jueves, 27 de septiembre de 2007

De profundis

Otra de mis 'colecciones' hurgando entre los libros de mi biblioteca, como la de Ofelias y la de textos sobre la importancia de los nombres. En este caso, desde las entrañas de la tierra nos llegan varios textos titulados igual: DE PROFUNDIS.

Existe un campo de rastrojos donde cae una lluvia negra.
Existe un árbol pardo que se alza solitario.
Existe un viento que susurra entre chozas vacías.
Qué atardecer tan triste.

A la orilla de la aldea
la dulce huérfana recoge escasas espigas.
Sus ojos redondos y dorados recorren el crepúsculo
y su seno anhela al esposo celestial.

De regreso al hogar
unos pastores hallaron el dulce cuerpo
descompuesto en el espino.

Una sombra soy lejos de oscuras aldeas.
El silencio de Dios
bebí en la fuente del bosque.

Sobre mi frente golpeó un frío metal.
Arañas buscan mi corazón.
Hay una luz que se extinguió en mi boca.

De noche me encontré en un páramo,
colmado de deshechos y de polvo de estrellas.
En los avellanos
tintinearon ángeles cristalinos.
(Georg Trakl)

"(...) Alguien, ignorante por completo de los modos del arte en su realización y del pensamiento en su desarrollo, de la pompa de los versos latinos o de la rica música de las vocales griegas, de la escultura toscana o del canto isabelino, puede, sin embargo, rebosar de la más inefable sabiduría. El verdadero loco, aquel de quien los dioses se burlan o al que pierden, es el que no se conoce a sí mismo. Fui uno de estos demasiado tiempo. Fuiste también uno de estos demasiado tiempo. Deja de serlo. No temas. El supremo vicio es la estrechez del espíritu. todo lo que uno comprende está bien.

Recuerda asimismo que, por mucho que te duela leer esto, mayor es aún mi dolor al escribirlo. Las Potencias Invisibles han sido muy buenas contigo. Te ha sido permitido ver las cosas extrañas y trágicas de la vida, como se ven las sombras de un cristal. La cabeza de la Medusa, que convierte en piedra a los hombres vivos, te ha sido permitido mirarla simplemente en un espejo. Has paseado libremente entre las flores. A mi me han arrebatado el mundo magnífico del color y el movimiento. Empezaré por decirte que me censuro a mi mismo terriblemente. Sentado en esta sombría celda, con traje de presidiario, como un hombre arruinado y deshonrado, me censuro. (...)"
(Oscar Wilde, fragmento)

(...) Pero desde la mina de las maldades, desde el pozo de la miseria,
mi corazón se ha levantado hasta mi Dios
y le ha dicho: Oh señor, tú que has hecho también la podredumbre,
mírame:

yo soy el orujo exprimido en año de mala cosecha,
yo soy el excremento del can sarnoso,
el zapato sin suela en el carnero del camposanto,
yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que nadie compra,
y donde casi ni escarban las gallinas.

Pero te amo frenéticamente.
¡Déjame, déjame fermentar en tu amor,
deja que me pudra hasta la entraña,
que se me aniquilen hasta las últimas briznas de mi ser,
para que un día sea mantillo de tus huertos!
(Dámaso Alonso, fragmento)

De Ti, la única amada, imploro la piedad,
Del fondo del abismo oscuro donde yazgo.
Ese fosco universo de plomizo horizonte
Donde boga el horror a la blasfemia unido.

Un sol que no calienta luce en lo alto seis meses,
Y reina otros seis meses la más oscura noche;
Es país más desnudo que la tierra polar;
-¡Ni bestias, ni regatos, ni verduras, ni bosques!

Porque no hay en el mundo horror que sobrepase
La fría crueldad de ese sol congelado
Y de esa inmensa noche pareja al viejo caos;

Envidio ahora la suerte del animal más vil,
Que puede desplomarse en estúpido sueño,
¡La madeja del tiempo tan lenta se devana! (...)
(Charles Baudelaire, fragmento)

Los cien enamorados
duermen para siempre
bajo la tierra seca.
Andalucía tiene
largos caminos rojos.
Córdoba, olivos verdes
donde poner cien cruces,
que los recuerden.
Los cien enamorados
duermen para siempre.
(Federico García Lorca)

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