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Posted by Findûriel in , , , , , | 13.1.18 No comments
Los próximos 20 y 21 de enero se celebrarán actividades en torno a la obra de Tolkien en Sant Antoni, Ibiza.
Posted by Findûriel in , , , , , | 3.1.18 No comments

Celebremos el 126 cumpleaños de J.R.R. Tolkien con una lista de curiosos #Tolkienfacts

Posted by Findûriel in , , , , , | 24.5.17 5 comments
Este artículo es una traducción del original, escrito por JPB en la web The One Ring.net el 7 de enero de 2013, y que podéis leer aquí. El artículo me pareció muy interesante aunque hay puntos en los que no comulgo con el autor. He decidido mantenerlo íntegro y no elidir las partes en las que no estoy de acuerdo, porque creo que merece ser leído en su totalidad.

Conclusiones y reflexiones, siempre en un tono cordial, serán bienvenidas en  la sección de comentarios.


A menudo, cuando encontramos un largo debate sobre las películas de El hobbit, alguien pregunta “¿Y qué pasa con los otros libros? ¿Qué pasa con el material de El silmarillion, o los Cuentos perdidos? ¿Se van a adaptar a la gran pantalla?”.

La respuesta a esta pregunta es bien simple. En estos momentos el ejecutor de la licencia de las obras de J.R.R. Tolkien, su hijo Christopher Tolkien, ha rechazado tomar en consideración cualquier licencia sobre la obra de su padre para futuras adaptaciones cinematográficas.
Muchos fans se sienten bastante frustrados por el estado de este asunto. Saben que hay material muy interesante que se puede encontrar en dichas fuentes no autorizadas para adaptar, como por ejemplo la conocida La búsqueda de Erebor. Ese breve texto basta para arrojar luz sobre las motivaciones y decisiones de personajes clave en las películas (para los curiosos, La búsqueda de Erebor puede encontrarse abreviado en los Cuentos inconclusos, y en un formato más completo en la edición revisada de El hobbit anotado, de Douglas Anderson). 
Nada de este material está disponible para el equipo de producción de Peter Jackson. De hecho, deben ser bastante cuidadosos para evitar cualquier referencia a estos textos, pues podrían ser acusados de utilizar material sobre el que no tienen derechos de acceso. Podríamos apuntar al comentario de Gandalf en el guion sobre los nombres de los Magos Azules como un guiño a este ‘conocimiento prohibido’: en la película, Gandalf dice que sus nombres 'escapan a su memoria' (sic), cuando Tolkien conocía la respuesta, y nos la ofrece en los Cuentos inconclusos (Alatar y Pallando).

Los aficionados a las películas quieren ver las mejores películas de El hobbit posibles, y sienten que este material intocable podría haber sido muy valioso para la producción. Incluso desearían ser espectadores algún día de una adaptación a la pantalla grande de todo o parte de El silmarillion. A sus ojos, todo esto podría ocurrir si Christopher Tolkien simplemente cediera y vendiese los derechos.
Por supuesto, nada es dicho y hecho en el mundo de la propiedad intelectual y leyes de copyright. Christopher es el ejecutor literario, y su decisión es la que impera. No tenemos derecho legal a quejarnos.

Como fans, de todas formas, ¡no nos conformamos! Queremos saber si Christopher ha tomado la decisión correcta, queremos saber si la decisión correcta debe ser una sola e inapelable, e incluso queremos dar voz a nuestra opinión sobre si creemos que Christopher tiene el derecho moral de decidir (incluso si, de nuevo recordamos, tiene todo el derecho legal).

Preguntémonos primero: ¿Es Christopher la persona adecuada para decidir el destino del trabajo de su padre? ¿Tomó su padre la decisión correcta nombrándolo ejecutor de sus derechos?



Sin lugar a dudas, la respuesta es sí. Con la posible excepción de Rayner Unwin, quien hizo posible la publicación de The Hobbit, apoyó el trabajo de Tolkien y mantuvo una firme amistad con él hasta su muerte, no ha habido ningún fan mayor de las obras de Tolkien. Conocemos el nombre de su hijo principalmente porque nos ha proporcionado más páginas de trabajo y obras de su padre que nadie. Los fans no tendrían La búsqueda de Erebor o El silmarillion como textos que les gustaría ver en pantalla, para empezar, si no fuera por los esfuerzos de Christopher para conseguir que estos trabajos póstumos fuesen publicados. También gracias a él tenemos los Cuentos inconclusos, autorizó la publicación de las cartas de su padre, nos dio los doce volúmenes de la Historia de la Tierra Media, Los hijos de Húrin, y tantas otras cosas. Es imposible minusvalorar la importancia de las contribuciones de Christopher al mundo de Tolkien. Así que J.R.R. Tolkien claramente eligió al ejecutor literario correcto, no podría haber deseado un senescal mejor para su obra.

Ahora que hemos dejado claro que Christopher es un verdadero fan, ¿podemos confiar en que conociera los deseos de su padre sobre el tema? Al fin y al cabo, muchos hijos no mantienen una relación estrecha con su padre, ¿es el caso de Christopher?



Las cartas de Tolkien nos muestran que padre e hijo mantuvieron una relación muy estrecha a lo largo de su estancia terrenal compartida. Christopher amaba los escritos de su padre. Cuando era niño se sentaba muchas veces con su padre, quien le leía sus escritos. Durante su vida militar, leyó y comentó capítulos de la obra (por entonces en proceso de escritura) El señor de los anillos. Hizo muchas versiones de nuestro amado mapa de la Tierra Media. Podemos ver cómo apreciaba la obra de su padre, y cómo lo apoyaba. Es prácticamente imposible que no sea consciente de si su padre quería o no que sus obras terminaran adaptadas a cine. Christopher podría no estar honrando esos deseos, pero es muy difícil creer que no sepa nada sobre lo que su padre pensaba del tema, o que no fuese tema de conversación cuando estaba vivo.

Lo hemos dejado claro, así que ahora… ¿tenemos alguna prueba independiente de qué es lo que quería su padre que se hiciese con sus obras?

