domingo, 3 de junio de 2007

La maldición

Llevo todo el fin de semana maldita. De vez en cuando me pasa, y he aprendido a vivir con ello, pero no puedo dejar de maldecir mi propia maldición.

Desde que era muy, muy pequeña, he sufrido mucho con mi aparato digestivo. Los vómitos en posos de café eran ya para mí el pan nuestro de cada día. La visión de la sangre donde no debería estar (fuera de mi cuerpo) me acompañó siempre, y el maldito dolor que me doblaba aún ahora doblega mi testa de vez en cuando.

Sé que comportamientos como estos han dado con los huesos de más de uno en la desesperanza. Pero también este tipo de melancolía estomacal ha acompañado a personajes peculiares del mundo del arte.
La acidez (de carácter) de Charles Bukowski, por ejemplo, le vino dada muchas veces por los vómitos de sangre que le acompañaron toda su vida, hasta hacerle dar en hospitales de mala muerte que le obligaban a pagar las transfusiones. Eran las únicas ocasiones en que Hank llamaba a su padre, para pedirle dinero que le permitiera seguir viviendo. Convertía el dolor y la cólera en arte, en reacción sangrienta contra la sociedad, en risa, en maldiciones, en cigarrillos arrugados.

Kurt Cobain vomitaba constantemente, y su primer contacto con los estupefacientes vino dado por los dolores insoportables de su estómago. Había ocasiones en las que no soportaba ni siquiera el agua. Se quedó en los huesos más de una vez, y lo más triste es que al verlo allí, agazapado, asiéndose el estómago, vomitando aire e incluso llorando de dolor, había gente que lo ignoraba y despreciaba pensando que tenía el mono. Su reenganche en Alemania se produjo por esto, y la recaída en sus adicciones fue definitiva aquella vez. El dolor lo minaba hasta convertirlo en un melancólico crónico, que era incapaz de encontrar la alegría en ningún lugar del mundo.

El problema de Rimbaud fueron sus frecuentes diarreas, tan contaminadas de sangre que le provocaban repugnancia hacia sí mismo [Nota de Findus: os aseguro que la sangre que se expulsa por problemas de estómago es el peor olor que he encontrado en mi vida]. Escribió un poema llamado El angelote maldito en el que expresaba toda su repugnancia por aquellos episodios que lo azotaban en los momentos de mayor inspiración. Henry Miller sólo se alimentaba de comida precocinada cuando escribió Muerte de un Viajante, hecho que muchos estudiosos consideran crucial para la melancolía que desprende la obra. Y todos sabemos que la mejor medicina anti-dementor es el chocolate, para vencer la desesperanza y el miedo...

Hace tiempo leí (y creo que conservo, entre las montañas de papeles) un artículo sobre lo que se ha dado en llamar inteligencia estomacal. En él, se comentaba que las acciones, satisfacciones y dolores de nuestro estómago influyen decisivamente en los sentimientos, las capacidades y los deseos de nuestro cuerpo. Incluso el carácter se deforma, se desarrolla o se destruye a través de acciones de nuestro aparato digestivo, unido a la reacción que produce en la emisión de hormonas, endorfinas y demás. El autor se reía del hecho de que los sentimientos se situaran típicamente en el corazón, que es un simple músculo en movimiento involuntario que no influye para nada en el funcionamiento "sentimental" de nuestro cuerpo. En cambio, se obviaba el innegable efecto de una diarrea, una comilona o un rugido de estómago en los sentimientos, el carácter o incluso el amor.

Como no tengo el artículo a mano, recurriré al gran Diccionario del Diablo:

Digestión: Conversión de los alimentos en virtudes. Cuando el proceso es imperfecto, lo que se desarrollan son vicios, circunstancia por la cual aquel escritor perverso, Jeremiah Blenn, infiere que las damas son lasque más sufren dispepsia [Nota de Findûriel: también sufro de dispepsia].

