Este vídeo tiene el mérito de haber creado dos grandes frases:
- ¡Es una putha pathraña!
- ¡Ahora tírame el bacon, bastardo!
- ¡Es una putha pathraña!
- ¡Ahora tírame el bacon, bastardo!
Starry starry night Noche estrellada, estrellada
Starry starry night Noche estrellada, estrellada
For they could not love you Pues no pudieron amarte
Starry starry night Noche estrellada, estrellada
¿Que tienen en común los Hobbits, los Piratas y los Hombres Murciélago? No, no es que existiese en la Tierra Media un Bungo Thuringwethil Sparrow, que surcase los mares... el Brandivino... o los cielos...
Bueno, ya tenemos el primer trozo de la incógnita. Si veis el vídeo, veréis aparecer de vez en cuando a Batman. ¿Por qué? ¿Un afán fetichista? (lo digo porque en esta infame peli Batman tiene... pezones...) ¿Una publicidad subliminal de Industrias Wayne? No, amiguitos, esta canción fue incluída en la OST de Batman y Robin, película que yo, personalmente, no recomiendo ni a mi peor enemigo, a pesar de actuar Tommy Lee Jones.
No madrugaría tanto - si el sol fuera jornalero
De recoger la cebada,
(Tradicional segoviana, recogida por el Nuevo Mester de Juglaría. No puedo evitar que se me salten las lágrimas cuando la escucho)
En los monumentos a votar están: las murallas de Ávila y Lugo (que, junto a las de Segovia, son las tres murallas de España que conservan el trazado completo e intacto), el Parque Güell y la Sagrada Familia (que conocí hace poco, y me enamoraron), la Catedral de Burgos, el Monasterio de Guadalupe, las Cuevas de Altamira, la Mezquita de Córdoba, las Casas Colgadas de Cuenca, la Alhambra, la Catedral de Santiago, el Monasterio del Escorial (que a puntito estuvo de ser construido en mi ciudad!), la Universidad de Alcalá y el Palacio de Aranjuez (¿por qué Madrid tiene tres?¿será para asegurarse que sale alguna?), el Teatro Romano de Mérida, la Universidad de Salamanca, el Acueducto de Segovia, la Catedral de Sevilla, el Monasterio de Poblet, el Alcázar de Toledo (para mí, la elección más floja y extraña), la Lonja de la Seda de Valencia, la Aljafería de Zaragoza y el Puente de Vizcaya.
Bueno, robando con alevosía un semiverso de Antonio Machado (cuya estancia en Segovia celebramos este año, así como su pertenencia a la Universidad Popular de Segovia, su profesorado en el Mariano Quintanilla, y su ausencia de versos sobre mi ciudad), os hablaré de un fenómeno que parece plagar la historia de los edificios de la ciudad.
La Iglesia de San Esteban, románica del siglo XIII, una de las treinta iglesias románicas que llegó a tener la ciudad en aquel siglo, alza orgullosa la torre más alta de las iglesias románicas. Fue financiada por Carlos Falconi, hijo natural del Rey de Francia, a la vuelta de su peregrinación a Santiago de Compostela. En la actualidad la llamada por los segovianos 'torre del gallo' mide 53 metros de alto, pero fue más alta. Lo que pasa es que le cayó un rayo, con lo que hubo de ser rebajada. Aun así, sigue siendo la más alta, y es llamada 'La Reina de las torres bizantinas'
Comenzó a construirse en 1525 (aunque conserva un atrio de 1470 de la antigua catedral), fue sufragada por los segovianos y su construcción abarcó más de cincuenta años. Es la catedral más alta de España, aunque hay truco: no es la más alta en estructura (es la de Sevilla) que, en la nave central, supera los 30 metros; es la más alta porque es la que más alto llega al estar construida por encima de los 1000 metros. Su torre, elevada como el orgullo de sus constructores, también fue alcanzada por un rayo, y rebajada después. Mide ahora 88 metros, pero la original, con chapitel de madera de haya americana, fue la más alta de España (más que la Giralda).
