domingo, 30 de noviembre de 2008

Integrismo nombarsiks

Viene a colación de una pregunta de Boromir que me hizo ayer por teléfono, que al menos tiene la decencia de hacerse la pregunta cada vez que lo oye por la tele.

¿El puerto de Navacerrada está en Madrid?

Pues la respuesta es sí, y NO. El puerto de Navacerrada reparte su extensión entre las provincias de Madrid y Segovia, abarcando los valles del propio pueblo de Navacerrada (Madrid) y Valsaín (Segovia). La parte más alta del puerto se divide equitativamente entre las dos provincias. Así como las estaciones de Cotos y el macizo de Peñalara, indefectiblemente en los medios de comunicación y en reporteros desinformados, oirán ustedes que colocan en Madrid.














¡Esto es Sego-esto es Sego-esto es Segovia, amigos!

Es más, las imágenes de televisión suelen tomarse desde el aparcamiento (ya en Segovia, la barandilla de la foto de la derecha), la bajada a las revueltas (Segovia) o el remonte y pistas de la estación de esquí (todas en Segovia). Pero claro, nos encontraremos siempre siempre en Madrid. El otro día hubo un reportaje del que llamamos 'tren de los esquiadores' que sube a la estación de Cotos. Decían que era Madrid. Realmente la parada está en el término municipal de San Ildefonso (oh, sí, en Segovia)

La gente de pueblos como Valsaín (1180 msnm) o La Granja (1193 msnm) se ríen de la situación al principio del invierno. Que va a nevar en la sierra madrileña, dicen por las noticias... pues entonces aquí no nieva. Según pasan los días y meses, ya el cabreo va en aumento, hasta que llega el punto álgido en que los reporteros de alguna cadena, deseosos de catastrofismo, llegan a algún término municipal segoviano y siguen afirmando que están en Madrid.

En la primavera también ocurre (quizá con la misma frecuencia) cuando se quieren mostrar los umbríos pinares y las hermosas vistas desde el puerto. La cara segoviana goza de una salud envidiable, de una (por ahora) urbanización cero, y de una limpieza y desbroce de lujo. Sin embargo, plagas de procesionarias atacan la cara madrileña (más benigna en lo que a clima se refiere), el desbroce es en ocasiones inexistente, y la frondosidad brilla por su ausencia.

El caso más sangrante que he conocido jamás fue aquella vez que se afirmaba que La Pinilla estaba en Madrid... ¡dónde van ustedes, criaturas del averno! ¡Pero si está en Ayllón, limitando con Soria y Guadalajara! Incluso en Wikipedia lo afirmaban así (nunca cesaré de encontrar razones para odiar esta página, ya que las correcciones que hago, discusión mediante, siempre terminan borrándolas) o aquí.

Para acabar, unos mapas:

Quien encuentre el límite con Madrid en las pistas de La Pinilla, se lleva un gallifante.

La A marca el lugar del tesoro... digo, marca la estación de esquí de La Pinilla. La misma pregunta de la foto anterior ^^
La carretera de la discordia. La A azul es la parada del tren de Cotos (parada sita en Segovia), y ese tramo de carretera fue decunciado por Pedro Delgado, ya que exhibía mojones y señales de tráfico de Madrid. Los vecinos de San Ildefonso, amparados por las administraciones públicas, subieron con martillos a retirarlas y reemplazarlas con señales de Segovia, en una marcha simbólica por la identidad de la Sierra Segoviana.
Findûriel, al César lo que es del César.
ACTUALIZACIÓN: INTEGRISMO AL DÍA
Programa: España Directo. reportaje sobre La Bola del Mundo. Título: el techo de Madrid.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Lars and the Real Girl

Los dos días que el atípico viaje de vuelta de Valencia me mantuvo 'encerrada' en Madrid estuve en casa de Flordesombra, muy bien atendida y con multitud de frikismos que compartir. Ella acababa de venir de Londres y se había traido unos cuantos libros y un manojillo de películas. Estaba ansiosa por mostrarme esta.

Título: Lars and the Real Girl (Lars y una chica de verdad en la versión española)
Año: 2007
Director: Craig Gillespie
Reparto: Ryan Gosling, Patricia Clarkson, Emily Mortimer, Kelli Garner, Paul Schneider
Guión: Nancy Oliver

El argumento me sonaba, de haberlo oído en algún programa de cine. Lars, un muchacho tranquilo y solitario, aunque enamoradizo, rehúye el contacto físico de cualquier persona. Su hermano y su cuñada (sobre todo esta última) tratan de que vaya a vivir con ellos y deje de estar solo en el garaje de la casa, que se abra a los demás, que contacte con el resto de personas del pueblo que lo aprecian. Pero para él es extremadamente difícil, incluso doloroso.

Un día, Lars se acerca a la puerta de su hermano y anuncia que tiene una visita. Se trata de una mujer que ha conocido por internet, y quiere que ellos la dejen dormir en su casa. Encantados por la novedad, su hermano y su cuñada no pueden creérselo cuando al fin la conocen. Se llama Bianca, y está hecha de plástico.
Es una película que yo podría clasificar como la clase de comedia romántica que me gustaría ver. Es un film de corte independiente, con un guión que huye hábilmente del chiste fácil y de la línea argumental sentimentaloide. La actitud comunitaria de todos los habitantes del pueblo ante la presencia de la muñeca sorprende y gratifica, así como la elección argumental de mantener momentos privados en lo privado (no mostrarlos) y dotar al personaje de Bianca de una independencia inusitada.

