miércoles, 29 de octubre de 2008

Todo a la vez, agitado pero no mezclado

Hola gentecilla. Empiezo la andanada de débitos con el santo.

SAN FRUTOS PAJARERO

El día 24 de Octubre, la Plaza Mayor de Segovia se llena de gente. Celebramos esa noche, a las 12, que entra el día de San Frutos, patrón de esta ciudad.
Antes de las 12 se suele ir reuniendo la gente. Para ese efecto, siempre hay un concierto. En el caso de este año, del Nuevo Mester de Juglaría, grupo conocido a nivel mundial y que parieron los soportales de la Plaza Mayor hace casi cuarenta años.

El concierto fue una pasada, repasando las jotas que más nos gustan a la concurrencia (El Quesique, Esta noche ronda un pollo, la Jota del Mester...) con la imprescindible 'Castilla, Canto de Esperanza' (ejem... ¡Castilla entera se siente Comunera!) y una increíble mezcla, de quince minutos de duración, de canciones populares infantiles.
Normalmente se olvida que estas canciones de juegos también son patrimonio folklórico nuestro, y debido a este olvido, ya no se ven en los patios de colegio niños cantando 'Mambrú se fue a la guerra', 'Soy Pepito Perdiguero', 'La Reina Berenguela' (reina nacida en Segovia, por cierto) o el resabidísimo 'Corro de la Patata'.

Junte usted a unas tres mil personas con frío y ponga al Nuevo Mester en el escenario (con alguna copichuela de vino) y verá a viejillas meneando la cadera con el güigüigüi de 'La Reina Berenguela', congas gigantes al son del 'Tio Tomasón' (congas de punkis, concejales, pijos, viejillos, cuarentones, cincuentones, mods y toda la pesca) o ínclitas jotas bailadas a brinquillos con 'Por el Puente de Aranda'.

Tras el reconfortante concierto, todos corriendo que daban las doce. Y a las doce hay que estar en la puerta de la Catedral, en aquella que lleva el nombre del santo, y que luce en la puerta una escultura de Frutos. Y atentos, que al acabar las campanadas de las doce, la imagen pasa la hoja del libro que lleva en la mano, como todos los años.
¿Que no viste cómo pasaba la hoja? Eso es que has parpadeado, hombre... en el espacio del parpadeo pasó la hoja. Mira que no estar atento... Bueno, para los despistados, todos los años se coloca un libro gigante a los pies de la puerta, cada año ilustrado por un artista diferente (este año, Frutos Casado de Lucas), y del que se pasa mágicamente la hoja mostrando un fragmento del romance del santo.

Y luego... pues a hacer cola. Mientras compras los boletos, puedes aprovechar para felicitar al alcalde, Pedro Arahuetes, que además de ser alcalde y segoviano, nació un día de San Frutos de hace cincuenta años. La cola es larga (más de 4000 raciones se han hecho ya) y el olor de los ajos refritos, el pimentón, el chorizo, el huevo hilado... en fin, que uno bailotea en la cola aunque no quiera, por el frío y las ganas.
Pero ¡ah! qué bien que se siente al tomar la primera cucharada de estas sopas calentitas, sabrosas y servidas en un cuenco de barro que luego te llevas para casa. Con el frío que hace... y la compañía es mejor cuando se tiene el ánimo templado y las manos aferradas a un plato de sopitas, y además hay música en el templete (este año, Phantom Club), y te encuentras con caras que no por conocidas son más habituales. Este año, el eurito de la colación ha ido para las asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui y Familiares de enfermos de Alzheimer.

Al día siguiente hay que llegar con tiempo a la Catedral de nuevo, porque se canta el Villancico de San Frutos. Un evento popular y no sólo porque la gente acuda en masa, sino porque cualquiera se puede presentar con tiempo para formar parte del coro que lo cantará. Aunque la estrella es la Voz Blanca de un niño de la Escolanía, todo el mundo puede apuntarse a los ensayos y elevar el coro hasta donde Frutos, rodeado de sus pajaritos, seguro se sonríe mesándose la barba.
Después, el pregón de San Frutos y la música de la Banda de la Unión Musical Segoviana, y la Cofradía del Paso de la Hoja entrega el premio San Frutos.
Durante este día, en las Hoces del Duratón se celebra la Romería del santo. Se conmemora así el hecho milagroso de la Cuchillada de San Frutos. Allá por el siglo séptimo, Frutos otea en el horizonte un ejército enemigo que se acerca al lugar donde el eremita reside con sus hermanos pequeños Valentín y Engracia...

Llegaba el escuadrón fiero
del Santo a la estancia dura;
pero como el cual procura
darles a entender primero
nuestra ley y su locura,
aquel ímpetu repara
con la fe de quien ampara;
y, atento el moro confuso,
la Cruz hizo, y luego puso
sobre un un peñasco la vara.
Diciendo que les mandaba
por Dios que se sosegasen
o la raya no pisasen
que en su nombre señalaba
primero que le escuchasen.
Con esto la dura peña
obedeciendo su seña
se dividió en dos pedazos
que desde cuyos ribazos
el monte su centro enseña.

... abrió las Hoces del Duratón, que es esa garganta que tenéis a la derecha del poema.

¡Ah! ¡Se me olvidaba! Hay un dulce, cómo no, del Santo: el pastel de San Frutos. Se trata de un nido con su pajarito y dos huevos, que recuerda cómo los pájaros se pusieron a cantar al unísono cuando el santo provocó la cuchillada que lo apartaba de sus enemigos. Por eso se lo llama San Frutos Pajarero. El pajarito es de fimo, y lo elaboran los chicos de APADEFIM en sus talleres.


Gárrinor con el mathom de su visita (los pajaritos) que, por una vez, no hice yo ^^

Findûriel

2 comentarios:

Sonia dijo...

¡Qué guay San Frutos!

Aquí se hacen cosas a veces, pero últimamente paso mogollón. Hace tiempo iba a las sardinadas, romerías, procesiones, y todas esas cosas, pero ahora voy muy freestyle.

Entre la edad y esas cosas...

¡Qué majos Gárrinor! Por cierto... ¿Qué le ha pasao a Mati? Qué cambiao lo noto.

Rodrigo dijo...

Un amigo se encontró conmigo buscando en google imágenes pajaritos de fimo. Así me he enterado de que tienes un blog. ¡Muchos besos!

¡Todavía tengo el pajarito!