lunes, 8 de septiembre de 2008

Luggage

Esta mañana he comprado un juego de tres maletas. Una tamaño 'me escapo a casa de Mo cinco diítas llevándome una colección de doramas y otras frikadas', otra tamaño 'me pierdo en la isla diez días como vacaciones atrasadas' y la tercera 'me voy de EstelCon pero sólo me llevo dos trajes'. Algún día me compraré el modelo 'baúl de la Piquer hey Dol Merry Dol' para los atrezzos estelconiles.

Comprándolas me he dado cuenta de ciertas cosas a las que no prestamos atención pero de las que de repente algún día dependemos. No me he mudado mucho en mi vida (de hecho, tenía cuatro años cuando me mudé por última vez), pero como el modelo vacacional que siempre hemos usado en casa ha sido el alquiler de pisos, me he dado cuenta de estas pequeñas carencias. Lo de los pisos es por meter en vacaciones a siete personas y las mascotas de rigor quince días cerca de la playa y no morir económicamente en el intento con un solo sueldo :)

Algunas de esas cosas son las pinzas de la ropa. De repente, te mudas a una casa que tiene unos muebles geniales, unas vistas maravillosas... pero no tienes pinzas para tender la ropa. Así que te arreglas como puedes hasta que compras unas, que naturalmente pueden quedarse en el piso... piso de alguien que no se ha ocupado en ver que tienes que lavar la ropa y en comprar unas puñeteras pinzas... o llevártelas contigo, así como vasos, cubiertos, bayeta y demás pequecosas que has tenido que comprar para poder habitar.

También está la cuestión de las perchas. Cuántas veces hemos terminado colgando la ropa en sillas, en cuerdas improvisadas o incluso dejándola en la maleta para que no se arrugase antes de doblarla precariamente para encajarla en unos cajones sobradamente escasos. Y es que comprar perchas es más engorroso que comprar pinzas de la ropa, que al fin y al cabo pueden terminar convirtiéndose en fuertes o pistolas automáticas con un poco de imaginación. Aunque perchas veraniegas también tenemos por aquí, como las metálicas verdes, cosecha del 97. Lo sé porque en ese momento me estaba leyendo American Psycho, y las perchas se te quedan en la memoria con esa obra.

Mención aparte merecen objetos como batidores de varillas, boles de desayuno, bolsas de congelados, útiles de costura e incluso aquella herramienta eléctrica absurdamente cara que usamos una vez y después nos llevamos a casa (léase desde una batidora americana hasta una pistola de cola caliente). Gracias a eso tenemos en los cajones de la cocina un deshuesador de aceitunas, un vaciador de frutas y un mechador de carne repetidos. En casa hemos llegado a acumular una docena de pinzas de tocador, otra docenita de abrelatas, cinco estuches mini de costura y decenas de cajas de tiritas.

Pero bueno, ¿qué sería de nuestra vida sin estas absurdas pequeñeces, sin estas diminutas necesidades, sin estos objetos ínfimos que acaban abarrotando los cajones del aparador de la entrada? Siempre será mejor que mi estrategia, la de llevarme media maleta de equipaje en previsión de la tonelada de libros que traería a la vuelta y que termino embutiendo con cariño en las estanterías ante la furibunda mirada de mi padre, que no termina de acostumbrarse a mi estrategia de ocultación de volúmenes.

Findûriel, que piensa en el equipaje para no hallarse con la sorpresa de que se le ha olvidado algo importante y acabe con las manos llenas de pequeñas inutilidades.

PD: como posdata, un chiste friki cortesía de mi hermano pequeño.

- Papá, papá, en el colegio me llaman friki
- Y ¿tú qué haces, hijo?
- Me bajo dos puntos de carisma.

6 comentarios:

nightmary dijo...

Como buena amiga que soy, una vez le hice un Pack de Supervivencia a mi amiga Silvi. Para que te hagas una idea: Una escobilla del water, una bolsa de agua para dormir calentita (que las casas medio vacias son muy frías...), las pinzas de la ropa of course, una braga faja (por lo de la casa fría, también), y como se lo envolvimos todo tomándonos un Kofi en el Rodilla, pues la metimos también las cucharas, la bandeja y un par de ceniceros...hay que aprovecharlo to'.
Por cierto, lo del chiste de tu hermano...dile que deje los medicamentos...o que tome más.

Celebnár dijo...

XDDDDDDDD

Buen retrato de lo que es veranear en casas de alquiler. Mi familia lleva desde que casi puedo recordar haciéndolo, y año tras año pasa lo mismo, entre lo que no tienen en la casa y lo que se te olvida meter en la maleta es un desastre.


PD: Me has matao con el chiste. Lo peor de todo es que es bueno XDDDDDDDD

Selerkála dijo...

Lo mejor para eso, hacer como yo: no irse de vacaciones. XD

Bueno, mejor no, yo prefiero irme a una casa vacía que quedarme sin vacaciones, pero...es lo que hay.

Menos mal que ya empieza el curso... (jamás pensé que diría esto)

:******

.

Capitán Tindo Sparrow dijo...

Según leía el post me estaba dando vértigo de pensar en mudarme. Pero oye, la idea de cambiar pinzas y trapos por libros me ha gustado ^^ Me tendré que aplicar el cuento.

Lo de tu hermano, sencillamente, es que no tiene nombre. Qué ataque de risa tonta a las seis menos cinco de la mañana, mareeeeee...

Nos vemus! ^3^

Nienna dijo...

Jelou!!!
Ya he cumplido "mi misión"....
Que tengas buenas vacances,que veo que solo te quedan dos días de nada...
Saludos y hasta la vuelta!

flordesombra dijo...

lo de los cinco días de vacas con la Mo lo veo lejos, ahora que te vas con el isleño... Pero bueno, yo no soy celosa. Ahora que tienes maleta (con ruedas, espero) no tienes excusa para no venir a los Madriles. Que yo te hago el sofá cama como a tí te gusta, morena.
bezoz
:D