martes, 22 de enero de 2008

Crónicas de un viaje mallorquí (Primera etapa)

Comencé el viaje en Segovia, con una bolsa de deporte verde y muchos nervios. Hora y media de bus, porque no, no podía ser directo de Segovia a Madrid para aquel día de nervios, no, tenía que ser un podrido semidirecto... bueno, después de hora y media en que la mayoría la pasé dormida, otra horilla de metro y en Alcobendas.
Cogimos un taxi para ir al aeropuerto. Taxista del Atleti, buena señal. Llegada a Barajas, facturación (en la que me hicieron pagar una maleta, que tengo que reclamar porque ya había pagado) y le deseo suerte a mi bolsa con los duendes. He puesto unos pocos caramelos en los bolsillos exteriores para que la traten bien.

¿Qué tal tiempo hará por Mallorca? Porque aquí...

...¡hay más niebla que en Londres!

Sí, amiguitos del metal, había más niebla que en Londres. Pero Elena me informa de que los vuelos están saliendo a su hora. Gracias a la colaboración de estas dos ayudantes, todo salió de perlas. La primera Elena, ex-compañera de carrera y asistente de tierra, que me informó perfectamind de todo; la segunda la heroína que toda pariente en segundo grado quisiera tener...

¡¡Super-primaaaa!!

Los duendes de las maletas ya se habían llevado la mía, se hizo la hora de embarcar mientras mi prima luchaba con el bocadillo de jamón más nervudo de la historia, y entré a través de las puertas de la zona de embarque. Te dan unas bandejas para que pongas el bolso, el abrigo y el reloj, y lo meten todo en una máquina donde los nabucodonosorcitos inspeccionan tu equipaje de mano para asegurarse de que no llevas catapultas (se rió el chico de la facturación cuando le dije a mi prima lo de prohibido llevar catapultas en el avión, y nos dijo que efectivamente era verdad). Una vez que me quedé solica había que seguir las flechas, un montón de pasillos, y llegar a la puerta de embarque.

Nos metieron dentro de la serpiente Uroboros para que entrásemos en el avión. Como fui de los primeros en embarcar, y no estaban numeradas, pillé ventanilla. Mientras los asistentes nos contaban lo de las máscaras, los chalecos y eso (¡como en las pelis!) había que matar el tiempo y me puse a leer.

Abrirlo fue casi sagrado. Mientras las asistentes de vuelo andaban de acá para allá vendiendo chocolatinas, café raro y galletas de nombres impronunciables, repartí mi mirada entre este estupendo regalo de mi prima y el paisaje. La meseta debajo era como un increíble mosaico, me encantó ver Guadarrama nevado desde las alturas, y las nubes que cubrían mi amada Segovia.

Precioso el libro, con sus ilustraciones a color y en b/n, la cinta de lectura, la cuidadísima edición, la maravillosa caja... en fin, que poseo una de estas maravillas limitadas y numeradas... my preciousssss...

Por cierto, chapeau para el acentazo británico que tenían las tres chicas y el chico, de verdad que me daban envidia hasta a mí. Mucho alemán en el avión, y un pijo asqueroso que mientras hablaba de La Granja de San Ildefonso y los cabaaaallos, osea que tenía allí, me hinchó tanto la vena integrista que no me dio tiempo a tener miedo cuando despegamos. Y cuando me quise dar cuenta, estábamos en el mar... Y es que el vuelo en sí se me hizo cortísimo.

La llegada al mar Mediterráneo desde el avión

Y llegué a Palma de Mallorca. Mucha luz, sol y calor. Recupero la maleta en la cinta (los duendes de Mallorca debían tener un día raro, porque dejaron la maleta dos cintas más allá de la debida) y salgo a la zona de llegadas, donde ya me espera Boromir.

Hacía un sol despampanante, y el cielo estaba precioso. Vista desde arriba la isla era una maravilla (me sorprendió la cantidad de campos de cultivo que vi), pero ya en tierra era aún más encantadora. Montados en Morris (el precioso mini amarillo de Boromir), con buena música y el ánimo a tope, me condujo a través de vastos campos de almendros en flor, montañas rocosas salpicadas de olivos (¡cuántos olivos!) y valles umbríos plagados de haciendas y casitas bajas.

