pero sus fantasmas me están matando.

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