miércoles, 23 de enero de 2008

Crónicas de un viaje mallorquí (Segunda etapa)

Amanecer a las mil. Darse cuenta de que desayunar es inútil, pero desayunar de todos modos. Compromisos por cumplir: unos cuantos. Agarramos a Morris y nos disponemos a buscar un lugar en Palma donde nos den de comer más tarde de las cuatro.

Por el camino, aventuras y desventuras del túnel de Sóller, chicles de fresa y Daniel Higiénico. ¡Esta ronda la pago yo! Veo a las ovejitas mallorquinas pastando entre los olivos, y me alegro de que no asolen los campos bajo estos árboles con sustancias cáusticas para que queden bonito, sino que pongan al ganado ovino (parecen churras, no sé exactamente de qué ramal, pero churras) a matar las hierbas. Un bravo por los mallorquines a ese respecto.
Entramos con el coche a Palma, buscamos aparcamiento. Esa tarde, a partir de las cinco, hay reunión de smial. Nadie sabe que estoy allí. Al ladito de la tienda Gotham y aún metidos en el coche, nos topamos con Brog (Oso). La conversación es la siguiente:

Boromir - ¡Buenas tardes!
Oso - ¡Qué pasa! Aquí, esperando a que abran.
Findûriel (asomando la cabecita desde detrás de Boromir) - ¡Hola!
Oso - ¡COÑO!

Buena respuesta para ser el primero del smial con el que nos topamos. Le pido discreción, y él se compromete. Aparcamos y nos indica un par de establecimientos en los que no nos mandarán al peo si comemos a aquella hora.

Por cierto, Oso, que no me olvido del dibujo para el calendario, ejem, ejem...

Misión nº1: encontrar un BBVA y comer. Palma se sucede en callejas bulliciosas pero no escandalosas, en palomas confiadas y gentes que hablan bajito. Desfila bajo mis pies en palmeras, olor a fresco, punkis y escenarios con pruebas de sonido. Está en fiesta, pero aún se repliega en la calma del mediodía de siesta.

Misión cumplida. El KFC tiene dos plantas, donde aún come bastante gente. Mi primera visita a un KFC, aunque deforeste que da gusto. Pruebo por primera vez el gelat fet a Sóller para satisfacer la curiosidad de Boromir, y me sonrío al darme cuenta de las particularidades a las que se adaptan las cadenas de fast food en cada lugar en que se asientan. Ya me gustaría probar uno de los famosos batidos de litro que trasiegan en EEUU con la hamburguesa megagigante... El helado muy bueno, por cierto, de chocolate y en su punto óptimo de frío. No podemos decir lo mismo de las patatas, por desgracia...

Misión nº2: entrar en el Gotham y no morir en el intento. Nos cuesta lo nuestro, aunque Boromir recibe unas ocho o nueve heridas en la cartera, una de ellas en forma de tocho de relatos de Lovecraft que algún día me prestará :) Telme está en el mostrador, confiado en su éxito ante las ansias consumistas de un friki redomado. Se sorprende de igual manera que Oso. Me dice Esto no son las Canarias. Yo le contesto Nunca dije que fuese a las Canarias (requiebro filológico). Noto un cierto integrismo parecido al mío en sus palabras, y lo comprendo perfectamente. Compro el Bleach número 20 y pido, como en casi todas las tiendas de cómics, que me ponga un sello de la tienda.

Es sencillo el por qué pido el sello, aunque a los dependientes siempre les suena raro. Cada vez que me compro un cómic por primera vez en una tienda distinta, me gusta que lo marquen, para recordar que estuve tan lejos comprándolo. Pero todos los dependientes, indefectiblemente, me miran con cara de perplejidad. Debo tener cómics de unas ocho tiendas distintas en cinco ciudades diferentes.

Misión nº3: Llegar al lugar de reunión del smial de Tol Eressëa. Recompongo mis atavíos de embajadora de Imladris para llegar con otro apoteósico 'SORPRESA' a la reunión de tan lejanos compañeros.

Amras se queda con la boca abierta. Ni siquiera me presenta a los miembros que no conozco, así que he de hacerlo yo (anda que...). En la reu, si no recuerdo mal, estábamos hasta aquel momento Oso, Kaworu (al que se da la bienvenida en aquella reunión al smial de forma oficial), Daedhel, Boromir, Amras, Baya, Aina y un chico que viene a presentar unas jornadas la mar de interesantes en las que quizá encaje Tol Eressëa como participante.

Baya intentó ponerle los cuernos (figurados) a Amras mientras sujetaba el libro de Actas

Por el escaparate cruza una sombra ominosa. Sé quién es. Abre la puerta y suelta un sonoro:

- No puede ser...

Telchar, el enano afrentado, se sienta junto a mí y exige su duelo a janken y pulso chino. Pero Oso impone paz momentánea, aunque no dejamos de retarnos con la mirada mientras degustamos nuestros refrescos e infusiones.

