Posted by Findûriel in , , , , | 25.2.19 1 comment
Nuestras bodas estuvieron repletas literatura e, indudablemente, de detalles Tolkinianos. En la boda segoviana, cada flor de mi ramo tenía su significado, y todos estaban relacionados con Tolkien.
Desde el principio tuvimos claro que nuestra boda estaría centrada en la literatura, aunque también le dejamos sitio a los videojuegos y al cine. Quizá el autor que más presente estuvo en nuestros detalles fue J.R.R. Tolkien.

Como socios de la Sociedad Tolkien Española desde hace ya muchos años, somos ávidos lectores y feroces seguidores de la obra de Tolkien. Ambos estamos muy implicados en la asociación (en la actualidad, somos presidentes de nuestros dos smiales – las delegaciones locales de Mallorca y Valladolid) y además muchos de nuestros amigos comparten esta afición, así que sabíamos que Tolkien iba a estar presente en multitud de detalles.

Hoy os quiero contar la historia de mi ramo de novia en la boda de Segovia. Podría hacer mil y un artículos sobre cómo el maravilloso equipo de Blumenaria convirtió nuestra ceremonia en un bosque de cuento de hadas, cómo usaron las flores frescas de una forma que nunca habría imaginado para llevarnos a Faërie, cómo añadieron elementos inusuales pero perfectos (castañas, setas, bayas, musgo, troncos…) para decorar nuestra mesa de ceremonia y las mesas de los invitados, o cómo arroparon nuestra barra dulce como si hubiera salido directamente de una colaboración entre Zonko’s y Madame Pomfrey… pero eso os lo cuentan mucho mejor ellos en el precioso artículo que nos dedicaron en su blog. La comunicación con Natalia, a pesar de estar cada una a un lado del Mediterráneo, fue muy fluida y productiva, y ambas nos dimos alas para probar cosas nuevas y atrevernos con decoraciones y arreglos valientes y únicos.

Por cierto, todas las fotos de este artículo fueron hechas por la empresa que contratamos para la boda, los magníficos Lísola fotografía y vídeo. Si pincháis encima de ellas, podéis verlas más grandes.

Aquí tenéis una pequeña muestra de cómo era la mesa de ceremonia
Para mi ramo de novia confié completamente en Natalia, y recomiendo fiarse de su sabiduría, preparación académica y sensibilidad. Fue un ramo grande y salvaje, a juego con la novia, que no se dejaba llevar por los límites y se desbordaba maravillosamente en una ubérrima escala de colores que hablaban de otoño, de valor, de suavidad y de independencia. Y cada flor, cada tallo, tenían un significado especial y unido con la literatura de Tolkien.



PROTEA

Comenzamos por la flor más evidentemente unida a Tolkien. La protea es una flor enorme, de aspecto bastante peculiar, y que constituyó el centro de atención del ramo. Muchas de las personas invitadas al enlace no habían visto nunca una protea.
La protea es la flor nacional de Sudáfrica. Tolkien nació en el Estado Libre de Orange, en Bloemfontein, zona que hoy en día pertenece a Sudáfrica. A pesar de que se mudó en su tierna infancia a Inglaterra, ese pedacito de su tierra de nacimiento fue conmigo en mi boda. De hecho, uno de los lugares donde más crecen y se crían las proteas es el propio Bloemfontein, y el nombre de la propia ciudad significa ‘la fuente de las flores’ en afrikaans. Tan importantes son las proteas en Sudáfrica que incluso a su equipo de cricket femenino nacional se les llama ‘las proteas’. En Bloemfontein todos los años se celebra un renombrado festival de flores, centrado sobre todo en las rosas.
Mis preciosas proteas, una abierta y una cerrada. Ninguno de mis invitados había visto una nunca.
La protea toma su nombre del dios Proteo, quien podía cambiar de forma a placer, por lo cual las proteas se erigen como símbolo de la transformación, la mutabilidad y la adaptación desde un prisma positivo. Son flores que, a pesar de su tamaño, se adaptan a las condiciones en las que viven y se presentan en una variedad muy heterogénea de formas.