Mención especial merecen las interpretaciones de Patricia Clarkson en el papel de la doctora, elemento equilibrante en la situación de delirio; y la de Ryan Gosling, el propio Lars, que está gigantesco en sus ademanes y sus actitudes.

Lars, así, se convierte en una especie de héroe en su pequeña porción de vida. Consigue ser más valiente de lo que ninguno de sus vecinos ha sido antes creando, creyendo y viviendo su relación con Bianca. Es capaz de presentarla ante su familia y su mundo cotidiano como un ente viviente, ya que vive a través de él. Es un medio, una justificación, un vehículo, un recipiente.. ¿y quién no lo es, en una pareja, sin necesidad de ser de látex? Así, el reflejo de la vida social a través de una figura de plástico se revela en una dulce metáfora de las relaciones interpersonales, del afecto de una familia, de las relaciones de pareja y de cómo ésta misma pareja permea hasta convertirse en el estado ideal: una parcela en la realidad, un elemento más de toda tu vida en general. Parte de tu vida cotidiana, familiar, sentimental y física.


Findûriel, larseada. Me encantó la película ^^

viernes, 28 de noviembre de 2008

Secundo la moción

¡¡Secundo la moción de Rhiwen!!

Porque nosotras lo valemos

Findûriel, miembro de la tribu.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El disco de oro

Buscando información sobre la mítica y nunca suficientemente reivindicada 'Johnny B Goode' de Chuck Berry, me he encontrado con algo que no sabía que existía, una compliación de sonidos y músicas entre las que se encuentra el tema.

El Voyager Golden Record

Resulta que hace 31 años, en las dos naves Voyager, se incluyó una caja harto curiosa. En un cofre dorado con extraños símbolos, viajaba un disco de oro que contenía lo que un comité (encabezado por Carl Sagan) consideraba ejemplos significativos de la vida y diversidad en la Tierra. Ambas naves fueron la tercera y cuarta construcciones humanas en lograr salir del Sistema Solar evadiendo la atracción del sol (lo hicieron por una alineación de planetas de 1977, aprovechando sus órbitas para lanzarse fuera del Sistema). En concreto la Voyager I, en 40.000 años estará a 1.6 años luz de la estrella AC+79 3888 de la constelación de Ofiuco.
















Este es el cofre y la explicación de sus símbolos

Este Golden Record (de cobre y recubierto de polvo de oro) fue ideado, creado y colocado con idea de que, en un futuro, civilizaciones no terrestres lo encontrasen y se pudieran hacer una idea de cómo es la vida en nuestro planeta, a modo de cápsula del tiempo. Junto con el disco se incluía una serie de fotos que trataba de representar los paisajes y animales de la tierra, así como las culturas, características biológicas y avances científicos de la raza humana.
El estuche fue fijado a la sonda con pernos de titanio, e incluía además del disco un fonocaptor de porcelana y una aguja de diamante, para que se pudiera escuchar hasta después de 1.000 millones de años. Incluso un isótopo ultra-puro de Uranio-238 fue galvanoplastificado en la superficie del disco, isótopo que tiene una vida media de 4.51 billones de años. Con él, se cree que la civilización que lo halle podrá determinar la edad del disco.

Buceando por los contenidos del disco una encuentra cosas curiosas. Como por ejemplo, que contiene una pista en morse del lema 'Per aspera ad astra'; o que Here Comes the Sun de los Beatles no fue incluida en el disco por oponerse EMI, su discográfica. También es curioso que Bach aparezca tres veces; o que se hayan sacado dos muestras folklóricas de Perú y una de México, pero ninguna de cualquier otro país hispanoamericano. Tampoco hay ninguna muestra del mundo árabe. Hay 14 muestras folklóricas (ninguna europea, aunque sí hay dos de la URSS), una muestra de música medieval, bastantes piezas clásicas, y luego la representación de la EEUU moderna mediante rock, jazz y blues.

Preciediendo a la música hay sonidos de animales, artefactos, máquinas y la misma tierra con sus fenómenos meteorológicos. La primera pieza es bastante inquietante, la Musica Universalis (Music of the Spheres), que trata de hacer audible la teoría de que los planetas al rotar también producen música. Y además tiene saludos en muchos de los idiomas del mundo (vivos y muertos), y un saludo del presidente de EEUU de entonces (Jimmy Carter) y el secretario general de las Naciones Unidas, Waldheim.

Go, Voyager, go! Go! Voyager B Goode...

Para el relato completo, esta página.

Siempre me abruma hablar del espacio. Las cifras tan absolutamente inabarcables de 4 billones de años, un año luz y pico, me marean. Por eso quizá no leo ciencia ficción. Espero que el post os haya parecido curioso, y hurgad en los contenidos, que son harto interesantes. A Johhny le dedicaré otra entrada otro día...

Findûriel

viernes, 21 de noviembre de 2008

Valencia Calling: primera etapa (I)

Porque me lo pide Pippin Okuta-Ninomiya (¿cuándo dejarás de mentirte y pondrás Ninomiya-Okuta? XD XD) os pongo algunas de las pocas fotillos que hice en Valencia con mi cámara, a la espera de las de Narya y Boromir.

