sábado, 11 de septiembre de 2010

Libelos de sangre (III)

En esta tercera entrada vamos a hablar del Niño de la Guardia, quizá el libelo de sangre más conocido de la historia de España. Sí, ya sé que dije que este artículo iba a tener sólo tres partes + bibliografía, pero se me ha hecho un poco largo y he decidido darle 'dos tientos' a la parte española.
Podéis (y debéis, si no lo habéis hecho) leer la primera parte aquí, y la segunda aquí.

La historia del Niño de la Guardia puede explicarse en dos partes. La primera, a través del proceso de sus condenados. La segunda, a través del relato mítico de la captura, pasión y muerte del legendario infante. Si sois de corazón sensible no os recomiendo su lectura.

EL PROCESO

Benito García (judeoconverso natural de La Guardia, Toledo) es detenido en Astorga, en junio de 1490, debido al descubrimiento de una Sagrada Forma entre sus pertenencias. Sometido a interrogatorio a instancias del vicario de la diócesis acaba, bajo tortura, incriminándose como judaizante y denunciando a Yuçe Franco y a su padre Ça (judíos de Tembleque, Toledo) y a Juan de Ocaña (de La Guardia, Toledo) como instigadores de su retorno a la ley mosaica.

Benito García, Yuçe Franco y Juan de Ocaña se hallan en la cárcel inquisitorial de Segovia en agosto de 1490, junto con otros cuatro conversos de La Guardia apellidados Franco (sin relación de parentesco con Yuçe), todos acusados de aver hereticado é apostatado é aver cometido algunas cosas, crímines e delitos contra nuestra Santa Fe Católica (Fita 1887:10)

El 19 de junio, unas semanas antes, Yuçe Franco solicita a un correligionario (que el creía judío, pero que resulta ser Fray Alonso Enríquez disfrazado) que ponga en conocimiento de Abraham Seneor - por cierto, dueño de la casa donde hoy en día se encuentra el museo en el que tengo la suerte de trabajar -, juez de todas las aljamas de Castilla, que se halla implicado en la muerte, once años atrás, de un niño cristiano durante la Semana Santa. Con esta súplica, intentaba que la investigación de herejía no llegase a relacionarlo con alquel crimen.

En interrogatorios posteriores, ya en conocimiento de los tribunales esta 'confesión involuntaria', profundiza en esta vía. El 27 de octubre declara que, durante una visita a La Guardia para comprar trigo, Alonso Franco (uno de los Franco presos con él, a quien se dirige como posible proveedor) le confesó cómo un Viernes Santo él y algunos de sus hermanos avían cruzificado un niño á la forma que los judíos avían crucificado a Ihesu Christo (Fita, 1887:28).

El 17 de diciembre se inicia el proceso en Ávila, trasladado por el Inquisidor Mayor Fray Tomás de Torquemada, que llevaba unos años fuera de Segovia. El promotor fiscal Alonso de Guevara acusa a Yuçe de atraer a cristianos al judaísmo con predicciones é sugestiones falsas e engañosas, y de crucificar a un niño cristiano por vituperaré burlar de nuestra santa Fe Católica é de la pasión de nuestro Salvador Ihesu Christo. Añade también la profanación de una hostia consagrada para usarla en hechicerías junto con el corazón de un niño. El reo lo niega.

En su confesión más completa (19 de julio de 1491), tras solicitar garantías para sí y su padre, da cuenta detallada, no sin contradecir versiones anteriores, de algunos acontecimientos de los que fue testigo sin participar:
- Hechicería con una hostia consagrada y el corazón de un niño cristiano, para salvaguardar a los participantes (entre ellos su padre, Ça, y su hermano Mosé, ya difunto en el momento del juicio) de la acción de la Inquisición.
- A los dos años, reunión para enviar una hostia consagrada a un hechicero de Zamora (Mosé Abenamías) con los mismos fines.
- Crucifixión de un niño cristiano para obtener el corazón con fines mágicos.

Según Yuçe al niño, que sería de hedad de unos tres o cuatro años (...) lo bofetearon, é mesaron, é açotaron, é escupieron, é le pusieron unas aulagas espinosas en las espaldas é en las plantas de los pies (...) é le fasieron muchos vituperios para, a continuación, crucificarlo, abrirle las venas recogiendo su sangre en un caldero y arrancarle el corazón. Cada uno habría desempeñado una labor: Benito García lo abofeteó, Lope Franco lo azotó, y sus hermanos (Alonso, Juan y Garci Franco) respectivamente lo desangraron, le abrieron el costado con un cuchillo y le arrancaron el corazón. Juan de Ocaña en su confesión dice algo similar, salvo que a Yuçe lo acusa de desangrar al niño. Alonso se quedaría el corazón para la hechicería.

En Ávila, el 16 de noviembre de 1491 se celebra un solemne y monumental acto de fe donde se quema en el Brasero de la Dehesa (cerca del puente de Sancti Spiritu) a varios de los imputados.


Los historiadores posteriores calificarían el caso de montaje inquisitorial ya que hay múltiples contradicciones, vaguedades, carencia de pruebas e incluso de cuerpo (¿recordáis que os lo comenté en la primera parte como recurrente en estos casos?). También hay que tener en cuenta que tan sólo tres meses después se decretaría la expulsión de judíos y musulmanes. Incluso la sentencia de Benito García se tradujo al catalán para darle mayor difusión.

INTERVENCIÓN DE LA IGLESIA: EL CULTO DEL NIÑO DE LA GUARDIA

Fernando el Católico, Carlos I y Felipe II visitaron la cueva que habría albergado tales acontecimientos. Lope de Vega escribiría El Niño Inocente de La Guardia.