Nadie respondió. Sonó la campana del mediodía. Nadie habló tampoco ahora. Frodo echó una ojeada a todas las caras, pero no lo miraban a él; todo el Concilio bajaba los ojos, como sumido en profundos pensamientos. Sintió que un gran temor lo invadía, como si estuviese esperando una sentencia que ya había previsto hacía tiempo, pero que no deseaba oír. Un irresistible deseo de descansar y quedarse a vivir en Rivendel junto a Bilbo le colmó el corazón. Al fin habló haciendo un esfuerzo y oyó sorprendido sus propias palabras, como si algún otro estuviera sirviéndose de su vocecita.
-Yo llevaré el Anillo -dijo-, aunque no sé cómo.
(SA,2,II:253-254)



SEDUM

El sedum es una suculenta con una variedad de especies que supera las 1300. El sedum de mi ramo tenía un color rosa fuerte. Al ser una suculenta, es una planta muy resistente y suele crecer en zonas de rocalla, decorándola suavemente con sus flores en forma de estrella una vez que se abren. El sedum en mi ramo llenaba de pequeñas inflorescencias los macizos entremezclados, dando aún más la sensación de flor salvaje en un ramo aún más salvaje.

Los dos macizos de sedum a ambos lados de la protea central.
El sedum es el lugar de hábitat natural de una especie de mariposa muy especial, llamada San Bruno elfin, una especie en grave peligro de extinción. Una mariposa que lleva en su nombre la partícula ‘elf’, referido a su pequeño tamaño y delicadeza.

I am off down the road
Where the fairy lanterns glowed
And the little pretty flittermice are flying :
A slender band of grey
It runs creepily away
And the hedges and the grasses are a-sighing.
The air is full of wings,
And of blundering beetle- things
That warn you with their whirring and their humming.
O ! I hear the tiny horns
Of enchanted leprechauns
And the padding feet of many gnomes a-coming
!

(Extracto de Goblin Feet, de J.R.R. Tolkien)


ASTRANTIA

La astrantia es una flor con forma de estrella (de ahí su nombre), que crece en tallos bastante pequeños, pero de forma muy abundante en cada planta. No crece directamente bajo el sol, sino que prefiere la sombra parcial (en eso se parece a mí). Una flor en forma de estrella no podía faltar en mi ramo.

Las estrellas salpicadas a la izquierda y bajo la protea son las astrantias.
Es una compañera ideal para el helecho, y resulta ser una estrella en el suelo, que crece en formaciones abundantes, como si fuese un escudo para la tierra sobre la que crece. Así, se convierte en un símbolo de fuerza y valor, de protección y reflejo del cielo nocturno en la tierra. Todo esto está muy unido a parte de mi seudónimo en la STE, concretamente al nombre Elanor.

En medio de la embarcación estaba sentado Celeborn y detrás venía Galadriel, de pie, alta y blanca; una corona de flores doradas le ceñía los cabellos y en la mano sostenía un arpa pequeña y cantaba. Triste y dulce era el sonido de la voz de Galadriel en el aire claro y fresco.
(…)

Oh Lórien.  Llega el invierno, el día desnudo y deshojado;
las hojas caen en el agua, el Río fluye alejándose.
Oh Lórien.  Demasiado he vivido en estas costas
y he entretejido la elanor de oro en una corona evanescente.
Pero si ahora he de cantar a las naves, ¿qué nave vendrá a mí,
qué nave me llevará de vuelta por un Mar tan ancho?

(SA,2,VIII:43 – 44)

CALLUNA ERICA

Siguiendo con la idea de un ramo salvaje, otoñal y atípico, llevé brezo en mi ramo. El brezo salpicaba con pequeñas gotas gran parte de mi ramo, y aguantó espléndidamente toda la boda. También formó parte de los prendidos de los hombres de mi familia, y conservo dos ramas que están tan bonitas como el primer día.
Los tallos de brezo se han usado tradicionalmente para hacer escobas, lo que une el simbolismo del ramo con mis queridas brujas de Lancre, y con la escoba que se salta en las ceremonias célticas de matrimonio. En Escocia simboliza la protección, y el brezo de color blanco (que los victorianos asociaban con la consecución de un sueño) crece donde han habitado las hadas.
El brezo, sustentando la foto de mi abuelo José, que me acompañó en mi ramo toda la boda.
Sin embargo, mi ramo estaba sembrado de brezos rosas, color intermedio entre los dos más comunes, el blanco (donde habitan las hadas) y el púrpura, que en el lenguaje victoriano de las flores simboliza la belleza, o ser digna de admiración. Os aseguro que ese día me admiraron muchas personas buenas, que estaban allí con su amor y su respeto por nosotros. El brezo, con su fuerza y tenacidad, también simbolizaba para las culturas célticas la independencia.
En las Tierras Altas de Escocia ninguna novia camina hasta el altar sin una rama de brezo blanco en su ramo, ya que es un símbolo de pureza y buena fortuna. En Inglaterra, fue la Reina Victoria quien popularizó el uso del brezo como flor decorativa, debido a su amor por Escocia y sus símbolos.
Además el brezo aparece en la literatura de Tolkien con bastante frecuencia, por ejemplo asociado a la historia de una mujer muy notable, la sabia Andreth, del pueblo de Beör.