Monté en el AVE destino Madrid a las 7 de la mañana. Llegué a Madrid a las 7:25 y hale, a luchar con la maleta por el metro hasta Atocha (más o menos 45 minutos de lucha en hora punta) hasta que al fin me monté a las 9 en el que me llevaría a Valencia.
Diagnóstico: estrecho. El AVE larga distancia en clase Turista era estrecho. Pero tuve la suerte de que nadie se me sentó al lado durante todo el trayecto, con lo que pude tener mi fiel mochila verde a mano y trastear con mis juguetitos: la DS, Tiempos Interesantes de Pratchett, los botones de subir y bajar la persiana... bueno, estos no porque sólo me funcionaba el de bajar ^^
Por el camino vi muchos sitios en los que hacer merith, pero como no llevaba ningún sufrido tolkiendili al lado, no podía representar mi repetitivo 'mira, para una mereth' cada cinco minutos.

Nos pusieron Un funeral de muerte y un documental sobre ranas. Me enganché a la emisora de música clásica del tren y las tres horas se me pasaron volando. La peli bien, comedia inglesa, pero parecía un capítulo de una miniserie más que una peli. Luego la azafata nos dio caramelitos.

Llegando a la estación, me parecía estar en una de esas antiguas estaciones de las pelis, y casi esperaba ver al Bogart o a Gable en el andén con sus aires de caballero de corazón roto a la espera de una mala mujer. Me encontré en seguida con las pelargitanillas (ay qué grandes sois) y ellas me hicieron fijarme en la preciosa decoración modernista del edificio, con sus azulejos, sus naranjas de cerámica y sus taquillas antiguas.

Dejamos las maletas en la consigna y... off we go!

Nos daba tiempo a ver unas cuantas cosas. Por fuera, el ayuntamiento, el edificio de correos, y otros tantos más muy bien cuidados y muy modernistas ellos. Esto de la izquierda es una torre que todo el mundo, por lo visto, confunde con el Miguelete (nosotras no, que somos muy listas) y pertenece a la Basílica de Santa Catalina. Entramos, pero debido al gen gafe de Narya, estaban en misa. Muy bonito el sitio pero no tengo fotos, lógicamente, del interior.

Esto sí es el Miguelete. Hacía un tiempo espléndido, yo con la chaquetita de lana. Las sevillanas iban con abrigos, pero es que están hechas de otra pasta que seguro se congela a menos temperatura. Figuraos, pasar de los -8º que hacía en Segovia cuando me fui, a los cerca de 20º que hacía en Valencia... un lujo.

Nos echamos a la Catedral con el ánimo arriba. La entrada cuesta 4 euros, pero te dan audioguía, hay musiquilla coral dentro y todo está muy limpio y lleno de carteles explicativos. Había un par de excursiones, pero todo estaba tan bien organizado que no nos estorbamos mutuamente.

Aquí tenéis fotos del cimborrio y de los preciosos ángeles renacentistas que decoran la cúpula del altar mayor. Un coro de doce bellezas. El retablo mayor en realidad es una caja, que guardaba otro retablo de plata con escenas de la Vírgen, y que fue fundido para sacarle la plata. Pero la caja sigue siendo una maravilla, con pinturas por dentro y por fuera. Supongo que algún día del año lo abrirán para que los valencianos disfruten de la obra completa.

Narya nos presentó en el museo (por cierto, muy bien expuestas las piezas, además de que también el museo tenía pistas de la audioguía) a unos amigos suyos que no eran demasiado habladores. En fin...

Son (parte, el resto está en la otra pared) los doce apóstoles que antes decoraban la portada de la Catedral. Lo que nos gustan las fotos chorras, oye...

En el museo encontramos tablas, lienzos, esculturas, objetos de la liturgia... todos separados por épocas y muy bien indicados. Después de este museo, venía la Capilla del Santo Cáliz, de la que tampoco tengo fotos, ya que había que hacerlas sin flash y no me salían bien. En el centro de esa capilla, un cáliz del S. I a.c. que se afirma es el Santo Grial. En la pista de audioguía se explica el viaje que emprendió la pieza, y que esta capilla y sus ritos están propuestos como candidatos a Patrimonio de la Humanidad.

Hala... ¡para arriba! Después de la Catedral tocaba el Miguelete, la torre más alta de Valencia, así llamada por la campana que tiene en la cúspide (el Micalet). 63 metros de altura en escalera de caracol para gente con loh pieh shikoh, como diría Narya. Dicen que tiene el mismo perímetro que altura, pero seguro-segurísimo que cuesta menos rodearla que saltarla. ¡Qué hartura de escalones! Por el camino vimos a los demás compañeros y compañeras del Micalet, las otras campanas, cada una con un nombre (era costumbre de los campaneros bautizarlas). Desde arriba, unas vistas inigualables. Incluso oímos tocar las dos en punto al lado de la campana, seña de que teníamos que descender para ir a comer.

Las pelargitanas aguantaron bien mi fatiga (gracias, Vilya, por llevarme la mochila) y la verdad es que nos lo pasamos de vicio esas horicas.

Arriba del todo estábamos cuando llamó Boromir, y lo fuimos a buscar a la parada de metro de la Estación para irnos a comer. Dejó las maletas en la consigna y buscamos un lugar que nos diera de comer a esas horas intempestivas y también nos dejara descansar los pies de tan fatigoso camino.

Tú teníah loh pieh mú shikoh

Luego de encontrarnos con Boro, pensamos en entrar en la Basílica de la Vírgen de los Desamparados, pero ya estaba cerrada. Así que vagamos un poco por la ciudad en espera de que se hicieran las cinco para que Boro y yo lleváramos las maletas al apartahotel, y decidimos ir a las Torres de Quart. Narya y una servidora preguntamos a un amable policía, que nos guió diligentemente a la puerta de la fortaleza.

