domingo, 2 de enero de 2011

Meeting England (V and last)

Llegamos a la última parte de esta crónica, quizá la más extraña de todas, ya que sería una interminable retahíla de fotografías. Nos pasamos el día entero (hasta la hora de cierre, las 18:30) en el British Museum, otro de mis sueños cumplidos. Coincidió con otro de mis dias horribles, junto con el día de Oxford, en los que tenía pintas de tísica no decimonónica.


Careto junto al British. No había dormido casi nada, pero... ¡allí estábamos!

Y qué decir del British... repletísimo de maravillas de todos los países, de cultura antigua, de piezas vergonzantemente valiosas. Comer bajo una estela mesopotámica no tuvo precio. Aunque voy a limitar a tres las piezas cuyas fotos mostraré en el blog, porque si no empiezo y no paro... hice más de cien fotos, una pasada.

El friso de las Panateneas. Más impresionante en persona de lo que había imaginado. La instalación del monumento era maravillosa, dispuesto en contínuo y con dos preinstalaciones táctiles y visuales. Cada milímetro explorado, explicado y analizado. El frontón y el tímpano posterior, deliciosos. Impresionante al entrar, acongojante al pasear, turbador a la hora de partir.


Sublime tauromaquia cretense. Estuvimos dando vueltas a la vitrina un buen rato. Una maravilla estética, una acrobacia en el tiempo. El escultor fue un auténtico genio plástico.

El yelmo de Sutton Hoo. EL YELMO, con mayúsculas. Hasta se me saltó la lagrimilla, podría decirse que era la pieza por la que fui al British. Tuve tiempo de sacarle al Sutton Hoo Hoard una docenita de fotos antes de que la batería de la cámara dijera que no quería trabajar más. Un gran momento, sin duda, de todo el viaje.

Después del British, encontramos una tienda de cómics junto a la entrada principal (se llamaba Gosh!) a la que dimos un repasillo, y como la entrada de metro por la que habíamos salido (sí, la de Freddie Mercury con el puño en alto) estaba cerrada por aglomeración, paseamos un poco por Oxford Street y nos sentamos a tomar un chocolate y a hojear las compras que hicimos en el museo. Por mi parte, un libro sobre las piezas más importantes, un booklet del tesoro de Sutton Hoo y otro del Staffordshire Hoard (en proceso de ser restaurado).

Para terminar la crónica, una lista que elaboramos, como diversión, entre Guillem y yo.

COSAS QUE NO HAY EN LONDRES

- Papeleras.
- Empresarios honrados (cuando fuimos a preguntar por el wi-fi del hotel, nos dijeron que había que pagarlo. Ok, vale... ¿a cuánto?. CINCO LIBRAS LA HORA).
- Café decente.
- Ingleses. Yo creo que están en peligro de extinción.
- Gente que moleste con el humo del tabaco.
- Billetes de tren asequibles.
- Ascensores / escaleras mecánicas.
- Fuentes para beber en la calle.
- Agua de grifo decente.

COSAS CHACHIS/CURIOSAS QUE HAY EN LONDRES

- Gente que come/bebe en los teatros de musicales.
- Gente que se descalza en el tren.
- Españoles haciéndose los guays (en particular, una especialmente idiota en el andén de Queensway, que hablaba a voces con una amiga en un inglés macarrónico, presumiendo de estar estudiando en London).
- Tejados. No os lo creáis, pero los echo mucho de menos cuando viajo a ciertas ciudades en las que no acostumbran a tenerlos.
- 7up Free. Guillem pudo volver a tomar refrescos.
- Té a litros.
- Museos genialosérrimos gratis.
- Ardillas descaradas de Hyde Park.
- Comida escocesa que está deliciosa.
- Gente fumando shishas en la calle, tapados con mantitas de cuadros y sentados en sofás.
- Una sola cola para muchos mostradores/máquinas expendedoras. Ya podríamos aprender por aquí...
- La Oyster Card, ese gran invento.
- Moquetas.
- Un tren que lleva a Oxford.
- Jasidim.
- Imprevistos en el metro. Cada día la aventura vuelve a empezar...

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Con esta parte, ponemos punto y final a la crónica. Espero que os haya resultado interesante y, como siempre, me dejo miles de cosas en el tintero. Pero espero volver y remediarlo.

Un beso

9 comentarios:

Alberto Zeal dijo...