Desafortunadamente no tenemos mucho material disponible que dé respuesta a esta pregunta. En la carta 202 de Cartas, de J.R.R. Tolkien, editado en 1981, Tolkien asevera: “Stanley U[nwin] y yo hemos llegado a un acuerdo acerca de nuestra política: Arte o Dinero contante y sonante. Ambos términos muy provechosos, a decir verdad; o el veto absoluto del autor de rasgos o alteraciones objetables”. Este texto nos muestra un punto de vista equilibrado: ama sus obras, pero es consciente de que son una herramienta que podría derivar en beneficios económicos, y parece dispuesto a usarla. Sin embargo, la carta 207 nos muestra un atisbo de arrepentimiento que podría devenir de esta comercialización: “Siento mucho la extremada tontería e incompetencia de Z[immerman] y su total falta de respeto por el original (…) Pero necesito, y pronto lo necesitaré con urgencia, por cierto, dinero (…) de modo que trataré de contenerme y evitar toda ofensa evitable.”


Ahora mismo nos hallamos en una cierta incertidumbre. Tolkien está dispuesto a permitir que su obra sea filmada, pero quizá sólo consideró hacerlo porque necesitaba desesperadamente dinero. Así que no podemos sacar una conclusión satisfactoria. Nos encontramos de nuevo al principio, aún preguntándonos si Christopher está haciendo lo correcto.

Bueno, veamos por fin lo que él mismo tiene que decir, ¿qué tiene que decir Christopher sobre el mundo de las adaptaciones de Tolkien?




En una entrevista ofrecida a Le Monde el 9 de julio de 2012 (aquí), deja claro su punto de vista sobre el tema. Habló sobre las películas en sí mismas, pero nos parece más acertado para nuestro propósito reflejar una cita general sobre el legado de la comercialización:
“Tolkien se ha convertido en un monstruo, devorado por su propia popularidad y absorbido hacia la absurdez de nuestros tiempos. El abismo entre la belleza y seriedad de su obra, y aquello en lo que se ha convertido, me abruma. La comercialización ha reducido el impacto estético y filosófico de la creación a la nada. Sólo hay una solución para mí: retirar la mirada.”
No tiene pelos en la lengua e, incluso para algunos, muchos de hecho (incluyéndome a mí mismo), fue demasiado lejos con sus palabras. En un intento de hacer un retrato a un solo color, creando una visión consistente, pierde toda su sutileza y, con ella, algo de validez. Nunca habría descubierto el mundo de Tolkien sin que ese monstruo se hubiese cruzado en mi camino en el expositor de una librería durante unas vacaciones. Esta web [refiriéndose a The One Ring.net], que en sus inicios vio la luz como comentarista de las producciones cinematográficas, tiene su espacio para debatir sobre la obra de Tolkien, y ha creado una comunidad para comentar sus obras que no habría existido sin ese monstruo cultural.

Así que, ¿dónde nos deja esto? Después de todo, seguimos como al principio, preguntándonos si Christopher hace lo correcto. Muchos de nosotros quieren más Tolkien en cine. No vamos a tener más, porque Christopher no lo permite, y no estamos seguros de lo que Tolkien mismo hubiera hecho. Christopher tiene todo el derecho legal a no hacerlo, es una decisión legítima, conoce los deseos de su padre mejor que nadie pero ¿podemos y debemos apoyar su decisión?

Sometámonos a un experimento, en cierto modo difícil, para intentar averiguar por qué Christopher podría haber tomado la decisión que ha tomado, y veremos si podemos empatizar con él y, desde allí, apoyarlo. Para hacer esto, sólo podemos atender a sus palabras y acciones; no conocemos sus intenciones. Sus palabras nos muestran que está preocupado porque la cultura popular “ha reducido el impacto estético y filosófico de la creación a la nada”, y sus acciones nos muestran que ha dedicado su vida a publicar la palabra escrita de su padre para el mundo.

Está claro que Christopher piensa que la obra de su padre transmite algo vital. Quiere que experimentemos de primera mano cuán inspiradoras son sus palabras. Creo que, desde su punto de vista y, basándose en su experiencia a lo largo de las décadas, cuanto más filtradas estén sus obras a través de la lente imperfecta de la adaptación, y más masticadas resulten por el molino de la cultura popular, más alejado estará su mensaje de la pureza de su fuente original. Para Christopher es una pena, se ve obligado a “apartar la mirada.” Cuando la gente encuentra a Tolkien sólo a través de las películas, u obras de teatro, o juegos de rol, u otras adaptaciones, se están perdiendo disfrutar del valor genuino de las obras de su padre. Christopher ha dedicado gran parte de su vida a combatir este problema. Citando a Galadriel, “A través de las edades del mundo hemos combatido la larga derrota.” Eso es lo que creo que Christopher está haciendo (combatiendo lo que él ve como la larga derrota) cada vez que tiene ocasión, no sólo publicando tanta obra de su padre como puede, sino previniendo la futura erosión de la palabra escrita de su padre simplemente no dando permiso para futuras adaptaciones. Todo esto es especulativo por mi parte, pero me parece razonable pensarlo.


Al final, no lo sé con certeza, pero sí creo que Christopher simplemente quiere que los demás lean lo que su padre escribió.


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Mantener la mayor parte de lo escrito fuera de los cines significa que, si quieres leer sobre los orígenes de Gandalf, tienes que buscar en las estanterías, no darle al avance rápido del DVD.  Si quieres averiguar quién era Morgoth, y por qué la mayor parte de la Tierra Media se consideraba su Anillo, tendrás que ir a la biblioteca local y hojear los volúmenes de la Historia de la Tierra Media, no pasar al siguiente capítulo en Netflix. Y con ese pequeño esfuerzo, nacido de tu deseo de saber más, te transformarás de simple 'espectador' en alguien que descubre la verdadera felicidad y profundidad de conocimiento del mundo de Tolkien, experiencia que sólo la lectura puede proporcionar. Quizá llegará un día en el futuro cuando Tolkien sea materia regulada en las aulas, pero hoy no es ese día.
Hoy, el que haya algunas partes del mundo de Tolkien más allá del alcance de cualquier adaptación, ayuda a que haya razones para recurrir a la lectura. Christopher ostenta el poder de forzarnos a recurrir a los libros y, aunque me gustaría ver más Tolkien en el cine, puedo empatizar con él. Además, como amo tanto las obras, apoyo su decisión (en gran medida, porque sí creo que La búsqueda de Erebor podría haber sido adaptada). Espero que, después de haber leído todo esto, podáis apoyar su decisión también.


Ambos, película y libro, han causado mucha felicidad. Creo que debemos celebrar la existencia de ambas. Gracias, Peter Jackson, por crear las películas, presentando a tantas personas la obra de Tolkien. Y gracias, Christopher Tolkien, por asegurarte de que tengamos muchas razones para volver a los libros, donde una alegría aún mayor nos aguarda.

