lunes, 3 de septiembre de 2012

Sóller in the middle

Hoy los barcos bailan en la bahía. Creo que nunca podría vivir o viajar en un barco de amarre, menudo mareo...

Desde el balcón de la cocina ayer se veía venir la tormenta

Los veo desde la puerta del trabajo. He encontrado trabajo en un hotel del Port, un hotel menudo y modesto, muy joven en espíritu, y algo completamente nuevo para mí. Sigo teniendo vicios a la hora de explicar las cosas a los clientes, la 'nueva yo recepcionista' deja paso demasiadas veces a la 'yo informadora turística / guía de monumento'.
Sí he de decir que el trabajo en el hotel está siendo toda una experiencia, y que sigo prefiriendo los museos, los monumentos e incluso las oficinas de turismo. Hago trabajo administrativo a mogollón, y el contacto con los clientes muchas veces suaviza actitudes de mal rollo o de disgusto. Siempre se intenta que se vayan contentos, aunque algunas veces no es posible.
Hace poco en Turismo de Palma han anunciado que editarán un nuevo folleto del Call. Espero que pronto se pongan las pilas y comiencen un buen aparato turístico en este producto. A ver si es posible que meta la patita en algún establecimiento...

Lorenzo, my faithful butler

Si en el museo y los monumentos tuve multitud de anécdotas, aquí no nos quedamos cortos. Creo que todos los trabajos de servicio cara al público tienen estas cosas.

A glimpse of summer

Mi casa sigue donde estaba. Ahora tenemos cortinas, nuevas cuerdas de tendedero, una mesa enorme para pintar miniaturas y hacer manualidades, lavavajillas, batidora de brazo, mandolina... me he hecho con el control de mi propia mesa , ahora mismo ocupada por una máquina de coser. Planeo grandes cosas con ella, y la estrenamos el otro día con mi madre.

Un nuevo habitante de nuestro salón

Mis padres vinieron a hacerme una breve visita esta semana. Fue una de las mejores cosas que me ha pasado últimamente, junto con la visita de mi hermana pequeña. Ella llegó en días de mucho calor, y mis padres se han ido con el tiempo fresco. Ambos me insistieron y consiguieron que me bañara en el mar, saben que me encanta nadar y hasta que llegó Cristina no había tomado ni un solo baño marino desde que me mudé. Cuando llego a casa tengo demasiadas cosas que hacer,  además suelo estar muy agotada por el trabajo.
Tener a mis padres en casa ha sido fantástico. Echaba mucho de menos los mimos de mi padre, y la compañía que siempre me proporciona mi madre, que nunca me deja sentirme sola y siempre me entiende mejor que nadie. Han hecho hogar en casa.

Actividad en el RUSC con el smial de Tol Eressëa

Los amigos siguen igual de locos e igual de fantásticos. Cine, cenas, juegos de mesa, series, libros compartidos, momentos tristes que lo son menos entre todos... Con el grupo habitual sé que siempre me divierto y aprendo. Los chicos del smial de Tol Eressëa cada día me dan una pequeña lección de vida. Los compañeros del Casal cada sesión me sorprenden más. Las niñas de la resina me ayudan y estimulan cada vez que quedo con ellas. Creo que en ese aspecto sólo puedo crecer, porque lo que tengo ahora es muy firme.

Sóller también sigue donde está. Sorprendiéndome cada día, sensación que espero no perder. Para ir a trabajar cada mañana, mi 'metro' está hecho de madera y tiene más de cien años. Es gracioso que algo que los turistas usan como atracción y curiosidad histórica sea mi transporte habitual. No tiene nada que ver el tranvía que tomo a las tres y media, lleno de familias con sus cámaras de fotos, sus cabellos rubios y sus sonrisas profident, con el de las siete de la mañana, poblado por trabajadores aún con el sueño pegado a los ojos y que despiertan lentamente con la hermosa cadencia de las vías.
Escucho los grillos y los patos cada mañana en la parada, oliendo el rocío y sintiendo a las montañas rugir en silencio ante la llegada del sol.

Pequeños caprichos

En sus rincones he encontrado naturaleza que reclama su sitio, curiosidades típicas, peculiaridades ligadas al paisaje o a sus costumbres... Ayer vi, en un pesebre, un gorila albino colgado de las vigas. Compartiendo su espacio con dos burros y media docena de gallinas. Ese peluche gigantesco, colgado de aquella manera, fue como un relámpago blanco en el paisaje en movimiento del tranvía. Detalles de este tipo, en el día a día, hacen que me enamore del lugar al que me he mudado.


Y la colección de hobbits sigue creciendo. Hace unos días me trajeron directamente de Finlandia un ejemplar en finés. Espero que prospere la idea de hacer alguna exposición con motivo del estreno de la primera de las tres películas (¡tres! Locura...)

Desde la ventana del despacho. En catalán se llama Arc de Sant Martí

Por lo demás, intento fotografiar todo lo que me parece curioso o notable, necesito bordar, quiero coser y que se acabe ya la temporada del hotel. Necesito tiempo para mí, y cada vez tengo menos.

Findûriel

5 comentarios:

Estelwen Ancálimë dijo...

¡Qué cambio la Findûs de hace un año con la de ahora! (para bien, por supuesto).
Me alegro de que todo vaya tan bien por allí. A ver si día de estos podemos sacar un huequecito para ir a visitaros, que me muero por ver todas esas maravillas in situ ;-)

Findûriel dijo...

Ya sabes que cuando quieras te puedes venir, Anoushka. Te estoy esperando para enseñarte las cosas que voy aprendiendo sobre esta tierra :)

flordesombra dijo...

Me duele el suelo de la boca de lo mucho que te echo de menos. Más porque en estos momentos no tengo la libertar de echarme la manta al hombro e ir a verte. En cuanto se te acabe a tí la temporada alta y yo tenga cuatro duros, allá que me voy. Que te censo con cuerpo y alma.

Mariscal Von Adanost dijo...

Finduriel, tengo el Hobbit en "3d" de John Howe, por si faltara para montar una exposición temática.

Selerkála dijo...

Da gusto comprobar, como ya te dije, que poco a poco vas enamorándote de tu nuevo hogar.

Yo también iré a verte si consigo recuperarme económicamente un poco y/o no me deshaucia el puto banco. :/