jueves, 26 de julio de 2007

Au revoire, mon amour

Mañana perderé algo muy importante, algo que ha marcado la diferencia en mí durante más de dieciocho años de mi vida; lo único que había permanecido hermoso e inmutable de mi esencia.

Mañana me cortaré el cabello, lo más corto que me aguante el espíritu.

Vaya cosa, diréis muchos. Lo siento, diréis quien sabéis de mí. ¿Dejaré de ser yo? Por supuesto.

Siempre, siempre desde que tengo un uso pleno y consecuente de razón (desde los ocho años) lo he llevado largo. A veces debía apartarlo para poder sentarme. He exhibido como bandera su belleza, su brillo, el desafío de su longitud. He concedido, aun descuidada en los años de adolescencia, a coqueterías y afeites que lo mantuvieran sano. Jamás lo he teñido, he restringido al mínimo el secador, nunca lo he permanentado, y lo he acariciado varias veces al día con cepillos naturales y suavidad inaudita.

Y ahora me ha abandonado, se ha escurrido sumidero abajo, fruto de la melancolía y los nervios. Ya casi no respira. Se me ha muerto entre estertores, se me ha marchitado, y necesita que lo saje para que vuelva al menos un poco de aire.

Lloraré, y lo sé. Es un sacrificio para mí que no me atrevo ni a enfrentar en mi imaginación. Todo el mundo me convence de que será lo mejor. Pero se me resisten las entrañas.

Caray, si hasta mi nombre, Findûriel, exhibe el orgullo de mi identidad a través de mi cabello...

Os ruego que me disculpéis, pero me ha acompañado durante los años más duros de mi vida, y merece un adiós, un miserere, un canto fúnebre, antes de que lo arranquen de mí.

Adios, mi queridísimo cabello. No sé qué será de mí sin ti, si seré yo o seré nadie cuando te hayas ido. Sé que te mesaré mañana, despojado de tu cuerpo glorioso, sé que incluso odiaré lo que de ti quede en mi cabeza. Sé que no podré atarte de nuevo a mí. Lo siento, amor mío.

Findûriel... o no...

4 comentarios:

Marta dijo...

Uf! No te imagino con el pelo corto...

Sé que quienes intentan convencerte de que es lo mejor tendrán todas las razones del mundo, pero sí, tu precioso pelo merece un adiós en condiciones.

Mucho ánimo, cariño :*

Finduilas dijo...

Joooo, pobre. Yo tb odio cortarme el pelo, pero me crece en seguida, tengo esa suerte. Lo mismo puedes sanearlo con un pelado menos radical, no desanimes...y seguro que sigues estando wapísima, y que te crecerá en seguida :D:D
Dicen que si lo cortas cuando hay luna llena vuelve a crecer más deprisa (lo he probado, es cierto!)

Un besote semigemela, y verás como en seguida llo vuelves a tener como en la foto!

Findûriel dijo...

¡Uy! Corto no, Nini... como mucho, muchísimo, por los hombros (pero te estoy hablando de una exageración de corto). A ver si no hay más gente en la peluquería esta tarde, e Inés (mi peluquera de toda la vida) me sabe leer bien el cabello para no hacerme un pelado moderno pero cabezón... Creo que tendrá consideración conmigo, porque me conoce de siempre, y siempre con el pelo largo larguísimo.
Me voy a ver muy rara, y me voy a odiar. Lo sé. Espero que no me impacte demasiado.
Besos pequeños
Findûs

Gema dijo...