El tercero de los 'fritos' que os presento no es un edificio religioso, ni una torre. Se trata del Alcázar. Si nos situamos en el siglo XIII, nos encontraremos con el rey gallego Alfonso X 'El Sabio'. Este rey amó mucho la ciudad de Segovia y celebraba cortes en el Alcázar, en cuya fachada este situó su Gabinete de Astronomía. Una noche, observando el caótico firmamento y harto de anotar tantas proporciones matemáticas y tantas irregularidades asimétricas, se dice que exclamó algo como 'Si yo hubiera creado el firmamento, lo hubiera hecho más ordenado' (no sabemos si soltó '¡Carallo!' en esta frase). Se dice que el firmamento se enfadó, y aquella misma noche cayó un rayo en la habitación de su gabinete, con el consiguiente incendio. El Rey, atemorizado, cubrió la sala con techos policromados como el firmamento, y su esposa
Violante colocó un cordón franciscano en las paredes, a modo de expiación. Otro rayo se cuenta que cayó en el Alcázar, sin consecuencias de daño estructural, cuando Don Álvaro de Luna fue ejecutado en Valladolid. El Rey Juan II, que estaba en el edificio, escuchó la severa voz del condestable en el estruendo del rayo...
Rayos acompañaron la construcción legendaria del Acueducto, y el estruendo de las piedras se confundía con los truenos de tan terrible construcción por parte de la cohorte de diablillos del Demonio...
Tonks se detuvo, mirando con atención renovada. Podría haber contado cada vértebra sin necesidad de acercarse, podría haber enumerado cada costilla de aquel famélico cuerpo. Piel sobre huesos, se dijo. Hacía tan sólo cuatro días que pasara la luna llena.
El primer disco que escuché de ellos fue Electro-shock Blues, hasta la fecha, mi disco favorito3, después de Beautiful Freak y de Daisies of the Galaxy, y antes que Souljacker. Pero esta clasificación es alfabética, no os vayáis a pensar. Todos sus discos me gustan por igual (aún no le he hincado el diente a Blinking Lights and other Revelations, porque es un doble y es muy caro).
- Ahora podéis marcharos.
- ¿Cómo? ¡Qué afirmación insana! ¿Pequeña mi nariz?... ¡CUIDADO! ¡ES TREMENDA, ENORME! Gran soplamocos, engendro deforme... Estoy muy orgulloso de apéndice semejante. Una gran nariz es la mejor amante de un hombre afable, bueno, cortés, espiritual, liberal, valiente... ¡y yo soy tal cual! Al contrario que vos, estúpida escoria, deplorable patán. Pues la cara sin gloria que ahora busca mi mano sobre vuestro cuello está tan desnuda de gracia, de destello, de lirismo, de chispa, de color, de arresto, de suntuosidad... de nariz, en fin, ¡como esto que mi bota patea bajo vuestros riñones! Aviso a los guasones que se atrevan a burlarse del centro de mi cara.
Inclinado a orillas de un arrollo, elévase un sauce (...) Allí se dirigió, adornada con caprichosas guirnaldas de ranúnculos, ortigas y velloritas (...) Allí trepaba por el pendiente ramaje para colgar su corona silvestre cuando una pérfida rama se desgajó y, junto con sus agrestes trofeos, vino a caer en el gimiente arrollo. A su alrededor se extendieron sus ropas y, como una náyade, la sostuvieron a flote durante un breve rato. Mientras, cantaba estrofas de antiguas rondas, como inconsciente de su propia desgracia, o como una criatura dotada por la Naturaleza para vivir en su propio elemento. Mas no podía esto prolongarse mucho, y los vestidos cargados con el peso de su bebida, arrastraron pronto a la infeliz a una muerte cenagosa, en medio de sus dulces cantos...
En las aguas profundas que acunan las estrellas
Cuando su cuerpo pálido se pudrió ya en el agua,
(Georg Heym)Bueno, esperaba que me saliese "Some days, some nights, some live some die in the way of the samurai", pero bueno ;)
Besillos, Findûs
(Spider Jerusalem) -En fin, que no se aprende periodismo en una escuela. Se aprende escribiendo, joder. Aprendes a convertir tu cerebro, pelotas y órganos reproductores en una máquina aterradora que apunte al planeta como una pistola de carne...