“Desde Hithlum no llegaban nuevas ni ayuda, y Barahir y sus hombres eran perseguidos como bestias salvajes; y se retiraron a las altas tierras yermas por sobre los bosques y erraron entre los pequeños lagos y los páramos rocosos de esa región, lo más lejos  posible de los espías y los hechizos de Morgoth. Tenían como cama los brezales y como techo el cielo nuboso.”(S,QS,XVIII:15)


ERYNGIO

La primera flor en la que pensé como componente de mi ramo, desde el momento en que decidí que quería un ramo de flores del campo, fue el cardo mariano. Es una flor que siempre me ha encantado, a pesar de que mucha gente la considera fea o poco agraciada por ser la flor del ‘vulgar’ cardo. Siempre me pareció indomable, me encantaban sus colores, ya fueran púrpuras o azules, su resistencia y además que tenía multitud de utilidades, tanto para la propia naturaleza como para el ser humano. Muchas veces me he visto encontrando la belleza en cosas que a otras personas les parecen vulgares, o feas, incluso dañinas… ¿quién quiere llevar un cardo borriquero en su ramo de flores?
Pues yo, señores. Yo quiero el cardo, porque alegra los campos duros y prietos de Castilla, porque llena de esperanzas azules y púrpuras los interminables amarillos de los sembrados, porque da de beber a las mariposas, alberga a los jilgueros cantarines y protege a los verderones habladores. Porque se puede oler, secar, beber, sus raíces y brotes se comen, su flor resiste contra sol y viento… ¡Hasta lo llevo bordado en un traje de gala y en mi faltriquera del traje regional!

Flor de eryngio en primer plano, y paniculatum detrás.
A Natalia le pareció una idea muy deseable poner cardos en el ramo, así que incluyó estos eryngium (no estábamos en temporada de floración de Sybilum Marianum) e incluyó dos formas de este cardo, tanto la flor que se ve arriba en primer plano como las ‘bolas’ (paniculatum) que se ven atrás. Como bien dicen los escoceses en su lema, acompañado del cardo, Nemo me impune laccesit, nadie me ofende impunemente. El cardo es un símbolo de protección así como de resistencia, resiliencia y determinación. Los antiguos celtas quemaban semillas de cardo para protegerse del elflock, los nudos en el cabello causados a niños y bestias por los elfos, que gustaban de juguetear entre las cabelleras cuando la pobre víctima dormía. En muchas ocasiones una flor que muchos llaman vulgar se ha terminado asociando con la nobleza.
Los cardos (thistle) aparecen abundantemente en la obra de Tolkien, y se sabe que los hobbits los conocían (algo lógico, por el tipo de agricultura que cultivaban y el clima de sus tierras) incluso como para que Bilbo los usara en uno de sus poemas:

He caught her in bewilderment,
with filament of spider-thread.
He made her soft pavilions,
of lilies and a bridal bed,
of flowers and of thistle-down,
to nestle down and rest her in,
and silken webs of filmy white,
and silver light he dressed her in.

(Errantry, de J.R.R. Tolkien)


Como veis, mi ramo fue un Very Tolkien Bouquet en una Very Tolkien Wedding. Para un trabajo tan especial, personalizado y exquisito, os recomiendo sinceramente que contéis con el taller floral Blumenaria para vuestros eventos.

Espero que os haya gustado el artículo.

1 comentarios:

activamutuaautonomos@gmail.com dijo...

¡Qué artículo tan bonito y tan bien narrado, Mónica! ¡Muchísimas gracias!

Lo he dicho en varias ocasiones, pero no me cansaré de repetirlo.
Qué gustazo poder trabajar con novias como tú, tan atrevidas, originales y con tanta personalidad, que hacen que nuestra creatividad se dispare en intentar conseguir la decoración floral de sus sueños.

¡Mil gracias por la confianza que siempre pusiste en Blumenaria!

Un abrazo grande.

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