Eran impresionantes, pero con el tráfico no conseguí hacer ninguna foto medio decente (tenéis fotos aquí). Eran imponentes, y se podía subir gratis a todos sus recovecos. Hasta tenían una fuente a medio camino. Y en la parte exterior, huellas de los cañonazos.

Entre que yo estaba derrotada y Boromir tiene vértigo, nos quedamos en la penúltima planta a ver cómo salía la tan renombrada Luna de Valencia por encima de los edificios. Para más señas, estaba llena.

Así que se nos hizo casi tiempo para ir al hotel, no sin antes pasar por el lugar al que le tenía más ganas desde que llegué:

La Lonja de la Seda, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A una le tiran estas cosas, qué quieres, viviendo en una ciudad que lo es, como que te llaman los demás lugares denominados así.

El sitio es una pasada, aunque estábamos muy cansados y no subimos al segundo piso. Impresionante la estructura, me parece que a Boro y a mí nos salieron a la vez las palabras 'Khâzad-Dum' al verla. 'Contempla el reino de la miiiina del enaaaano'

El patio también era una preciosidad, además de que estaba llenísimo de gárgolas y había banquitos para sentarse bajo los naranjos. Ay los naranjos... que Valencia está llenita, y no sólo en los campos que vi a las afueras mientras llegaba en el tren, sino por las aceras. ¡Por las aceras! Es que es como para llevar una cestita e ir haciendo la cosecha. Incluso en el picnic del domingo les regalaron en un bar una bolsa de mandarinas... pero eso es otra historia y se contará más tarde.
Eso sí: cogimos un bono que venden en las estaciones de Metro, que nos cubría tanto metro como bus, por tres días (los hay de uno, dos y tres días). Resultó ser muy útil, y es altamente recomendable.

¡Nos vemos en la próxima entrega!

jueves, 20 de noviembre de 2008

Algo nuevo, algo viejo...

... algo azul y algo prestado ¿no era así?

Bueno, pues os escribo desde algo nuevo-algo viejo-algo azul. Gracias a Boromir, no algo prestado ^^

Me ha llegado esta tarde un paquete enorme, y dentro había una torre de ordenador. Conocedor del orgullo que inviste a esta hobbita, ha tenido a bien regalarme un ordenador que ha vivido en su casa un poco de tiempo, pero que ha sido desplazado por una imponente máquina nueva. Ya se sabe, es un trabajo el de informático en el que hay que andar cambiando de piel de pascuas a ramos. Ahora mismo estoy instalando la ampliación del WOW en él, y acostumbrándolo a mis navegaciones habituales. Para una máquina usada antaño para menesteres más especializados, esto debe ser un paseíto en barca.

Así que gracias a (o por culpa de, vosotros decidiréis) Boromir, la que suscribe seguirá suscribiendo mucho tiempo con el ordenador nuevo. Un ordenador que precisa un nombre (no, no va a ser HAL 9000 ni nada por el estilo). Después de hondas cavilaciones, he decidido llamarlo Pigmalión. Fue construido siguiendo los ideales de la computadora perfecta, y ahora ha caído en mis manos, como la hermosa Galatea que construyera el rey de Creta, para amoldarse a mis necesidades y ceder a mis caprichos.

¿Y el azul? os preguntaréis. Bueno, es que los botoncitos y las luces de Pigmalión son azules, el azul del cielo de Creta, of course.

Eso sí, precisará de algun complemento más, como monitor, ratón, teclado et caetera cuando el otro, que me mira con ojos de cachorrillo desamparado, se vaya de viaje (ahora estoy usando los suyos). Tengo aún que conectarlo para sacar las pijadas que aún restan en sus archivos (hasta en las carpetas más recónditas habrá fotos y textos absurdos) y trasladarlas al nuevo Palacio de las Ideas.

Más cosas nuevas: una sorpresa que me traje de Valencia. Después de perder a un miembro de la Compañía camino del aeropuerto, nos encaminamos a la cercana FNAC para matar el tiempillo antes de mi AVE. Y allí, hallé la colección que pensé sólo se editaría en EEUU pero que (oh maravilla de maravillas) editan en España:

Nada más y nada menos que la edición íntegra y en formato tankoubon-de-verdad de Rurouni Kenshin, el mejor manga que se ha editado y se editará jamás. Mi serie favorita, la que más me ha enganchado y la única por la que me he gastado los cuartos comprando los 28 tomos que la componen. Lo de ahora van a ser 22 de publicación bimestral, po 10 euros (los otros me costaron 7,80 cada uno) pero estoy dispuesta a comprarlos al ritmo de publicación. Son una maravilla en encuadernación, nitidez, traducción, resolución, portadas y láminas en color (oh my god!).

Ya salieron los tres primeros tomos (oniwabanshu rulz!) y los he estado saboreando con delicadeza. No puedo esperar a que salga Saito, o Sishio, o al ciclo de Enishi... jurl... babeo a discreción...

Y las portadas con sorpresa... además de tener en la cubierta ilustraciones del artbook post-Kenshin que publicó Watsuki (qué estará haciendo ahora el jodío, que vive de las rentas como un pachá pero no dibuja nada de nada el gañán), cuando retiras esta sobrecubierta de papel de arroz repujada tienes en la pasta blanda bocetos de la creación de los personajes, ¡una pasada!