– JPB
Hoy, San Juan Bosco, patrón de los magos, me apetecía hacer otro Storify, en este caso dedicado a los magos, ¿os apuntais?
Posted by Findûriel in , , , | 4.12.16 9 comments
Quisiera agradecer a Stentor Danielson que me haya dado permiso para traducir su artículo 'Frodo didn't fail', que tan interesante me ha parecido.
Podéis consultar el artículo original AQUÍ, también os recomiendo un vistazo al TUMBLR del autor. Algunas cursivas son mías, y he añadido un par de notas al pie, pues se comentó ampliamente (y acertadamente) el artículo en su web original.
Danielson, también conocido como Mapsburgh, hace unos mapas de lugares reales en clave fantástica extraordinarios. Podéis echar un vistazo a su tienda AQUÍ.

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FRODO NO FRACASÓ


Autor: Stentor Danielson

Traducción: Mónica Sanz

La escena climácica de El señor de los anillos en la que Frodo y Sam llegan al fin a la Grieta del Destino es una de mis escenas favoritas de toda la literatura. Así que me interesó mucho cuando, hace tiempo, el notable estudioso de Tolkien Stephen Colbert realizó un preciso y breve análisis de la escena. Frodo parece fracasar en la tarea encomendada: en lugar de arrojarlo al fuego, lo reclama para sí, y el anillo se destruye sólo por la intervención fortuita de Gollum.
Colbert hace notar que Gandalf debería haber sabido que Frodo fracasaría. Si volvemos al segundo capítulo, vemos que Frodo demostró a Gandalf su incapacidad de tirar el anillo en el fuego, mucho menos ardiente, de su chimenea, después de haberlo poseído sólo unas horas (1). De ese modo, uno podría asumir, Gandalf debería haber esperado que otro miembro de la Compañía interviniese y se asegurase de que el Anillo era destruido.

El análisis de Colbert es ingenioso, como ingeniosa es la teoría que asegura que Gandalf tenía la intención de usar las águilas todo el camino hasta Mordor. En su ingenio, sin embargo, creo que estos análisis se arriesgan a tratar El señor de los anillos como una campaña de Dragones y mazmorras y, así, a perder la perspectiva de los verdaderos temas literarios de la obra.

Uno de los temas clave de la obra de Tolkien es la perspectiva agustiniana del mal. La mayoría de la ficción del género usa sin ambages una visión maniquea del mal, que sostiene que el mal y el bien son dos grandes fuerzas opuestas en el mundo, como los lados oscuro y luminoso de La Fuerza. Desde un punto de vista maniqueo, el bien debe triunfar al oponerse al mal, bien para erradicarlo, bien para recobrar un equilibrio en el universo.

La visión maniquea del mal conduce a un tipo de clímax común en todas sus historias: el enfrentamiento de voluntades. Nuestro héroe se enfrenta al villano y, con una gran dosis de coraje, determinación, amor, o lo-que-tengas, supera al villano y su malvado poder. Es Harry enfrentándose varita contra varita con Voldemort, Thomas Covenant riéndose de Lord Foul, Meg rompiendo las ataduras de IT sobre Charles Wallace, Luke enfrentándose a Vader y Vader enfrentándose al Emperador.

Cualquier otro escritor nos habría ofrecido una escena de la Grieta del Destino típicamente maniquea: Frodo se acerca al fuego, y la tentación del anillo lo supera. Se pone el anillo y comienza a reclamarlo. Pero una voz sutil en algún lugar de su interior insiste en que está mal. Sam grita y, pensando en el amor y devoción de su amigo, una llama se reaviva en Frodo. Su deseo hobbítico de comida y buen humor rebrota, se quita el anillo y lo tira al fuego. Un final dramático y un buen eco amable sobre la moral de El hobbit... 

Pero eso no es lo que pasa. La bondad de Frodo (incluso la bondad de un pequeño hobbit) no puede medirse como iguales con la maldad de Sauron. Isildur es prueba suficiente. Se enfrentó a Sauron oponiéndose a él con la fuerza del bien, y lo derrotó. Pero Isildur no pudo destruir el anillo, y menos de un año después el anillo lo había derrotado a él.


Fuente
Tolkien se adhiere, en cambio, a la perspectiva agustiniana del mal. El mal, de acuerdo con San Agustín, no es una fuerza en sí misma, sino más bien la ausencia o corrupción del bien. Lo vemos más explícitamente en la idea de que Morgoth y Sauron no pueden crear nada propio, tan sólo corromper y retorcer lo que ha sido creado por otros. También lo vemos cuando Gandalf y Galadriel describen lo que pasaría si tomaran el anillo: retorcería su propio deseo de hacer el bien hasta que se volviesen malvados.

Un clímax agustiniano no puede incluir un enfrentamiento de voluntades entre el bien y el mal. En el mundo agustiniano el mal sólo puede existir extrayendo su fuerza del bien. Así que al mal se le debe brindar una oportunidad de destruirse a sí mismo, algo así como la banda autodestructiva de ladrones de Platón (de cuya filosofía San Agustín bebió muy profundamente). El bien triunfa renunciando al mal, no venciéndolo.

Y eso es lo que ocurre precisamente en la Grieta del Destino. El anillo no es destruido porque la fuerza benigna de Frodo vence al mal del anillo. Ni tampoco la intervención de Gollum una coincidencia o un deus ex machina (como la serie de desarmes que hacen que Harry sea al final el dueño de la Varita de Saúco). Más bien, el mal del Anillo colapsa en sí mismo, llevándose consigo a Gollum. La misma corrupción de Gollum, que permitió que el anillo escapase del río, lo llevó a forcejear desesperadamente con Frodo por él y, en última instancia, caer hacia su destino con el anillo en la mano.

La perspectiva agustiniana del mal tiene implicaciones morales innegables, que también se muestran a lo largo de El señor de los anillos. Un mundo maniqueo es un mundo consecuencialista (2). Para derrotar las fuerzas del mal, necesitamos pensar de modo estratégico. Algunas veces incluso necesitaremos tolerar algo de mal temporalmente para conseguir un bien mayor.
Pero el mundo agustiniano no puede permitirse ese tipo de acercamiento pragmático. En un mundo agustiniano, cualquier compromiso con la maldad sólo puede reforzarlo, dotándolo de una dosis de bien que desemboca en su auto destrucción. Un mundo agustiniano exige una ética deontológica (3), hacer el bien sin importar el resultado final.