Reunión interesante, de la que pudieron sacarse varias cosas útiles. Aquel proyecto de jornadas tenía una pinta estupenda. Dan la bienvenida al nuevo miembro, se habla de una excursión en ciernes, de planes internos de los que tendremos noticias muy pronto, se hace un poco de brainstorming, aparece Mothglin y entonces es cuando me entero que Tol Eressëa tiene libro de actas y todo.

Y llega el Punto Tolkien. Nos pasamos un buen rato hablando de la ficción de Tolkien no perteneciente a la Tierra Media, de dragones que hablan, de animales que fanfarronean, de muerte y pintura, y de cosas que no tienen nada que ver, todo gentilmente registrado por la perenne grabadora de Telchar (cuya Señora Enana también se nos ha unido).

Telchar y una servidora posando con el pulso chino para la cámara

Al término de la reunión, y ya en la calle, se ofrecen para montar una excursión en coche el domingo por la mañana. No hay planes que lo impidan, así que quedamos. Qué gente más maja, por Eru. Nos decimos hasta luego y descubrimos que el sol ya se ha ido. Y que Telchar y yo no hemos satisfecho nuestro duelo.


Misión nº4: comprar carne para la torrada de la noche. Consultando el reloj nos damos cuenta de que, como diría Ethan Hunt, es una misión imposible: todo está cerrado. Apelamos al poco hambre que tenemos y a la solidaridad de los compañeros de agrupación.

Misión nº5: comprar el amigo invisible para el domingo. Sólo nos queda abierto El Corte Inglés. Hacia allá nos encaminamos.

Ya las calles están más animadas, más llenas de gente. Es un gusto caminar por los carreres peatonales, donde ya hay encendidas brasas en bidones, y la gente con sus pincitas y sus platos asan carne. Boromir me explica que eso son las torradas populares: el ayuntamiento se ocupa de poner las barbacoas y encender el fuego, y las agrupaciones o cofradías de mantenerlo, tener arena y ocuparse de ellas. La gente llega con su carne, su pan y sus bebidas, y se hacen los chorizos, la carne, los botifarrons o las llonganises. Huele a humo en las calles y suena música, pero todo dentro de un ambiente familiar y distendido.


Qué envidia, ahí, todo el mundo bailando...

En la Plaza de España ya está en marcha la verbena. Cruzamos entre los palomos que aún remolonean por allí y llegamos al Corte Inglés. Queda poco para cerrar. Curioseamos pensando en comprar un bolsito de peluche (bueno, esto lo pensé yo porque tengo a veces ideas muy raras) o un GPS (entregándola por piezas equivalentes al valor del amigo invisible, una por fiesta, y que se pusieran de acuerdo para recomponerlo cuando estuvieran todas) y nos decidimos por dos regalos prácticos y curiosos, todo lo prácticos y curiosos que nos permiten los diez minutos que quedan de grandes almacenes abiertos, y de paradas en las estanterías de libros, como buenos frikis que somos.

Misión nº6: Llegar a la torrada y ballada de Palmanyola. No había demasiado tráfico, y pudimos aparcar sin problemas al lado de la fiesta. Mucha gente, mucha brasa y buen olor a torrada. Enseguida trabamos conversación con la gente de Estol de Tramuntana, la agrupación de Boro, de la que algunos estaban ya vestidos de feina (los que cantaban o tocaban). Mª Angels nos consoló los estómagos con un poco de comida (y, sí, bebida... qué sed), y probé tanto la llonganisa como el pan mallorquín, denso y moreno.

Qué pena que salgan tan oscuras... aquí, varios instrumentistas

La ballada popular fue una pasada. Me dieron una envidia tremenda. Los músicos se pusieron a tocar y cantar, y la gente enseguida bailaba con una soltura inaudita. Ya me gustaría a mí que el folklore castellano se tratase con ese respeto y ese entusiasmo que demostró la gente de Palmanyola. Allí me senté, hipnotizada por las breves danzas. Tanto, que me llegaron a preguntar si me aburría, pero realmente estaba tratando de cazar el esquema de los pasos para repetirlos mentalmente. Una auténtica delicia.

Algunas de las danzas eran más reposadas, otras más vigorosas. Los compañeros de Boro me explicaban las peculiaridades de algunas piezas, y me llamó la atención sobre todo la última, en la que la mujer iba retando al hombre a bailar con ella, alternándose las parejas. Si a la dama le gustaba el mozo con el que bailaba, trataba de lucirse con él trenzando intrincados pasos (y así a la vez lo ponía a prueba); si no era así, bailaba a lo simple, manifestando su poca disposición.

Al final de la actuación nos quedamos hablando con Yolanda, una de las cantantes, que se rió muchísimo con nosotros. Las brasas ya no ardían, pero el rescoldo calentaba, así que la gente se arremolinó con las sillas alrededor de las barbacoas, cantando y bailando un poco más o contándose historietas.

Danos algo para unas herbes, hombre...

Al día siguiente volveríamos a verlos, ya que se celebraban varios cumpleaños a la vez de miembros de la agrupación. Pero había que levantarse prontito, ya que nos esperaban los compañeros de smial para la excursión. Aunque, me aclaró Boromir, los mallorquines no se distinguen por su puntualidad. Por eso quedan sobre una hora, no a una hora en concreto :) ¡Quedamos sobre las diez y media!