Y, se preguntarán los lectores (o no, pero yo lo pongo) ¿por qué conservar la serie de mini-tankoubon? Pues por los hilarantes free-talk que publicó en los mismos entre capítulo y capítulo, y por las explicaciones de cómo creó los personajes (impagable esa explicación de cómo Kamatari salió de la base conceptual 'travesti con guadaña')

¿Y todo este rollo para no contar nada del viaje ni de la boda? Pues sí, como os dije, me faltan fotos. Así que a esperar. Pero os prometo que valdrá la pena, aunque sea por los 'pieh shikos' de Narya en el Miguelete o por el famosísimo 'baile del pipí' de Elbeanor.

Un beso, friends, desde mi ordenador... qué bien suena ^^

Findûriel

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Wohohoi


Gracias, Boromir.
La crónica otro día en que tenga las fotos, que la inmensísima mayoría las hice con la cámara de Boro. Sólo decir que me lo pasé genial, que adoro a las pelargitanillas, que los de Edhellond son lo más y que ¡vivan los novios!
A ver si el ordenador se porta bien y me deja ver Rasganorte...
Un beso
Findûriel, que ha vuelto hoy de Valencia y el secuestro de Flordesombra. Que secuestros como esos los quiero yo todos los días.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Bon Voyage

Sí, de nuevo parto en la tripa de una máquina de viaje. Esta vez, hacia Valencia. Y en AVE.

He conseguido los billetes muy baratos, ida y vuelta por el precio de una ida ordinaria, y eso por comprarlos por internet y beneficiarme de tarifas estrella. Espero que eso no signifique ir de espaldas, porque me acordaré de los muertos del sistema informático las tres horas y veinte que dura el trayecto.

Voy a una boda, la de Míriam 'Ukrâla' y Santi 'Narnaron Lassedhel', compañeros de la STE. Es el domingo, pero nos vamos desde mañana hasta el lunes. Aprovecharemos para hacer un poco de turismo. Hay varias cosas que me llaman la atención de Valencia, como el cordón verde del Turia, la Lonja de la Seda, las puertas de la ciudad, la Catedral, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y cómo no, el mar. Para una persona que lo tiene tan lejos siempre es gratificante dar un paseo por la orilla del mar, y me acuerdo de estos paseos mucho tiempo después en el mar de arena que es la meseta donde vivo.

Tengo la maleta con las tripas abiertas en el suelo, y aún no le he echado nada de comer. Menos maleta que otras veces sí que llevaré, naturalmente. Además necesito soltura para el endemoniado Metro de Madrid (tengo que llegar prontito de Chamartín a Atocha para poder coger el AVE, estoy un poco cagadita de miedo a este respecto, porque como lo pierda estaré apañada... y esto en hora punta de la mañana :s) Una vez llegue a Valencia, a la Estación del Norte, que es preciosa...

... Delia 'Narya-Mithrandir' me ha dicho hace un momento por teléfono que seguramente estará allí. No sabemos qué hacer con las maletas, porque el apartahotel nos da las llaves a las cinco de la tarde (¡horreur!) y como último recurso tenemos las consignas de la estación.

Y a la vuelta no sé si este precioso y amado ordenador estará encima de mi mesa. A lo peor emigra a Valladolid por el periodo de tres meses, con lo que me quedaré sin herramienta de escritura, sin portal informático para mis charlas nocturnas a la isla y sin lugar desde el que idear las entradas de mi blog. Bueno, aún me quedará a hurtadillas el ordenador antiguo, pero es bastante agónico, así que seguramente mis intervenciones serán más esporádicas de lo que son ahora mismo ('¿Aún más?' se preguntan algunos... pues lamentablemente sí)

Así que nos vemos, os cuidáis, que a la vuelta os enseñaré los rincones que nos esconde Valencia y la gente genial con la que me encontraré de nuevo. ¡Un beso gordo!

Findûriel, la viajera intermitente.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Me hieren tus plantas

Me hiere el modo en que, distraído, apoyas tu mano sobre mi corazón, haciendo que se me activen los sensores de emergencia. Me hiere en extremo la palma en la mejilla, mientras un pulgar distraído viaja de la concavidad de la nariz hacia la jugosa mejilla. Me hiere tu cuerpo que presiona en la noche, tu aliento que golpea en el sueño, tu cabello que me esconde tus ojos. Me hiere cómo te estiras en la mañana, cómo remueves la leche con cacao, cómo sacas la tarjeta de peaje y la sostienes con los labios. Me hiere tu índice presionando el play de la autorradio. Me hieren tu hermosa rutina y los momentos en que te sales del guión con timidez.

¿Y quién dijo que el dolor es malo? Seguramente quien construyó una coraza de dialéctica y retórica para no volverse vulnerable, quien recubrió de cables la piel en carne viva. Quiero que duela, de este modo penitente, de esta manera palpitante. Quiero que me tiemblen las manos, y preguntarme si esta noche te encontraré paseando por las calles de un sueño loco.

Y en la causa de mi impulso, en la religión de tu calor, rezaré hasta que me sangren las yemas.
(Hatsune, Noviembre 2008)

lunes, 3 de noviembre de 2008

Castillos de Segovia

Ehem... debido a los comentarios de Ganieda y Keleb-dûr (sí, voy a la boda, nena ^^) edito unas pocas fotos:

CASTILLOS DE SEGOVIA

Alcázar de Segovia

Castillo de Cuéllar

Castillo de Coca

Castillo de Castilnovo

Castillo de Pedraza

y Castillo de Turégano, one more time.

