viernes, 28 de septiembre de 2007

Integrismo Nombartú

Imagínense ustedes que están en una Cena de Gala de la Sociedad Tolkien Española. Con sus brindis, sus juergas, sus ceremonias. Alguien viene, atraído por el evento. Un Jedi.
Bueno, piensan ustedes, qué cosa tan graciosa. El susodicho guardián de la fuerza les echa un discurso sobre el planeta Naboo. Se ríen un rato con él y comparten Dardo con la Espada Láser.

Al día siguiente asisten ustedes a la entrega de premios. Ya no es un solo Jedi el que se sienta en la sala, sino unos doce. Cuando los Bardos Errantes se lanzan a interpretar el Lamento Sindar, con la emoción a flor de piel, los Jedi allí presentes se ponen a entonar la Marcha Imperial.
Y no sólo eso. Cuando el presidente de smial de turno lee el final de El Señor de los Anillos, los Jedi se ponen a representar la muerte de Darth Vader a su lado.

Que conste que no tengo nada contra los fans de la Guerra de las Galaxias.

Imaginen ahora que están en un funeral. Su primo lejano, que viene de EEUU, trae canapés al tanatorio y se empeña en encontrar un vídeo para mostrarles la puesta de largo de su hija la pequeña.
Están en la graduación de su carrera. Cuando suben dignamente al escenario y les colocan la beca, alguien se pone a silbarles y a corear su nombre como si estuvieran en el fútbol, trompetazo incluído.

Bueno, pues así me he sentido yo hoy.

Me parece extraordinario que alguien venido de otras tierras quiera rendir tributo a la Vírgen de la Fuencisla, como expresión de respeto hacia la tierra que lo recibe, o que será su hogar, o por devoción. He visto cómo representantes de países lejanos se han acercado a verla, o cómo nuevos habitantes de otros estados han adquirido su devoción por ella al vivir en Segovia.

Yo no soy católica. Pero como expresé en un post en el blog de Finduilas, creo en los rituales, y en el paganismo latente en los ritos de fertilidad, cosecha y exaltación de la femineidad que representan las romerías y peregrinaciones para mí. Tengo cierta devoción a la Vírgen de la Fuencisla, aunque no le rece ni comulgue. Mi amor por las ofrendas de frutos como la de hoy, y por otras manifestaciones etnográficas, me hace afirmarme en mi identidad de segoviana, de perteneciente a este pueblo. Estamos hablando de una devoción popular de más de 1400 años, y eso cuando la devoción se tradujo al catolicismo, porque si nos remontamos más estaremos hablando de las diosas de la fertilidad de los vacceos...

Todos los años procuro vestirme con las galas del traje típico para llevarle a la imagen pimientos, repollos, uvas, carnero. Espero en fila mi turno para invocar la cosecha abundante, ofreciendo una muestra de la que se acaba de recoger. Este año he acompañado a los cocineros de Segovia, pues mi hermana iba en representación de su restaurante. Si hubiera habido alguien ruso, búlgaro, checoslovaco... con su traje típico, no me hubiera molestado lo más mínimo.

No he podido por menos, y lo siento... ¡Qué leñe! No lo siento... por el hombre al que he increpado de mala manera. La realidad es que en Segovia existe una 'hermandad' (que de hermandad no tiene nada, son un grupo de sevillanas) de la Vírgen del Rocío. Allá ellos mismos con su mecanismo. Con su pan se lo coman. Todos los años se hacen una mini-romería, y no me molesta.

Pero para mí es un insulto el hecho de que acudan vestidos con los trajes andaluces (más bien con una pálida e irrisoria imitación de los mismos) y que además se pongan a gritar 'viva la blanca paloma' en el pasillo hacia el altar, y a aplaudir.

Si es que sólo les ha faltado cantar en la Catedral...

Señores, estamos en Castilla. En las Catedrales de Castilla no se canta, no se ponen flores en las rejas, no se venera a la Vírgen del Rocío. ¿Que todas las Vírgenes son iguales? ¿Por qué entonces no gritan 'Viva la Vírgen de la Fuencisla', y acuden como es la tradición o, al menos, sin las gafas de sol, el rímmel, los claveles y la pachanga?

Tengo amigos andaluces, y no estoy para nada en contra de sus costumbres. Pero creo que cada cosa tiene su lugar, su momento y merece su respeto. Váyanse a hacer el Camino, y dejen de hacer el canelo. Son ustedes otro paso hacia la Globalización que nadie desea. Déjense de modas estúpidas (porque son gente de acá, que sólo quieren llamar la atención) y griten y bailen donde les corresponde.

No me extraña que el grupo La Esteva, que había acudido con todos los instrumentos para rendirle a la Vírgen su paloteo ritual, se haya ido atragantado y sin querer bailar. Tradicionalmente los últimos en ofrendar son los danzantes, pero ustedes, queriendo dar la nota, se han colocado al final para cerrar el acto. Si es que nos han revuelto el estómago...

Findûriel, bastante cabreada.

3 comentarios:

Finduilas dijo...

Vaya por Dios. Vergüenza ajena me da. Siento que haya sido con una tradición nuestra con la que se haya dado tanto la nota, y faltado al respeto a las tradiciones ajenas, cuando es verdad, como dices tú, que cada cosa tiene su momento :S :S :S

Findûriel dijo...

Me tranquiliza que hayas tomado el mensaje como era, una crítica de su comportamiento y no un insulto a vuestra tierra.
No te apures con que hayan sido una hermandad rociera. Creo que es del tipo de gente que le daría igual haber ido a dar la nota con cualquier otra cosa.
Besos, semitwinnnn!!
Findûriel, que se quedó contentísima con el disco de Cano que le regalaste, pero que te debe una... que sepas que a mi madre le gusta de siempre Cano, y me la has subido el ánimo. Eso no tiene precio T.T

Mrs. Diggory dijo...

Soy andaluza, y creo que tienes toda la razón.
Un beso!