El notario abulense Antón González redacta una carta el día siguiente al acto de fe, dirigida a la población toledana de La Guardia. En ella, ordena que el lugar que los acusados señalan como localización de enterramiento del niño no lo aren, por voluntad de Sus Altezas y el Cardenal, porque se espera que de esa tierra se hará maravillas. De hecho, parece que los milagros se datan desde el mismo momento de la muerte del niño, basando esa afirmación en un supuesto documento de Damián de las Vegas (1544) transcrito por Fita, y que el mismo transcriptor señala como "invención e inexactitud".

Incluso el hecho de que no se encontrase el cuerpo es visto como milagro (¿recordáis esto también?). Se cuenta que su madre, que era ciega, recobró la vista en el mismo momento de la crucifixión; que murió una piara de puercas que entró por equivocación a la cueva; que se curaron nada menos que un tullido, una mujer con la boca torcida, un sordo y una ciega que velaron la cueva; que si se apagaba la lámpara del interior salía una centella de las grietas de la pared y la encendía...


Fray Rodrigo de Yepes cuenta en su Historia de la Muerte y glorioso Martirio del Sancto Innocente que llaman de La Guardia (Madrid, 1583) cosas extraordinarias. Como que la propia elección del pueblo de La Guardia responde al paralelismo que existe topográficamente entre esta villa y Jerusalem (sobre una colina, y el lugar del martirio semejante al Monte Calvario) e incluso la pseudofilología: quitadas las vocales y dexadas las letras consonantes, que llaman los Hebreos radicales, Tembleque es el mismo nombre qye Bethleem, porque entrambos nombres las letras radicales son b, t, l, m : y siendo unas mesmas letras radicales poco importa estar trocadas, que es cosa que ocurre facilmente en lengua Hebrea. De ese modo, Tembleque resultaría Belén y La Guardia, Jerusalem.
El niño habría sido raptado por Juan y Alonso Franco a la salida de la Catedral, usando como señuelo unas botas y unas zapatillas que decían iban a regalarle. Incluso hay versiones que ponen nombre y apellidos a los padres del infante: la ciega Juana 'la Guindera' (que, en el momento de la crucifixión, recobraría milagrosamente la vista) y Alonso Pasamonte. Vamos, nombres similares a Pepito Pérez y María.

LA PARODIA DE LA PASIÓN SEGÚN EL MITO

El juicio se habría celebrado a la entrada de la 'Santa cueva' estando presente el niño maniatado, y haciendo gran burla y escarnio del infante.

La flagelación se sucedería al juicio, por parte de Lope y Garci Franco. Empeñados en propinar el mismo número de golpes al infante que los que se propinaron a Cristo, echan una piedra en un saquito de guata cada 20 latigazos. La cuenta de azotes a Cristo es de 5490, pero terminan excediéndose hasta los 6200, cuenta la leyenda que el niño aguanta sin inmutarse hasta el 5491, donde rompe a llorar milagrosa y desconsoladamente, al estar fuera de la cuenta del martirio.

Para la coronación de espinas, sientan al niño en el suelo y utilizan, como con Jesús, unas largas cañas para evitar pincharse.

En el momento de la crucifixión meten al niño en la cueva, y es cuando Benito García (según Yepes) abre el costado derecho del infante para extraerle el corazón (parodiando, a su vez, la lanzada de Longinos). Como en tantas leyendas de mártires, el niño le pregunta a García qué busca. Al recibir la respuesta de 'tu corazón', el infante indica que dicho órgano se halla al otro costado del cuerpo.


En este relato legendario se obvian los procesos que dieron con los judíos en la cárcel, y se elabora un mito más espectacular: Benito García acarrearía consigo la sagrada forma y el corazón metidos en una biblia, la cual se pone a brillar escandalosamente a su paso por una iglesia de Ávila (cuando se dirigía hacia Zamora para pedir consejo a los judíos de allí, y encontrar quien llevaría a cabo las hechicerías), resultando detenido por tal extraño suceso.

Paradójicamente, la hostia consagrada se conserva en el monasterio dominico de Santo Tomás, en Ávila, pero el corazón desapareció 'milagrosamente', al igual que el cuerpo. Como en ocasiones anteriores, se afirmó que el niño había 'resucitado, a la manera de Nuestro Señor'.

Aun hoy en día, y pese a no estar beatificado ni canonizado, el Santo Niño de la Guardia sigue atrayendo fieles a su capilla y su cueva, en busca de curación.

4 comentarios:

Lothi dijo...

Tía, me encanta. Es un trabajazo.

Estelwen Ancálimë dijo...

Me descubro ante ti por el excelente trabajo de documentación que estás realizando.
Ahora que, debo reconocer que el tema, como tal, no me gusta mucho y me da bastante rabia. Es de pena comprobar las burradas que se inventaban algunos para tener excusa para oprimir y atacar a los que no pensaban según el credo oficial :-S

Nicasia dijo...

Una vez mas, encantada con tu articulo. Tienes madera de investigadora y sabes exponer los hechos con una lúcida objetividad que más de uno quisiera para si.

Alberto Zeal dijo...

¡Coñe, no había visto esta entrada! Sin duda, es una muestra más de las barbaridades que la Iglesia cometió en su día para denostar a la población judía y reafirmar su posición en la sociedad castellana. Por lo que cuentas, no sería de extrañar que la tortura a la que fueron sometidos resultara tan insoportable que aceptaran todos los cargos (incluso medio muertos), por muy horrendos que fueran, inventándose la Inquisición cuanto quiso para sacar tajada del asunto. Lo que me sorprende es que la gente se lo tragara todo sin más, como la desaparición del corazón...¡Pero qué burros somos!