sábado, 6 de octubre de 2007

Bestiario (II)

Para Keleb ;)

Antes de entrar en el Alcázar hallamos alguna ornamentación fantástica más: unas diosas que sustentan los pilares de las farolas, realizadas en hierro pero galvanizadas y pintadas, con rostro de serenidad y los cabellos adornados en dos hermosos moños; y una dragona que mantiene en vilo el habitáculo de la luz de la farola... lo de la dragona lo digo por los pechos, más que nada... jijiji...





Bueno, ya estamos dentro. Abundan las ornamentaciones en la colección de armaduras de la sala de Ajimeces (todas de los siglos XV y XVI), como es normal. Muchas de ellas son simples filigranas, otras más elaboradas muestran dibujos de animales (normalmente ciervos o canes). He elegido esta porque, además de ser una armadura curiosa (parece que lleva 'falda') tenemos en ella un pez o serpiente marina muy al estilo de las que se dibujaban en los mapas, cabeceando enmedio del mar, entre el mundo conocido y el Fin del Mundo.



En la Sala de la Galera hallamos, escondido por unas obras posteriores de agrandamiento del muro, un Ibis o ave zancuda. Sabemos que esta sala fue mandada construír por Catalina de Lancaster (abuela de Isabel la Católica), reina regente en la minoría de edad del heredero. Nada más y nada menos que Juan II, que fue proclamado Rey de Castilla cuando contaba un solo año de edad, enfrente del Alcázar, donde se situaba la Catedral románica de Santa María la Mayor. Lo curioso de esta pintura, y de otras que encontramos en los ajimeces, es que son el testigo decorativo más antiguo del castillo: son mozárabes y datan del siglo XV. Seguramente ésta decoraba una saetera.





Encontramos dos sitiales parejos en la sala del Cordón, mandada construir por Enrique IV. Estos dos sitiales tienen a los lados de donde se situaría la cabeza, en el corto palio de madera, dos esfinges. Lo que hacen ambas es marcarnos que uno de los sitiales es para un hombre, y el otro para una mujer. Intenté sacar fotos a las bestias de los lados opuestos, que mostraban atributos masculino y femenino, pero se me acabaron las pilas.




Hallamos esta arpía en el brazo del sitial perteneciente a Fernando el Católico, que está situado en la Capilla. Es curioso que esté tan sobado, por cierto, y que el sitial gemelo (de Isabel) no muestre ningún tipo de ornamento fantástico. Quizá el fervor religioso de la Reina de Castilla le prohibía cualquier tipo de superstición, mientras que en el Rey de Aragón aún conservaba antiguas creencias perdidas en el tiempo...





Y antes de salir de la Capilla, y de concluir este primer tramo del bestiario del Alcázar, nos acercamos al retablo mayor, donde encontramos unas curiosas quimeras. Parecen mezcla de pavo real y águila, mostrando dos alas cortas, cuello escamado, diminutas orejas, y una actitud reverente, pues sostienen un farolillo con la pata. Concuerdan estéticamente con el artesonado del techo, que figura la cola de un pavo real abierta. Aunque el retablo y el techo (plagado de dragones, por cierto) no proceden del mismo lugar.

Veremos en otros capítulos más aves fantásticas que se esconden en los rincones del Alcázar. Por ahora aquí dejamos el inventario de hoy.

4 comentarios:

Hecho por dijo...

joe... yo la unica vez q e estado en segovia y no pude entrar al Alcázar... justo llegamos q estaba cerrando... me kede muxo cn las ganas.

Findûriel dijo...

Pues ya sabes, chiquillo: os montáis una excursión los de Lórien en un festivo que haya por allá y no por aquí, y al ataque! Yo ofrezco guías interminables y orientación culinaria y teística.
Casa no puedo, que vivimos 7 y un loro.
Besos!
Findûriel, siempre abierta a las visitas

keleb-dûr dijo...

:D___________________


gracias majetona!! jeje

Narya-Mithrandir dijo...

Pero que preciosidad, tengo que enseñarle tus fotos a mi hermana que le van a encantar ^_^

Y ala, yo me “autoinvito” que tengo mucho morro. Cuando tenga mi coche nuevo iré un día a verte XDDD así veo las maravillas que pones en foto en directo ;-)

besitos.