Y llegamos a Sóller, que olía a dulce salvia y a leña prendida. De verdad que no me imaginaba la isla tan poblada de vegetación, no sé, me esperaba algo más agreste. Pero pegando la naricilla al cristal descubrí sembrados acrobáticos, pinares frondosos, ocultos estanques, ovejitas pacientes y flores desconocidas aun en lo más rocoso de la Tramuntana.

Me llama la atención que todas las casas, hasta las más modernas, tengan en las ventanas lo que Boromir llama persianas, pero que para una castellana vieja son contraventanas laminadas. Le explico que aquí las persianas, hasta las más antiguas, son de las que se enrollan. Me decido a investigar si el clima tiene algo que ver con este suceso.

Cena por la noche, donde conozco a cuatro apasionados del WOW que me intentan absorber para su secta intentando convencerme de que un juego con un escritorio más caótico que el estuche de maquillaje de Marujita Díaz es fácil de manejar (saludos desde aquí a esos cuatro locos del raid: Dani, Marta, Nani y Berto, y besos a la peque), y con los que echo una divertidísma partida al Betrayal at House on the hill, divertidísimo juego en el que nos montamos nuestra propia peli de terror. Desgraciadamente perdimos ante David (un malo sin parangón que abrió una puerta al infierno) porque con ocho dados (cuya máxima puntuación era dos) sacaba tiradas de doce, el tío. Quiero volver a jugar, ¡esto no quedará ni mucho menos así!

Pizza, helados Ben & Jerry's de cookie y vuelta a casa para deshacer la maleta. Me doy cuenta de que me he olvidado los zapatos. Maldición.

Próximamente Capítulo II: de smiales, torradas y ballada popular.

9 comentarios:

Telchar dijo...

Reconócelo, te pensabas que la isla estaba llena de cemento!!!!. Y aunque los Sarumanes han hecho muy bien su pérfida labor, aún quedan lugares defendidos por los Pueblos Libres del Oeste.

Betrayal House on the Hill es un gran juego y me apunto a la próxima partida que echéis, en cuanto termine la mundaza, las opos y de cortar cabezas para desahogarme!!!!.

Si el David que conocistes es quien creo que és, será malo pero nos echó un cable con nuestra maqueta del Abismo de Helm, la cual ya verás en tu próximo viaje.

Espero con ánsias tus próximas crónicas. Aunque no autorizo la publicación de cualquier foto mía en la que salga haciendo de chorri enano, aunque me temo que son en la mayoría de fotos :-D

Findûriel dijo...

¿Haciendo el chorri enano?... hum... creo que en una no lo haces, miras con mal rollo la cámara. Pero no me puedo resistir, lo siento, esa cocacola, esa cueva, ese pulso chino... bueno, que adelanto acontecimientos.
Mañana toca la del sábado, la reu del smial, de la que casi no saqué fotos pero de la que hay mucho que contar, jejeje...
Besos enanescos.
PD: si quieres mis fotos, ya sabes, mándame un mail porque no tengo tu dirección

Silmaril dijo...

Walaaaaaaaa! Hay que ver que estupendas nos quedaron la fotos en Barajas ... aunque yo no tenga mucho de superheroína, pero bueno. Me alegro muchísimo de que estés tan emcionada con tu Hobbit ¡es poco para todo lo que te mereces! Y aunque la mayoría de lo que cuentes en las crónicas ya me lo habrás contado, espero ansiosa las partes restantes porque leerte contarlas es un placer.
Besos mil
PD: tengo tus llaves ... XD

Mrs. Diggory dijo...

¿Ves como mola la ventanilla? :]

Marta dijo...

Tsk tsk tsk... una peli de terror... nada como hacer una peli porno en el Porn Star y divertirse poniéndoles bolsas de papel en la cabeza a los actores feos :P

En fin, que me alegro de que te lo pasaras tan bien, ¡ya seguirás contando!

Un besote

Findûriel dijo...

La verdad es que poder hacer una peli porno de culto no tiene precio XD XD sobre todo si Balin es quien lo está intentando y le encasquetamos el 'condón pinchado' y el 'SIDA' como en aquella partida, jajajajaja...

Altáriel dijo...

Ansiosa espero a futuras entregas...

Celebrian dijo...

Estoy con Altariel XD, cuenta cuenta cuentaaaaaaaaaa!!!
bechotesss

Narquelië dijo...

noooooooo no te enganches al wow, jugué durante unos meses y te sorbe la vida!! no , no caigas!!!!!! XDDDD