Nooooo!! Por lo que has escrito, supongo que es lo que tienes que hacer, pero sé perfectamente que te va a costar muchísimo, porque tu pelo siempre, siempre, ha sido tu mayor orgullo y tu seña de identidad. La verdad, no consigo imaginarte sin esa larguísima y lisísima melena negra tuya, esa que te he visto lucir toda la vida, desde que éramos pequeñas y jugábamos en el patio de casa de los abuelos, cuando eras aún "Antoñita la fantástica", cuando los chicos te tiraban del pelo mientras jugábamos para hacerte rabiar, cuando tú eras siempre la princesa porque las princesas de los cuentos tenían el pelo larguíííísimo y suavísimo y sedosísimo (y yo no podía competir contra él, porque el mío es muy rizado y se enmarañaba con facilidad y mi madre se empeñaba en cortármelo todos los veranos a lo chico para que pudiera manejarlo en el campamento, ¿te acuerdas?). Recuerdo lo mal que lo pasabas cada vez que ibas a cortar siquiera las puntas, porque te estaban quitando una parte de tí, los múltiples cuidados que le profesabas cuando íbamos los domingos al río, por el agua y el polvo y las ramitas y las hojas que lo enmarañaban. El cariño y mimo con que lo secabas y lo cepillabas, una y otra vez, hasta que quedaba perfecto. La cara de horror que se te ponía cada vez que tus hermanos o el mío hacían amago de enganchar algún mechón o el pánico y miedo que se asomaba a tu cara cada vez que había una "alerta" por piojos ... Recuerdo lo mal que lo pasaste cuando aquél chicle acabó pegado en tu pelo y no hacías más que llorar por ello, porque era como si aquél chicle te quemara, o te pinchara, o te diera pequeñas descargas eléctricas, ... realmente te dolía, se veía tu sufrimiento ... Recuerdo tus trenzas, tus largas trenzas, que has lucido en todas y cada una de sus variedades posibles ... Recuerdo tu larga melena adornando tus preciosos vestidos de nido de abeja, con tus calcetinitos y tus zapatitos de charol y la misma larga melena perfectamente conjuntada con tus camisetas de los Celtas ... Recuerdo tu melena ondeando al viento en aquel mi primer concierto de los Celtas, aquí, en Alcobendas, en esa primera fila en donde nos colocamos 4 horas antes de que comenzara ... Recuerdo tu melena tan espléndidamente recogida en la boda del tío Leo, tan monas nosotras de segovianas, y los esfuerzos que tuvieron que hacer nuestras madres para recogerme a mí mi corta melena ... Recuerdo todos los tirones y enganchones que tuvo tu querido Eddie con tu melena y los esfuerzos por soltarlo ... Recuerdo el olor y el tacto de tu pelo mojado por mis lágrimas cada vez que me has consolado ... Recuerdo tu pelo recogido y encerrado dentro de un gorro de silicona el verano pasado en Gijón para protegerlo del agua del mar ... Recuerdo la Dracon del año pasado y el recogido tan fantástico que lucías, que se veía mucho más hermoso por el brillo que tenía el pelo ...
Recuerdo lo mucho que siempre he envidiado tu pelo, tan largo, tan oscuro, tan liso, tan brillante, ... tan de anuncio.
Sé que son muchos recuerdos ... y que los tuyos serán aún muchísimos más ... y que por eso te va a resultar extremadamente duro y doloroso perderlo ... Sé que vas a perder tu seña de identidad, pero no por ello tu identidad. Tú eres especial por tí misma, no sólo por tu cabello ... Y los que te queremos te seguiremos queriendo igual!! Y además, tu pelo volverá a crecer con renovada fuerza y energía, y será aún más hermoso que antes. Y siempre podrás contar a tus descendientes futuros, cómo sobreviviste a un cambio radical ...
Y un último recuerdo que compartir, que es uno de los más hermosos que recuerdo relacionados con tu pelo, tu más preciado don, tu tessoro, ..., algo que se me grabó en el alma a fuego y que es muestra de lo increíble que eres ... ¿Recuerdas cuando Alberto aún era Albertito y arrastraba aquella salud tan frágil? De esos años es este recuerdo, de esa época en la que él perdía el pelo ... Nunca olvidaré que un día me dijiste que si Albertito se quedaba sin pelo, tú te cortarías el tuyo para que se lo dieran a él ... Éramos unas crías aún, pero aquella "confesión" sentadas en el portal de la abuela con nuestros juguetes, fue una de las primeras experiencias que yo tuve con eso que se llama "espíritu de sacrificio" y con lo de "darlo todo por alguien" ... Porque en ese momento (y aún hoy es igual, lo sé) estuviste dispuesta a dar lo más preciado que tenías por alguien a quien querías ... Y no todo el mundo es capaz de sacrificarse de esa manera. Y eso no va a cambiar aunque pierdas ese tesoro. Tu fuerza, tu valentía, tus sentimientos, tu personalidad, quién eres, no lo determina tu pelo ... él sólo hace que todo el mundo te reconozca a la legua y sepa desde lejos que eres Findûriel, que eres Mónica.
Ánimo primita,que volverá a crecer, su belleza y su fuerza resurgirán de las cenizas, como el ave fénix.
Silmaril
PD: Supongo que ahora es mi turno de ir a la peluquería y deshacerme de la parte de mi pelo que está tan estropeada, pero me cuesta tanto deshacerme de mis rizos ... Y además, nunca lo había tenido tan largo ...