jueves, 26 de septiembre de 2013

Summer's gone

Milenios de nuevo. Hace mucho que no paso por aquí. Podría decir esas cosas de que no tengo tiempo, de que no tengo temas, pero no es verdad. Tengo muchos temas para el blog, pero no arranco a escribir. Y el tiempo que tengo he decidido invertirlo en otras cosas. 

Últimamente he dedicado la mayor parte de mi tiempo libre a la STE. Con el reflote de la página web y el buen rumbo que están tomando las cosas (recuperando socios, aprendiendo nuevas maneras de difundir, consiguiendo cientos de followers y miembros en los grupos de redes sociales...) merece mucho la pena ponerle horas y creatividad. Tenemos a las puertas la celebración de la Mereth Aderthad (fiesta de la reunión, nuestro evento más importante) y también se multiplican los deberes. La verdad es que me dan un poco de penusca las personas que no llegaron a disfrutar de esta parte de la asociación, porque son celebraciones realmente únicas.

El verano ha estado extremadamente ocupado. En el trabajo no paramos ni aun ahora (¿Que si prevemos overbooking en octubre? Sí, amigos) y además ha habido algunos cambios de personal. El cocinero se fue a costas más gratas, y echaré de menos su conversación, su hojaldre de pescado y sus hamburguesas caseras. Me quedo con lo bueno: desde el caballero inglés que me llamaba 'little lady' al ex-clown que me regaló un libro, pasando por el profesor de universidad con el que mantuve tan fructíferas conversaciones sobre el galés.
Además, aunque el smial se haya dado un pequeño descanso no hemos estado ociosos, y nuestras sesiones de rol en sábado han sido pocas pero de calidad. Una vez llegamos a presenciar tres muertes de nuestros equipos completos, el master casi nos expulsa del betatesteo.

Conciertos (Celtas Cortos, Musica Nostra), veladas, cenas con amigos, visitas de gente muy querida, ¡incluso una super boda!, la verdad es que no me puedo quejar en ese aspecto. Bueno, sí: mucho trabajo y poco tiempo para mí. Agotamiento después de siete meses seguidos de trabajo sin vacaciones, y librando un día a la semana. Las dos recepcionistas tenemos que sacar fuerzas de flaqueza para seguir al quite al nivel que se nos requiere.


Según veo en las fotos que se publican, Segovia está preciosa ya, en dorados y marrones. Aquí las hojas no cambian, al ser la fronda mayormente de pinos y olivos. Tampoco huele a otoño, aunque supongo que eso sucederá cuando vengan las lluvias de verdad. Cuando termine la temporada, quiero caminar por las mil y una excursiones que hay en la Serra, muy frecuentadas por nuestros huéspedes pero que en otoño e invierno están menos transitadas. Seguro que se pueden sacar unas fotos más que interesantes de los parajes de la Tramuntana.

Ha pasado un mes desde la muerte de mi suegra y aún estamos algo aturdidos. Cuando una persona muere por enfermedad, o por edad avanzada, más o menos estás informado y asesorado sobre lo que hay que hacer. Pero cuando sucede como nos ha ocurrido a nosotros, te encuentras desamparado. Sentimental y legalmente. Para personas extrañas al curso judicial, todo nos parece que se desarrolla demasiado lentamente, y aún nos hacemos miles de preguntas sobre cómo, cuándo y dónde.
Los amigos han sido una importante fuente de consuelo y consejo a este respecto. Amigos de los que dicen 'para lo que necesites' y es cierto. Estamos contentos de poder decir bien alto que, de esos, tenemos un buen montón. Desde España hasta Rusia, todos nos han arropado con calidez y sabiduría. Es una delicia poderse sentir seguro hablando de tus cosas con tu gente, confiando en que responderán y viendo cómo lo hacen, en lugar de meterte en un agujero a rumiar tu infelicidad y mesarte las trenzas.

¿Y para el otoño? Proyectos, muchos. Desde terminar cosas a medias, hasta plantearnos viajar (más de una vez)... quizá hacer planes para Hungría, o para Suiza, o para donde el viento nos lleve. Mucho trabajo por delante y, cuando nos demos cuenta, estaremos ya en el final del año. Me estresa pensar en el estreno de 'El hobbit', ¡tanto por hacer!.

Pero, al fin y al cabo, con unos frutos tan hermosos, parece que no pesa el fardo y se lleva con alegría. Espero que todos los que en algún momento abandonaron el barco encuentren la estrella de Tim y regresen a casa.