miércoles, 25 de julio de 2007

Nunca le des la mano a un pistolero zurdo

Supongo que la cosa debió de venir a través de los chicos del vídeo donde Israel andaba siempre, un lugar llamado Las Manos de Orlac, donde había descubierto todas esas cintas de serie B que siempre estábamos viendo: cuando salíamos del colegio, entraba allí y se hacía cargo de la tienda mientras los dueños se iban a comer, no me acuerdo desus nombres, sólo que Israel los llamaba Lugosi y Caligari. En esas dos horas, recuperaba todo el tiempo que había perdido en la casa sin televisor de su padre, viendo una película detrás de otra, primero todos aquellos clásicos de la RKO y la Universal: Frankenstein, La mujer pantera, King Kong... y luego el resto de las más conocidas: El pueblo de los malditos, La invasión de los ladrones de cuerpos o una de nuestras favoritas, aquella de las hormigas gigantes: La humanidad en peligro.

Por supuesto, Israel no se paró ahí.

Cuando volvían, Lugosi y Caligari le dejaban que se llevase un par de cintas y ésas eran las que veíamos en mi casa, una y otra vez: El ataque de los cangrejos monstruo, una de Roger Corman que se llamaba La mujer avispa... Cosas de ese tipo. Mi madre se quedaba siempre en el cuarto de al lado, leyendo cosas como La sonata de Kreutzer o Crimen y castigo; nos llamaba los zombies de este lado de la pantalla, pero no se metía por medio; de modo que allí estábamos: un par de estudiantes de BUP empezando su historia, besándonos encima de una moqueta naranja a diez metros de mi madre, mientras Godzilla se comía las tres cuartas partes de Japón. El que no diga que no fue un principio bonito, es un mentiroso.


(Benjamín Prado, 'Nunca le des la mano a un pistolero zurdo'. Me encanta este hombre, además es una persona deliciosa...)

2 comentarios:

Akin dijo...

¿Deliciosa?

¿Eras tu la otra protagonista de la historia?

:)

Findûriel dijo...

Pero que maligno que me eres... Benjamín es mi escritor actual en lengua castellana favorito, como dirían Les Luthiers, 'me copa'