Todos visitables (el de Castilnovo un poco más complicado porque hay que reservar) e incluso en el de Cuéllar hay visita teatralizada. No... no hago esto para que vengáis a verme (insertar risa maligna y manos que se frotan entre sí)

Findûriel, ancha es Castilla.

Cosecha hobbit

Pues también os debía una crónica sobre las setas del año. He de decir que no fue el mejor momento para ir a buscarlas, ya que los fines de semana anteriores no estuve por casa y llovió bastante. Así que muchas de las piezas más magníficas ya eran pasto de los insectos o estaban aguadas y pochas.
Pero bueno, la cosecha no fue tampoco moco de pavo.

Media cesta de nicalillos

Lo primero que hay que hacer es hallar un lugar que tenga la suficiente concentración de aguja de pino, esté lo suficientemente limpio de maleza y tenga uno o ningún coche aparcado en unos cuantos cientos de metros a la redonda. Proveerse de una navaja afilada, una cesta (como os vea con cubo o bolsa os corro a gorrazos) y mucho ánimo.
Lo de la cesta se debe a que las setas y demás miembros del reino funghi, amiguitos, se reproducen por esporas. Al cortar estos deliciosos elementos, las esporas se separan del sombrero. Si no dejamos que las esporas se vayan distribuyendo por el bosque usando una cesta (agujeritos), pues el año que viene nada de nícalos, my friends. Es más, como te pille el SEPRONA, estás aviado.

Me jorobó la percepción extrasensorial el hecho de que saliera el sol cerca de la una. Se me da mejor ver las setas cuando está brumosillo, ya que cuando sale el sol hay demasiado contraste entre luces y sombras tan delgadas y frecuentes que no ves nada. Y cuando te lanzas emocionada, con lágrimas en un puño y el corazón en los ojos, a por un fugaz reflejo anaranjado... es un trozo de tiesto de miera o una piedra de ese color.

Tiesto de miera. Esos malditos pedazos que te hacen ilusionarte...

El procedimiento para coger setas es el siguiente:

1. Localizar la pieza. Es el más laborioso de todos. Yo lo hago bajo tierra, ya os hablé de mi 'gen Navares' hace tiempo, el que me hace verlos bajo agujas de pino, musgo y arena. No hay que desesperar, ya que al final algo se encuentra, aunque sean pucheretes.

2. Doblar el espinazo. Mi señora madre me sirve de modelo para este paso.


3. Destapar con mimo y cuidadito la pieza. También hay que tener en cuenta que el bosque no se maltrata ni estorba más que lo necesario, así que no vale usar el pie ni la navaja para esto, hay que ser civilizados.
4. Se anuncia a la infeliz criatura de que se le va a dar muerte presentándole el instrumento de la ajusticiamiento y recitando alguna frase épica estilo 'Yo soy Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre. Prepárate a morir' o 'Clariiiice... pfpfpfpfpfpfpf'


Prepare yourself to die by Taramundi knife

5. Como buena Stark, la persona que dicta la sentencia de muerte debe ser capaz de administrarla. Se efectúa un corte limpio y rápido y conseguimos la pieza. Es muy importante CORTAR el nícalo, NO arrancarlo. Y el tronco se queda en el campo, posteriormente enterrado de nuevo bajo arena y agujas, dejando el pinar curiosito y hermoso.

Y, bueno, todo esto se riega con un poco de vinito y un buen bocadillo y ya es el día de campo perfecto. Si uno se encuentra setas que están malas y nos damos cuenta después de cogerlas, lo mejor es trocearlas. Del mismo modo, vamos a limpiar de partes verdes y de arena lo máximo posible las piezas antes de llevárnoslas a casa.

Y recordad. siempre tenéis que coger sóla y exclusivamente lo que conozcáis. NO COJÁIS DE TODO PARA LUEGO PREGUNTAR SI ES COMESTIBLE, que eso es un atentado contra la Madre Naturaleza. Coged lo que vayáis a consumir, y el año que viene tendréis más.

Nada, una cuando va a setas no va a cualquier lado.

Castillo de Turégano

Mónica, que luego visitó un muladar pero no es cuestión de hacer fotos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Mereth Aderthad

Todo el mundo me ha insistido en que escriba esta crónica desde que acabó. Todo el mundo tiene curiosidad, o es feliz y quiere saber más, o se siente extrañado de que aún no lo haya hecho. Como el buen vino (o el buen arroz) las crónicas tienen que reposar un poco. A todos nos gustan esos mails recién llegados a casa de "¡Fue todo genial! ¡Gracias, fulanitos!", pero a no ser que la impresión de disfrute sea muy vívida, a una servidora no le salen.

Y lo que sentía al llegar a casa el día 19 de Octubre (Sí, señores, volví a casa directamente por primera vez en mi vida de un evento tolkiendili) era cansancio. No sólo cansancio físico, no sólo cansancio mental. Una mezcla de los dos que me condujo inexorablemente a mi blandito, blandito colchón y a mi blandita, blandita cama.

Hoy en día sobrevivo a base de fotos de gente, que me certifican que realmente estuve allí. Ya había organizado con el smial de Hammo dos merith, y sabía que una EstelCon era mucho más ardua de organizar, así que lo hice de buena gana.