Alma: (...) Acerca de la naturaleza del alma - sostiene el famoso autor de Diversiones Sanctorum -, el tema principal de discusión ha sido su ubicación en el cuerpo. Mi opinión es que se asienta en el abdomen; y esta creencia nos sirve para descubrir e interpretar una verdad hasta ahora incomprensible, a saber: que el glotón es el más devoto de los hombres. En las Sagradas Escrituras se dice de él que que "hace un dios de su barriga" y, siendo así, ¿cómo no iba a ser piadoso si lleva en su interior a la Deidad para renovar su fe? La prudencia y la verdad nos inclinan a pensar que el alma y el estómago forman una única Entidad Divina. (...) A la esencia inmaterial del alma la llamamos Apetito, y sobrevive a los estragos y la corrupción de la mortalidad para ser recompensada o castigada en el otro mundo, según se haya comportado cuando era de carne y hueso. El Apetito que clamaba groseramente por las insanas viandas del mercado barato y de los comedores públicos será arrojado al hambre eterna, mientras el que, con firmeza pero educadamente, insistió en que le dieran aves exquisitas, caviar, tortugas, anchoas, patés de foie gras y demás comestibles cristianos de similar calidad, seguirá hincando el diente espiritual en las almas de esos manjares por toda la eternidad (...).

Findûriel, recordando el sabor recurrente de la papilla de los tractos...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

O.o Findû cuanto aro de sabiduria. Tendría que hechar un dia entero en leer tu blog, lo veo 1 vez cada semana y pico pero con eso ufff me pierdo... asi que sepas que tienes un lector asiduo. ^^

Me parecen cosas algo interesantes, cosas que conocía o que en parte deberia conocer más. >.< Pero poco tiempo...

Belegurth

Findûriel dijo...

Gracias amore! Tanto como sabiduría... cosas que una ve, cosas que una lee, y cosas que una se encuentra paseando por la calle cada día. Hay que saber ver lo prodigioso en lo cotidiano!
Findûriel, maldita hoy again... y estoy de exámenes!

Narquelië dijo...

como dicen eso de mal de muchos... a pesar de que leyendo lo leído los míos no han sido tan fuertes, desde septiembre de 2006 hasta no hace mucho (por suerte el tratamiento me está funcionando) he estado sufriendo cada x tiempo unos horribles dolores de estómago que me tienen durante unas cuantas horas yendo demasiado al baño y vomitando hasta bilis.

No sé la de veces que se me ha hecho de día retorciéndome de dolor y la de cosas que me he perdido por alguna maldita crisis (pongamos por ejemplo la lectura de cuentos de la última estelcón a la que no pude ir porque a mi sistema digestivo le dió por joder).

Por suerte ya parece que estoy curando (hace ya mas de dos meses que no tengo crisis) asique parece que el tratamiento me está funcionando

Eso sí, ahora hay unos cuantos alimentos que no puedo ni ver (si no me han provocado crisis los he tomado con algunos de los que me las producían).

Y bueno, dejo de contar mi vida, pero eso, que es una gran mierda, muy incapacitante.

Mucho ánimo

Findûriel dijo...

Bienvenida al club de las malas digestivas! Arrima el poleo y vamos a sorber como viejitas, jejeje...

Anónimo dijo...

Woao! Qué bueno!! Eso de que el estómago refleja más que el corazón... dios, pero que cierto es!
Te diré algo, uno de mis fetiches a la hora de leer/escribir es la gente que vomita xDDD. Pensarás: joder pues que asqueroso. Pero yo creo que es uno de los estados de mayor vulnerabilidad, porque la persona se dobla y se encoge de dolor y se sacude en arcadas y necesita más que nunca de otra persona que le sostenga por la cabeza y le frote la espalda. Y el hecho de que una persona cuide de ti en un momento tan miserable en la que tienes un liquido asqueroso saliendote de la boca... pues vale mucho. Además uno no solo vomita por indigestion o enfermedad, también puede ser por nervios, por una situacion de asco extrema, por depresión, por el alcohol x____D... etc. es increible lo mucho que influye el estado de una persona en su estómago. Pensé que era la unica que se fijaba en esas cosas. Me alegro de no ser la única de "gustos" raros xD.
Mi estómago se resiente siempre que tengo muchos nervios... es casi como una reación inmediata: a mayores nervios mayor dolor y arcadas y es horrible de verdad! y sin embargo tengo un estómago fuerte porque he llegado a pasar gripes y enfermedades horribles! con un dolor y unas nauseas y un de todo que no te puedes imaginar y sin embargo jamás, jamás llegar a vomitar. Hace muchos años que no vomito (y no habrá sido por náuseas que he llegado a tener a veces xD) y sip podría decirse que tengo un estómago fuerte y que aguanta mucho jejeje.
En serio, me encanta leer tus ocurrencias, nunca dejes de escribir!! (y de adjutnar esas fotos tan cucas!)

Saluditos, Deraka!