lunes, 31 de marzo de 2008

Poner nombre a los gadgets denota soledad

Inspirado por un post de Kaworu (hola, chiquillo) y por el estudio que afirma que poner nombre a los gadgets denota soledad.

Siempre le he puesto nombre a las cosas. Comienzas poniéndole nombre a los juguetes, desde que eres pequeño, sobre todo a los muñecos y a los peluches. Luego tú, o tus padres, le ponen nombre al coche. En mi casa los tres primeros coches se llamaron Mingui (bueno, en realidad el primero se llamó Willy, pero mi hermano pronunciaba mejor Mingui), y a partir de ahí el único que tuvo ente nombrada sería el Basurillas. Los demás también han tenido nombre, pero no los hemos llegado a llamar de una forma tan habitual o automática por ellos, sino simplemente el coche. Y es mucho menos divertido, y aumenta la distancia afectiva con el objeto.

En fin, que siempre terminamos por ponerle nombre a las cosas con las que más contacto tenemos en la vida diaria, o las cosas a las que más apego tenemos. Nuestro coche, nuestra tele, nuestro estéreo, nuestro móvil, nuestro portátil, nuestra perforadora de papel (la mía se llama colmillitos). El aire acondicionado de la ofi de turismo de San Ildefonso era R2. La estufa de la iglesia de San Miguel, Leocadia. Cuando mi madre se compró la primera lavadora, automática, mi hermano le preguntó para qué servía (debía tener unos tres años). Mi madre le dijo que para que mamá tuviera más tiempo. Un día mi hermano tenía ganas de ir al parque y mi madre le dijo que cuando acabase las tareas de casa. Él le dijo, con las palmas hacia arriba y cara de obviedad 'Pues pon la Tomatica y vámonos'

Incluso las colecciones. Todos mis jabalíes tienen nombre. El último se llama Furious y da un poco de miedillo. Pero hasta puse nombre a mi cerdito hucha, Murray. Y mis amigos les ponen nombre a las casas: El Poney, la Antrosera, el Flet, el Orcotalan... en fin...

Llamar a tu memoria USB el piticlín, o a tu portátil Luci (por Lucifer) son otros ejemplos de gente cercana a mí que, casi sin darse cuenta, otorga nombre propio a sus posesiones. A veces fruto del aprecio, otras veces fruto de la cotidianeidad.

Y ¿Por qué hacemos esto? Cada uno puede aportar su respuesta. Pero en mi caso son las tendencias animistas, las creencias en el Geist de todo lo que existe y, por ende, la necesidad de otorgarle una identidad propia que además los enlace con mi universo, las que me hacen buscar nombre a las cosas. Estoy convencida de que no existe diferencia entre cuando llamé a mi primer muñeco Pepe y cuando me traen un jabalí nuevo al que me apresuro a bautizar. No se trata de infantilismo. Se trata de inclusión, de un nuevo registro en el sistema conceptual de la realidad más inmediata.

No por ello dejo de relacionarme con las personas. Eso es absurdo. Pero esas mismas sensaciones de espíritu inherente en los objetos son comparables a aquel nosequé que me impedía siquiera beber en la iglesia en la que trabajaba porque me imponía solemnidad aun no siendo cristiana, o la sensación apabullante y de silencio que embarga al entrar a una cueva, o la introspección a la que te somete un bosque en otoño.

Seguro que os pasa, como me pasó a mí al leer el post de Kaworu, que os dais cuenta ahora de la cantidad de cosas de vuestra realidad cotidiana a las que habéis puesto nombre. Seguid haciéndolo. Es una pequeña muestra de magia. Aunque si me lo queréis comentar, me pica la curiosidad :)


Besos
Findûriel, intentando recobrar documentos.

Y ahora mi canción favorita de Weezer, en la que tengo un 100% en el Guitar Hero:

MY NAME IS JONAS

10 comentarios:

Telchar dijo...

A mi coche le llamo Sombrita Grisacea. Mi madre llamaba al suyo Tortu. Creo recordar que les pusimos algún mote más.

Y también está el peluche que me regaló mi señora enana (mejor sería decir que lo salvé porque ella ya no lo quería) y que lo he llamado Polloman, en recuerdo a un personaje no jugador de una partida de rol un tanto peculiar.

