jueves, 9 de enero de 2014

When you Wish Upon a Star...

Trabajar en turismo es duro. Es cansado, es laborioso y, además, es raro. Raro de narices.

Una de las cosas raras de trabajar en turismo es que, normalmente, dejas de tener fines de semana. Dejas de tener festivos, de disfrutar de puentes. A veces libras dos días a la semana, pero esos días son, por ejemplo, un lunes y un miércoles. O trabajas diez días seguidos y luego libras dos, o tres días. O libras uno solo, durante ocho meses, teniendo que trabajar por la mañana al día siguiente.

Dejas de ir al cine. Dejas de cenar con amigos. No te puedes apuntar a excursiones, no puedes ir a bodas. No puedes dormir fuera de casa. Tienes vacaciones en... noviembre.

La ventaja de tener vacaciones en temporada baja, diréis, es que todo es más baratuno. PARA NADA. Sigue siendo igual de caro, lo mires por donde lo mires, porque normalmente en verano, si reservas con tiempo, sale barato también. Ah, pero hay menos gente, diréis. Sí, menos gente, pero también menos horas de luz. Frío, lluvias, monumentos y atracciones cerrados, escasez de eventos festivos, poca luz para las fotos, naturaleza embarrada... ah, sí, una gran ventaja.

Hay que apañarse con lo que se tiene, sin duda. Y este año decidimos viajar en enero, ya que mi chico aún tenía días de vacaciones por gastar. Normalmente se guarda el máximo que pueda para poder disfrutarlas conmigo.
Teníamos claro desde el principio que este año haríamos un Viaje. Un Viaje para olvidarnos de todo, así, en mayúsculas. Han sido varias las opciones que hemos barajado y somos conscientes que, de un tiempo a esta parte, tenemos el magicómetro a cero. Así que vamos de viaje a cargarnos de magia, de comodidad, de diversión y de despreocupación. Ya habrá tiempo para triscar por ciudades monumentales o caminar por la campiña, habrá tiempo para respirar anonadados en museos y pisar el suelo de las catedrales. Este año no.

Este año nos vamos a buscar polvo de hadas.

Chateau de la belle au bois dormant, foto de Marion Jaffré

Sí, nos vamos a Disneyland. A gastar suela por los estudios, a patearnos Main Street, a ver la rueca de La bella durmiente (e intentar no despertar a Maléfica, que dormita en forma de dragón en las cavernas bajo el castillo). A congelarnos de frío esperando el espectáculo nocturno, y a marearnos en las tazas de té del Sombrerero Loco.
A hacernos todas las fotos que podamos con los personajes, a gritarle '¡Que viene Woody!' a los personajes de Toy Story para que se arrojen al suelo. A amenazar con zurrarle a Jack Sparrow, y buscar en el carrusel el caballito de Mary Poppins. A perdernos en el laberinto de Alicia e intentar salir con la cabeza sobre los hombros. A buscar todos los hidden Mickeys posibles (aunque como planeamos cenar en el Mickey Café, lo mismo salimos empachados de ratones orejones).


Fuente de la imagen
A cumplir un sueño de infancia (mi sueño de magia de adulta es ir a Efteling, como ya sabréis). Llevo ya un montón de foros visitados, páginas oficiales consultadas, horarios controlados, preferencias apuntadas... Guillem quiere arrastrarme a las montañas rusas (¡ja!) y yo quiero llevarlo a la casa encantada (lo conseguiré, seguro). Hay algunas atracciones cerradas, pero nada grave, exceptuando quizá 'Le pays des Contes de Fées', que me hacía mucha ilusión y no funcionará. Con suerte nos podremos subir al Mark Twain, que parece que aun siendo de agua no lo han anulado. Y aun teniendo un horario de llegada y salida bastante raruno e inadecuado, parece que el mismo día de la llegada podremos disfrutar del Disney Dreams, el espectáculo nocturno actual del castillo.

Según los foros, nuestro hotel tiene internet wifi gratis (ignoro si en el parque hay) así que espero poder escribir pequeñas crónicas desde allí con Ender, mi notebook. Lo que sí tengo claro es que no me bastará la memoria de la cámara, así que creo que me tocará llevar a Ender encima además de la cámara y el trípode, ¡yupi!

Bueno, ya os iré contando.

5 comentarios:

Rosilla dijo...

Sueño que cumplí yo hace dos años. También nos pelamos de frío y fuimos justo después de Semana Santa, q aquí era fiesta, no es consuelo, pero tú ya vas advertida. Muy bonito, Moni, a mí me encantó. Me subí con mi vértigo de mierda en todas las montañas rusas y demás atracciones de infarto, y sobreviví. Ayuda mucho que estén todas cubiertas, la sensación de estamparte contra el suelo es menor, jajajaja. Yo, por si acaso tardaba otros 20 años en ir, quise aprovecharlo a tope.

Aina Cànaves Bauçà dijo...

Espero que lo disfruteis muchísimo, y con un poquillo de surte encuentras tu deseada bola de cristal de Mary Poppins ^^

Selerkála dijo...

Pues chica, a mí sólo me sale decirte que ME DAS UNA ENVIDIA ACOJONANTE.

Y que tienes razón con lo del tipo de trabajo en turismo. Doy Fe.

Pero me sigues dando envidia con lo de viajar lejos... Y VIAJAR A DISNEY.

:-P

Selerkála dijo...

Ah! Y si no te vas a queres subir a las montañas rusas con el pobre Guillem, ya me voy yo de acompañante en plan hijadelapareja, y me subo con él en todas. ¡Me encantaaaan!

jijijiji

Estelwen Ancálimë dijo...

¡¡Qué bien!! Pasadlo genial, subid a todas las atracciones y daros muchos besitos, que os lo merecéis ^^