Una y otra vez en El señor de los anillos vemos que perseguir estratégicamente el bien es un fracaso, mientras que mantenerse fiel a los principios morales funciona, por muy tonto que parezca a veces. En el lado admonitorio, tenemos a Saruman y Denethor. Aunque parecen recurrir a la palantir como excusa, ambos toman una decisión que parece definitivamente razonable en vista de la abrumadora ventaja de Sauron: aliarse con él mientras le hacen el juego largo por detrás, o entregarse a la desesperación.
Nuestros héroes, por otro lado, parecen tomar repetidamente decisiones absurdas basadas en la esperanza. Aragorn es un buen ejemplo: decide perseguir a Merry y Pippin porque les debe su protección, a pesar de que Frodo es quien sostiene el destino del mundo en sus manos. Más tarde, decide llevar a cabo un ataque suicida en el Morannon en lugar de atrincherarse en Minas Tirith, esperando que la misión de Frodo tenga éxito.



Fuente
Pero el mejor ejemplo de hacer el bien sin importar las consecuencias viene del mismo Frodo: se niega a matar a Gollum. Matar a Gollum hubiera sido una idea eminentemente razonable, pues es escurridizo y apestoso, y sabemos que nunca se redimió o pasó página. Sus indudables mayores logros fueron guiar a Frodo y Sam a una trampa para después intentar matarlos con sus propias manos en la Grieta del Destino, ¡Sam y Faramir tenían ambos razón cuando dijeron que matar a Gollum hubiera sido una buena idea!
Pero Frodo se apiadó de Gollum y le perdonó la vida porque era lo correcto. Y, del mismo modo en que Gandalf pudo ver la resistencia de Frodo a destruir el anillo en Bolsón Cerrado, también se adhirió a este comportamiento. Le indicó a Frodo:
Frodo: It’s a pity Bilbo didn’t kill him when he had the chance.
Gandalf: Pity? It was pity that stayed Bilbo’s hand. Many that live deserve death. Some that die deserve life. Can you give it to them, Frodo? Do not be too eager to deal out death in judgment. Even the very wise cannot see all ends. My heart tells me that Gollum has some part to play yet, for good or ill before this is over. The pity of Bilbo may rule the fate of many.
Y, al final, esa misericordia fue lo que salvó el mundo. La piedad de Frodo hizo posible que Gollum estuviera allí, en la Grieta del Destino, para llevarse el anillo. Frodo se negó a ceder la breve y razonable maldad de matar a Gollum, y así dejó al gran mal del anillo expuesto para destruirse a sí mismo.  Ese era el plan B de Gandalf, no la fuerza de Aragorn para llevarse el anillo y destruirlo. Y así Frodo no fracasó en realidad. Tuvo éxito en su misión cuando salvó la vida de Gollum, cuando hizo lo correcto incluso cuando parecía absurdo.

(1) El usuario de tumblr Sciencespock hizo notar al autor que Frodo no posee el anillo tan sólo unos minutos, ni en la película ni mucho menos en el libro, lo cual es una observación digna de reflejar en esta traducción.
(2) Para una definición en castellano del consecuencialismo, podéis ir AQUÍ.
(3) Para una definición en castellano de la deontología, podéis ir AQUÍ.

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COMPLEMENTOS A LA LECTURA:

TOLKIEN, SOBRE EL FINAL DE ESDLA

"(...)En términos de mi cuento, la cuestión es que aunque cada acontecimiento o situación tiene (cuando menos) dos aspectos: la historia y el desarrollo del individuo (es algo de lo que puede obtener un bien, un bien definitivo, para sí, o fracasar) y la historia del mundo (que depende de la medida que adopte por sí misma), aun así uno puede hallarse en situaciones anormales. Yo las llamaría situaciones «de sacrificio»: posiciones en las que el «bien» del mundo depende de la conducta de un individuo en circunstancias que le exigen sacrificio y una resistencia muy por encima de lo normal, o que incluso quizás exijan (o parezcan exigir, humanamente hablando) una fortaleza de cuerpo y espíritu que el individuo no posea: en cierto sentido, está condenado al fracaso, condenado a caer en la tentación o a quebrantarse bajo la presión contra su «voluntad»; es decir, contra cualquier elección que podría hacer o haría de estar libre y sin coacción. Frodo se encontró en semejante posición: una trampa en apariencia completa; una persona nacida con mayor poder probablemente nunca podría haber resistido tanto tiempo a la seducción del poder ofrecido por el Anillo; una persona con menor poder no habría podido tener esperanzas de resistirse a ella en una decisión final. (Ya Frodo no había estado dispuesto a dañar el Anillo antes de ponerse en marcha, y fue incapaz de dárselo a Sam.) (...)
(...) Pero en este punto se logra la «salvación» del mundo y la propia «salvación» de Frodo por su anterior piedad y el perdón de la ofensa. En cualquier momento, toda persona prudente le habría advertido a Frodo que Gollum ciertamente lo traicionaría y podría robarle al final. Tener «piedad» de él y abstenerse de matarlo fue una locura, o la mística creencia en el definitivo valor que de por sí tiene la piedad o la generosidad, aun cuando resulte desastrosa en el mundo temporal. Le robó y lo dañó al final; pero, por mediación de cierta «gracia», la última traición se produjo precisamente en el momento en que el acto malo final fue lo más benéfico que podía hacerse por Frodo. Por mediación de una situación creada por su «perdón», él mismo fue salvado y liberado de su carga. Con mucha justicia se le acordaron los más altos honores, pues resulta claro que él y Sam nunca ocultaron el curso preciso de los acontecimientos. No me gustaría indagar cuál fue el juicio definitivo a que fue sometido Gollum. Esto sería investigar Goddes privitee, como decía la gente del Medioevo. Gollum era digno de piedad, pero terminó pertinazmente en el mal, y el hecho de que éste fuera para bien, no es mérito suyo. Su maravilloso coraje y su extraordinaria resistencia, tan grandes como los de Frodo y Sam o más todavía, si bien estaban consagrados al mal, eran portentosos, pero no honorables. Me temo que, cualesquiera sean nuestras creencias, debemos enfrentar el hecho de que hay personas que ceden a la tentación, rechazan la oportunidad de nobleza o salvación, y parecen resultar «condenables». Su «condenabilidad» no es mensurable en los términos del macrocosmos (donde puede tener un buen efecto). Pero los que estamos en «un mismo barco» no debemos ocupar el sitio del Juez. El dominio del Anillo era algo demasiado fuerte para el alma mezquina de Sméagol. Pero nunca habría tenido que soportarlo si no se hubiera convertido en una especie de mezquino ladrón antes de que se le cruzara en el camino. ¿Era necesario que se le cruzara alguna vez en el camino? ¿Es necesario que algo peligroso se nos cruce nunca en el camino? Se podría encontrar una especie de respuesta tratando de imaginar a Gollum en el trance de superar una tentación ¡La historia habría sido del todo diferente! Contemporizando, no fijando todavía la voluntad para el bien no del todo corrupta de Sméagol en el debate en el pozo de escoria, se debilitó como para aprovechar esa oportunidad cuando el amor naciente de Frodo quedó fácilmente marchito por los celos de Sam ante la guarida de Ella-Laraña. Después estaba perdido."