Próximamente capítulo III: Al este del este, mallo del gallo y la taberna del mallorquín.

13 comentarios:

Telchar dijo...

Punto Tolkien cuya grabación te pasaré, aunque ya veremos que versión, si la normal de audición, la extendida, la de coleccionista o la versión final del director :-D

Y lo que dije, si no recuerdo mal, fué "no puede ser!!!", tras haberte entrevisto al pasar delante de las ventanas del Bar :-D

Por cierto, no sólo tenemos libro de actas, también libro de cuentas y libro de socios!!!!. Que en el fondo somos formalitos y todo...especialmente cuando dormimos :-D

Celebrian dijo...

Ainsss esto engancha mas que un culebron de esos XD.
Por cierto qu bien escribes joia
Besotes

Guillem dijo...

La verdad es que mis pobres compañeros de Smial no se esperaban la visita. Además el sábado fue un dia un poco estresante, además de interesante.

Para acabar diré que el baile mallorquín siempre ha sido en pareja, nunca en grupo, salvo casos muy concretos. Lo que pasa es que por tema de festivales, de homogeneización y para enseñar se baila más en grupo que en pareja. Cuando se baila en pareja la mujer siempre dirige y el hombre tiene que seguir sus pasos. Así la mujer puede hacerlo fácil para demostrar su indiferencia, complicado para intentar dejar en evidencia al bailarín o vistoso para poder lucirse ambos. La bullanguera tiene la característica de ser un baile abierto, donde solo hay una pareja bailando y cualquiera puede sustituir a los bailarines produciendose un constante cambio de parejas.

Narya-Mithrandir dijo...

Mola ver que te lo pasases tan bien ^^ y eso de llegar de sorpresa tuvo que ser la leche, es que yo llego a una reunión de pelargir y te encuentro allí y seguro que me pasa lo que a Amras XDD

Espero la tercera parte con impaciencia ;-)

besos.

Voltorine dijo...

Telme no se sorprendió. Simplemente se sonrió porque confirmaste algo de lo que ya habia advertido al resto del smial y como es habitual en ellos, no le creyeron hasta no meter la mano en la herida como San Mateo. Sino preguntales y veras como lo que digo no es mentira. XDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Findûriel dijo...

Y, ¿se puede saber cómo Telme (o sea, tú) 'sabía' que yo iba a Tol Eressëa? En ningún momento dejé traslucir que el viaje en avión era a Mallorca.
Findûriel, que no cree ser tan transparente, a no ser que el señor Telme tenga visión de rayos X internáutica.

Silmaril dijo...

Hala cuantos detalles!! Yo tenía unos poquitos, pero solo unos poquitos ... Espero ansiosa la tercera entrega!!
Y al final va a ser hasta buena idea lo de ir de visita inesperada ... tendré que plantearme este hallazgo!!

Voltorine dijo...

Aunque sacases un 80% de mi test. (Que ya les vale a los que conozco, que alguien que no es del smial saque mas puntuacion que ellos).
No me conoces mucho. XDDDDDDDDDDDDD
No sabes de mi faceta de deducir cosas. Ya digo que siempre q digo algo, nadie me cree hasta que pasa... XDDDDDDDDDDD Preguntales a los del smial y veras como es cierto. (O tampoco me crees tu? XDDDDDDDD)
El sindrome de Casandra. XDDDDDDDDDDDD

Kaworu dijo...

Lo del sello me ha hecho gracia, creo que a partir de ahora y tambien lo hare.
Y habiendo mangas buenos comprar Bleach... eso es un delito.

Lo del cerdo este que se llama Ozymandias ¿Como llamas asi a un cerdo?

Telchar dijo...

Doy fé de que Telmefion (Voltorine) sufre el complejo de Casandra y que acierta, cuando le toca acertar :-D. Pero aún estoy esperando a que me diga el número premiado en el cupón de la ONCE o en el Gordo de Navidad, pero nada :-D.

Findûriel dijo...

Kaworu: la verdad es que soy terriblemente mitómana. Guardo bolsas de las tiendas de cómics a las que voy, tarjetas, hasta tícket (uno pr tienda).
Llevo leyendo Bleach cerca de tres años online, pero hace unos meses que me desconecté por completo. A mí me gusta, aunque he de reconocer que va perdiendo calidad.
Y mi cerdito se llama Ozymandias por el poema de Shelley (no por los Watchmen) Ya son muchas las personas que me han preguntado por él, así que un día le dedicaré un post :)

Telchar: esto de Voltorine, si es verdad, hay que estudiarlo. A ver si el día de mañana os cuenta que vienen los extraterrestres en abril disfrazados de Findûs y no lo creéis XD XD XD

keleb-dûr dijo...

Santo Tomás, el que no creyó hasta que vió fue Santo Tomás ;)

Voltorine dijo...

Mateo o Tomas da igual, eran santos no? XDDDDDDDDDDDDD