Me siento satisfecha con mi trabajo, ya que realmente di todo lo que pude. Ahora lo sé. Durante la elaboración de la Mereth Aderthad no me sentí tan feliz, porque no pude colaborar lo que me hubiera gustado. Pero el tiempo es el tiempo, la vida es la vida, y cuando uno se entrega de una forma sincera en la medida de sus posibilidades, debe estar al menos conforme.

Y parece que funcionó. Las crónicas han sido favorables, los mails conmovedores, la acción no ha parado en la lista. Se discute el 'modelo de EstelCon' (que buenos disgustos me llevó hace tiempo el defenderlo ante quien no lo quería entender), se habla de la siguiente como continuadora de la tónica, se publican fotos y algún que otro vídeo, se recuerda con cariño en los blogs de la gente... no se puede pedir más.

El trabajo en la tienda fue cuando menos instructivo. El primer día nos vinieron los pedidos y a la lista que ya teníamos de preaviso se unieron bastantes cosas más. La gente de Tanwë (Comisión de Artesanía) se curró una exposición preciosa, así como un maravilloso mathom para la Mereth Aderthad de Hammo: el Árbol de Niggle, hecho con amor y ambientación como libro de firmas en un formato nuevo. Como las hojas secas, esas hojas con mensaje seguro reposan en las páginas de algún libro a la espera de ser colocadas en un álbum que las muestre en su esplendor. La biblioteca nos trajo ejemplares curiosos y valiosos, que por desgracia no llegué a hojear, ya que estaban terriblemente requeridos. También la organización aportó material en abundancia de naturaleza bibliográfica, lúdica o musical, fundiéndose con la no menos abundante exposición de Ainulindalë (Comisión de Música). Y a la salida de la tienda, había que tener cuidado con Crisófilax, legendaria cabeza de dragón elaborada eones ha por el smial de Númenor.

Aquella noche se gestó el esperpento Garrinoreano para Eruvisión en el que, por falta de tiempo, no pude colaborar. Y tampoco pude verlo, pero sé que hay vídeos del Coro de Istari Locos que al final llegarán a mí, de un modo u otro...

El segundo día, después de supervisar los talleres (que fue un trabajo muy relajante en comparación con lo que había de venir) mi prima Silmaril y yo nos metimos en la tienda. La verdad es que los objetos a la venta daban ganas de saquear la tarjeta de crédito (de otro, que estoy seca XD), y cosas como los 'llaveros ilegales' (como los llamó Erkenbrand), los discos de Orcotalan Estudios o las camisetas a exposición se agotaban a ritmos vertiginosos. Los compradores parecían sacados de una película de subastas, todos querían sus artículos y los querían ya. Al final las tarjetas de reserva de camisetas, incluidas en los Wellcome Pack, fueron muy útiles para este menester: cuando una persona compraba su camiseta y más cosas, las apuntábamos en el envés, le cobrábamos y en cuanto había un huequito metíamos todos los artículos en el fantástico 'Excel de la Muerte' elaborado por Balin.

Así que, aunque un poco saturadas por la avalancha de gente que se nos vino encima, nos fuimos contentas y siempre con una sonrisa para el comprador. Me recordó muchísimo al trabajo en la Oficina de Turismo en verano, salvando las distancias, ya que esto era gente civilizada y allí te enfrentabas a hordas de ancianos que querían todos los 'prospettos' y uno para su hijo, otro para su nieto, y otro para su hermana. Como consejo, ya que preveíamos una tienda tranquila y aburrida y nos encontramos con una marabunta, les diría a los de Lórien que cuenten con más personal para la próxima vez si ponen en el mismo sitio tienda y exposición.


La preparación de la lectura de cuentos, tanto artísticamente como conceptualmente fue muy cuidada (aunque se me olvidara recordar a mis compañeros que había que preparar las canciones de quienes las habían traído, y Elessar tuvo que leer con el móvil y Nírmen quedarse sin sus efectos por mi tremendo fallo), y eso trajo unos frutos espectaculares. Me dio penita no poder llevar a cabo la escenografía completa, pero no me dio tiempo a caracterizarme, como tenía planeado, ni a decorar los nombres del libro con filigranas... y pensé que se convertiría por ello en una lectura al uso. Excepto consabidos imprevistos, la gente se ciñó maravillosamente a sus tiempos. También he de pedir perdón a los Bardos Errantes, porque se me pasó completamente que iba a leer en su parte. Pero he de decir que aquel momento fue el más mágico que jamás he vivido en una Lectura, y eso que estaba participando en ella, que si llego a ser público de seguro se me salta la lágrima. Me quedé anonadada por la cantidad de gente que terminó despierta la lectura, y porque enseguida se levantaron para ayudar a guardar los cojines y bajar los libros. Me quedo con Bombur abriendo y cerrando la bolsa prensora porque le gustaba hacer crujir el cierre hermético. Cuando todo estuvo recogido y casi todo el mundo en la cama, a dormir. Pero con el dulce recuerdo de que Eleder, que ha asistido a muchísimas lecturas, me dijo que era la mejor de todas las que había vivido. Creo que exageraba, pero le brillaban los ojos.