- ¡Porque hace cuatro años que no follo! ¡Hace tanto que me da miedo! ¡Tengo tanta presión acumulada que a una mujer le haría un agujero tan grande como mi puño!
MTV dedicó hace poco un artículo a este fenómeno musical en franca expansión, cuyas bandas ostentan nombres como Harry and the Potters (los pioneros, hellyeah!), Draco and the Malfoys (la respuesta Slitheriana), The Whomping Willows, The Hermione Crookshanks Experience (con la friolera de ... un miembro, en concreto, una tal Hermione... que a veces se hace 'acompañar por su gato'), Owl Post, Nagini, Parselmouths, The Leaky Cauldrons, Ministry of Magic, Myrtles o The Greybacks.
aclaman, y hasta hay formadas bandas profesionales, con sus vídeos musicales y todo (como los Switchblade Kittens) que están formadas por adultos, más o menos normales (¿?), y que tienen sus sellos de música mágica, como 'GryyfinClaw Productions'.
- No les dais miedo vosotros. Les da miedo lo que representáis para ellos.
Oscar Fingal O’Flahertie Wills, más conocido como Oscar Wilde, vino al mundo en Dublín el 16 de octubre de 1856. Su madre, Jane Elgee, poetisa y gigante, lo encontró en la puerta de su residencia una noche sin estrellas, en un canasto de mimbre y con una estrella prendida en el cuello. Su padre, un gigante aristócrata, Sir William Wilde, que tenía propiedades de eficiente ocultista, pronosticó que Oscar sería una figura eminente. Desde entonces creció (y de qué manera), rodeado de ritos adivinatorios y sesiones de pintura poética. Sus dos grandes placeres de la infancia fueron los fértiles libros de Oriente que hojeaba su padre, y hundir las manos en los botes de pintura poética de su madre.
Todas las tardes desde aquel día, Oscar pintaba su cuerpo en esencias y colores, en bucles y formas, en plumas y escamas, y se iba a la calle principal con un hermoso baúl oriental. Allí encima se ponía en pie, y conformaba las más exóticas posturas y las más graciosas danzas, con lo que se sentía más pleno y hermoso que nunca. La gente, en un principio, pensó que era un loco. Algo más tarde, su veredicto cambió a excéntrico, exótico, y finalmente a genial. Así que, en poco tiempo, una multitud se reunía a los pies del baúl de Oscar, exhalando los más asombrados “¡oh!”s y los más adorables “¡ah!”s a cada ocurrencia, movimiento y ademán del pintado cuerpo. Cada día era una intriga de dominio público qué pintura exhibiría, qué nuevos elementos incluiría en su danza, o qué nuevas prendas agitaría al aire. Todos lo amaron entonces, y él se sintió pleno. Su nueva concepción del vivir lo llevó a círculos elegantes y países extraños, donde sus danzas aparecían incomprensiblemente hechizadoras.
sus labios, las palabras y los alientos se transformaban en flores extrañas, de pétalos transparentes e irisados, que caían sobre las aguas y se diluían en la corriente. Para no perderlas, Oscar sostenía una hoja blanca entre sus manos mientras las palabras se hacían flores, y éstas quedaban prendidas en el papel. Oscar las prensaba con hojas del jardín, oscuro y extraño, lleno de maleza salvaje.
Desde entonces, no vivió para otra cosa que no fuese adorar aquel dios de piedra. Ungía sus pies en mirra, acariciaba su mármol con las más extrañas flores, besaba sus labios, y él permanecía allí, un hermoso testigo de la belleza. Se despreocupó de sus pinturas, y al acudir a su baúl, cuando se acordaba de acudir, iba ya sólamente pintado en sencillos colores. Sus filigranas y deliciosas posturas habían dejado paso a una mirada y unos ademanes de adoración de lo invisible. Y es que hasta encima de su baúl pensaba en su estatua, y la veía en sus sueños, y la acariciaba en el vacío. “No amaré otra cosa”, se dijo. Y así lo hizo desde entonces.
señalaron con el dedo. Así que lo montaron en un cohete pirotécnico y lo desterraron al Vacío exterior. La estatua fue declarada causante del declive, pero también vehículo de la revelación, así que se la encerró en el jardín bajo doce llaves, y se prohibió a nadie que volviera a comentar nada del suceso.