El Museo Británico es una de las mayores joyas del mundo. Sus colecciones egipcia, griega y mesopotámica son maravillosas, tan completas que me pasaría días y días recorriendo sus pasillos sin aburrirme.

Ignoraba que el yelmo te resultara tan atractivo. ¿Puedo preguntar por qué? ^_^

Las entradas han sido muy interesantes. Si algún día te animas a escribir otras, cuenta con mi visita ^_^

Luiyo dijo...

Además de esa tienda de comics tan interesante, enfrente del British hay una tienda de juegos de mesa cojonuda :-D

Apoyo la moción para que expliques tu vinculación con el yelmo de Sutton Hoo.

Findûriel dijo...

Lo de la tienda de juegos de mesa... ¡para haberlo sabido! La próxima vez que vayamos ya te preguntaré, Luiyet.

El yelmo, ays *sigh*... aparte de que el hallazgo del tesoro de Sutton Hoo fuera un hito arqueológico, supuso arrojar luz sobre uno de los periodos más desconocidos de la historia inglesa. El anglosajón y los dialectos de la época me apasionan, el hallazgo de Sutton Hoo arrojó 'realidad' sobre el poema Beowulf, e incluso explicó términos del inglés antiguo y el anglosajón cuyo significado se perdía en las tinieblas de la historia...
El yelmo en sí mismo es una lección constante de filología. Explicó, por ejemplo, por qué las palabras 'mascha', 'larva' y 'gríma' significaban 'yelmo' y no 'máscara', dando un nuevo sentido a los versos donde aparecían; y es que el yelmo de Sutton Hoo se diferencia de sus primos suecos en la aparición funcional de una máscara completa. Los guerreros astados danzantes de algunas de las placas nos hablan del culto a Wotan por parte de los anglosajones, y el propio enterramiento en un barco niega la intervención de manos suecas en el poema, porque hace real tal hecho en tierras inglesas... El yelmo para mí es poesía en movimiento, brillo de la palabra, cultura escondida, misterio y respuesta, de ese idioma que trato de atrapar y siempre se me escapa.
¡Ah! y casi lloré al leer la aparición de las cejas-alas y la implicación de que no era un pájaro ni una serpiente, sino un verdadero 'worm' lo que coronaba el yelmo: un dragón alado.

Luiyo dijo...

Interesante...

La loka Bruja del Este dijo...

Este finde me acorde de ti cuando vi a (a ver si lo digo bien) la pelos de homeless con dinerito ¡¡¡jajajajaja!!!.
¿te gusta que la gente se descalce en el tren? ¡¡¡PUAJ!!!
El yelmo de Sutton Hooooooooooooooooooo!!!! Aaaaaaaaaaaaaaaaaah nooooooo!!! Ese nombre me persigue.
¿Qué es Jasidim? 0.0

^^ Jo, envidia cochina tengo de tu viaje. ¡¡¡Estuviste en Portobelo road, eso, eso, es pa odiarte!!!U.U

Findûriel dijo...

No, que la gente se descalce es una cosa curiosa. El título engloba las dos cosas.

Los jasidim son los judíos ultraortodoxos, vimos unos pocos.

SATONJUUUUUUUUUUUUUUUUUURL

Selerkála dijo...

Muuuy curioso e interesante lo del yelmo. Tomo nota, jeje.

Menudo viajezuco os regalásteis, ¡cuánta envidia tengoooo!


.!

Elphaba dijo...

Me he zampado tus english-crónicas enteritas, y no puedo estar más de acuerdo contigo en todo lo que te ha gustado. MIserables impresionante, verdad? Menuda suerte encontrarte con el estreno de Potter! Yo estuve días más tarde.

En fin, que muchas cosas que comentar, pero la mayoría de ellas se resumen en "sí, es verdad, ¿a que sí?".

Y como te decía alguien antes, DEBES visitar el ALbert & Victoria Museum.

Elbereth dijo...

Aquí estoy como prometido, magnífica pieza cretense la del toro y la saltadora, que belleza¡ me ha recordado mi viaje a Creta del año pasado, era una de las ilusiones de mi vida y la cumplí en el crucero que hice por el Egeo de Atenas a Estambul, tengo que pasar por el British a ver todas esas piezas magníficas, hace siglos que estuve y no recuerdo apenas nada...y el yelmo, una maravilla, afortunados visitantes¡