J.R.R. Tolkien, carta a Michael Straight. De Carpenter, Humphrey Cartas (de J.R.R. Tolkien) n.181, Minotauro 1993.

CARLOS MÁRQUEZ LINARES SOBRE EL LIBRE ALBEDRÍO Y EL CONDICIONAMIENTO DEL COMPORTAMIENTO ANTERIOR EN TOLKIEN:

"El libre albedrío y la posibilidad de errar o negarse a seguir los mandamientos de Dios son incompatibles con el maniqueísmo, ya que es el amor del Supremo Bien, el Creador, el que nos hace libres para elegir. No hay una fuerza equivalente a Dios con ese poder de creación ni con tanto amor como para crear a criaturas libres, incluso para renegar de él. Lo que más me emociona de Tolkien es el modo en que se pone (y nos pone) en la piel de personas a las que las circunstancias les impiden actuar correctamente. Y no hya más que mirar a nuestro alrededor para ver a personas a las que sus circunstancias abocan a las decisiones equivocadas, contra los demás y contra ellos mismos. Por eso, dice Tolkien, tiene sentido que en el Padre Nuestro pidamos a Dios que nos libre del mal y no nos deje caer en a tentación. Frodo fracasó, dice Tolkien, en cuanto a su plan mundano, porque no era posible vencer, era imposible evitar la tentación. Pero fue su trayectoria anterior, sus obras, las que permitieron la salvación final, cuando Gollum aparece y desencadena la destrucción del Anillo, Desde ese punto de vista, Gollum no es un Deus EX machina, sino un Deus IN machina."



ADDENDA PERSONAL:

Por eso mismo este speech cinematográfico NO tiene cabida en una adaptación tolkiniana fidedigna.


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Posted by Findûriel in , , | 1.2.16 2 comments
En muchas biografías podemos leer que Tolkien formó parte de un regimiento de caballería, siguiendo la costumbre de los estudiantes de su época de estar enrolados en algún cuerpo militar mientras estudiaban. Tolkien en concreto formó parte del King Edward's Horse, pero no por su afinidad especial con los caballos, sino porque, como cuenta John Garth, a todos los estudiantes con cualquier procedencia colonial automáticamente se los enrolaba en caballería (no olvidemos que Tolkien nació en Bloemfontain, del estado libre de Orange, actual Sudáfrica).

Su experiencia con los caballos terminó en 1912, y ya no formaba parte de este regimiento cuando acudió a la Primera Guerra Mundial (lo hizo como parte de un cuerpo de infantería). De todos modos, sus vivencias con estos nobles animales seguramente fue suficiente para incluir algunos de ellos como personajes, con nombre e historia, en su obra sobre Arda.
Apunto este sobre Arda porque no voy a hablar de otros equinos de otras obras de Tolkien (como, por ejemplo, la mula torda de Egidio), pero tampoco me veo en la soberbia posición de ningunearlos sin especificar. Leed las obras breves de Tolkien, amigos, descubriréis otros mundos apasionantes para explorar.



Insignia de la King Edward's Horse


ANTIGÜEDAD

NAHAR - Nahar fue quizá 'el primer caballo', al menos el más antiguo en la historia de Tolkien. Era la montura legendaria de Oromë, el Vala cazador. Se dice que de él descienden los legendarios mearas, los caballos más veloces, fuertes y conscientes que alguna vez hollaron Arda.

Sobre su aspecto se nos dice en el Silmarillion que es 'blanco al sol, y de plata refulgente por la noche' (S,VAL:15). Gracias a su aviso, Oromë descubrió a los elfos en las orillas de Cuiviénen (S,QS,III:11). El estrépito de sus cascos era temido por los enemigos, y el resplandor dorado de su galope fue la primera luz sobre Arda después de que Ungoliant secase los Dos Árboles.

Su nombre en quenya Nahar es probablemente una adaptación élfica del sonido de su relincho. Proviene probablemente del valarin 
Næchærra.


Nahar, the steed of Oromë del artista egipcio Hatem Mahrous

LOS CABALLOS DE LOS ELFOS

ROCHALLOR 


Fue el caballo del Rey Fingolfin, en el que cabalgó a través del desierto de Anfauglith después de la Dagor Bragollach hacia las puertas de Angband, donde desafió como último recurso al propio Morgoth en combate singular. En La Guerra de las Joyas se nos cuenta que "muchos de los caballos de Fingon y Fingolfin vinieron de Valinor. Eran un regalo de Maidros como compensación por las pérdidas de Fingolfin, pues habían sido transportados en barco a Losgar" (p.146, nota 83). Este quizá sea el origen de la leyenda eorlinga sobre los mearas, caballos descendientes de la misma manada de Nahar.

Rochallor acompaó a su amo durante toda su lucha con Morgoth pero, a la muerte de Fingolfin, fue atacado por los lobos de Angband. Huyó a la carrera hasta Hithlum donde, según palabras del propio Tolkien, "se le rompió el corazón" y murió. (p. 77)

Sobre el nombre de Rochallor sabemos con certeza que la partícula roch- significa 'caballo'. Etimologías propuestas para el resto de elementos podrían ser -lor como 'dorado' (quizá relacionado con el color del pelaje del animal), y el -al- intermedio podría estar relacionado con alag, 'apresurado'.


Fingolfin y Rochallor, de la ilustradora Jenny Dolfen
ASFALOTH

Este caballo de un blanco puro era la montura de Glorfindel al final de la Tercera Edad. Fue a lomos de Asfaloth que Glorfindel salió a buscar a Aragorn y los hobbits, y en su lomo Frodo huyó de los Jinetes Negros a través del vado del Bruinen.

