lunes, 28 de enero de 2013

Benhaja l’ombra quieta dels tarongers de Sóller.

(Título extraído del poema 'Els tarongers de Sóller' de Josep Lluís Pons i Gallarza)

Terminaron las navidades, con muchos nuevos descubrimientos y alguna que otra aventura. 

Releyendo la entrada anterior, me he dado cuenta de que no os mencioné que aquella era la primera misa en catalán que había escuchado en mi vida, y que fue curiosa y divertida a la vez, desde el punto de vista filológico. También fue peculiar el hecho de que gran parte de la misa fue cantada, y una cantidad notable de oraciones y lecturas fueron en latín. Escuchar el padrenuestro en latín casi que pone los pelos de punta, más por temor heredado que por miedo adquirido. Por si acaso, os comento que la única formación religiosa (que no sacra) que recibí en mi vida fue la catequesis para la Primera Comunión, jamás recibí clases de religión en el colegio ni leí La Biblia hasta que tuve edad para aproximarme a ella desde un punto de vista no confesional.
Mi primer acercamiento a La Biblia fue con catorce años, fruto de una optativa que tuve en el instituto, "Introducción a la literatura". Tuve que leer el Libro de Josué y analizarlo literariamente, ahí fue donde aprendí a localizar versículos con esa notación tan particular que tiene La Biblia.

Fuimos a Segovia para Reyes, y allí pude comer churros. Una no se da cuenta de cuánto va a echar de menos algunos platos y alimentos... hasta que le faltan. Me pude comer unos churros, a la fresca de la tarde (unos dos/tres grados bajo cero) mientras mi chico tiritaba y maldecía el frío. No pudimos ver la cabalgata, pero fue porque dedicamos el día a compras de Reyes y a la visita del belén del Ayuntamiento de Alcobendas.



 Este belén, que bebía de las tradiciones napolitanas e historicistas, estaba recreado en paisajes de la Tierra Media creados por Tolkien. Los belenistas Taller del Arte Alcobendas habían trabajado muy duramente, y el producto era fantástico: todo comenzaba en una anunciación al pie de la instalación, seguida por un agujero hobbit, y después el pueblo de Bree, repleto de comerciantes, y donde se negaban a dar posada a María y José en el Poney Pisador.




 La recreación de los Argonath y de toda la ciudad de Minas Tirith era sobresaliente, llena de detalles (como una preciosa sala de sabios, o la escultura de Minas Tirith de Weta Workshop en el centro de una de las habitaciones) y mimada hasta el extremo.
Y había dos guiños más, un molino rohirrim y el pesebre, que no era otro que una antigua edificación medio derruída de factura élfica. 






Tuvimos una suerte tremenda, ya que hablamos con los belenistas a través de un socio (presidente de la Comisión de Juegos de la STE, y que escribirá una entrevista en nuestra revista, la ESTEL, sobre el belén) y nos dejaron quedarnos más allá del cierre, encendiéndonos las luces y la música para nosotros solos, e incluso dándonos acceso a la galería superior. Nos hinchamos a hacer fotografías, algo que nunca podremos agradecerles lo suficiente.
Ellos, por su parte, no cesaban de comentarnos lo orgullosos y honrados que se sentían porque miembros de la STE hubiesen visitado el belén y apreciaran su trabajo, desde el respeto y la profesionalidad.

Como detalle, os contaré que incluyeron al propio Tolkien en el belén, una foto del Profesor de cuando formaba parte de los Lancashire Fusilers.





Se vieron obligados a poner un cartel explicativo porque algunos visitantes les increpaban, molestos, por haber puesto una 'foto de Franco' en el belén.

Este enero también hemos viajado a Valencia. Además de pasar unos días maravillosos en casa de nuestros amigos Ana y Juanjo, hemos asistido a uno de los que será, sin duda, eventos del año: el cumpleaños XL.

Nuestro amigo Santi cumplía 40 años, y para tan magna ocasión, alquiló un precioso albergue rural donde pasar el fin de semana más increíble de los últimos tiempos. Éramos un montón de personas, aquello parecía una mereth... también porque muchas eran amigos de la STE, del smial de Edhellond (una de las delegaciones en Valencia).
Hubo de todo: peleas con espadas, taller de baile celta (impartido por una profesional), juegos, cenaza de gala, paella, globoflexia con Keleb-Dûr, tertulia literaria... ¡hasta mathoms!






Y, por supuesto, hubo música. Conciertazo de los Innerlands, que le regalaron a Santi su propia versión de "Flaming Red Hair" (la canción que baila Rosa Coto en la fiesta de cumpleaños de Bilbo, en la peli de P. Jackson) y dos conciertazos por la noche, de la banda antigua de Santi y la nueva, MAPS, de la que os sugiero que os hagáis 'fanses' a la de ya.
También hubo visita de última hora a la FNAC de Valencia, con un resultado fantástico. Por fin tenemos todas las pelis de Harry Potter, hay una Tardis encima del escritorio de mi chico, tenemos un gran volumen con novelas de Sherlock Holmes y me quité el mono de Buckyballs con un cubo pequeño, monísimo y rosa.

En otro orden de cosas, la mereth que está preparando la delegación mallorquina de la STE, el smial de Tol Eressëa, va viento en popa.


El formato de mereth urbana es algo novedoso. Las actividades estarán abiertas a todo el que quiera participar, inscrito o no, y además los asistentes que sí se alojen lo harán en un youth hostel en el centro de Palma.


Podéis consultar todos los datos en su blog.


¿Os vais a perder una mereth con un trailer tan friki? Las inscripciones para pensión completa acaban el jueves, pero hay modalidad sin alojamiento e incluso inscripción sólo para la Cena de Gala.


Findûriel
PD: Courtney sigue tan guapa como siempre. Os manda saludos.