Los salones y las habitaciones, la biblioteca y las salas, todos estaban vacíos y destartalados. Las cosas que no se habían podrido, habían sido vendidas y ahora estaban en casas ajenas, perdidas. Salió a su amado jardin, y la fuente ya no cantaba. Al mirarse en el reflejo verdoso del agua estancada, descubrió que su rostro ya no era el mismo. Los sufrimientos lo habían convertido en un monstruo. Se tapó los ojos con las manos y gritó, pero su voz tampoco era la misma.
Tres flautas susurraron en el frío, seguidas por las pisadas rotundas de las bailarinas, que hacían resonar las sonajas que llevaban en los tobillos. En el encantado minuto que siguió a esta brillante aparición, el suelo entre la puerta oriental y el estrado quedó cubierto por pétalos multicolores, que veían acentuado su olor profundo por el frío.
― Este es el presente que nuestra aldea le ofrece, Kaien-dono ― susurró satisfecha Tsunade, frotándose las manos. El señor feudal entregó su anillo a uno de sus ayudantes, mientras se acercaba con pasitos hambrientos hacia la joven. Tsunade lo tomó, satisfecha. Había conseguido lo deseado sin ningún percance.
Todo el mundo tiene su animal favorito. El mío, desde que puedo recordar, es el Jabalí. No me preguntéis por qué, y yo no os preguntaré por qué os gustan cosas tan dispares como los delfines o los caballos blancos, por qué apreciáis a los gatos y no a los hurones (los verdaderos caza-roedores domésticos primigenios, de la época prehistórica).
Este gran sus scrofa aparece en las leyendas célticas. Es la montura de la diosa Arduinna, la personificación del bosque de Ardennes, en Francia. Un jabalí blanco era el objetivo que los héroes célticos se veían cazando, nada más y nada menos que su pasaporte al otro mundo. El celoso Fionn Mac Cumhaill niega la curación a Diarmuid Ua Duibhne, herido de muerte por un jabalí, por haberse casado con la mujer que le habían prometido a él. Más tarde moriría por pisar un colmillo de jabalí. En la leyenda de Tristán e Isolda, ella ve la muerte de su amado en un sueño sobre un gigantesco jabalí moribundo.
Los famosos "torques" célticos provienen de la palabra "torc", que significa jabalí; aquí podemos encontrar la asociación con el enorme poder espiritual que se les atribuía. El jabalí era símbolo de fuerza en la batalla, de fiereza, pero también de fertilidad.
Las referencias en el mundo griego son más abundantes. Desde los famosos jabalíes de Erimanto y Calidón, hasta el jabalí que rasca el árbol de mirra del que nace Adonis, o el que, enviado por Artemisa, acabaría con la vida del mismo Adonis. Chrisaor, el gigante gemelo del pegaso (hijos de la medusa) era a veces representado como un jabalí alado, a semejanza de su hermano, un caballo alado. Sobre un jabalí inmolado (pobre T.T) juraban los atletas griegos que no harían trampas en los juegos olímpicos. Admeto consiguió ungir juntos en un mismo carro un jabalí y un león, con lo que logró la mano de Alcestis.
Bueno, y así hay muchos más. Hay que resaltar los reyes vikingos, irlandeses, nórdicos... que son matados por jabalíes legendarios (¡incluso en Tolkien hay un rey Eorlinga con tan noble muerte! Estrella de Faërie para quien lo encuentre). A los lectores de Juego de Tronos o a los fans de Miyazaki, o hasta de Kubo Tite, no hará falta decirles más sobre los jabalíes...