Hay una anécdota curiosa sobre Asfaloth y Tolkien. En la primera edición de El señor de los anillos, Tolkien describe a Asfaloth llevando riendas y bocado. Poco después, la lectora Rhona Beare le escribe una interesantísima carta llena de preguntas (que todos los que estudiamos a Tolkien le agradecemos profundamente) donde le recordaba que él mismo había escrito que los elfos cabalgaban sin embocadura, riendas ni montura. Tolkien comenta que ese pasaje es bastante antiguo respecto al resto de la obra y pudo pasársele por alto corregirlo, responde:
"se utilizó bridle [riendas] en un descuido en lugar de lo que debió llamarse, supongo, headstall [cabestro] (...) el caballo de Glorfindel habría llevado un cabestro ornamental con una pluma y correas con joyas incrustadas y campanillas" (Carta a Rhona Beare, 14 de octubre de 1958).

En las siguientes ediciones del libro, gracias a la observación de la Sra. Beare, el texto fue modificado.

En el número 17 de Parma Erdalamberon, titulado 
Words, Phrases and Passages in Various Tongues in The Lord of the Rings by J.R.R. Tolkien encontramos que Asfaloth significa 'espuma de mar iluminada por el sol', aunque Tolkien mismo nunca dejó escrita una traducción oficial.
Glorfindel y Asfaloth, de la ilustradora letona Līga Kļaviņa
ROHAN

AFLICCIÓN DEL HOMBRE/FELARÓF


Léod, señor de los Hombres de Eothéod (quienes más tarde se convertirían en los Eorlingas) era un muy respetado jinete, famoso por sus habilidades con los caballos. Un día encontró un magnífico potro salvaje corriendo por las praderas. Lo atrapó y pretendía domarlo. Cuando el potro tuvo edad suficiente trató de montarlo, con tan mala fortuna que la montura lo arrojó al suelo y perdió la vida, en el año 2015 de la Tercera Edad.
El hijo de Léod, Eorl, que tan sólo contaba con 16 años, persiguió entonces al caballo (a quien se llama Aflicción del hombre, Mansbane) y consiguió atraparlo de nuevo. Le exigió al animal su obediencia, como pago por la muerte de su padre, y el caballo accedió. Eorl entonces lo llamó Felaróf (que, en inglés antiguo, significa 'fuerte, valiente') y lo convirtió en su montura. (SA,AP,A,II:6-8)


El caballo lo acompañaría en momentos muy importantes de su historia, como cuando el senescal Cirion adjudicó las tierras de Calenardhon a los Eothéod, después de que Eorl comandase la ofensiva de los Campos del Celebrant en ayuda a Gondor, después de que le pidieran ayuda con una flecha roja. Mediante ese juramento, pronunciado sobre la tumba de Elendil en el 2510 de la Tercera Edad, nacía el Reino de La Marca, conocido en Gondor como Rohan.
También la muerte los encontró juntos, en la guerra contra los Orientales en el 2545, y fueron enterrados, caballo y caballero, en el primer túmulo junto a Edoras. De su tumba nacieron las primeras simbelmyne florecidas en una tumba Real de La Marca.


Felaróf es considerado el padre de todos los mearas, la extraordinaria raza de caballos capaz de comprender las palabras de los humanos, con una inteligencia y capacidad física excepcional. Se dice de ellos que su vida era muy prolongada, más o menos de la medida de las vidas humanas. Los mearas (del inglés antiguo, 'caballos') no consentían ser cabalgados por ningún hombre que no fuese rey o heredero de La Marca.

Léod cayendo de Mansbane, en el tapiz estilo Bayeux bordado por La Compagnie du Dragon Vert

PIESLIGEROS (Lightfoot)


Uno de los mearas, padre de Crinblanca, el corcel del rey Théoden de La Marca. Mencionado en la inscripción del túmulo de Crinblanca.
Como era un mearas, es lícito aventurar que se trataba de una montura real, seguramente del propio Théoden o de su padre, Thengel.

CRINBLANCA (Snowmane)

El corcel de Théoden, rey de La Marca, uno de los mearas. Cabalgó con el rey hasta la Batalla del Pelennor, y bajo su poderoso cuerpo el rey encontró la muerte. Fue enterrado en los Campos del Pelennor, y sobre su tumba se grabó un epitafio conmemorativo, y la hierba crecía en él con un verdor extraordinario.

Criblanca, por el ilustrador serbio Dejan Delic
SOMBRAGRÍS (Shadowfax) 

Un poderoso caballo de La Marca, es llamado en el texto príncipe de los mearas. Gandalf consigue que, a regañadientes y mediante una ingeniosa respuesta, el rey Théoden le regale al caballo. Al principio Sombragrís no deseaba ser cabalgado por Gandalf, y el mago debe perseguirlo durante dos días por los campos antes de que el animal acceda a dejarle montarlo (SA,AP,B).

Sombragrís acompañaría desde entonces a Gandalf a lo largo de toda la Guerra del Anillo, siendo su fiel montura y accediendo a cargar a Pippin también en su lomo cuando Gandalf cabalga a Minas Tirith. Tolkien recibió una carta que le preguntaba sobre el destino ulterior de Sombragrís, y contestó "Creo que ciertamente Sombragrís fue con Gandalf [allende el mar], aunque esto no se diga" (Carta a A.P. Northey, 19 de enero de 1965)

Sobre su nombre, Shadowfax puede descomponerse en shadow, 'sombra' y fax, que es un vocablo antiguo para designar las crines o el manto de piel grises. Seguramente en la lengua eorlinga su nombre hubiera sido Sceadufax or Scadufax.
Sombragrís, del artista serbio Dejan Delic
PIES DE FUEGO (Firefoot)

Es el nombre del caballo en el que Éomer cabalga. También lleva a Gimli en su grupa por cierto tiempo, de Edoras a Cuernavilla. No conocemos más detalles de Pies de Fuego, pero sí sabemos que los demás caballos del éored de Éomer eran grises, llevaban las crines trenzadas y la cola larga.

Pies de fuego, por el artista estadounidense Trenn-la
HASUFEL 

Caballo de La Marca, cuyo propietario era Gárulf. Miembro del Éored de Éomer, perdió la vida cuando la caballería atacó a los orcos de Uglúk en las faldas del bosque de Fangorn. Cuando los tres cazadores se encuentran con el Éored, Éomer les presta dos caballos para su misión. Hasufel entonces se convierte en la montura de Aragorn y lo acompaña en gran parte de su viaje, incluida la Batalla de Cuernavilla.

Hasufel, por el artista serbio Dejan Delic
AROD

Caballo de La Marca, entregado en préstamo por Éomer a los tres cazadores. Anteriormente pertenecía a un jinete de su Éored, muerto en la batalla contra los orcos de Uglúk en las lindes del bosque de Fangorn. Fue la montura de Legolas y Gimli desde entonces, acompañándolos a lo largo de todos los eventos de la Guerra del Anillo.
En El fin de la Tercera Edad, en el Epílogo a El señor de los anillos, se lee "vi a Legolas dejar libre al suyo [a su caballo] para que galopara de regreso a Rohan desde Isengard", con lo que podemos suponer que Arod volvió a su hogar cuando Legolas y Gimli viajaban para ver Aglarond y Fangorn.

