miércoles, 9 de junio de 2010

El monocorde

Una de las cosas que más me gustan de pertenecer a la Sociedad Tolkien Española es que, muchas veces, el fruto de muchas manos es disfrutado por todos. Y ese fruto se consigue sembrando altruismo, regándolo con dedicación, dedicándole la atención de tu tiempo libre (y a veces hasta el laborable... no he cosido o escrito yo en las ofis o las iglesias...) y mimándolo con todo lo que tienes disponible.
Uno de esos trabajos de muchas manos está siendo la traducción al castellano del libreto de las Complete Recordings de Howard Shore, que con un poquito de suerte verá la luz en la próxima EstelCon (por cierto, ya hay página, y promete ser un evento muy muy grande), de la que ya ha salido el primer boletín periódico: el Aderthad.
Elaborando esa traducción, me topé con un instrumento harto curioso que el señor Shore utiliza en algunas de sus piezas. Y, estilo a lo que hice con la armónica de cristal, os lo presento con un artículo.

EL MONOCORDE O MONOCORDIO

Lo primero que me llamó la atención de este instrumento es que, como su nombre indica, tiene una sola cuerda (algunos lo llaman en castellano 'monocordio'). Del monocorde nacería, muchos años después, el instrumento llamado 'Trompeta marina'. Aunque algunos monocordes algo posteriores tengan más de una cuerda, y no sea el único instrumento con una sola (véanse algunos modelos de rabel, el dan bau, el malunga o el tumbi), sí es el que más usos tiene. Veamos qué hace nuestro amiguito el monocorde...

- Instrumento matemático: algunos monocordes presentan un puente móvil con el que cambiar el tono de la nota que se toca. Pitágoras lo usó para definir e identificar los intervalos musicales, y además la relación matemática-música, como por ejemplo algo que nos parece tan normal hoy en día como la relación "longitud de la cuerda - altitud de la nota (frecuencia de sonido)". Cuanto más corta la cuerda, más vibraciones por tiempo, ergo, más aguda la nota. Aquí, algo de matemática pitagórica con el monocorde.
Iluminando la cuerda con una luz estroboscópica, podremos ver el movimiento de esta en cámara lenta, y podremos manipular la cuerda mientras vemos los cambios en sonido y vibraciones... hey, ¿esto no es también una aplicación como instrumento de ciencias físicas? Aquí, algún experimento de física más con el monocorde.

- Instrumento astronómico: Ptolomeo, heredando su empirismo de la observación astronómica, halló el tetracordio (grupo de cuatro sonidos secuenciales, con nombres tan pintorescos y evocadores como dórico, jónico, frigio y lidio) y la octava (intervalo que separa dos sonidos cuyas frecuencias se relacionan 2:1) usando el monocorde. Tampoco debemos olvidar el tratado de Kepler Monochordum Mundi (1623).

- Instrumento teológico: los estudiosos cristianos medievales definieron el inicio del instrumento (ergo, de la cuerda) como α (el principio), y el remate inferior (final de la cuerda) como ω (el fin), relacionándolo con el todo y la idea del absoluto que representa Dios para su religión, como principio y fin de todas las cosas, a la vez contenedor del absoluto.
Con estas nociones de absoluto en una sola cuerda lo adoptaron también creencias esotéricas, e incluso hoy en día se usa en sesiones de meditación y yoga, así como en terapias alternativas de sonoterapia.

- Instrumento arquitectónico: León-Battista Alberti usó las proporciones del monocorde en su tratado de arquitectura De re aedificatoria (1465). Del mismo modo, se usó como modelo estético para usos de geometría aplicada.

Así que ya veis la de cosas que se pueden conseguir con una caja de resonancia, una cuerda, y conocimientos de lutería... También podéis fabricaros un monocorde de caja yacente con este tutorial.

¡Ah, se me olvidaba! Su uso como instrumento musical...

Findûriel, haciendo caso a Nicasia.

1 comentario:

Nicasia dijo...

Copón, que chica mas instruida, y luego el pozo de sabiduría soy yo.
Mazel tov, Findûriel una gran entrada