Y a todos mis ordenadores les he llamado trastos de forma cariñosa :-D

Kaworu dijo...

A parte de mi movil, que es Kurokichin, mi coche se llama Titet y mi ordenador que se llama cariñosamente Mac, si, es un pc, ironías de la vida XD
Los nombres surgen, el estudio ese no es en que se basará pero creo que fijándose en una actitud muy concreta y extrema la generaliza.

La loka Bruja del Este dijo...

Mi ordenador tiene dos nombres Destroyer y Ordeñador ^_^ mis zapatillas Converse son mis Porkeras(no de sucias, es por ke son viejas), y mi Radio-CD es El Huevo(mi calefactor también se llama así), Y xd ke nunca me había parado a pensar en esto.

DEW

Narya-Mithrandir dijo...

Hola.

Mi coche se llama Gandalf el Gris XDD, mi casa la Madriguera, estaba entre ese y Rivendel, pero como soy un desastre y tendré todo tirado y tal me he decantado por el primero :-P

A mi estudio lo llamo “mi niño”.

Y ahora mismo no me acuerdo de más cosas a las que les haya puesto nombre ^^

Besos.

Silmaril dijo...

Mi antiguo telefono móvil era "el ladrillo" o "ladrillo-móvil", el actual es "eso-que-tienes-que-parece-un-móvil", mis libros son "mis niños" y "mis tesoros", mi antiguo ordenador era "la chatarra", una figura de un cuélebre astur traido de Oviedo se llama Crisófilax, un peluche de un hamster karateka se llama Glaurung, al primer coche de mi mejor amiga lo bautizamos Manolo, mi peluche más antiguo (va a cumplir 29 años) es Oso (sí, es un oso, pero es que era pequeña y aún no conocía muchas palabras ...), y no recuerdo más ...

Elphaba dijo...

YO secretamente llamo a mi coche el gatobús, porque el reposacabezas del asiento del conductor es un gran Totoro de peluche, jeejejeje.

Cebadilla dijo...

Mi moto se llama Marina, y la que tenía antes era Vicky, que viene de de vaquita. Tambien mi portatil tiene nombre, Pocholo, y mi pluma estilográfica, que la llamo Flaubert. Ah, y mi habitación es el Poney, con cartel y todo. Es verdad, a todo le ponemos nombre...

NIGHTMARY dijo...

Por alguna extraña razón la manía de poner apodo a las cosas nos viene a casi todos de pequeños... no?. Recuerdo perfectamente que mi manía empezó a eso de los 8 añitos con mi querida BH roja,a la que bautizé Mili, por la prota de 7 novias para 7 hermanos... Qué maligno es que tu madre bombardee tu infancia con musicales...

Anónimo dijo...

A mi cuarto LE llaman : "la cueva", "la guarida", "el antro" o "la pocilga"; también es conocida por: "si vas allí llévate un mapa","si entras ahí ya no sales","lo innombrable", "el agujero negro" o "el caos", "el laboratorio", "el surtidor de cds".
A los ordenadores de casa, hay mas de tres, les llamo : "putos trastos de mierda".
Yo le pongo motes a mis hermanos: "el rastas" o "el polaco", y "el kilométricosexual"; también suelo enumerarlos:"la segunda", "el tercero", "la peque" y "el pequeñajo", alias "el coñazo", "el que siempre está en el baño", etc.

Lórien Simbelmynë dijo...

Me ha encantado la entrada, quería comentar que en mi casa los coches también han tenido siempre un nombre, y curiosamente un género: femenino. Siempre han sido "la" Inca, "la" Zafira por el nombre de los modelos, y aunque no parece que esos nombres pudieran hacerlos más cercanos a nosotros, hace poco pasó algo que me hizo reflexionar sobre ello. Llegó un nuevo coche a la familia, Peugeot 206, y todavía no nos hemos hecho a llamarlo de ninguna manera. Esto hace que cuando hablemos de él sea más complicado y extraño. Por ahora es "el nuevo", que denota aún más su falta de inclusión en la familia xDD

PD: Otro buen ejemplo es el cariño que le tenemos a nuestro GPS, que prácticamente desde que llegó, se llama Martita, en honor a la dobladora que escogimos xD