A levantarse prontito que teníamos la visita a Salamanca. Cincuenta plazas, y los sondeos previos daban mucha más cifra. Pensamos en llenar el bus con la máxima 'tonto el último', pero al final fuimos exactamente el número de personas del autocar. La visita fue una gozada, y me sirvió de mucho aquello que aprendí en el ciclo para mantener a la gente unida y atenta. Eithel y Frodo hicieron un trabajo espléndido, y Ángela fue la traductora ideal. Salamanca me tentó, hay que volver con más tiempo para darle al menos una porción del que se merece. Hubo mucha coña, mucha risa comunal y mucho ánimo por aprender. Saqueamos una tienda de ultramarinos porque algunos no habíamos desayunado como se debe, nos remojamos en el huerto de Calisto y Melibea y alucinamos con los patios. Definitivamente, deberíamos habernos puesto los trajes de gala.

Y por la tarde las conferencias, codo con codo con Yami, de las que me tuve que salir muy apresuradamente porque llegaba el concierto de los Bardos. Maldije por enésima vez mi cabello, porque no me daba tiempo a ponerme la redecilla, y bajé colocándome los zapatos al teatro. Aunque por motivos temporales tuvimos que restar una canción (y una interpretación improvisada mía con el flautista enamorado Hirunatan), creo que el resultado fue muy bueno para el público. Santi subió a subir de volumen la guitarra, y el teclado de Hiru funcionaba a su bola, pero me parece que la gente se fue más que satisfecha aunque no habían tenido casi tiempo de ensayar con los arreglos de Maglor.

Nada más salir del concierto, a correr otra vez hacia la habitación para la Cena de Gala, que en menos de 15 minutos debía subir, ponerme el traje y estar abajo. Tuve que irme a la habitación de mi prima para que me abrochase el vestido, porque Boromir había desaparecido para preparar el mathom de Tol Eressëa, y ella andaba histérica porque no tenían agua caliente en la habitación. En fin, maldiciendo mi cabello de nuevo y guardando la redecilla de perlas, bajé vestida como una señora pero con pelos de kinki a la cena, con Guillem susurrando 'ponte tranquila' mientras lo arrastraba. La Cena de Gala, uno de los momentos más carismáticos de la EstelCon... ¿Cómo iba a estar tranquila?

Era una maravilla ver cómo bajaba la gente, de dos en dos y de tres en tres, hacia el hall. Las monjitas estaban maravilladas, y la verdad es que parte del encanto de la Mereth Aderthad también fue suyo. Se portaron como las madrecitas y abuelitas de todos. Después me enteré de que habían estado en parte del concierto, escuchando desde la platea, antes de irse a sus rezos. Fuimos los penúltimos en bajar, y como no sé mentir, Santi y Miriam ya sabían por qué los dejábamos para los últimos. El restaurante fue fantástico, aunque no tanto la actuación de la televisión de Salamanca (por lo poco que pude oírles) ni la temperatura del salón. Al acabar la entrega de mathom, todos maravillosos, por cierto, decidí irme y deshacerme del traje, ya que estaba tan cansada que no me apetecía hacer el hobbit. La intemporal en el restaurante estuvo muy bien, especialmente con la gente de Mallorca, con el Taller de Bombur, con Estendur, Finceleb y Merry. Conversaciones a media voz donde recordé la calidez y complicidad con la que siempre me reciben (exceptuando a Estendur, hacía mucho que no hablaba con ellos un poquito de tú a tú).

Y a la cama, agotadísima, tanto que casi ni me daban ganas de quitarme los vaqueros. Porque todo había sido intenso y voraz, aunque no alcanzase a saber por qué ya que siempre miré desde el lado del marionetista. Al día siguiente no pude levantarme pronto, aunque sí lo suficiente para desayunar, y de un modo entrecortado supe cuándo tendría que subir al escenario a dar el Gandalf (a una persona muy querida, Amandil). Pregunté por tareas que quedaban pendientes, y estuve desmontando pequeñas cosas, salas con detalles. Como quien recoge en una caja los recuerdos de un amor que se acaba, como quien dobla y sella las ropas de un difunto, como quien seca flores en páginas amarillentas.

La despedida fue como fue todo, apresurada, atropellada. Me arrancaban de unos y otros me tendían los brazos. No me despedí de tanta gente... y sonámbula llegué a casa. Bendije entonces el no haberme sentido enferma en la EstelCon, porque la debilidad se cebó con algunos de los más aguerridos organizadores, y me abandoné al descanso.

Tardé dos días en deshacer la maleta como Eru manda, colocando el mathom (que será el testigo en mi estantería), el cancionero (con sus hermanos de Merith pasadas), el wellcome pack y la acreditación (colgados con los demás en la pared sin pintar de mi cuarto), los generosos regalos de Tol Eressëa y Lórien, de Margarida e Ylmir (gracias, gente, por vuestra generosidad).

Y entonces fue cuando pude decir aquello de...

Well, I'm back.

PD: Quiero más fotos. Más. Y más vídeos. Debería haber robado una cámara y haberla llevado para croniquear. Mi buzón está hambriento.
PD2: Por cierto, esto fue la Mereth Aderthad de los 15 años de Imladris. Lo que pasa es que engañamos a la gente de Hammo para que nos encubriera.
PD3: Tu nombre de chapero no es tu nombre verdadero.
PD4: Mandos, Aulë y Ulmo son los p%&@s amos.
PD5: Lalalalala ... cambio ... lalalala
PD6: Seguro que esta crónica está redactada como el culo de un babuíno, pero así queda. Fresca y recién parida.
PD7: Como Boromir se llevó el bodhram, y es el flamante campeón de Eruvisión, anuncio que subiremos el caché. De cero euros a una botella de agua, y fría. Para cada uno. Que se tiene que notar que uno está galardonado.