Arod, por el artista serbio Dejan-Delic
WINDFOLA

Caballo de La Marca, montura de Éowyn cuando, disfrazada bajo la apariencia de Dernhelm, partió a la Batalla de los Campos del Pelennor desde el Sagrario. En este trayecto también la acompañaba en su grupa Merry, dado que el poney del hobbit tenía un paso muy corto para seguir al ejército. 
Ante la visión del Señor de los Nazgûl enloqueció de pánico, se encabritó y tiró a sus jinetes al suelo. No se dice nada más de su destino.
Su color era gris, y su nombre significa 'potro del viento' en inglés antiguo.


Windfola, por el artista serbio Dejan Delic
OTROS HOMBRES

ARROCH 


Arroch era la montura de Húrin Thalion, señor de Dor-Lómin, en la que cabalgó hacia la Nirnaeth Arnoediad. No conocemos su destino, pero sí sabemos que en el momento en que Húrin fue capturado no iba a caballo.
Su nombre significa 'caballo noble'.


ROHERYN 


Era el caballo de Aragorn cuando vivía entre los montaraces. Ellos se lo llevaron desde el norte hasta el Sagrario durante la Guerra del Anillo, y lo acompañó en el Sendero de los Muertos y las batallas posteriores. Su nombre, en sindarin, significa 'caballo de la dama' (de roch 'caballo' y heryn, 'dama') pues se dice que había sido un regalo de Arwen.


Roheryn, por el artista serbio Dejan Delic
PONEYS

BILL 


Quizá el poney más valiente de la obra de Tolkien, acompañó a la Compañía del Anillo desde Bree hasta Khazad-Dûm, visitando en su camino incluso Rivendel. Los hobbits lo habían comprado en Bree por una suma desorbitada, doce peniques de plata, malnutrido y maltratado, después de que sus poneys hubieran huido de los establos del Poney Pisador. Seguramente fue Bill Helechal, el antiguo dueño del poney, quien lo hizo. Sam lo cuidó y alimentó hasta que recuperó el peso y la salud, y le puso el nombre en referencia a Helechal.
No fue sin dolor que hubo de liberarlo a la entrada de Khazad-Dûm, a su propia suerte. Personalmente, es uno de los pasajes que siempre me emocionan al leerlo.

Afortunadamente, Sam se reencontró con Bill el poney en Bree a la vuelta de la Guerra del Anillo, donde el animal coceó a Helechal. Sam cabalgó a los Puertos Grises a lomos de Bill acompañando a Frodo.


Bill el poney, un miembro más de la Compañía del Anillo
GORDO TERRONILLO, ROCINO, MEDIAS BLANCAS, NARIZ-AGUDA, OREJA-FINA, COLA-VIVA

Merry consiguió cinco poneys para abandonar La Comarca. Los poneys no tenían nombre, pero cuando los hobbits dejaron la casa de Tom Bombadil él les acompañó en su poney, Gordo Terronillo (Fatty Lumpkin). Los poneys habían hecho muy buenas migas con el rocino de Tom, y recibieron los nombres Rocino (Bumpkin), Medias Blancas (White-socks), Nariz-Aguda (Wise-nose), Oreja-Fina (Sharp-ears) y Cola-viva (Swish-tail) de labios de Bombadil, cuando huyeron de Las quebradas de los túmulos para refugiarse de nuevo en casa de Tom.

En el Poney Pisador fueron ahuyentados y se perdieron, pero consiguieron volver por sus propios medios a la posada de Bree después de que los hobbits hubieran partido con Bill.

Gordo Terronillo en ganchillo, obra de Pink Reptile Designs
TRANCOS

Frodo cabalgó en el poney Trancos de vuelta de la Guerra del Anillo, y lo bautizó (Strider) en homenaje al sobrenombre que recibía el rey Elessar en sus años de montaraz. Lo conservó después de viaje, ya que lo acompañó dos años después hasta los Puertos Grises.

STYBBA 


Stybba era un poney de las colinas de La Marca, que el rey Théoden prestó a Merry para su uso como escudero de Rohan. Lo llevó de Cuernavilla al Sagrario, y de allí a Edoras. No lo acompañó a la Batalla del Pelennor, dado que su zancada no podía adecuarse al ritmo de los caballos eorlingas. No sabemos más de Stybba desde este punto de la narración.

LOS CABALLOS DE LOS NAZGÛL

Para saber más sobre los caballos de los nazgûl, os emplazo a la lectura de la tercera parte de 'El camino del anillo', el proyecto de lectura guiada que estoy llevando a cabo en este blog.


The Black Rider's Horses, por el artista serbio Dejan Delic
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Espero que os haya gustado el artículo, espero vuestros comentarios en el blog.

I would like to express my gratiude for the cooperation of the wonderful artists who gave me permission to use their art for this article, thank you very much!
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Posted by Findûriel in , , , | 28.1.16 1 comment
Puede que os escandalice el título de esta entrada, pero os ruego que la leáis hasta el final.
Soy hace años miembro de una asociación literaria maravillosa, la Sociedad Tolkien Española. Llevo todo este tiempo aprendiendo (y enseñando) sobre las obras y la vida de este escritor, echándole horas para aportar y recibir momentos inolvidables, conocimientos intangibles y toneladas de material de estudio.

También resulta gratificante el esfuerzo invertido todos estos años (la STE se fundó en 1991) en tratar de hacer cada vez más conocida la obra de Tolkien en todos los ámbitos, y no sólo la obra que versa sobre la Tierra Media. Mi proyecto (de momento aparcado, debido a la enfermedad y la falta de tiempo) de la lectura guiada de 'El señor de los anillos' es, creedme, la aportación que menos esfuerzo me exige. Con eso lo digo todo.

Los miembros de la STE sabemos lo que es vibrar de emoción con una lectura de cuentos, pasarte horas machacando texto, colocando diapositivas, enterrándote en libros para dar una charla. Conocemos el cristalino sonido de las campanas de plata de las obras de teatro inspiradas en Tolkien. Hemos sentido el polvo de hadas en los párpados ante una actuación musical, o un momento de locura y humor. Como participante activa, he levantado la mirada del texto que estaba leyendo en voz alta y he visto rostros de todas las edades (tres, quizá cuatro años, los niños de delante... el de allí tiene treinta y seis, y el de más allá va camino a los sesenta) iluminados con la luz de Fäerie, con los cuerpos sentados en el suelo pero la imaginación galopando libre por las praderas de La Marca.

