martes, 7 de enero de 2014

Hinges

Comienza el 2014 y, como bien dice mi amiga Marta, concibo estas fechas como una bisagra. Hay tres grandes fechas para mí en el año, y el 1 de enero es uno de ellos. Lo concibo como un día con una carga simbólica muy fuerte. Para cosas como esta, practico sin rubor la iconodulía no religiosa.

Este fin de año lo pasamos, por primera vez, en un hotel con la familia. Navidad nueva, vida nueva. Empujones, buffet libre, marus en vestidos estrechos, pachanga... y, sin embargo, tal y como nos ha ido el último año, es la mejor Nochevieja que podíamos tener. Nos olvidamos de todo en su medida correcta e incluso pude 'bailar' un pasodoble con mi suegro (él, con las muletas, más salao que el bacalao).

El hurón de mi suegro, un cachorro adorable


Por lo demás, no suelo hacer propósitos de año nuevo. Si alguna vez los he hecho, ha sido sobre el papel y nunca en serio. En este blog voy a hacer uno, y la experiencia dirá si se lo lleva el viento: actualizar más el blog. Hace tiempo las publicaciones eran muy frecuentes, pero todo se ha ido parando hasta convertirse en casi nada. Y eso que ahora tengo grandes fuentes para mis artículos temáticos: he estado estudiando profusamente la hagiografía, conozco varias páginas de rarezas, soy seguidora de sites de curiosidades y además genero la mayoría de material para otra web.

Quizá sea eso lo que más me ha alejado de mi propia página, el generar contenidos periódicos para la otra web. Diariamente hago trabajo de control y desarrollo en redes sociales, paso mucho tiempo en el ordenador o con el móvil, y aprendo y genero a un ritmo muy frecuente. Cuando estoy en el trabajo dispongo, naturalmente, de menos tiempo. Aparte de esto, mi tiempo libre durante esos ocho meses está bastante cubierto entre los amigos, el smial, el cine, las manualidades y el trabajo en internet. Todo ello, por supuesto, acompañada de mi partenaire.

He dejado algunas cosas de lado que también me gustaría recuperar. Por ejemplo, mis muñecas. Algunas están esperando una puesta a punto, otras están destensadas cual gelatina, y las más están guardadas esperando a que las trastee.

Otros tipos de muñecas han comenzado a ocupar mis estanterías: compro Monster High a ritmo del gusto, y ya tengo ocho. Me fascina el diseño de Operetta y la tengo en dos ediciones (básica y Picture Day). Creo que las Picture Day son de las más bonitas, de esa colección también tengo a Spectra Vondergeist. Como un guiño cinematográfico, mi novio me regaló la Draculaura y la Frankie Ghouls Rule, que incluyen detalles clásicos de los personajes que las inspiran.


Frankie hairhopper, a lo "Bride of Frankenstein"
Mi favorita es Ghoulia, pero es muy difícil conseguir casi cualquiera de sus ediciones. Tengo el Skull Shores, pero me encantaría tener el modelo del laboratorio. Después, y para acompañar a los superhéroes de mi chico, tenemos junto a la vitrina a Clawdeen en su modelo Wonder Wolf, que queda fetén con su look Wonder Woman.
Aparte de estas, también mi chico me regaló la Jinafire, que tengo aún sin abrir...
Y, de la misma franquicia, me encantaron algunas Ever After High, en concreto dos. Raven Queen, regalada por unos amigos en mi cumple, y Madeline Hatter, que me compré hace poco. Los diseños son fantásticos.


La hija del Sombrerero Loco y sus diseños de tazas y teteras.

Hablando de colecciones, mis Tolkienalia me tienen bastante contenta. A pesar de que el estreno de las pelis de Peter Jackson ha subido el precio de los libros hasta un nivel insultante, aún se pueden encontrar piezas a un precio razonable. Conseguí los cuatro Moleskine que, hasta el momento, se han sacado sobre 'El hobbit' y, a pesar de que compré la edición coleccionista del ilustrado 75 aniversario (por Jemima Caitlin), la edición normal me hace guiñitos cada vez que lo veo en un escaparate o lo encuentro online.


Barbie Galadriel is a modern treasure

Fue una gozada poder exponer mi modesta colección de idiomas en la exposición que hicimos en Ocimax. Hubo algunos momentos cuando menos esperpénticos con el tema de la 'existencia' de los idiomas, pero en general la gente se mostró muy interesada.


Este año que empieza espero que caigan varias ediciones más (nynorsk, bokmål, la otra traducción hebrea, islandés...) con un poco de suerte.



Larga vida al blog... y larga actividad, o eso espero.