domingo, 29 de abril de 2007

Fragmento

Bueno, un fragmento, uno de mis favoritos de este libro. Para quienes lo habéis leído, seguro que ha sido inolvidable (¿qué otros trozos os gustaron?). Para quienes no lo habíais leído hasta ahora, espero que os haya al menos impactado hasta el punto de sentir curiosidad por el resto de la obra (aunque al saber el nombre os decepcione, ay...)

Entonces el sueño cambió...

Notaba su cuerpo liso, fuerte y flexible. Se deslizaba entre unos relucientes barrotes de metal, sobre una fría y oscura superficie de piedra... Iba pegado al suelo y se arrastraba sobre el vientre... Estaba oscuro, y, sin embargo, él veía a su alrededor brillantes objetos de extraños y vivos colores. Giraba la cabeza... A primera vista el pasillo estaba vacío, pero no... Había un hombre sentado en el suelo, enfrente de él, con la barbilla caída sobre el pecho, y su silueta destacaba contra la oscuridad...

Sacaba la lengua... Percibía el olor que desprendía aquel hombre, que estaba vivo pero adormilado, sentado frente a una puerta, al final del pasillo...

Se moría de ganas de morder a aquel hombre... Pero debía contener el impulso..., tenía cosas más importantes que hacer...

No obstante el hombre se movía... Una capa plateada resbalaba de sus piernas cuando se ponía en pie de un brinco, y veía cómo su oscilante y borrosa silueta se elevaba ente él (...)... No tenía alternativa... Se elevaba del suelo y atacaba una, dos, tres veces, hundiéndole los colmillos al hombre, y notaba cómo sus costillas se astillaban entre sus mandíbulas y sentía el tibio chorro de sangre...

El hombre gritaba de dolor... y luego se quedaba callado... se tambaleaba, se apoyaba en la pared... La sangre manchaba el suelo... (...)

Abrió los ojos. Estaba empapado de pies a cabeza en un sudor frío, las sábanas de la cama se le enrollaban alrededor del cuerpo como una camisa de fuerza, y notaba un intenso dolor en la frente, como si le estuvieran poniendo un atizador al rojo vivo.

Su amigo lo miraba muy asustado de pie junto a su cama, donde había también otras personas. Se sujetó la cabeza con ambas manos; el dolor lo cegaba... Giró hacia un lado y vomitó desde el borde del colchón.

- Está muy enfermo - dijo una voz aterrada -. ¿Llamamos a alguien?

¿Queréis averiguar de qué libro se trata? Jijijiji...
¡Besos, Todonautas!

4 comentarios:

Gema dijo...

Jijiji! Muy bueno, sí. La verdad es que es un fragmento estupendo, uno de los que mas me gustan, pero para ser franca, yo no podría elegir ninguno en concreto, ya que el libro entero, línea a línea, frase a frase, párrafo a párrafo y capítulo a capítulo, me encanta. Así que ... creo que no puedo decidirme por ninguno en concreto.
Silmaril

Findûriel dijo...

Bueno, la verdad es que mi fragmento favorito es en San Mungo, con los padres de Neville... me pone los pelos de punta, adoro ese personaje! Del mismo modo que me sobrecogió el espejo de oesed en el primero

keleb-dûr dijo...

ya lo sabia ya lo sabia!!!!
XDDDDD
coincido en que los fragmentos sobre Neville y sus padres son demoledores y ese personaje me encanta tambi-en...y creo que aun tiene mucho que decir (aunque ya demostró de sobra su valor)

Akin dijo...

Mi fragmento favorito, por ahora, de la saga:

-Te tienes que tomar lo que queda de la poción, Harry -dijo al cabo la señora
Weasley. Al ir a coger la botellita y la copa, dio con la mano contra la bolsa de oro que estaba en la mesita-. Tienes que dormir bien y mucho. Intenta pensar en otra cosa por un rato... ¡piensa en lo que vas a comprarte con el dinero!
-No lo quiero -replicó Harry con voz inexpresiva-. Cogedlo vosotros. Quien
sea. No me lo merezco. Se lo merecía Cedric.

Aquello contra lo que había estado luchando por mo mentos desde que había salido del laberinto amenazaba con ser más fuerte que él. Sentía una sensación ardorosa y punzante por dentro de los ojos. Parpadeó y miró al techo.

- No fue culpa tuya, Harry -susurró la señora Weasley.

- Yo le dije que cogiéramos juntos la Copa -musitó Harry.

En aquel momento tenía aquella sensación ardorosa también en la garganta. Le
hubiera gustado que Ron desviara la mirada.
La señora Weasley posó la poción en la mesita, se inclinó y abrazó a Harry. Él no recordaba que nunca ningún ser humano lo hubiera abrazado de aquella manera, como a un hijo. Todo el peso de cuanto había visto aquella noche pareció caer sobre él mientras la señora Weasley lo aferraba. El rostro de su madre, la voz de su padre, la visión de Cedric muerto en la hierba, todo empezó a darle vueltas en la cabeza hasta que apenas
pudo soportarlo y su rostro se tensó para contener el grito de angustia que pugnaba por salir.