También sabemos lo que es trabajar, viajar cientos de kilómetros para apoyar una actividad, para dar una charla, para asistir a un encuentro. Coser de noche y pincharse los dedos, dibujar carteles, recopilar información, hacer cuentas, tararear canciones juntos mientras se pirograba o discutir sobre temas literarios con el rostro encendido y un café en las manos.




Las redes sociales han dado nuevas alas a la asociación. Hemos podido llegar a rincones donde antes no se nos escuchaba. Siempre hemos sido una asociación modesta con una voz limitada por el hecho de no recibir subvenciones. Una asociación de fotocopias y DIY, pero repleta de sabiduría y ánimos.

Y todo esto, incluso, antes del boom de las películas de Peter Jackson. Lo que intento explicar con esta introducción es que había Tolkien antes que Jackson, y había aficionados a Tolkien décadas antes de sus películas.

Por ello, no entiendo las publicaciones que leo muchas veces en las redes sociales en plan 'Hay que estar agradecido a Peter Jackson por hacer las películas'... ¿perdona? ¿agradecido?


El director Peter Jackson hizo las películas que le apetecían, con su propia visión de las cosas, y nos pueden gustar más o menos. Son productos de venta masiva, no queramos ahora tampoco clasificarlas en la categoría de obras de arte y ensayo... son productos de consumo rápido. Podemos opinar que están mejor o peor hechas (sí, amigos, podemos opinar) pero ¿estar agradecidos, así, por fuerza, las personas que amamos la obra de Tolkien?

Supongo que quienes tuviesen muchas ganas de ver hobbits en pantalla (y no conocieran las adaptaciones anteriores) le estén agradecidos, si el producto les gusta. Jackson seguro que está agradecido por los millones que le llegaron a la buchaca. Eso no significa que todas las personas a quien les gusta la obra de Tolkien, o la estudian, o trabajan por difundirla deban estar agradecidos a Jackson.

No es mi intención en este artículo enumerar fallos ni incitar al odio a las versiones cinematográficas de Jackson, sólo poner de relieve que no creo que haya nada que agradecer, por parte de todos los aficionados a la obra de Tolkien como colectivo, a este director.

De hecho, no estamos hablando de una carrera de fondo ni de un círculo sectario religioso donde cuantas más personas entren, más pasta se gana. Estamos hablando de una afición literaria (ni siquiera cinematográfica) donde las diferentes adaptaciones son simplemente visiones de un aficionado más. Yo, personalmente, no le estoy agradecida a Jackson por haber hecho sus películas. Me entretienen y me divierten, me gustan y me emocionan. Fui a los estrenos, las veo a veces cuando las ponen en la tele, me compré los DVD, Tengo incluso algo de merchandising entre mi hobbitalia. Sin embargo, no me provoca agradecimiento el disfrutar de sus películas en relación con mi afición por Tolkien, pago por ellas (sea de forma directa, como en el cine o con los DVD, o indirecta, como la publicidad de la tele), disfruto del entretenimiento (por esto podría estar agradecida, mira... pero bueno, tampoco) y no me transmiten ningún mensaje crucial para mi vida. En este caso, los mensajes que yo pudiera recibir de las películas se los debo a Tolkien, no a Jackson.

Las películas han dado a conocer a algunas personas la obra de Tolkien. Gente que no tenía ni idea de qué era eso de El señor de los anillos, o quién es Tolkien. Me parece magnífico, y también que haya gente entre esas personas que se sienta agradecida porque Jackson les acercó a Tolkien. De hecho, lo mismo les pasó a miles de personas cuando se estrenó la adaptación animada de Ralph Bakshi, dato que muchas personas parecen no conocer.

Pero no me parece nada que se deba agradecer por parte de todos los aficionados, hay mucha gente que ha conocido la obra de Tolkien por otros medios (como ejemplo os diré que las sociedades Tolkien, por ejemplo, existen desde 1965), y tampoco a las personas que exigen agradecimiento a Jackson se les ocurre sugerir que agradezcamos nada a las bibliotecas, los hermanos, los amigos, los colegios, los juegos de rol, el propio Bakshi, las dramatizaciones de la BBC...
Incluso hay gente, fijaos, que ha conocido la obra de Tolkien habiendo visto primero las películas... ¡y no tiene por qué estarle agradecido a Jackson! ¡Qué cosas!

De hecho, al haber producido una obra derivada condicionada por la visión de sus guionistas/director/productores y constreñida por el propio medio cinematográfico, también podemos encontrar efectos negativos de la propia adaptación. Por ejemplo, se ha dado el (lógico, visto el público) efecto de aceptar como canon expresiones/apreciaciones/frases/etc. que no lo son. Personalmente a las personas encargadas de trabajo de investigación y difusión nos provoca gigantescos dolores de cabeza cuando intentamos reencauzar las aguas. Especialmente recomendable es la sección 'not a Tolkien quote' de la web The Tolkienist.

Creo que... no. Esta frase NO  es de Tolkien. Y como esta, toneladas.
También podríamos hablar de la concepción errónea derivada de la visión particular del equipo de las películas respecto a personajes como Denethor, Legolas, Aragorn o incluso Frodo y Bilbo. O de cómo la escala de grises presente en muchos de los personajes de Tolkien se ha convertido en un claroscuro marcado, como si del entintado de un cómic se tratase, y de cómo muchos de los valores intrínsecos en las obras de Tolkien se han convertido en cenizas sin importancia frente a la espectacularidad del propio lenguaje cinematográfico, haciendo que los espectadores se pierdan esa parte de la obra si no deciden acercarse a los libros. Además, muchos de esos espectadores se han acercado a las obras esperando encontrar exactamente lo mismo que en las películas... con un resultado que les ha dejado claramente insatisfechos, cuando no directamente les ha espantado para siempre de las páginas de Tolkien... ¿el Pelennor, dos páginas? ¿No hay elfos en Helm? ¿Cuánto dices que ocupa el Concilio de Elrond? ¿NO HAY TAURIEL? Entre muchas otras cosas...

¿Qué he querido decir con todo este texto? Que si quieres estarle agradecido a Jackson, oye, haz de tu capa un sayo y agradécele lo que quieras. Pero no impongas que todo el mundo lo esté por un beneficio (a saber cuál) que tú presupones que recibe la gente porque existen sus películas.

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